
36 - invierno 2015
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STUDIA POLITICÆ
ACAG como actor social, conlleva un análisis de su composición, del con-
texto de su surgimiento, de su modo de funcionamiento e incluso de su for-
ma de relacionarse con el resto de los actores con los que debe lidiar. En
cuanto actor político, es necesario atender a su configuración como parte
interviniente en el esquema de negociación que tuvo lugar entre los gobier-
nos argentino y uruguayo durante el conflicto. En tal sentido, un actor so-
cial deviene en actor político al ser capaz de incrementar su quantum de
poder al punto de equilibrarlo con el de las partes negociadoras. De esta
forma, se puede explicar la incorporación de la ACAG en el esquema de
negociación. Por la vía de los hechos, a través de la metodología de los
cortes de ruta
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, la ACAG incrementó su quantum de poder, alcanzando
este equilibrio. Desde luego, este equilibrio refiere únicamente al interés
que afecta a las partes, por lo cual es sólo en este sentido relativo que pue-
de hablarse de quantum de poder equilibrado entre dos estados nacionales
y una organización de la sociedad civil, devenida en actor político.
Gutiérrez (2007) sostiene que una de las razones por las cuales la ACAG
logró ver incrementado su poder fue “la debilidad de las organizaciones
públicas ambientales y la falta de política ambiental en Argentina” (Gutié-
rrez, 2007: 6). Así, el gobierno argentino asumió como propias las reivindi-
caciones ambientalistas, ante la falta de una estrategia en tal sentido. Fren-
te a esta ausencia, el gobierno argentino quedó sujeto a una política
medioambiental ajena y extrema, lo cual dificultó la resolución del conflic-
to por la vía de la negociación bilateral. Si bien este aspecto resulta rele-
vante, creemos que la causa central del incremento del poder de la ACAG
radicó en su pasaje de actor social a actor político, mediante un plan de ac-
ción concreta (y extrema) de protesta contra la instalación de las plantas.
La distinción concreta que supone el pasaje de la acción social a la política,
es análoga con la establecida por Geary (2006) al referirse a la diferencia-
ción entre problema y conflicto ambiental. En el primer caso, no existen
acciones concretas por parte de los supuestos damnificados por el daño
ecológico. El segundo, en cambio, implica necesariamente una acción por
parte del sector de la sociedad civil que se considera afectado. Estas accio-
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La metodología de piquetes sobre las vías de circulación para impedir la circulación
ha sido adoptada como estrategia de lucha por numerosos grupos sociales. En Argentina,
durante la década de los 90 comenzó a ser una forma crecientemente utilizada, especial-
mente por colectivos de desocupados, cuya única forma de colocar su reclamo en la opi-
nión pública era afectando la circulación de bienes y personas, dada su imposibilidad de
emprender una lucha de carácter sindical. Luego de la crisis del 2001, esta metodología
se extendió por todo el país y estuvo presente en distintas instancias reivindicativas, mu-
chas de las cuales al ser de tipo particularista terminaron afectando su legitimidad frente
a la opinión pública.