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*
Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires y Magister en So-
ciología por el Centro de Estudios Avanzados - Universidad Nacional de Córdoba. Aca-
ba de finalizar su postdoctorado en la University of Illinois, Urbana-Champaign con
beca Fulbright-Conicet. Actualmente se desempeña como investigadora en Conicet y es
docente titular de la cátedra Política y Comunicación en la Universidad Católica de Cór-
doba.
**
Licenciada en Ciencia Política por la Universidad Católica de Córdoba (UCC) y
maestranda en gestión política con orientación en comunicación política por la misma
casa de estudios. Es docente e investigadora de la Facultad de Ciencia Política y RRII de
la UCC en temas de comunicación política. Actualmente se desempeña como Asesora
regional del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en el estado de Tabas-
co, México.
Código de referato: SP.179.XXXII/14
El rol del discurso político en el
manejo de las crisis
comunicacionales: Barack Obama y
sus expresiones en torno a la raza.
Alejandra Martinez
*
Valeria Maurizi
**
Resumen
Este artículo aborda los discursos del presidente Barack Obama en torno
a la problemática de la raza en el marco del asesinato de un joven afro-
americano en 2012. En una primera parte del escrito se describirán los
discursos y las reacciones generadas en los medios de comunicación en
STUDIA POLITICÆ Número 32 ~ otoño 2014
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales,
de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
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STUDIA POLITICÆ
relación a sus contenidos. En la segunda parte y reflexión final, se abor-
dará lo ocurrido desde el enfoque de la comunicación de crisis.
Palabras clave: crisis – discurso político – Estados Unidos – raza
Abstract
This article discusses President Barack Obama discourses about race in
the context of the murder of a young black man in 2012. In the first part
of the paper we will describe, in relation to their content, speeches and
reactions generated in the media. In the second and final reflection, the
incident will be addressed from the perspective of crisis communication.
Keywords: crisis – political discourse – United States of America – race
I. Introducción
T
RAYVON Martin, de 17 años, murió el 26 de febrero de 2012 en un
vecindario cerrado de la ciudad de Sanford, Florida. Su deceso fue
producto de un impacto de bala proveniente de George Zimmerman,
un vigilante barrial de 28 años. Martin era un adolescente afroamericano
que se encontraba visitando a la novia de su padre, vecina de Zimmerman.
George Zimmerman, de madre peruana y padre estadounidense, cumplía
con su ronda nocturna como vigilante del complejo de viviendas en el que
residía, cuando le llamó la atención un adolescente que caminaba solo bajo
la lluvia, con las manos en los bolsillos y la capucha del abrigo cubriéndo-
le la cabeza. Para el vigilante barrial, la actitud de Martin resultaba sospe-
chosa. Sin perder de vista al joven llamó desde su teléfono celular a la po-
licía pidiendo ayuda. La conversación que mantuvo Zimmerman con el 911
quedó registrada en un archivo de audio:
Z.: Está lloviendo, él está caminando por ahí, mirando alrededor... está
mirando hacia las casas (...) Algo no está bien con él, ahora me está mi-
rando...
911: ¿Usted lo está siguiendo?
Z: Si
911: No necesita hacer eso...
1
Mientras hablaba con la policía, Zimmerman corría tras el adolescente que
buscaba distanciarse de él. Segundos más tarde se producía una lucha cuer-
1
Miami Herald, 21 de marzo de 2012.
39
po a cuerpo que terminaba con un disparo a quemarropa. Trayvon Martin
moría 20 minutos más tarde. El joven se encontraba desarmado.
En el año 2012, en los albores del juicio a Zimmerman, Obama expresaba
públicamente que si él “tuviera un hijo, sería como Trayvon”
2
. De esta ma-
nera el presidente ponía en primera persona y en primer plano la cuestión
de la raza en Estados Unidos. Las expresiones del presidente fueron señala-
das por los medios de comunicación como improcedentes e inapropiadas, y
pusieron la figura de Barack Obama en un lugar político delicado. El pri-
mer mandatario fue acusado de tomar partido por la comunidad afroameri-
cana poniendo en riesgo la paz social, así como de usar el caso de Martin
para su beneficio político.
Si los dichos de Obama se podían explicar como una estrategia de lograr
adhesión entre los afroamericanos, esta había fracasado (Walsh, 2013b).
Obama no encontraría aceptación entre los ciudadanos negros al preten-
der colocarse en el mismo nivel que aquellos jóvenes provenientes del
gueto empobrecido. Él, un hombre formado en las Universidades de Co-
lumbia y Harvard, nacido de padres universitarios y de buen pasar econó-
mico, no lograría comparar exitosamente su imagen con la de Treyvon
Martin.
Pero la peor de las consecuencias no sería para Obama poner en riesgo su
imagen política ante el electorado afroamericano. Lo más delicado del
asunto era que el presidente había corrido el riesgo de dividir a la pobla-
ción de acuerdo a su raza, al ubicarse en el lugar de líder de la población
negra y no del total de la ciudadanía estadounidense (Walsh, 2013a;
Brownstein, 2013; Bayliss and Tyler, 2013).
La falta de decoro comunicacional del primer mandatario alarmó a los me-
dios de comunicación y a la opinión pública. Una cosa era tratar la proble-
mática de la raza, y otra muy diferente era tomar partido, ubicándose perso-
nalmente en la posición de la víctima. Según los medios, Obama ya no se
expresaba como el líder de una nación, sino como un afroamericano que
además era presidente.
Muchas voces se alzaron en repudio a los comentarios emitidos por el pri-
mer mandatario. En particular los republicanos aprovecharon esta situación
para revivir las discusiones en torno a la “negritud” del presidente. Entre
ellos, Newt Gingrich, el ex candidato en la interna republicana, expresó:
“¿El presidente está sugiriendo que si el hombre asesinado fuera blanco es-
ALEJANDRA MARTÍNEZ - VALERIA MAURIZI
2
(CNN, 15/07/2013. Disponible en http://edition.cnn.com/2013/07/15/opinion/therns-
trom-trayvon-martin-obama/)
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STUDIA POLITICÆ
taría bien porque no luce como él?”. Por su parte, el periódico conservador
National Review señalaba que las muertes de afroamericanos cobraban re-
levancia sólo cuando los gatillos eran presionados por blancos (en Coates,
2012: 78).
Un año y medio después de la muerte de Trayvon Martin, George Zimmer-
man fue declarado inocente en un proceso policial y judicial caracterizado
por una serie de desprolijidades y omisiones. El polémico fallo produjo
gran indignación no sólo entre los afroamericanos (quienes declararon el
crimen como de carácter racial) sino en buena parte de la población estado-
unidense.
II. El discurso político y el conflicto en torno a la raza
Butler (en Marez, 2009) ha señalado que en buena medida el atractivo de
Obama tiene que ver con su estilo moderado, su capacidad de no perder los
estribos y su manera elegante de responder a los ataques políticos. Cada
vez que Obama ha tratado el tema de la raza y el racismo en Estados Uni-
dos, lo ha hecho cuidando mantener una distancia prudencial con su perso-
na, para no situar su discurso en una típica antinomia “ustedes” (o “ellos”)
y “nosotros”.
En este sentido, es posible tomar como antecedente el discurso pronuncia-
do por Obama en Filadelfia, el 18 de marzo de 2008. Dicho discurso, ex-
presado en el marco de las primarias demócratas, incluyó uno de los mo-
mentos más dramáticos de su campaña (Rowland; Jones, 2011).
Durante las primeras semanas de marzo de 2008, el aspirante a la presiden-
cia había puesto en peligro su candidatura al no tomar distancia del reve-
rendo Jeremiah Wright, un extremista racial que había sido su pastor reli-
gioso en Chicago. Un sermón de Wright, pronunciado en 2003, había sido
recuperado y transmitido el 13 de marzo de 2008 por el programa Good
Morning America (ABC News)
3
. Allí el reverendo declamaba las palabras
que pondrían en juego la candidatura de Obama: “Dios NO bendiga a
América, Dios maldiga a América. Eso está en la Biblia por matar a perso-
nas inocentes. Dios maldiga a América por tratar a sus ciudadanos como
menos que humanos” (Rowland; Jones, 2011: 129).
En un primer momento, Obama no negó su relación con Wright ni criticó
sus dichos. Por el contrario, señaló que las palabras de Wright habían sido
3
http://abcnews.go.com/Blotter/story?id=4443788
41
mal interpretadas y sacadas de contexto. La cercanía con Wright (y sus ve-
hementes dichos) significó un revés tan negativo para el futuro presidente,
que pronto se vio obligado a tomar una postura diferente. Sobre todo por-
que Wright, lejos de moderarse, se ocupó de visitar cuanto medio de comu-
nicación lo invitaba para continuar explayándose sobre sus explosivas ideas.
En un peligroso contexto para sus aspiraciones presidenciales, en el discur-
so del 18 de marzo Obama se refirió a las palabras de Wright. Señaló que
el pastor había cometido un profundo error, no porque hablara de lo abe-
rrante del racismo, sino porque lo hacía desconociendo los progresos que
se habían dado en los últimos tiempos en materia de igualdad racial.
Para Obama, Wright había usado un lenguaje incendiario que tenía el po-
tencial de profundizar la distancia racial en la ciudadanía, así como deni-
grar la grandeza de la nación. El candidato sostuvo que las del reverendo
habían sido palabras divisivas, equivocadamente mencionadas en una épo-
ca necesitada de unidad entre las personas (Rowland; Jones, 2011; Coates,
2012). A continuación animó a los afroamericanos a tratar el tema de la es-
clavitud y la segregación como eventos históricos que debían dejarse atrás.
A la vez, habló de la rabia existente al interior de las poblaciones blancas
tanto como negras, y apeló a la unión como única manera de superar cual-
quier traba que impidiera el avance del país. Para Obama, las diferencias
raciales debían dejarse de lado para que el progreso estuviera al alcance de
todos los estadounidenses
4
.
El discurso del 18 de Marzo no sólo disipó el escándalo que involucraba a
Wright y sus manifestaciones. Obama fue alabado por haber abordado con
claridad el problema de la raza en Estados Unidos. El llamado a perseguir
juntos el Sueño Americano fue una de las claves para influir de manera sig-
nificativa en los votantes (Coates, 2012; Rowland; Jones, 2011).
Así estructurados, los argumentos enunciados el 18 de marzo tocaban el
tema racial desde una perspectiva esperanzada en la que se presentaba la
imagen de una Norteamérica ideal, unida bajo barras y estrellas. El de Fila-
delfia fue un discurso apasionado pero medido, teñido de esperanza y no
de rencor. Así como lo hiciera Martin Luther King, en el discurso Obama
tejió inteligentemente su situación personal-racial, con los padecimientos
del pueblo y la búsqueda incansable del sueño americano. Como lo sostie-
ALEJANDRA MARTÍNEZ - VALERIA MAURIZI
4
Ya en 2004 Obama se había referido a la unión entre las comunidades de manera se-
mejante. En la Convención Demócrata Nacional había sostenido: “Somos un solo pue-
blo, todos nosotros juramos lealtad a las barras y estrellas, todos nosotros defendemos a
los Estados Unidos de América” (ROWLAND; JONES, 2011: 133).
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STUDIA POLITICÆ
nen Rowland y Jones, “cuando Obama subió al podio en Filadelfia su cam-
paña se estaba viendo amenazada. Al salir de la tribuna ya no era así”
(2011: 144). Las palabras obraron el milagro y el Sueño se hizo realidad
para el primer presidente afroamericano.
Es preciso señalar que, desde el comienzo mismo de su postulación, los orí-
genes raciales de Obama fueron tema de discusión y análisis entre periodis-
tas y analistas políticos (Brownstein, 2013; Seidman; Park, 2010; Stewart,
2013). Durante la campaña presidencial de 2008, la comediante del Daily
Show, Samantha Bee, bromeaba acerca de los orígenes del candidato: “Ba-
rack Obama es lo que todos deseamos ser: mitad negro. Mitad blanco. Mi-
tad Comanche. Mitad Vikingo. Mitad lobo” (Smith, 2009: 129). Algunos
medios de comunicación se refirieron a él como musulmán, distribuyeron
chistes gráficos en donde él y Michelle Obama vestían ropas islámicas, e in-
cluso fue comparado con el personaje de Spock en la serie de ficción Star
Trek por su carácter birracial (Marez, 2009; Smith, 2009). Estas representa-
ciones mediáticas indudablemente tuvieron un efecto considerable en el
imaginario del público estadounidense, en tanto los medios son un ámbito
privilegiado de transmisión de ideología (Denzin, 2002; 2003).
Barack Obama no es sólo el primer presidente afroamericano de Estados
Unidos, sino también su primer jefe de gobierno de origen birracial. Esa
característica encendió la imaginación del público y azuzó a sus opositores
(Stewart, 2013; Smith, 2009). Se llegó a dudar de la nacionalidad del líder
político e insinuar que Obama “era un marxista, estaba aliado con ‘terroris-
tas’ y se alineaba con el régimen Ba’ath de Irak” (Hughey, 2012: 171). Pro-
bablemente ninguna de estas sospechas hubiera surgido de haberse tratado
de un presidente de raza blanca. El 27 de abril de 2011, Donald Trump, en
su faceta de aspirante a candidato presidencial, demandó que Obama pre-
sentara públicamente los documentos que lo acreditaban como legítimo
ciudadano estadounidense.
A pesar de la gravedad de estos ataques, Obama gestionó las acusaciones
con su clásico estilo moderado, evitando confrontar con aquellos que po-
nían en duda su raza, nacionalidad y religión. Al igual que como lo había
hecho a lo largo de su campaña política, Obama manejó siempre el discur-
so de su origen con una honestidad medida, que evitaba cualquier tipo de
confrontación exaltada.
III. El discurso de Obama y el caso Trayvon Martin
Cuando Trayvon Martin murió en 2012, Obama abandonó por completo su
postura mesurada. Dejó de lado el nosotros inclusivo, representante de to-
43
das las etnias, para colocarse discursivamente en un espacio que diferencia-
ba sin equívocos el nosotros (negros) y el ellos (blancos). La muerte del
adolescente afroamericano logró sacar a Obama de su mesurada postura.
Fue entonces cuando el presidente mencionó las palabras que complicarían
una vez más su imagen y pondrían sobre el tapete su situación racial:
Cuando pienso en este chico, pienso en mis propios hijos, y creo que to-
dos los padres en Estados Unidos deben ser capaces de entender por qué
es absolutamente imperativo que investiguemos cada aspecto de esto, y
que todo el mundo —federal, estatal y local— trabaje en conjunto para
averiguar exactamente cómo sucedió esta tragedia...
Pero mi mensaje principal es para los padres de Trayvon Martin. Si yo
tuviera un hijo, se vería como Trayvon. Creo que tienen razón en esperar
que todos nosotros, como estadounidenses, tomemos esto con la seriedad
que se merece. Y vamos a llegar al fondo de lo que sucedió exactamente
(Obama en Coates, 2012: 78).
Hasta ese momento, la muerte de Trayvon Martin había tenido relevancia
sólo en medios locales. Fue cuando Obama se refirió a la muerte del jo-
ven, y en los términos en los que lo hizo, que el tema se volvió de interés
nacional y, como sostiene Coates, “la ilusión del consenso se derrumbó”
(2012: 78).
Según Coates, la ironía estaba en que Obama se había convertido en el
político afroamericano más exitoso hasta el momento, y la forma en que
lo había logrado era evitando dirigirse directamente a la problemática de
la raza. Sin embargo, cuando Obama señaló que pondría a trabajar las
fuerzas necesarias para investigar “exactamente como sucedió esta trage-
dia” no estaba poniendo en juego el poder federal sino que “lo estaba em-
pleando”. El poder, según Coates, se había vuelto “negro” para la mayoría
de los medios y buena parte de la opinión pública (2012: 78). Según el au-
tor, “Barack Obama gobierna una nación lo suficientemente iluminada
como para enviar un afroamericano a la Casa Blanca, pero no iluminada
lo suficiente como para aceptar a un hombre negro como presidente”
(Coates, 2012: 90).
El 13 de julio de 2013 Zimmerman fue declarado inocente del asesinato de
Trayvon Martin y las comunidades afroamericanas salieron a las calles a pe-
dir justicia. Seis días después, en una aparición sorpresiva en la conferencia
de prensa que regularmente ofrece la Casa Blanca, el presidente Obama ha-
bló sobre el resultado del juicio. Dio su apoyo al modo en que se había lle-
vado a cabo el proceso e intentó suavizar sus expresiones previas en torno
al caso. En ese discurso se ocupó de resaltar y reconocer el modo en que
funciona el sistema judicial estadounidense. Explicó qué había querido de-
ALEJANDRA MARTÍNEZ - VALERIA MAURIZI
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STUDIA POLITICÆ
cir al señalar que Trayvon Martin podría haber sido él, refiriéndose a la si-
tuación de continua sospecha bajo la cual viven los jóvenes afroamericanos
en Estados Unidos. Se ubicó él mismo, una vez más, como uno de aquellos
que podrían ser vistos (por su color de piel) como posibles delincuentes.
La segunda cosa que quiero decir es reiterar lo que dije el domingo, que
es que va a haber muchas discusiones sobre los asuntos legales en el caso
—voy a dejar que todos los analistas jurídicos y cabezas parlantes abor-
den esas cuestiones—. El juez dirigió el juicio de una manera profesio-
nal. La acusación y la defensa presentaron sus argumentos. Los jurados
fueron instruidos correctamente que en un caso como el presente duda ra-
zonable era pertinente, y se prestan a un veredicto. Y una vez que el jura-
do ha hablado, así es como funciona nuestro sistema
5
...
¿Por qué era tan importante para Obama interrumpir una conferencia de
prensa para manifestar su apoyo y conformidad con las instituciones ocu-
padas de impartir justicia? ¿Por qué veía impulsado a clarificar, más de un
año más tarde, sus dichos de febrero de 2012? La absolución de George Zi-
mmerman había sido recibida con un descontento mayúsculo en las comu-
nidades afroamericanas. ¿Podría Obama aquietar el descontento creciente
entre aquellos directa e indirectamente afectados?
Obama abandonó su “mitad blanca” cuando en 2012 señaló que de tener
un hijo este se parecería a Trayvon Martin, y la volvió a dejar de lado el 19
de julio de 2013 cuando decía:
Ustedes saben que cuando Trayvon Martin fue baleado lo primero que
dije fue que podría haber sido mi hijo. Otra forma de decir que Trayvon
Martin podría haber sido yo hace 35 años. Hay muy pocos hombres afro-
americanos en este país que no han tenido la experiencia de ser seguidos
cuando fueron de compras en grandes almacenes. Eso me incluye a mí.
Hay muy pocos hombres afroamericanos que no han tenido la experien-
cia de cruzar la calle y escuchar activarse las cerraduras en las puertas de
los coches. Eso me pasa a mí —al menos antes de ser senador—. Hay
muy pocos afroamericanos que no han tenido la experiencia de subir a un
ascensor y ver una mujer agarrando su bolso con nerviosismo y conte-
niendo la respiración hasta tener la oportunidad de bajar.
6
A partir de este punto, el discurso de Obama se volvió conciliador y pater-
nal. Hizo un llamado a la paz social reforzando la legitimidad del sistema
5
http://www.businessinsider.com/obama-trayvon-martin-race-speech-video-text-2013-7
6
http://www.businessinsider.com/obama-trayvon-martin-race-speech-video-text-2013-7
45
judicial. Prometió, a la vez, insistir en los mecanismos legales que permi-
tieran revisar el caso y sutilmente se excusó, señalando que no era el poder
federal el que debía intervenir directamente en los procesos judiciales. Ha-
bló sobre estadísticas criminales y señaló que era un hecho que los jóvenes
afroamericanos fueran quienes más implicados estaban en actividades de-
lictivas, y que este hecho se explicaba a partir de una larga historia de po-
breza y violencia. Habló de profiling
7
y de detenciones preventivas y de
círculos viciosos delictivos que habían perjudicado por largo tiempo a las
comunidades afroamericanas. Luego hipotetizó sobre qué habría sucedido
si quien recibiera el disparo hubiera sido un joven de raza blanca, pero
tomó distancia emocional evitando volver a poner una raza en conflicto
con la otra. Describió y explicó diligentemente. No enfatizó ni se apasionó.
Propuso la revisión de la legislación con el fin de evitar que se repitieran
los sucesos recientes. Luego retornó al discurso de la unidad y la supera-
ción de los problemas, aquel que tan buen resultado le diera en el discurso
de Filadelfia. Expresó:
Ahora, la pregunta para mí al menos, y creo que para mucha gente, es
¿hacia dónde nos tomamos esto? ¿Cómo podemos aprender algunas lec-
ciones de esto y movernos en una dirección positiva? Es comprensible
que se hayan producido manifestaciones y vigilias y protestas, y algunas
de esas acciones van a continuar, siempre y cuando se hagan sin violen-
cia. Si observo alguna clase de violencia, entonces voy a recordarle a la
gente que esto es una deshonra a lo que pasó con Trayvon Martin y su fa-
milia
8
.
Obama le habló a la comunidad afroamericana ya no como un presidente
sino como un padre. Les dijo, firme pero contenedor: “...siempre y cuando
sea sin violencia. Si observo alguna clase de violencia...”, así como un pa-
dre advertiría a un niño que evite “portarse mal”. Al final del discurso el
presidente volvió a enfatizar los progresos producidos en los Estados Uni-
dos en cuestiones raciales. Recuperó la voz paternal al referirse a sus pro-
pias hijas, y hablar sobre cómo en ellas ve encarnada la esperanza de un fu-
turo más prometedor para la unidad entre las razas:
Y permítanme dejarlos con un pensamiento final que es que, por difícil y
desafiante que todo este episodio haya sido para mucha gente, no quiero
que perdamos de vista que las cosas están mejorando. Cada generación
ALEJANDRA MARTÍNEZ - VALERIA MAURIZI
7
En nuestro país el término “profiling” y sus connotaciones serían equivalentes a lo
que denominamos habitualmente como “portación de rostro”.
8
http://www.businessinsider.com/obama-trayvon-martin-race-speech-video-text-2013-7
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STUDIA POLITICÆ
sucesiva parece estar progresando en el cambio de actitudes en relación
con lo racial. Esto no quiere decir que nos encontramos en una sociedad
post-racial. Esto no quiere decir que el racismo haya sido eliminado.
Pero cuando hablo con Malia y Sasha, y escucho a sus amigos y los veo
interactuar, ellos son mejores que nosotros —son mejores de lo que éra-
mos- en estos temas—. Y eso es cierto en todas las comunidades que he
visitado en todo el país
9
.
Luego de un discurso que duró más de diecinueve minutos, Obama recupe-
raba el apoyo de la prensa a la vez que silenciaba a sus oponentes. Conti-
nuaron las manifestaciones que reclamaban “justicia para Trayvon” pero la
violencia no surgió para enfatizar la demanda de la comunidad afroameri-
cana. Una vez más, el presidente había logrado salir del aprieto.
No hay dudas de que Obama es un hábil orador, y que ha sido asesorado
muy inteligentemente. Sin embargo, también es conocida su tendencia a
expresarse sin contar con todos los datos necesarios o tomar en cuenta las
consecuencias que pueden tener sus palabras (Sevin, Kimball, Khalil,
2011). En el caso de la muerte de Trayvon Martin, el presidente Barack
Obama corrió el riesgo de generar una situación política difícil de sostener.
Puso en riesgo su imagen política entre los afroamericanos así como en el
resto de la población norteamericana, pero, más grave aún, abrió la puerta
de un conflicto racial que podría haber tenido consecuencias catastróficas y
que podría haber alentado al enfrentamiento a distintos grupos raciales en
Estados Unidos. Es indudable que el tema de la raza debía ser tratado, pero
con la prudencia que merecen aquellos temas que tocan sensiblemente a la
población.
El impacto que las expresiones de Obama tuvieron sobre los medios y la
opinión pública, hace pensar en el enorme poder de los discursos políticos.
Discursos que pueden hacer desaparecer las barreras más pesadas, pero que
también pueden volverse contra quien las pronuncia.
IV. Reflexiones finales
¿Por qué el discurso de Obama no se tornó completamente en su contra
tras la oposición que generó en los medios de comunicación y en la opi-
nión pública reflejada en ellos? ¿Por qué Obama logró abrir y cerrar el de-
bate en torno a un tema que genera posiciones encontradas en la sociedad,
9
http://www.businessinsider.com/obama-trayvon-martin-race-speech-video-text-2013-7
47
siempre a través del discurso, sin tomar acciones específicas? Estas serán
las preguntas de partida en estas reflexiones finales.
Las explicaciones podrían ser dadas desde múltiples enfoques, pero aquí
nos centraremos en las estrategias utilizadas a nivel comunicacional desde
un enfoque de comunicación de crisis. En primer lugar, nos propondremos
indicar si se trató de una verdadera situación de crisis. En segundo lugar,
desde las categorías de este tipo específico de comunicación política, anali-
zaremos los discursos expuestos en la primer parte de este artículo para,
por último, concluir qué estrategias comunicacionales le permitieron a
Obama dar un cierre exitoso a la situación.
Los medios utilizaron contra Obama el discurso de la “división racial” y
visibilizaron una parte de la opinión pública norteamericana que conside-
ra que “lo blanco” y “lo negro” son categorías enfrentadas. Se valieron de
aquellas representaciones sociales de división racial, en donde “lo negro”
se asimila a la delincuencia, la violencia y el peligro. Y “lo blanco” es
asociado a las víctimas, a quienes padecen por las acciones de “lo negro”.
Esas categorías raciales están fuertemente arraigadas en la sociedad norte-
americana con anclajes históricos. Dichos anclajes hacían difícil pensar,
hasta hace poco tiempo, que en Estados Unidos sería posible tener un Pre-
sidente afroamericano (o birracial, tal como se lo categoriza al propio
Obama).
Sin embargo, es necesario recordar que los discursos que circulan en los
medios de comunicación, si bien tienen su base en la sociedad, no son ne-
cesariamente producto de esta. Y que según los postulados más importantes
de la teoría de Agenda Setting, los medios tienen el poder de instalar te-
mas, de hacer que las personas hablen y piensen en determinados asuntos
por sobre otros, pero no pueden condicionar sus pensamientos y opiniones
sobre dichos asuntos. Este sería un primer elemento a tener en cuenta para
categorizar lo ocurrido con los discursos de Obama como “crisis”.
Es precisamente el primer discurso de Obama sobre la muerte de Trayvon
Martin el que desencadenó el debate en torno al tema de la raza. Allí, el
presidente claramente expresó una postura particular al señalar “aquel jo-
ven podría haber sido mi hijo”. Tomó una posición, desde una apelación
emotiva, y dio pie a las interpretaciones de los medios basadas en los ele-
mentos descriptos más arriba. El presidente probablemente no tuvo la in-
tención de generar un debate tenso en torno a la raza, pero sí de poner en
discusión pública lo ocurrido a partir de la muerte de un adolescente negro.
Siendo él mismo afroamericano, ese tipo de hecho no pasaría inadvertido.
No es la primer vez que a Obama se le reclama esta “exacerbación racial”
en contra de los blancos. Ya en la campaña por su reelección, Sarah Palin
ALEJANDRA MARTÍNEZ - VALERIA MAURIZI
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STUDIA POLITICÆ
(candidata a Vicepresidente junto a McCain), repudiaba su discurso, argu-
mentando el “derecho a la igualdad” y poniendo en tela de juicio que esa
igualdad no fuera mal entendida como una toma de poder de “lo negro”
por sobre “lo blanco”.
En su discurso en torno a la muerte de Trayvon Martin, Obama tomó una
posición que irrumpió su normal desempeño como orador moderado. A
partir de allí fue interpretado e interpelado por un amplio sector social que
consideró “peligrosa” esa toma de posición, de la mano del poder que otor-
ga el cargo de presidente. Es en este punto en donde encontramos un ele-
mento que define a esta situación como de crisis.
Para comprender mejor esta idea, definiremos a las crisis como aquellas si-
tuaciones que irrumpen de manera sorpresiva la normalidad de la vida so-
cial, y generan incertidumbre. Dicha incertidumbre afecta la posibilidad de
definir qué es lo que está ocurriendo. La información es escasa y no todos
los involucrados en la crisis pueden acceder a ella oportunamente (Elizal-
de, 2009; Cases Méndez, 2010).
Las crisis pueden ser de diversas índoles, es decir, pueden ser generadas
por diferentes acontecimientos. En este caso consideramos que la crisis es
de índole político, dado que se genera un debate público a través de medios
de comunicación y otras manifestaciones sociales. Para que exista una cri-
sis de esta índole debe haber una disonancia entre las representaciones so-
ciales de la sociedad (o una parte de ella, en este caso expresada a través de
los medios de comunicación) y de los líderes políticos (Obama).
Desde un punto de vista teórico, el manejo de las crisis puede analizarse en
dos planos; uno operativo y otro político-comunicacional (Vanaclocha y
otros en Cases Mendez, 2010). Esta distinción entre planos hace referencia
a que la gestión de las crisis no sólo se da a través de medidas instituciona-
les, ya sean coyunturales o estructurales. La toma de decisiones en torno al
manejo de las crisis debe darse en un plano político-comunicacional que
acompañe las tareas en el plano operativo. En el caso que estamos anali-
zando, las acciones sólo se dieron en el ámbito comunicacional, por lo que
evaluaremos las estrategias desarrolladas desde dicho plano.
A lo largo del artículo desarrollamos la idea de que la reacción de los me-
dios de comunicación, a raíz del primer discurso de Obama en 2012, se
debió a que el presidente hasta entonces había sostenido un discurso mo-
derado al respecto de la cuestión racial. La toma de posición de Obama, a
partir de la muerte de Martin, generó una percepción distinta en los me-
dios y en diferentes sectores sociales de aquella que lo llevó a ganar las
elecciones en 2008. Y es en el momento en que las diferentes percepcio-
nes se visibilizan a través de los medios de comunicación, que puede deli-
49
mitarse el inicio de la crisis. Como sostiene Riorda “definir cuando hay
crisis es un hecho subjetivo de quien tenga capacidad de instalar la agen-
da de temas. Igualmente ocurre para cerrarlas” (2012: 38).
Siguiendo el criterio de la gestión de la crisis, en el plano político-comu-
nicacional lo que importa es qué definición y valoración de la crisis se
realiza por parte de los involucrados. Quien predetermina si la gestión de
dicha crisis será exitosa es el responsable de resolverla y, en este caso, ese
responsable era el propio presidente por haberla iniciado.
El concepto de valoración hace referencia a las atribuciones de sentido
que se le da al hecho. Estas atribuciones deben tener una contraparte en
las percepciones sociales vigentes o de lo contrario augurarán un fracaso.
En el caso de Obama, su valoración sobre lo sucedido se centró en el dis-
curso racial, poniendo en primera plana el debate en torno a las oportuni-
dades de los ciudadanos negros. Pero esa valoración fue percibida por
otros sectores sociales como riesgosa, ya que la máxima autoridad del
país estaba tomando posición del lado opuesto a sus intereses. Esto se
evidenció en la reacción de los contra-discursos. Todo lo cual demostró
que, en el diagnóstico de la crisis, el presidente optó por priorizar su lec-
tura y hablar públicamente, haciendo referencia explícita a que la situa-
ción lo tocaba de modo personal (de allí las apelaciones paternalistas en
sus expresiones).
Con un diagnóstico de crisis errado, la gestión de la misma en el plano
analizado es compleja dado que para Obama el desafío era responder con
un discurso que eliminara los miedos, por un lado, y diera garantías, por
otro. Que presentara, además, una idea de inclusión y no de exclusión.
Obama asumió esa estrategia y en su discurso del 19 de julio de 2013 ape-
ló a su estilo moderado y en defensa de las instituciones, buscando garan-
tizar el status quo y minimizar los miedos. Pero al ponerse en el lugar del
joven muerto, le habló al sector de la población que esperaba justicia. Ex-
presó su postura a favor del reclamo pero pidió que este fuera sin violen-
cia. Y fue escuchado.
Allí se produjo el cierre de la crisis en el plano comunicacional. Obama
logró en un mismo discurso responder a amplias percepciones sociales y
las respuestas buscadas no tardaron en llegar.
El cierre a nivel político no se lograría con tanta facilidad puesto que la
cuestión de la raza es utilizada constantemente por la oposición contra
Obama. Hechos como el descripto en este artículo siguen alimentando crí-
ticas contra él. En el caso particular de la muerte de Trayvon Martin, la
gestión desde lo político fue afrontada directamente al asumir las críticas y
ALEJANDRA MARTÍNEZ - VALERIA MAURIZI
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STUDIA POLITICÆ
responder desde un punto de vista de defensa institucional. Pero está claro
que la efectividad de la estrategia no podrá ser decretada inmediatamente,
sino que el paso del tiempo dirá si Obama verdaderamente salió fortalecido
al explicitar una discusión histórica en Estados Unidos.
Destacamos que el poder del discurso radica en que le otorga entidad a las
situaciones. Desde el punto de vista de la gestión de la crisis, el discurso
demuestra ser esencial y en él deben priorizarse aquellas atribuciones de
sentido que tienen un anclaje social. Si dicho anclaje es el hegemónico será
más sencillo el cierre a nivel comunicacional. Es en el plano político en
donde la gestión de la crisis se ve confrontada porque allí no sólo basta con
una valoración atinada de la misma, sino que la lectura que hace el respon-
sable de la crisis debe estar ligada a un apoyo social. De lo contrario, cual-
quier otro discurso disonante que logre acceder al espacio de la comunica-
ción pública (medios de comunicación y espacios formales e informales de
debate) reabrirá constantemente la crisis.
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Fecha de recepción: 05/12/2013
Fecha de aceptación: 03/04/2014
ALEJANDRA MARTÍNEZ - VALERIA MAURIZZI