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cía la anterior ley y llegó esa garantía al 65 % (en consonancia con el ré-
gimen nacional), estableció la creación de un “fondo de compensación”,
financiado con un porcentaje de los aportes de los beneficiarios y del esta-
do provincial, con el fin de asegurar el sostenimiento de las jubilaciones
mínimas y de elevar “hasta donde fuera posible” aquella garantía por so-
bre el 65 %. De este modo, el estado provincial se aseguraba la liberación
de fondos para financiar aumentos y la vigencia del 82 %, al tiempo que
dichos fondos, al no formar parte de las cuentas del sistema, pasaban a
contribuir al déficit que debía ser financiado por la nación.
9
En otras palabras, mientras en términos formales la provincia armonizaba
su sistema con el sistema nacional, la forma de cálculo del déficit y la dis-
ponibilidad de los recursos del fondo de compensación, le permitieron
preservar, de hecho, partes sustanciales del anterior régimen jubilatorio.
En el marco de una recomposición de las relaciones políticas entre el go-
bernador De la Sota y el gobierno nacional
10
, el gobierno del presidente
Kirchner inicia el cumplimiento del financiamiento del déficit previsional
cordobés a pesar del creciente apartamiento de este de las pautas estableci-
das por el condicionamiento de armonización
11
.
Hasta el año 2006, inclusive, las transferencias del gobierno provincial fue-
ron crecientes, cubriendo, como puede verse en la Tabla 3, el déficit de la
caja provincial.
9
De este modo, el gobierno de Córdoba aseguró el 82 % móvil no sólo a los beneficia-
rios que tenían derechos adquiridos por el antiguo régimen (al que se agregaron, como
vimos, los que ingresaron a este sistema por el régimen de jubilación anticipada), sino
también a los que permanecieron en el régimen reformado. De hecho, dada la continui-
dad de la vigencia de una multitud de regímenes especiales, una proporción sustancial
de los beneficiarios (alrededor del 70 %) accedían a un haber previsional superior al que
tenían cuando se encontraban en actividad.
10
Frustrado precandidato presidencial en 2003, al ser desplazado por la candidatura
de Kirchner, De la Sota había manifiestamente retaceado el apoyo electoral a este en
las elecciones de abril de este año. No obstante, luego de la asunción presidencial
pasó a convertirse en uno de los gobernadores que públicamente apoyaban al gobierno
nacional. Así, por ejemplo, en agosto de aquel año expresaba que “El Gobierno nacio-
nal tiene éxito porque está logrando que la gente mire el futuro en positivo. Hasta
hace un tiempo, todo el mundo pensaba que mañana iba a ser peor” (La Voz del Inte-
rior, 28-8-2003).
11
Esto a pesar que en 2001, el entonces titular del organismo previsional nacional
(ANSESS), Sergio Mazza, había advertido, frente al proyecto de jubilación anticipada
del gobierno de Córdoba, que el organismo “no financiaría nuevos jubilados” en el
marco de beneficios que se alejaran de las condiciones de armonización con el sistema
nacional.
MARCELO NAZARENO - SEBASTIÁN FREILLE - MÓNICA CINGOLANI