
30 - invierno 2013
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STUDIA POLITICÆ
tres aspectos centrales. Uno de carácter estético, en función del cual los ve-
cinos hablan de un barrio lindo, limpio, ordenado. Un segundo patrón, de-
terminado por la tensión que se mantiene con la empresa propietaria de los
terrenos, la cual al comenzar el emprendimiento inmobiliario en un lote
continuo exige —durante las negociaciones— que la toma se constituya
como un barrio “bien visto”. Y un tercer criterio asociado a la presencia de
profesionales y estudiantes del urbanismo y la arquitectura que operan
como catalizadores de definiciones más bien técnicas, adoptadas como sa-
beres científicos objetivos, no cuestionados por la comunidad, a partir de
los cuales se considera importante definir zonas de deporte y recreación,
considerando estipulaciones y requisitos municipales formales. Así, la crea-
ción de las condiciones espaciales de habitabilidad, emerge y se construye
en tensión constante con la “normalidad urbana”.
“No pido mucho lujo, pido eh, ¿cómo te digo?, orden. Calles con,
que tengan cordón cuneta, eh, que tengan árboles, todos los terrenos,
las casas bien ordenadas, que no tenga mal aspecto, que sea un, un
barrio como corresponde, no lindo, pero, como corresponde. Orde-
nado, limpio”
“ellos tenían contacto con los del campo, los dueños digamos, los apa-
rentemente dueños, eh... y ellos decían que acá no querían villa, porque
ellos quieren vender todo eso, que están haciendo un country ahí. En-
tonces pidieron que más o menos construyamos un barrio. Entonces bue-
no, XXX, a través de sus contactos, vieron cómo podíamos armar en este
sector chiquitito son casi tres hectáreas casi, por lo menos tres manza-
nas y organizaron los terrenos”
“Y... ahí por ejemplo algunos abogad (-) arquitectos asesoraron respec-
to a algunas cuestiones. Arquitectos así piolas, que sé yo, que se llega-
ban, que conocían de la experiencia y algunos consejos nos dieron, que
eso también se manifestó a todos los compañeros. Que haya espacios
verdes, que era muy necesario, digamos, para que sea un barrio y demás
[...] Y además de eso, también algunos asesoramientos respecto a los te-
rrenos, las dimensiones del terreno, porque después eso en un futuro es
lo que determina si te aprueban o no, la Muni, si es barrio, también el
tamaño de las calles. Bueno, un montón de cosas que yo ni las conozco
pero ahí [...] Hay toda una reglamentación, que... bueno que es necesa-
ria. Entonces tratamos de hacer eso lo más prolijo posible y que se en-
tendiera que eso era así”
El gran problema para construir las condiciones espaciales de habitabilidad
en esta toma radica, centralmente, en su carácter “privado”, como registran
los entrevistados, es decir, en la cuestión de la propiedad de los terrenos, en