
29 - otoño 2013
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STUDIA POLITICÆ
de la tierra ampara a todos sus hijos, que no quede ninguno desampara-
do, y siento que eso representa ese pedazo de tierra para nosotros (sollo-
za) y por eso creo que es auténtico, que es legítimo. No sé, vamos a dis-
cutir si es legal o no, pero que es legítimo es legítimo, yo lo siento así,
[...] tal vez, hoy estemos recuperando algo que ya era nuestro, en otro
tiempo y en otro espacio que era nuestro, y bueno, que tiene que ver con
esto, con luchar por los derechos de los que fueron expulsados, tal vez
en otro tiempo”.
Hay en ese proceso de re-arraigamiento una búsqueda por nuevas y alterna-
tivas formas de vivir, que excede la situación particular e inmediata de
quien decide “volver a la tierra”. Lo que se observa a lo largo de las entre-
vistas, es un complejo tejido témporo-espacial, que encuentra condensación
en-sobre la tierra-lugar. Se trata de sujetos sucesivamente dislocados, que
encuentran obturada la posibilidad de pensar(se) en continuidad histórica.
Sin embargo, el asentamiento en una tierra-lugar les permite la expansión
de la dimensión presente, y desde allí la reconstrucción y reflexión de un
pasado (del cual huyen), y la recuperación desde-en lo colectivo, en la
Asamblea, de la proyección y el futuro. Empieza a observarse la emergen-
cia de nuevos sujetos situados histórica y territorialmente.
“entonces esa es la discusión de base, nosotros no queremos únicamen-
te la toma de tierras, nosotros queremos generar un hábitat donde se
pueda vivir dignamente, con trabajo, con dignidad, entonces... eso gene-
ra (-) te digo, en esos términos lo hablamos con la gente de Sestopal (ex-
intendente de La Falda y legislador de Unión por Córdoba) cuando, yo
les comenté a ustedes que nos habían ofrecido si nos quedábamos piola
y no jodíamos más el 10 % de los terrenos blanqueados”.
El ámbito en-desde donde se despliegan las prácticas sociales, culturales y
políticas, adquirirá en el relato de los/as entrevistados/as la nominación de
un espacio concreto, la Asamblea. El mismo será el locus donde comenza-
rá un proceso de reconocimiento y construcción subjetiva que habilitará
una instancia donde el hacer, el trabajo, se vuelve articulador y disparador
de nuevas prácticas políticas, y desde-junto a las mismas, la posibilidad de
proyección de algún futuro posible.
“Hay poseedores más antiguos que van a la Asamblea en función de que
tienen un problema, una dificultad, una amenaza, o sea, la reconocen a
la Asamblea, no van a la Comuna, van a la Asamblea, ponele, si tienen
un problema de agua, de luz, entre otros vecinos, qué se yo, van al espa-
cio de la Asamblea y se sienten parte y se reconocen pero, la participa-
ción esta de tomar parte en la Asamblea, de tomar decisiones, no es así,
digamos, por eso digo, es como... no es tal, y no van a todas la reunio-