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Reseñas
2015, año internacional de la evaluación
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por Iriana Ferreyra
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El año internacional de la evaluación es un movimiento global que busca fortalecer un
contexto favorable para la evaluación de políticas públicas en los niveles local, nacio-
nal, regional y global. La propuesta surge en el 2012 de la mano de EvalPartners, una
alianza global para fortalecer las capacidades nacionales de evaluación, que procura es-
pecialmente sistemas de evaluación centrados en la equidad y con enfoque de género.
Sus socios principales en la promoción del año internacional de la evaluación han sido
tanto la IOCE –Organización Internacional para la Cooperación en Evaluación– como
UNWOMEN –la entidad de Naciones Unidas para la equidad de género y el empodera-
miento de la mujer–. Así fue que en el marco de su Tercera Conferencia Internacional
sobre las Capacidades Nacionales de Evaluación (San Pablo, 2013), la ONU declaró
también al 2015 como año internacional de la evaluación.
En concreto, se trata de una iniciativa global sostenida mediante la coordinación accio-
nes locales. Constituye una iniciativa abierta que motiva a todo tipo actores a adherir al
año internacional de la evaluación a partir de diverso índole de acciones y estrategias
que permitan multiplicar la discusión sobre la evaluación con un objetivo común: de-
fender y promover la evaluación y formulación de políticas basadas en la evidencia en
los planos internacional, regional, nacional y local.
El debate promovido pone en el centro de la atención a las políticas públicas, al modo
en que estas impactan en la vida de las personas y, especialmente, a la importancia de
permitir a la evaluación desplegar un rol fundamental: el de aportar evidencias sobre las
cuales cimentar el desarrollo de esas mismas políticas y programas públicos. Se busca
involucrar en este diálogo a una multiplicidad de actores y sectores considerando que se
trata de una responsabilidad compartida: tanto los actores políticos, gubernamentales y
parlamentarios como aquellos de la sociedad civil y del ámbito privado, tienen un rol
importante que desempeñar en el fortalecimiento de la cultura de la evaluación de polí-
ticas y en los procesos de cambio institucional necesarios para consolidar y desarrollar
capacidades de evaluación.
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Para más información véase: http://mymande.org/evalyear
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Maestranda en Administración Pública de la Universidad de Buenos Aires. Máster en
Evaluación de Políticas Públicas de la Universidad Internacional de Andalucía. Licen-
ciada en Ciencia Política de la Universidad Católica de Córdoba. Actualmente se desem-
peña en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad
Católica de Córdoba como coordinadora de Gestión del Conocimiento del Instituto Fe-
deral de Gobierno. Es miembro de la Red Argentina de Evaluación (Evaluar) y de la Red
Internacional de Evaluación de Políticas Públicas (RIEPP). Correo electrónico de con-
tacto: irianaferreyra@gmail.com
34 - primavera-verano 2014/2015
170 STUDIA POLITICÆ
La elección del año 2015 no ha sido azarosa, todo lo contrario, se sitúa oportunamente
en la transición desde los objetivos del milenio (ODM) a los objetivos de desarrollo
sostenible (ODS). Esto es así porque se espera que el debate amplio sobre la evaluación
de políticas públicas y sobre la incorporación o consolidación de sistemas de segui-
miento y evaluación prepare el terreno para un mejor abordaje y consecución de los ob-
jetivos consensuados global y regionalmente tanto como de aquellos objetivos propios
de cada contexto nacional o local. Además de ello, el entorno actual se considera propi-
cio para la evaluación de políticas públicas teniendo en cuenta que en los últimos años
el crecimiento de las organizaciones que la promueven ha tenido un ritmo acelerado y
ha sido igualmente notable en todas las regiones, especialmente en lo que respecta a las
VOPEs, organizaciones voluntarias de profesionales que buscan promover la evaluación
para mejorar las políticas públicas y cuya convicción sobre las posibilidades de hacerlo
mediante el trabajo articulado y colectivo es fundamental.
De la misma manera, la demanda ciudadana de transparencia y rendición de cuentas ha
ido aumentando y consolidándose, dando lugar a una mayor conciencia respecto de la
necesidad de ampliar las capacidades metodológicas e institucionales tanto para generar
información y evidencia sobre las políticas públicas, como para hacerla accesible a la
ciudadanía en general, fundamentalmente, para que dichas evidencias sustenten a las
políticas mismas y contribuyan a su coherencia y eficiencia.
En este marco, la oportunidad de celebrar el año internacional de la evaluación es ade-
más promisoria en cuanto a su potencial para instalar la evaluación de políticas públicas
en la agenda política e institucional, en los diferentes niveles.
Actualmente, el impulso de la iniciativa se manifiesta en algunos hechos significativos.
En cuanto a los participantes, han adherido numerosas organizaciones internacionales y
nacionales, gubernamentales o no, parlamentos, VOPEs regionales y nacionales, tanto
como miembros de la sociedad civil y representantes del gobierno.
En el mismo sentido quienes lideran la iniciativa lleva un registro de —hasta el momen-
to— más de cincuenta eventos en todo el mundo en los cuales se pasará la “antorcha de
la evaluación”, que no es sino un símbolo de la conformación de una comunidad global
de evaluadores que acuerdan con la necesidad de discutir los temas principales de este
año de la evaluación. Dichos temas refieren a: i) las prioridades de la comunidad global
de la evaluación, pensando en la construcción de una agenda global de la evaluación
para los próximos años; ii) las estrategias para acercar a la comunidad de evaluadores y
a la comunidad política (gobiernos, parlamentarios, decisores) y asegurar así una buena
calidad, un enfoque de equidad y de género tanto en las evaluaciones como en su utili-
zación para diseñar políticas; iii) la incorporación de evaluaciones con criterios de equi-
dad y género en los ODS y en las estrategias (políticas y evaluaciones) nacionales para
alcanzarlos; y iv) el desarrollo de políticas nacionales de evaluación con criterios de
equidad y género.
Asimismo, el carácter de los eventos va desde semanas de la evaluación en los dife-
rentes países y también en organizaciones de diversa índole —la misma ONU tuvo
su semana de la evaluación y hacia noviembre de 2015 en Nepal tendrá lugar la Se-
mana Mundial de Evaluación— hasta conferencias, asambleas, jornadas académicas
y técnicas, foros, congresos, lanzamientos de sistemas de evaluación, publicaciones,
etcétera.
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Es de interés comentar también que el logo del año internacional de la evaluación ha
sido traducido a más de treinta idiomas y ha estado presente en la amplia gama de even-
tos antes señalados.
Las acciones desplegadas también se caracterizan por su diversidad y apertura: grupos
de trabajo, colaboración con gobiernos y organizaciones interesadas en unirse al año in-
ternacional de la evaluación, colaboración para la consolidación de sistemas nacionales
y políticas de evaluación así como de oficinas de evaluación y seguimiento en diferentes
entidades gubernamentales o de otro tipo de organizaciones, entre otras.
Sin duda, consolidar una cultura de la evaluación y crear las condiciones para su insti-
tucionalización en nuestras sociedades no es un objetivo que pueda alcanzarse en un
año por intenso que sea el esfuerzo desplegado. Sin duda también, en el futuro el 2015
será un hito a partir del cual podamos evaluar —valga la redundancia— los logros al-
canzados y los desafíos que vendrán.
RESEÑAS