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*
Estudiante de Ciencia Política. Universidad Católica de Córdoba. Integrante del Co-
lectivo de Investigación “El Llano en Llamas”.
**
Licenciada en Ciencia Política. Universidad Católica de Córdoba. Doctoranda y Becaria
Conicet. Integrante del Colectivo de Investigación “El Llano en Llamas”.
Noelia Feldmann
*
y Erika Saccucci
**
Resumen
A partir de la dinámica que imprime el capital sobre la tierra y su arti-
culación con un Estado que provee los elementos normativos y regula-
torios que permiten las condiciones de su reproducción, se produce en
Córdoba un proceso de reconfiguración de la territorialidad urbana.
Analizando desde la óptica de la producción-destrucción de territoriali-
dades, daremos cuenta de dos dimensiones que caracterizan de modo
general estas reconfiguraciones en las territorialidades, la primera de
ellas, destaca una dinámica de refuncionalización de tierras ubicadas
en zonas céntricas o aledañas a la ciudad capitalina, con la consecuente
relocalización-deslocalización de poblaciones con bajo poder adquisiti-
vo hacia la periferia; y una segunda dimensión en la que la territoriali-
dad burguesa avanza sobre la revalorización y captura del suelo de la
periferia. Recurriendo al análisis de las entrevistas de vecinos y veci-
nas, se identificarán elementos que hacen a la configuración de nuevos
conflictos y resistencias frente al creciente proceso de expulsión intra-
periferia.
Palabras claves: Periferia – Intra-periferia – territorialidades
En los márgenes del margen
El suelo de la periferia, entre
la dominación y la resistencia
Código de referato: SP.169.XXIX.13.
STUDIA POLITICÆ Número 30 ~ invierno 2013
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales,
de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
30 - invierno 2013
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STUDIA POLITICÆ
Abstract
Córdoba has sutfered a process of reconfiguration of the urban
territoriality as a result of the dynamics that the capital introduces in the
land market and, also, as a result of its articulation with the State, which
provides the necessary normativity for its reproduction. We will analyze
the latter from the production-destruction of territoriality viewpoint,
taking two dimensions into account. The first one, will highlight the
refunctionalization of lands located in the city center (or nearby), and the
second one the capitalist speculative way of revalving the land of the
city’s periphery.
Key words: Suburbs – intra suburbs – territorialities
1. Intenciones y explicitaciones metodológicas
E
L espacio urbano es el resultado del entrecruzamiento de dispositi-
vos, tecnologías, disposiciones sociales, y formas de la dominación
y resistencias en la disputa constante por los recursos sociales, identida-
des y campos posibles de acción (Ciuffolini, 2011). Es producto de un proceso
histórico, dinámico, políticamente constituido y orientado a la (re)producción
de las relaciones capitalistas de explotación y dominación que se configuran en
y por el espacio (Núñez, 2009) en tensión y disputa constante.
Así, la ciudad es la resultante de las relaciones de fuerzas que se configu-
ran en determinado momento histórico y, por ende, es dinámica tanto en
sus usos, recursos, ordenamiento poblacional y organización territorial.
En los siguientes apartados se propondrá una lectura de las modificaciones
de la territorialidad urbana en la provincia de Córdoba basándonos en los
datos construidos en el marco del proyecto Apropiación/expropiación de te-
rritorialidades sociales. Análisis comparativo de procesos de erradicación/
relocalización de sectores sociales empobrecidos, en ciudades argentinas
1
.
Se buscará dar cuenta de la reconfiguración de lo urbano a partir de la di-
námica que imprime el capital sobre la tierra, abordando diversas dimen-
siones: la captura del suelo de alto valor financiero en zonas urbanas cén-
1
Este proyecto centra su atención en aquellas políticas públicas de erradicación de
asentamientos y villas, y también tomas de tierra, para desde allí indagar no sólo “la
cuestión de lo urbano” y su apropiación, sino también explorar las formas de sociabili-
dad a que dan lugar y la construcción/destrucción de identidades y relaciones sociales
diferenciadas. Esta investigación recorre el estudio de tres casos de ciudades argentinas
(Córdoba, Mar del Plata y Santa Fe), bajo la mirada transdisciplinar de los miembros de
equipo participantes.
85
tricas, con su consecuente relocalización-deslocalización de poblaciones
con bajo poder adquisitivo a la periferia; y una segunda dimensión que per-
sigue una revalorización del suelo de la periferia, en tanto nuevo espacio
disputable por el capital; reflexionando, por último, sobre la configuración
de nuevos conflictos y resistencias frente al creciente proceso de expulsión
intra-periferia.
2. La tierra en disputa
El capital, en su proceso de expansión geográfica y desplazamiento tempo-
ral, se articula con un Estado que proporciona los elementos normativos y
regulatorios que permiten las condiciones de su reproducción. Los cambios
morfológicos de la ciudad de Córdoba exigen ser comprendidos a partir de
la aplicación de diversas políticas públicas que modificaron sustancialmen-
te su composición, tanto social como económica, en relación a las necesi-
dades de las diversas fracciones del capital.
El Estado desarrolla políticas públicas que dan cuenta no sólo de las nece-
sidades de estos sectores, sino también de las tensiones y alianzas que se
establecen. Tanto el capital agro-industrial como el inmobiliario anclan su
posibilidad productiva en el suelo como requisito para la producción, en-
contrando como barreras a la posibilidad de expansión territorial la actual
configuración de las territorialidades sociales, por lo que, la reconfigura-
ción del uso del espacio se convertía en una demanda del sector a los fi-
nes acumulativos. Así, el Estado asume diversos roles en el proceso de re-
definición de la ciudad. Sin embargo, la función gerencial se constituye
como transversal a dicha dinámica.
Este nuevo paradigma de gestión pública expresa fuertemente la idea del
Estado como un “ordenador” de lo ya existente en las diversas dimensio-
nes: económica, social, política, de servicios y territorial. Dicha visión se
constituye como opuesta a otras anteriores en tanto resalta algunas fun-
ciones estatales, relegando otras. En este nuevo paradigma el Estado ofi-
cia en su función principalmente administrativa de los recursos económi-
cos y sociales, con el objetivo de hacerlo de la manera más “eficiente”
posible, desplazando la función propiamente operativa de la política pú-
blica.
La administración de los recursos sociales y económicos escasos incluye
la sanción de marcos regulatorios que funcionen como dispositivos vehi-
culizadores de las directrices administrativas. En materia urbana, dichas
directrices se han consolidado como la gestión de la vida de amplias por-
ciones de la población, supeditadas a los intereses y necesidades de la
NOELIA FELDMANN - ERIKA SACCUCCI
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facción del capital que en determinado momento histórico se impuso.
En Córdoba la dinámica económica está constituida principalmente por el
agronegocio en tanto organiza la producción y acumulación
2
articulándo-
se/complementándose con otras actividades de la economía local, donde
los excedentes producidos a partir de la producción, principalmente sojera,
son re-invertidos en la ciudad en la actividad inmobiliaria
3
.
El desarrollo del sector agropecuario permite comprender no sólo el des-
envolvimiento del sector inmobiliario, y la obra pública vial, a partir de
los ajustes espacio-temporales (Harvey, 2004) y la relación que existe en-
tre los diversos sectores. Es decir, la ciudad absorbe la plusvalía generada
en el sector rural (Ferrero, Ibáñez Mestres y Machado Ibars, 2012). Am-
bas actividades, caracterizadas por ser los sectores dinámicos de la eco-
nomía, dependen en gran medida del suelo como requisito para la acumu-
lación.
En este sentido, tomaremos puntualmente al capital inmobiliario, en tanto
actor principal y directo de las modificaciones de la ciudad. De esta mane-
ra, llegado un alto grado de desarrollo de tal sector, los usos del espacio ur-
bano, tal cual estaban dados, pasan a convertirse en una limitante seria para
el desarrollo y acumulación del mismo. Se hace necesario entonces recon-
figurar el uso del espacio, y con él las relaciones sociales que se daban en
estas territorialidades.
La reconfiguración del espacio urbano se ha consolidado a través de la ex-
propiación y destrucción de las territorialidades populares, generando di-
versos procesos de resistencias. Dicha expropiación y destrucción ha asu-
mido diversas dimensiones; una, signada especialmente por la necesidad de
refuncionalización de tierras ubicadas en zonas céntricas o aledañas a la
ciudad capitalina, y otra, anclada en la propia periferia de la ciudad y el in-
terior de la provincia.
2
Según datos obtenidos del MECON, en 2011 las exportación nacionales registraron
una suba del 20,3 % respecto al año anterior, en las que los Grandes Rubros de mayor
dinamismo relativo fueron los Productos Primarios y las Manufacturas de Origen Indus-
trial (MOI), los cuales registraron subas del 39,8 % y 22,1 %, respectivamente. La parti-
cipación de Córdoba fue del 29,4 % en productos primarios y del 43,7 % en MOI.
3
Según datos obtenidos de la Cámara de Comercio Argentina, la prestación de servi-
cios —incluyendo al comercio— es la actividad de mayor incidencia en el PBG (Pro-
ducto Bruto Geografico) cordobés con una participación de 59 % sobre el total, medido
a precios corrientes. Dentro de los sectores productores de servicios, se destaca Servi-
cios inmobiliarios, empresariales y de alquiler, con un 30,9 % del valor agregado gene-
rado por estos sectores, y un 18,2 % del total del valor agregado provincial.
87
La primera dimensión viene dada principalmente por la ejecución del
Programa “Mi Casa Mi Vida”
4
que, formalmente, implicaba la relocali-
zación de aquellos asentamientos precarios que se encontraran bajo peli-
gro ambiental, en especial de inundaciones. La ejecución de esta política
pública fue fundamental en tanto implicó el traslado de 35 asentamientos
de los 158 que existían en 2001 (De la Vega y Hernández, 2011) superan-
do ampliamente el número de asentamientos que efectivamente se encon-
traba bajo emergencia ambiental.
En términos generales, esta política pública operó como dispositivo le-
gitimador de la liberación de tierras de alto valor económico, para que
pudiesen ingresar al mercado y, de esta manera, garantizar la expansión
y acumulación de la actividad inmobiliaria y especulativa, en tanto sig-
nificó la destrucción de la territorialidad social popular frente a la lógi-
ca mercantil del capital. Así, la base territorial del capital inmobiliario
se ampliaba mientras se “periferizaba” la pobreza por tratarse de un
sector que, a los ojos de la burguesía, era visto como amenaza a la se-
guridad de la ciudad
5
.
El resultado de la aplicación de esta política fue un profundo proceso
(des) subjetivador de los relocalizados y una marcada segregación social
en donde el centro quedó compuesto por grandes emprendimientos inmo-
biliarios para sectores de alto poder adquisitivo y la periferia popular a la
espera de ser controlada a partir de la construcción de los “Barrios-Ciu-
dad” y sus mecanismos de disciplinamiento (Ciuffolini, 2011).
En esta dimensión, el Estado desarrolló un rol sumamente relevante en el
proceso de (re) configuración urbana de manera activa-material, no sólo a
través de la producción de políticas públicas, sino, además, como sujeto
principal y motor de la relocalización de los asentamientos populares. Es
decir, para una mejor y más eficiente administración de los recursos urba-
nos, era menester liberar las zonas populares ampliando la territorialidad
del capital inmobiliario.
El Estado desarrolla su accionar a partir de la administración de la territo-
rialidad y sus relaciones, habilitando aquellas que propician la generación
NOELIA FELDMANN - ERIKA SACCUCCI
4
Dicho programa es financiado por el BID a partir del préstamo 1287-OC-AR. En el
marco del programa de Apoyo a la Modernización del Estado, más particularmente el
“Proyecto de emergencia para la rehabilitación habitacional de los grupos vulnerables
afectados por las inundaciones en la ciudad de Córdoba”. Posteriormente, en el año
2006 la provincia recibe una nueva partida presupuestaria de la misma institución.
5
Al respecto se puede consultar JOB y FERRERO (2010). “Mi Casa, Mi Vida, para la se-
guridad de ellos”.
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STUDIA POLITICÆ
de valor, y afianzan el paradigma de la ciudad moderna, limpia y securita-
ria, destruyendo, por ende, aquellas que son consideradas abyectas, irregu-
lares, poco modernas y peligrosas.
Sin embargo, la creciente bonanza y desarrollo del capital en la provincia
implicó un rápido nuevo estancamiento en la posibilidad de acumulación
inmobiliaria, al colapsar la disponibilidad de tierra en áreas centrales, por
lo que el proceso gentrificador comienza a ampliarse hacia otras territoria-
lidades sociales que, hasta el momento no habían sido atractivas para el ca-
pital inmobiliario. De la misma manera que los conflictos por el acceso y
conservación de la tierra en aquellos asentamientos que habían resistido a
la relocalización y desalojo, recrudecían, sufriendo una nueva escalada.
Ejemplos de cómo el proceso gentrificador ha ampliado su alcance territo-
rial son los casos de Barrio Güemes y Barrio Alberdi que, habiendo sido
barrios tradicionalmente populares, hoy se encuentran en un proceso de
creciente revalorización y expulsión de esos sectores. Dicho proceso se da
a partir de la compra-demolición-reconstrucción de viviendas y edificios
que desplaza a sus moradores populares, por la creciente valorización eco-
nómica del suelo, alquileres y costo de vida.
La producción del espacio urbano y de la territorialidad que materializa el
capital inmobiliario como condición de acumulación, ha generado otra nue-
va dinámica de expansión territorial; el fenómeno de los countrys o barrios
cerrados dan cuenta de ello (Schapira, 2000). Dichos emprendimientos se
localizan en las periferias de la ciudad y se caracterizan por ser complejos
habitacionales completos (con todos los servicios necesarios).
En esta segunda dimensión, la intervención estatal es resignificada. El Es-
tado ya no opera como un agente activo-material en la destrucción-produc-
ción de territorialidades sino que, asume el rol de regulador de dichas rela-
ciones ya sea a través de la sanción de marcos regulatorios que apunten a
favorecer o perjudicar determinados usos y disposiciones del suelo urbano,
o bien en su dimensión represiva allí donde se manifieste un avance de la
territorialidad popular, a través de las tomas de tierra, resguardando los in-
tereses del capital.
La función gerencial se mantiene, en tanto el objetivo es el mismo, pero se
modifica la dinámica.
Tal como lo expresan los siguientes extractos, la periferia se convierte en-
tonces en un nuevo foco de atención e interés para el capital inmobiliario,
en la posibilidad de mercantilizar territorios previamente configurados en
territorialidades populares, a partir de la compra de los mismos, su rees-
tructuración y nueva venta. Dicho proceso genera grandes conflictos en la
89
medida en que muchos proyectos de countrys son proyectados sobre terri-
torialidades populares.
“Este chango que yo te digo que tiene como 30 cooperativas fantasmas,
na, era un tipo que vos lo escuchás hablar y decís “este es el dirigente
que quiero”, y vos ves la... estuvo defendiendo a los usurpadores estos
de guante blanco, que son Tala Huasi, del country, no te digo de defen-
der... esto es una posesión, es una posesión. ER1: Loma Negra EO: en
frente, vos pasás Loma Negra, subís, y ahí tenés la entrada que dice...
bueno, “compre aquí su vida” y no sé qué boludeces dice, y resulta que
ahí es una posesión. Se la quitaron a gente de la zona” (TOMA V1.
Icho Cruz).
“Muchos de los que están laburando ahí en Vialidad los conozco, son,
Vialidad y DIPAS están pegados, y vienen de la época también, y bueno,
me decían ahí que ahora están por pavimentar, esos lotes van a valer 70
u 80.000 dólares, pero mínimo, imaginate la fortuna... son 150 lotes, 150
lotes, hoy lo están negociando con posesión a 35, 40.000 pesos, y sin
ningún tipo de (-) vos le llevás el agua, la luz y el pavimento, es en el ca-
mino que va a Cabalango, y eso se va a unir con la ruta, y va... por San
Clemente, para allá, o te venís para La Calera, y esos lotes... la intenden-
ta de ahí, bah, la Jefa Comunal lo que quiere hacer es un country, ella
quiere todos rubios y de ojos celestes y más de 1,95 mts” (TOMA V1.
Icho Cruz).
“Hay un banco de tierras que está y que lamentablemente acceden
personas con mucho capital económico y crean esos grandes... no sé,
tipo, un country, hay mucho country que también son plantados en,
instalados en lugares así tomados... de tierras y por ahí eso es como
que la política está orientada hacia lo que es la plata... y es difícil si
no te encontrás a alguien que diga así mirá, estas tierras están al ser-
vicio de quien las necesite, qué sé yo, por ahí uno no sabe” (TOMA
V2 Icho Cruz).
Tal como sostienen los entrevistados, las disposiciones del capital sobre es-
tos terrenos construyen un imaginario de quiénes pueden y deben habitar
estos espacios en términos de clase, en tanto estos emprendimientos son
desarrollados para determinado estereotipo social que niega y excluye a los
sectores populares.
La lucha por la tierra es, entonces, la disputa por la configuración del espa-
cio urbano y el enfrentamiento de formas de ser y hacer, de formas y lógi-
cas de vida. La producción de la territorialidad urbana, fruto de la aplica-
ción del PMCMV había construido un imaginario social que asociaba el
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STUDIA POLITICÆ
centro a la forma de vida deseable, respetable, legal, segura y sofisticada,
mientras que la periferia era asociada a su contrario; insegura, no deseable,
indigna e ilegal. La producción del imaginario social se había anclado so-
bre una dicotomía, con su consiguiente correlato territorial. “Las experien-
cias y prácticas de vida están fuertemente influidas por la ubicación urba-
na, constituyen a las percepciones y expectativas en relación al imaginario
social” (Scarponetti, 2011:9).
La necesidad del capital de expandir la producción de territorialidad urbana
a la periferia implica la redefinición de dicho imaginario a partir de dispu-
tar la lógica y forma de vida de la propia periferia estableciendo un nuevo
límite social, un nuevo margen, uno signado por la pertenencia de clase y
la presencia de todos los servicios, y otro por la “carencia” de los mismos.
La propia periferia se configura hoy como centro de lucha en la medida en
que la gentrificación también ha comenzado a darse en estas porciones te-
rritoriales que, hasta el momento, habían sido el destino de los pobladores
expulsados del centro.
El fundamento de la lucha por el acceso a la tierra y sus usos posibles vie-
ne dado, entre los sectores populares, por la necesidad de habitar un espa-
cio, y en los sectores del capital por anclar su actividad especulativa en la
mercantilización de la tierra y no por las formas de acceso a la propiedad.
En el discurso de los entrevistados surge que muchos emprendimientos in-
mobiliarios se desarrollan sin títulos de propiedad formales, valiéndose de
“posesiones”.
Es decir, tanto los sectores populares como muchos de estos emprendi-
mientos carecen del cumplimiento de la titularidad, por lo que la discusión
sobre la misma será una estrategia argumentativa y legitimadora que emer-
gerá en algunos conflictos al momento de justificar la intención de desalo-
jo y la destrucción de la territorialidad popular, mientras que, lo que los
entrevistados ver como trasfondo, es la segregación social basada en la
pertenencia de clase y el prototipo creado de quién es apto y deseable que
habite la ciudad.
Así, en la lucha por la producción de las territorialidades intervienen diver-
sas estrategias. En palabras de los entrevistados/as:
ER1: ¿Y por qué creés que, no sé, que salen con todo eso de que la tie-
rra está contaminada, que...? EO: No sé, hay muchos comentarios, que
dicen que esto quieren, nosotros le hemos limpiado, la mayoría de la gen-
te, le han limpiado para que haya un jardín, dice. O para que haya un
country. Dicen que un parque lo van a hacer en el medio con una lagu-
91
NOELIA FELDMANN - ERIKA SACCUCCI
na. No sé, comentarios ER1: Claro. Ahora que ustedes ya limpiaron todo.
Antes... EO: Claro. Antes no, no sabían que, era un basural porque del
centro todos traían acá y echaban” (TOMA V-5. Pueblos Unidos).
“Así pasaron muchos meses, con mucha, eh, digamos muchas presiones,
sobre todo de la policía. Y en realidad a los pocos días de, de la toma se
inició una denuncia de quienes se dicen dueños de eso, que son el Gru-
po ECIPSA, que es una, una corporación inmobiliaria que ha hecho los
primeros countries de Córdoba, que tiene digamos muchos negociados
inmobiliarios, eh... y, bueno, ellos hicieron una denuncia y nos... eh, ahí
empezó toda también una cuestión de la misma empresa de bancar adi-
cionales de la policía, entonces permanentemente había policía ()
(TOMA V-4 CABILDO).
“Lo que acá, había una decisión que esas tierras se querían. Porque
eran parte del barrio. Más allá que sean después propiedad de esta em-
presa, eh, eran parte del crecimiento natural del barrio. Estos coun-
tries lo que ponen en toda la periferia es un tapón a los barrios popu-
lares. Si encima un country que no tienen nada que ver con la (-) ER2:
Con el barrio. EO: Claro, con el barrio. Y, bueno, así digamos fue la
decisión, digamos, desde el principio. De, de tomarla y (-) (TOMA V-4
Cabildo).
La lucha por la tierra se materializa en diversos momentos, pero en el dis-
curso de los y las entrevistadas surge la noción de latencia del conflicto.
Latencia que se desenlaza cuando hay una afirmación de la territorialidad
popular, cuando esta se expande o ancla en nuevos territorios. El capital
genera disputas en el uso y disposición del suelo allí en donde se ha conso-
lidado el avance de la territorialidad popular.
Esta disputa aparece en la construcción del discurso, mediante la forma de
un inusitado interés por aquellas porciones territoriales; sorpresivas apari-
ciones de aparentes dueños, inundación de personal policial, entre otras re-
acciones.
En este sentido, cada nuevo mega-emprendimiento en la periferia se consa-
gra como una victoria que se erige sobre la destrucción de la territorialidad
popular, generando nuevas expulsiones y nuevas resistencias. La territoria-
lidad popular, en palabras de los entrevistados, se halla “encerrada” o aco-
rralada por el asedio del capital inmobiliario.
Dan cuenta de este asedio expresiones tales como “tapones a los barrios
populares” que buscarían ampliar y extender la lógica de ser y habitar el
espacio del capital, al mismo tiempo que persiguen el objetivo de aislarse
del “afuera” que se constituye como riesgoso, peligroso y atemorizador.
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Esta forma de vida que busca perpetuarse es aquella que le es funcional a
la (re)producción del consumo:
EO: Sí. Encima ellos, por ejemplo, para... a Ecipsa para la entrada del
country le hicieron todo el alumbrado desde el Municipio, un alumbrado
hasta el final de la calle, que son como cuatro cuadras hacia atrás. A no-
sotros NADA. Pero a ellos TODO. Digo ¿no? cómo funciona también, el
mecanismo este de las corporaciones, cuánta guita se maneja que les re-
suelven todo. Inclusive ahora les va a resolver una salida a la calle Vé-
lez Sarsfield para que ellos entren directo al country por ahí y no ten-
gaN que entrar por Villa El Libertador. ER1: ¿Es ese que está el cartelito
el recobo, el remanso? ¿No es ese el country? Porque ya hay unos carte-
les puestos sobre (-) cuando vos vas a la Católica, ya hay unos carteles,
¿no los viste? (dirigiéndose a ER2) ER2: No. ER1: Ah, claro, vos venís
del otro lado de Alta Gracia. Ella viene de Alta Gracia. Desde Córdoba,
cuando vos vas a la Católica, ya hay unos carteles que dicen el remanso,
el recobo (-) EO: Le cambiaron el nombre (-) ER1: El “re algo” es, tiene
como nombre de cementerio (risas) EO: ¿Cómo era? Al principio, no me
acuerdo qué nombre tenía, después le cambiaron a “Urcas del Sur” ER1:
¿Urcas del Sur? ¡Qué choto, Urcas del Sur! (risas) Pero aparte mal eso.
EO: Y el proyecto de ellos es así hacer como un country que tenga mu-
cho la cuestión de los deportes, porque metían ahí en el proyecto, que lo
hemos visto por internet, es, qué sé yo, hay canchas de tenis, canchas de
fútbol (-) ER2: Hay algo así, yo vi algo así ¿no? (-) EO: No me puedo
acordar ahora el nombre. ER2: Yo vi algo de un cartel de un country so-
bre deportes. EO: Sí, que hasta ahora no están hechos. ER1: Qué bárba-
ro, me impresiona la oferta. Impresionante, que haya un country (-) EO:
Sí, es impresionante. En todos los anillos de la circunvalación se recono-
cen todos countries, del otro lado de la Vélez Sársfield. ER2: ¿Y eso en
la Comisión se habla? EO: Sí, porque hay un problema, en la ciudad el
problema es el tema esta especulación inmobiliaria a través de los(-) o
los emprendimientos en altura, porque en Alberdi también lo están ha-
ciendo y los están recontra encerrando a todos los vecinos de ahí, histó-
ricos. Pero también el anillo de toda la circunvalación es eso. Como en el
campo es el tema de la soja, que también está arrinconando a los cam-
pesinos. Y son realidades muy comunes. Nosotros articulamos un montón
con los compañeros del Movimiento Campesino, porque estamos en una
lucha común. ER1: Y sí (TOMA V-4 Cabildo).
En este extracto emergen diversas nociones de las características del capi-
tal, su forma de configurarse y cómo debe desarrollarse la lucha. En rela-
ción a la configuración del capital aparece la identificación de diversas
fracciones (especialmente el agronegocio y la especulación inmobiliaria)
93
NOELIA FELDMANN - ERIKA SACCUCCI
que son preponderantes en Córdoba y algunos elementos que denotan una
forma de comprender las relaciones que establecen entre sí.
En el plano analítico, las diversas fracciones del capital asumen distintas
dinámicas y formas de relación, dependiendo si se trata de vínculos de
complementariedad o de exclusión. La dinámica, morfología, segmentación
o integración y construcción de fronteras internas son la resultante no sólo
de la característica del capital como performador de las relaciones sociales
y de lo “urbano”, sino que, además, resultan de las disputas o competencias
tanto intra-capital, como con los sectores populares.
Por una parte, la relación de complementariedad entre las fracciones del
capital asume la dinámica de coaliciones, acciones corporativas, fomento
de obras de infraestructura públicas, entre muchas otras. Por otra, la rela-
ción de exclusión es aquella que da cuenta de las tensiones y luchas que
existen hacia dentro de las propias fracciones por el uso y disposición del
territorio, en la medida en que los intereses y necesidades de las mismas se
hacen incompatibles y contradictorios.
Estas luchas se configuran a partir de la competencia del espacio urbano y
sus posibles disposiciones, allí en donde los recursos se vuelven escasos
por serles necesarios a más de una fracción. La resolución de la disputa in-
tra-capital estará dada a partir de la capacidad de incidencia que cada una
tenga sobre el Estado
6
y sus políticas públicas
7
.
Las diversas fracciones del capital establecen relaciones de acuerdo a sus
intereses. Este mismo criterio opera en el relacionamiento con los sectores
populares a los fines de garantizar y resguardar su actividad productiva tan-
to en el plano de lo material, como en el de lo simbólico:
“Sí, en sí ellos tenían contacto con los del campo, los dueños digamos,
los aparentemente dueños, eh.... y ellos decían que acá no querían villa,
porque ellos quieren vender todo eso, que están haciendo un country
ahí. ER1: Sí. EO: Entonces pidieron que más o menos construyamos un
barrio” (TOMA V7 Cabildo).
De esta manera, en el discurso de los entrevistados podemos encontrar di-
versas dimensiones de la lucha por el acceso a la tierra, una de ellas es la
6
POULANTZAS (2001) define fracciones de clase a las fuerzas sociales que, por su re-
lación con las fuerzas de producción se reflejan en otros niveles, por ejemplo, en el
Estado.
7
Al respecto, resulta interesante indagar en los cambios de categorización que han su-
frido diversas zonas en el marco del Plan 20/20.
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94
STUDIA POLITICÆ
pugna entre diversas lógicas de “ser” en el espacio; formas de relacionarse
entre sí, con el suelo, lazos de comunidad, parámetros estéticos, entre
otros. Como dice Ciuffolini, “lo cotidiano se sustrae entonces del ámbito
puramente privado al que tradicionalmente se lo ha confinado, para trans-
formarse en público y colectivo. Hacia el interior de ese espacio la politiza-
ción de lo cotidiano es un movimiento que singulariza y define las formas
de pertenencia de los distintos colectivos; y hacia el exterior es el modo de
inscripción y disputa con las lógicas del poder” (2011:311).
La lógica del capital busca perpetuar la forma de vida basada en el consu-
mo y capacidad adquisitiva; alusiones a la importancia de generar ambien-
tes cuidados, relajantes, asépticos, saludables, que propicien el deporte dan
cuenta de los valores y prácticas que el capital toma y reproduce, fetichi-
zándolos. Aquellos valores y gustos que se pretendieran individuales y pri-
vados, dan cuenta de luchas constantes entre lógicas sobre la definición de
territorialidades.
En la construcción discursiva subjetiva de algunos entrevistados se pueden
rastrear lecturas estructurales sobre la conflictividad urbana que se escin-
den de explicaciones puntuales, y que, por el contrario, dan cuenta de un
modo de entender la lucha en la provincia. La identificación de los oponen-
tes y del tejido de vinculaciones entre ellos, que los volverían un mismo
enemigo, justifica la idea de la necesidad de elaborar estrategias en común
entre los sectores populares a los fines de mejorar la resistencia partiendo
del común enfrentamiento a la díada “especulación inmobiliaria-produc-
ción sojera”.
De esta manera, no sólo el conflicto ha emergido como característica prin-
cipal de la periferia en la actualidad, sino que, además, es posible dar cuen-
ta de un nuevo proceso incipiente pero relevante de expulsión intra-perife-
ria de territorios desplazados por el capital para la construcción de nuevos
emprendimientos inmobiliarios, hacia otros emplazamientos en la periferia
que al menos momentáneamente no se encuentran en disputa.
3. Nueva ideología de lo urbano
El mencionado proceso de expansión de los intereses inmobiliarios hacia
las zonas periféricas, opera mediante la idea de expansión del desarrollo
urbano, entrando en tensión con las territorialidades populares. El interés
inmobiliario persigue que un modelo de ciudad-mercancía sea desarrolla-
do en la periferia, esto implica una disposición de la morfología de la
misma, redefinir sus límites, usos del suelo posibles y modos de habitar
posibles.
95
En palabras de Ferrero y Gallego “el entorno construido aparece, entonces,
como medio para el desarrollo de técnicas de establecimiento, legitimación
y reproducción de una determinada mirada, de una ideología que organiza
cualquier estructura social, desde la casa hasta la ciudad” (2012:4).
En los relatos de los entrevistados-entrevistadas, hay una lectura clara de
una actual reconfiguración de la territorialidad en términos de “metamorfo-
sis”. La “metamorfosis” se asocia al par “barrios exclusivos” —“engendro”
que se vivencia como “intervenciones”— “dolor” en el territorio. Esta “me-
tamorfosis” implica una redefinición del espacio, de sus usos posibles y de
las relaciones sociales, en este sentido la palabra “xenofobia” da cuenta de
ello, a la vez que, su emergencia aparece como condición de reproducción
de la “parte económica”.
Entonces, los barrios exclusivos como es ese engendro allá de Tala
Huasi, que vos ya sabés la historia, el otro es Icho Cruz sierra, encima se
hizo comuna. Si vos vieras, era Icho Cruz, toda la vida fue Icho Cruz
(...). Esas son intervenciones muy dolo(-), muy jodidas acá, como siguen
las intervenciones estas de mierda, hablando en criollo. Todo el mundo lo
tiene naturalizado, no sé si me entendés. ¡está naturalizado! Por ejem-
plo, esto de Tala Huasi, yo nunca pude entender esto, que un barrio...
¡es un barrio! ¿Te das cuenta? ahora es una comuna, ahora es una comu-
na. Eh, y bueno, eso es lo que yo digo ¿cómo se dio una metamorfosis
muy, muy grande? Y en la parte económica apareció toda esa xenofobia
que te digo, a los bolivianos o gente que trae, sigue trayendo de afuera,
por ejemplo, ahí es donde apareció la necesidad de ver cómo...las comu-
nas creo que Cuesta Blanca lo hizo, un código de edificación, no sé, Icho
Cruz supongo que tendrá también. Aparecen algunos criterios como para
ver si, pero sé que hay problemas, suponte había un tipo que quería ha-
cer 70 casas en el río. Me lo dijo una persona el otro día “no, pero es
buena persona, hay un proyecto...es buena persona, logramos que haga
12 casas para 12 personas, no para 70” ¡adentro del río! Y ahora me voy
a comprar algo ¿viste? me fui por el bajo así, miro... una cosa mirá... es
como embute, no casas, embute, son casitas que las deben estar armando
para alquilar, pero que no tienen un pito que ver con esto, no sé si me
entendés. Pero, si esto está autorizado, vos imagináte. De ahí viene que
esto parece como una cosa media feucha ¿te das cuenta? (TOMA-V10-
Icho Cruz).
“ER1: ¿Quién hace las medianeras esas que están al final del barrio?
EO: Ellos.
ER1: Ellos construyen esa medianera. Pero no cierran el lateral de las
canchas, cierran solo la que da al fondo, digamos. EO: Pero eso también
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tiene que ver con esta instancia en que se está negociando. ER2: Ah.
ER1: ¿Cuándo hicieron esa medianera ellos? EO: Hace dos meses.
Cuando después del fallo del Tribunal Superior de Justicia, que falló a
favor nuestro, para que no se nos desaloje. Eso ya, eso fue como visibi-
lizar, materializar la pérdida. Que para nosotros fue como un alivio por-
que decís “bueno ya hiciste esa medianera ahí”. Pero, antes nos habían
hecho un bordo de tierra de la altura de la medianera, que no se si lo vie-
ron ustedes. ER1: No. Porque cuando llegamos ya estaba la medianera.
ER2: Sí. EO: Bueno a la misma altura de la medianera, pero un bordo de
tierra. Que en realidad eso tenía que ver con invisibilizarnos porque
ellos empezaron a vender terrenos ahí. Antes, cuando fue lo de la toma
no había nada. Ellos hicieron después toda una infraestructura de calles
adentro, de tendido eléctrico, alumbrado público. Toda una serie de co-
sas y nos tuvieron que tapar. Porque si no imaginate, vender terreno
para countries con todas esas casas re humildes, que sé yo, no les daba.
Entonces nos taparon en tierra a todos. Ese bordo grande, que a noso-
tros nos vino bárbaro en realidad, porque tapa un montón el viento”
(TOMA-V04-Cabildo).
Estos extractos dan cuenta de un apartheid social (De Sousa Santos, 2005)
que encuentra su legitimación en una ideología de lo urbano, esta ciudad-
mercancía desarrolla una “estética”. Aquí “vender terreno para countries
con todas esas casas re humildes (...) no les daba”, la posibilidad de éxito
de esta ciudad-mercancía está vinculada a la producción de límites entre
zonas salvajes y zonas civilizadas. En esa producción del espacio en los
momentos en que, la “riqueza segregada y protegida” (Harvey, 2004) y los
espacios de pobreza se entremezclan, emergen las “medianeras”, las fronte-
ras imaginarias y materiales para asegurar los límites entre unos y otros.
La noción de “invisibilización” emerge en los relatos de los entrevistados-
entrevistadas, como mecanismo de los dueños de mega emprendimientos
que disputan la periferia. A su vez, los medios de comunicación construyen
un imaginario de la territorialidad popular mediante una imagen de lo “su-
cio” lo “baldío”, lo susceptible de ser comprado, o caso contrario, lo sus-
ceptible a ser borrado, ocultado. En este sentido se interpreta la siguiente
cita:
Cuando venía la prensa, escúchenme, cuando venía la prensa de canal 10
no sé quién les pagaba o no sé cómo es la cosa, venía y filmaban enfoca-
ban las casas de madera y donde estaba la basura. ¿Y por qué no enfoca-
ban toda la realidad? (...) Oye, hay partes que hay basura alta, bueno,
está bien. Pero hay partes donde no (-) (...) ER2: Y eso ¿qué consecuen-
cias piensan que tiene? Que la televisión muestre (-) EO1: Y, que estába-
97
mos (-) O sea vi, yo hablo de lo que vi. Yo pensaba, yo pensaba en ese
tiempo que hay algunas personas interesadas en este predio y ese más
dejó para que vean todo con lo que uno está y para que posiblemente
busquen, trasladen en otro lado. Porque... Eh, si no hubiera eso, enton-
ces, pues, fácil, anden vigilando, o sea, mirando las casas que están, por-
que habían casas buenas en ese tiempo ya y la mía ya en ese tiempo esta-
ba y nunca la enfocaban. Siempre a las partes y si enfocaban en esa parte
pero donde había de madera. ¿Y por qué no viene a la calle y lo dejo (-)?
¿Qué problema se hace? Mostrar la verdad, si hay (-) (TOMA-V09-Pue-
blos Unidos).
En estos espacios de pobreza, se afirma la vivencia de un nosotros como
“excluidos”, en las entrevistas no hay pertenencia a la ciudad del consumo,
de la formalidad. El imaginario construido respecto de quienes pueden y
deben habitar esos espacios en términos de clase, se articula con la posibi-
lidad de acceso a derechos, a servicios: ciudadano-consumidor, se vuelve
el módulo mediante el cual los entrevistados interpretan la ausencia de ser-
vicios, de derechos. Como dice el entrevistado-entrevistada:
“Y bueno, como el Estado en cierta forma no se hace cargo, el sistema no
se hace cargo, nosotros somos excluidos del sistema. Yo intenté, o sea, no-
sotros con mi familia intentamos acceder a una vivienda y pagarla... decir
‘no, nosotros queremos pagar nuestra vivienda’, ‘no, pero tenías que estar
en una villa, porque el plan que hay hoy es de erradicación de villas’, ‘no,
pero esperá, no me quiero ir a vivir a una villa, no me quiero ir a vivir por
una cuestión de que no quiero y no me podés obligar ir a vivir a una villa
para que entre en un plan para que me des una vivienda’, y aparte que no
sé si tenías que tener como 5 años o 2 años viviendo en una villa para que
entraras en el plan, digo... de ahí te excluye, en ese plan no entrás, en el
plan Clase Media no entrás porque no tenés, no alcanzás a ganar lo sufi-
ciente, tus ingresos no dan con esto... entonces te va excluyendo y de gol-
pe estás excluido de todos lados, y decís, ‘pará, a dónde pertenezco’, y sí,
pertenezco a los que luchan, pertenezco a los sin tierra, y por eso estoy
acá(TOMA-V04-Icho Cruz).
Esta condición de “excluidos del sistema (...) excluido de todos lados” pue-
de leerse en clave de “población excedente” (De Giorgi, 2006); y es sobre
la administración de la población excedente que se ordenan unas especifi-
cas técnicas de gobierno. En esta ideología de lo urbano, en las técnicas,
dispositivos y discursos que se desarrollan, se cuela una matriz inmunitaria
(Espósito, 2005) del nuevo orden.
La gestión del beneficio, de los intereses del capital, se asocia a la gestión
de la vida, de la población. La “metamorfosis” se articula con la “xenofo-
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bia” como condición de reproducción de la “parte económica”, distinguien-
do espacios de riqueza, progreso, salud y, por ende, espacios a proteger; y
espacios de mugre, de enfermedad, de pobreza y, por ello, espacios a dejar
morir
8
.
El dejar morir habilita tanto a esa muerte política que tiene lugar cuando el
ser parte de la comunidad política es responder al requisito de ser un ciuda-
dano-consumidor y se es un “excluido del sistema”; como a la exposición
explicita al riesgo que aparece como una constante en el registro de los en-
trevistados-entrevistadas:
EO: Don Pedro Lencina. El es un dirigente de Pueblo Obrero. Y SE
QUEDARON. Siguen ahí, tienen la luz de enganche, el agua también le
pusieron a través de un (...) de ahí podían conectarse. No dejaban co-
nectar a la red, por la contaminación, que el agua se iba a contaminar
si pasaba por la sección de nosotros. Así que todo lo que está ahí es
provisional, porque ni EPEC se quiere meter, porque está contaminado
y ningún servicio te quieren poner. Legalmente no te quieren poner
ningún servicio allá. Así que, toda esa gente que vive de ese lado del
ex-basural, todos viven así. Hay casas construidas y todo, pero no tie-
nen legalmente nada. Así están allá (silencio) (TOMA-V2a-Ob. Ange-
lelli).
EO: Gente de inmobiliarias, gente del gobierno, no sé, que estaban ha-
ciendo negocios con estas tierras, ellos tomaban la tierras y las ven-
dían... te vendían el derecho a la posesión. No es que vendían el terreno,
porque la gente que hoy está en esos terrenos está en la misma condición
nuestra, no tiene papeles. Pero bueno, había gente que sacaba rédito de
estos terrenos, y que eso sí es ilegal, porque la tomaban con el fin de co-
mercializar, no de una vivienda, de... y esa gente sí, obvio que está en
contra nuestro y esa gente si te hace mala cara o te... por ejemplo, por
ahí en el dispensario se niegan a hacerte una historia clínica porque
para nosotros eso es una prueba de que estamos viviendo acá, y bueno,
cosas como esas sí, pero es la única... así, persecución, que hemos teni-
do, pero de los vecinos nunca (TOMA-V04-Icho Cruz).
8
Tanto FOUCAULT (2008) como ESPOSITO (2005) observan cómo el poder de proteger la
vida lleva implícita la muerte. En este sentido aparece la idea de la muerte como impera-
tivo, como derecho de un Estado que entiende el dejar morir como mecanismo de pro-
tección y conservación de su población. Derecho de muerte será entendido por
FOUCAULT (2008) en un sentido amplio, no implicará el explícito ejercicio de matar sino
que incluirá el exponer a la muerte, multiplicar el riesgo para algunos, generar una muer-
te política, la expulsión, el rechazo.
99
EO: Como para que tuvieran un lugar. Porque lo que sucede ahí también
es que como es el campo y hacia atrás no había nada, lo que nos costó
mucho, además de la policía, fue el tema climático. Mucho viento, mu-
cho frío. Cuando había lluvias era una cosa de terror. O sea, para los ni-
ños, para todos era complicado porque, eh, se enfermaban constante-
mente. Y también la empresa, por ejemplo, empezó a fumigar los
alrededores. Entonces venían también con esos tractores mosquitos que
tiraban. Entonces nos hacía re mal. Teníamos que, por ahí, retirarnos y
se quedaban los hombres. Nos íbamos las mujeres con los chicos. ER1:
Claro. EO: Pero como todas situaciones así de presionarnos, presionar-
nos, para que (-) ER2: Y, ¿que más hizo la empresa? Porque, bueno, a
través de la policía esto que vos me decís (-) EO: Y la denuncia judicial,
que era lo que siempre teníamos (TOMA-V04-Cabildo).
El imaginario de la ciudad-mercancía, construye para asegurar su produc-
ción-reproducción, una ciudad securitaria. Una ciudad como dispositivo,
que en el desarrollo de la administración de la población actúa sobre sec-
tores específicos de ella para su contención-control-ocultamiento. Avan-
zando de forma ilimitada, en un proceso de desposesión, desterritorializa-
ción y segregación de los sectores populares; preservando determinadas
formas de vida, y exponiendo a otras al riesgo constante o muerte política.
La operatoria del poder sobre el territorio cordobés deja entrever la di-
mensión de la disputa por la tierra que es una disputa por formas o lógicas
del hacer, del vivir, y por ello, una disputa por la vida.
4. En lucha por los márgenes
La dominación despliega una serie de estrategias que buscan refuncionali-
zar el suelo de la periferia, adquirirlo para su desarrollo económico, para
trasladar temporal y espacialmente los excedentes, a fin de comenzar un
nuevo proceso de acumulación. Las estrategias se ordenan bajo una línea
general de planificación estratégica sobre el territorio, y bajo ella se arti-
culan diversos dispositivos.
El discurso de la planificación estratégica, cristalizado en los acuerdos
privados y públicos que dan origen al Plan Director Urbano (PD), o de
reordenamiento y refuncionalización del suelo, se constituyen en torno a
la disputa por la producción del espacio. La dominación explicita una
proyección de revalorización del suelo en zonas periféricas que se en-
cuentran en cierta proporción habitados por asentamientos precarios y to-
mas de tierras.
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En este sentido, se ordenan algunos relatos de los entrevistados que per-
ciben los intereses por refuncionalizar el suelo periférico, cambiar un
modo del habitar por otro, un habitar popular, por uno selecto, de barrios
cerrados.
La lucha por la tierra, sus accesos y disposiciones, en su fase actual, ha im-
plicado ampliar su base territorial hasta alcanzar territorialidades que le ha-
bían sido ajenas, incluso hasta la periferia que se había definido histórica-
mente en clara oposición a la territorialidad producida en el centro. De esta
manera, cada vez más se desdibuja la fragmentación de la ciudad en el es-
quema centro-periferia tal cual la hemos conocido, y asistimos a una rede-
finición de la territorialidad de la periferia.
Dicha redefinición, tal cual hemos dicho, en muchos casos da lugar a resis-
tencias y luchas, mientras que, en otros, la expulsión se consagra nueva-
mente como el modo de garantizar la territorialidad del capital.
La particularidad que adquiere la expulsión en esta nueva fase en desarro-
llo tiene que ver con que esta se da hacia dentro de la propia periferia, ge-
nerando movimientos desplazatorios en la medida en que la territorialidad
del capital avanza y destruye la popular, despojándola de sus tierras.
En los relatos de los entrevistados-entrevistadas, podemos rastrear y re-
construir cómo se han dado y legitimado los desplazamientos en la peri-
feria. Ideas como la del riesgo de vivir en lugares contaminados, la nece-
sidad de protección de la familia (hijos), y la de encontrarse en espacios
“inhabitables” son sus argumentaciones recurrentes en los discursos de
los entrevistados. El “No sé a dónde nos vamos a ir si no tenemos a dón-
de ir” sumado a la emergencia de “la cosa era salir de ahí”, exponen la
encrucijada y explicitan la situación de precariedad de los sectores popu-
lares.
“Cuando nosotros llegamos no sabíamos que estaba contaminado, cuan-
do nosotros llegamos allá no sabíamos que estaba contaminado. Por eso
también nos pusimos ahí, pero cuando nos enteramos que estaba conta-
minado ya no quisimos construir nosotros. Teníamos una pieza construi-
da así que ya no le quisimos aumentar más nada, quedó así como estaba
(TOMA-V2b-Ob. Angelelli).
“Porque nadie más quería salir. Al vecino Max le conocíamos nosotros
hace tiempo, así que le digo a mi hermana: “Preguntémosle al vecino
Max a ver si no quiere salir”. Le dijimos: “Vecino, hay un sitio bueno
donde podemos salir a hacer nuestras casas para que los chicos crez-
can mejor” (...) El vecino dijo: “Bueno, vecina, entonces salgamos”. De
ese modo, él también salió con sus hermanos. Son 4 creo ellos, así que,
101
ellos ya invitaron a otras personas también que querían salir. Y bueno,
salimos todos aunque el gasto de las casas de allá obvio que nadie te ha
dado. El precio que te ha costado no te han devuelto, te han dado lo
que han querido, pero bueno. La cosa era salir de ahí. De ese modo,
llegamos acá. Nos hemos ido sumando, sumando y nos hemos venido.
Por la gracia de Dios, estamos mejor que allá. En verdad, no se podía
vivir ahí. Vidrio, basura, había las mangueritas de transfusión de san-
gre, un montón de cosas feas salían. Entonces, no podían jugar los chi-
cos afuera, porque allá van esas inyecciones llenas, allá van. Y vieras lo
que eran en el calor, era un desastre. se reventaban así, o escuchabas
que reventaba y te ibas a ver, eran las botellitas de las inyecciones que
con el calor reventaban. De ese modo, hemos pasado para acá. Acá
también estamos luchando, a ver si nos seguimos acomodando mejor y
eso” (TOMA-V4-Ob. Angelelli).
“Sí, «Quedate ahí, si no te van sacar ya... sacar ya no los van a sacar»
para mí ya no nos sacan ya. Yo siempre me fui a hablar con ella y dice
que esa parte de allá querían que nos sacaran de acá, por esta bosta
contaminada. Y le dije yo “No sé a dónde nos vamos a ir, si no tene-
mos a donde ir”. “Yo tengo dos hijos y yo no sé adónde me voy a ir, a
la calle” le digo. Tenía miedo porque decía que la parte esta se va toda
para allá la tierra esta, y está contaminando TODO ya el Hogar III, por
la misma tierra, dice... que pasa la máquina, que la tierra se la tiraba
para allá, todo. Era un quibombo bárbaro porque yo sé que esta tierra
está contaminada todavía. Dijo que iban a hacer un nuevo estudio, no
sé si han hecho el nuevo estudio que iban a hacer” (TOMA-V03-Pue-
blos Unidos).
Sin embargo, estos idearios entran en contradicción con la atribución de
sentido que le confieren algunos entrevistados; para estos, el eje del con-
flicto radicado en la contaminación aparece como una “teoría” entre
otras, que desarrollan los sectores del capital inmobiliario a fin de apode-
rarse de dichos terrenos para la construcción de nuevos mega-emprendi-
mientos.
EO3: El asunto que dicen que estos terrenos, eh, había varias teorías
por las cuales querían desalojarnos a los pobladores. Una por la conta-
minación, dos porque eran terrenos fiscales, no se pueden invadir y tres
(...) ER2: Ah, ¿Son terrenos fiscales? EO3: Esas son teorías, teorías que
se estaban manejando... y tercero, tercero que querían hacer un plan de
vivienda tipo country así, para... bueno me imagino, no sé qué grupo,
grupo de poder económico muy fuerte... constructora. Total que al final
(-) ER1: Y, disculpame, ¿Hace cuánto que, que empezaron a querer des-
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alojarlos? (ladra un perro) EO3: (...) des (-) desde que estos terrenos co-
menzaron a ser limpiados por los pobladores, porque eran totalmente
ignorados(TOMA V1 Pueblos Unidos).
Aun sin profundizar en estas nociones, el proceso de movimientos intra-
periferia se consolida en algunos casos, especialmente cuando la territoria-
lidad popular es destruida.
Respecto del dispositivo institucional se advierte en los registros un dispo-
sitivo institucional eficiente en la administración y regulación de medidas
que aportan a la generación de nuevos enclaves productivos (inversiones
en infraestructura, servicios sociales y regularización dominial). Así lo ex-
presa el siguiente extracto:
En un momento, la municipalidad con el cartón amarillo, era por-
que le convenía a él, te reconocía, te conectaba el agua, a algunos
les cobró impuestos, en un momento... hace 8 años, 10. Después de
un tiempo y cuando el valor de la tierra subió, aparte de económica-
mente, un valor social mucho más importante, más en una zona turís-
tica, etc., empezaron a, digamos, a aparecer estas otras cosas «no, el
cartón amarillo no, no me sirve» a presionar porque bueno, son inte-
reses encontrados. Está perdiendo un negocio como muy importante y
hay gente que está jugándose por su, por su tierra, su vivienda, su
lugar en el mundo, entonces, son intereses muy importantes que se
cruzan y bueno, por eso es que fuimos haciendo esto” (TOMA-V08-
Icho Cruz).
Mientras que, el dispositivo institucional, al momento de intervenir en el
espacio diferencial lo hace mediante la represión, en los registros se resal-
ta la figura del “adicional”, esta fuerza pública pagada por el capital priva-
do (Capdevilla et al., 2014). Los autores resaltan cómo esta vinculación
explicita entre fuerza pública-capital privado “desdibuja los límites de la
legalidad, al hacer patente la ilegalidad reinante” (Capdevilla et al.,
2014:256). Ante este escenario, la confrontación con las fuerzas policia-
les, el autocuidado y la protección, se vuelven una herramienta de resis-
tencia, en palabras de los entrevistados-entrevistadas:
“Porque, de hecho, bueno, me acuerdo que nos pasó una vez que estába-
mos en asamblea y nos avisaron que estaba la policía en un terreno car-
gando herramientas y máquinas en el móvil para llevárselas y fuimos...
todos, todos los que estábamos en la asamblea fuimos hasta el terreno a
ver qué es lo que pasaba, y bueno, el argumento de la policía era que
como... que se las llevaban para que no se las roben, y... bueno, que ter-
minó siendo un triunfo, un triunfo frente a ese caso puntual, frente al
103
tema del accionar de la policía porque... se logró con eso remover al que
era entonces subcomisario de acá, lo trasladaron, a los 2 agentes que
estaban ahí les hicieron un sumario, porque bueno, nuestro planteo era
que estaban entrando en propiedad privada. Por más que seas la policía
no podés venir a un terreno, qué sé yo, venir y decir ‘mirá, me llevo tu
carretilla porque capaz que te la roban’ (risas), era una cosa totalmente
absurda, y después de ese hecho puntual, digamos que la, la... el trato con
la policía empezó a ser otro” (TOMA-V09- Icho Cruz).
De igual modo, el imaginario de un Estado ausente permite la conforma-
ción de un nosotros que transita prácticas de autoorganización para la exi-
gencia de prestación de servicios o el cumplimiento de compromisos asu-
midos, como así también experiencias de autoorganización y gestión de
recursos y servicios para aquellos territorios que no forman parte del sumi-
nistro; se crean prácticas de autonomía y desvinculación, des-sujeción de
los dispositivos institucionales (Capdevilla et al., 2014).
Los espacios diferenciales emergentes en los suelos de la periferia resisten
a los avances de las formas de dominación, normalización, a la despose-
sión. La lucha por quedarse en el lugar y la expresa decisión de que “esas
tierras se querían” se vuelve crucial cuando el capital presiona y el Estado
ordena que se claudique. En este sentido, una serie de relatos se ordenan en
torno a la práctica de la movilidad intra-periferia.
“Y si bien ahí en Villa El Libertador como que había habido algunos in-
tentos de toma y demás, pero habían sido desalojados rápidamente. Por-
que también, por ahí, los punteros políticos jugaban de algún modo en al-
gún momento entregando o porque no estaba la decisión tampoco de, de
quedarse. Para nosotros fue fundamental, me parece, que para que esta
lucha continuara, la decisión de quedarnos SOBRE la tierra. Porque al-
gunas tomas de tierra tienen otras características, que es ir, tomar, y a lo
mejor después salirse de la tierra para poder negociar. O una compra más
barata o, que sé yo, la donación de o(-), o el acceso a viviendas sociales,
lo que sea. Lo que acá, había una decisión que esas tierras se querían
(TOMA-V04-Cabildo).
ER1: Bueno, contanos si querés cómo fue que vos llegaste acá, cómo
te enteraste de la posibilidad de venir acá a vivir. EO: ah, a mí me con-
tó un... yo... pasa que yo llegué acá a Hogar III a la casa de mi cuñada.
Y estaba cuidando una casa de un chico boliviano. Y entonces, él llega
un momento en que dice, estuve un año ahí, y llega un momento en que
dice «mirá, voy a vender esta casa». Y bueno, teníamos que ver dónde
ir y no alcanza para alquiler. Yo llegué con dos nenas, esta me la dejé
allá. Yo, desesperada, así, lloraba, no sé qué hacer, y empecé a buscar
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así. Y me comentaron para aquel lado, y (...) me dice «mirá, para
aquel lado están invadiendo». A mí me parecía que no estaban hacien-
do nada porque vinieron la primera vez y después los echaron la cana,
es eso no. Y después la segunda, yo entré en la segunda. Pero me dice
un señor también y me dice “mirá, vete por aquel lado de allá, que em-
pezaron allá” (...) y habían agarrado muchos ya y habían cercado. Y
dice que no hay más espacio, y donde yo iba a agarrar ya es camino. Y
yendo más para aquel lado, y ya había dos chicos ahí, que son de acá,
de Córdoba. Y vivían ahí en su chocita de madera y me dice «venite
acá», me dice «sé mi vecina, yo te lo voy a cuidar». Y yo le conté mi
problema «mire, yo tengo mis nenitas y no me alcanza» (...) cada día
me ayudaba para venirme de Perú (...) no alcanzaba. Y bueno, yo aga-
rré este terreno, y él me lo cuidó. Gracias a él tengo este terreno. (...)
Cuando yo agarré ya aquel lado de allá, ya toda la parte de atrás estaba
todo limpio. Y después agarraron y empezaron a limpiar todo lo de
adelante. Es que cuando se dieron cuenta todos, ya todo estaba ocupado
ya. Y hace bastante ya, edificado ya, ¿me entiendes?, así con chocitas,
otros materiales con blocks, otros con ladrillos con barro, ya hasta te-
nían los caños así enterrados, compraban agua acarreando con los bal-
des, viste. Y yo también tenía acá a la vecina, acá al costado, ella sabía
tener agua. Hemos sabido pagar agua también nosotros, hemos pagado.
Y bueno, y luz también así nos daban (...) o si no con velas” (TOMA-
V06-Pueblos Unidos).
Por último, otro argumento relevante que emerge con insistencia, en lo re-
lativo a las razones que adquieren estos movimientos, tiene que ver con el
aumento del costo de vida y de los alquileres en las zonas periféricas.
Allí donde muchos moradores podían sostener los gastos, incluso alquile-
res en la periferia, comienzan a cobrar relevancia casos de necesidad de
abandono, a los fines de trasladarse a lugares más periféricos. El avance te-
rritorial progresivo del capital y sus lógicas, acompañado de la consiguien-
te especulación, producen verdaderos movimientos migratorios desorgani-
zados, bajo la aparente decisión individual.
5. Reflexiones finales
En el presente artículo hemos realizado un repaso por algunas de las políti-
cas públicas habitacionales más relevantes de los últimos veinte años en la
provincia de Córdoba. Dicho repaso exige ser analizado desde la óptica de
la producción-destrucción de territorialidades; producción en tanto avance
de territorialidades burguesas y destrucción, en tanto el afianzamiento de
105
aquellas, las cuales se configuran sobre la destrucción, de las territorialida-
des populares.
El actual proceso de reconfiguración de la ciudad se vincula con la necesi-
dad de expansión y desarrollo de determinadas fracciones del capital, en
específico el capital inmobiliario, y con su articulación con un Estado asen-
tado sobre un paradigma gerencial, ordenador y administrador de los recur-
sos ya existentes y de las poblaciones.
Dicho proceso de reconfiguración, implica, en su fase actual, ampliar la
base territorial avanzando sobre territorialidades que le habían sido ajenas,
como la periferia que, en momentos anteriores, podía leerse en oposición a
la territorialidad producida en el centro. Las transformaciones morfológicas
de la territorialidad urbana transgreden el esquema de interpretación ancla-
do en centro-periferia.
El avance de la territorialidad burguesa sobre la popular comienza a dar-
se en la periferia y algunas ciudades del interior cordobés. De esta mane-
ra es que surgen nuevos conflictos y resistencias a dicha expropiación de
la tierra.
El avance sobre la territorialidad de la periferia opera bajo el imaginario de
una ciudad-mercancía que, para garantizar su hegemonía, desarrolla formas
de intervención sobre el territorio periférico, discursos y prácticas que ha-
cen a la segregación y eliminación política de los sectores populares que la
habitan.
La noción de conflicto y disputa surge de manera clara en el discurso de
los y las entrevistadas. Esta disputa adquiere diversas dimensiones; cultu-
rales, en tanto los entrevistados reconocen que el capital busca imponer
una idea prototípica de quién y cómo debe habitar el suelo urbano, dejan-
do de lado y negando otras formas posibles, y material en tanto la lucha
por este territorio ha comenzado a generar procesos de expulsión intra-pe-
riferia.
Aun así, el avance del poder no ocluye la posibilidad de resistencia. Los
sujetos se constituyen en la lucha, en una disputa clara por la tierra y los
modos de vida posibles en ella. Las experiencias de autoorganización, en-
frentamiento y autonomía adquieren forma.
La disputa por la territorialidad de la periferia emerge, como así también
una incipiente, pero no menor, estrategia de los sectores populares, que,
bajo la aparente decisión individual, se desplazan o migran hacia dentro de
la propia periferia, producto del despliegue del capital y sus lógicas. Proce-
so que, en perspectiva, cabría esperar que se agudice.
NOELIA FELDMANN - ERIKA SACCUCCI
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STUDIA POLITICÆ
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Fecha de recepción: 9 de julio de 2013
Fecha de aceptación: 31 de octubre de 2013
NOELIA FELDMANN - ERIKA SACCUCCI