25
*
Doctora en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de Córdoba. In-
vestigadora en el Centro de Estudios Avanzados. Facultad de Derecho y Ciencias sociales,
Universidad Nacional de Córdoba. Proyecto PICT (2010-2414) “Apropiación/Expropia-
ción de territorialidades sociales. Análisis comparativo de procesos de erradicación/reloca-
lización de fracciones sociales empobrecidas, en ciudades argentinas”. Centro de Estudios
del Desarrollo Urbano. Universidad Nacional de Mar del Plata.
**
Doctora en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Córdoba. Investigadora
en el Centro de Estudios Avanzados, Universidad Nacional de Córdoba. Proyecto PICT
(2010-2414) “Apropiación/Expropiación de territorialidades sociales. Análisis compara-
tivo de procesos de erradicación/relocalización de fracciones sociales empobrecidas, en
ciudades argentinas”. Centro de Estudios del Desarrollo Urbano. Universidad Nacional
de Mar del Plata.
Patricia Elizabeth Scarponetti
*
y Zenaida Garay Reyna
**
Resumen
Las condiciones de vida de los sectores populares y las políticas imple-
mentadas como respuesta han conformado históricamente un interrogan-
te sobre la capacidad estatal para implementar soluciones. Las discusio-
nes sobre esta temática refiere las políticas públicas de los últimos años,
y deben dar cuenta de las dinámicas procesuales donde los actores socia-
les y la intervención estatal. Si durante los años noventa la estrategia fue
de partición política entre movimientos políticos y organizaciones no gu-
bernamentales, en el último decenio el Estado Provincial en Córdoba se
Quieren que me vaya del centro
Apuntes para una discusión sobre
renovación urbana, política pública
y derechos sociales
Código de referato: SP.171.XXIX.13.
STUDIA POLITICÆ Número 29 ~ otoño 2013
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales,
de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
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STUDIA POLITICÆ
desplazó hacia una política de fragmentación urbana, revalorizando cier-
tos espacios de la ciudad en beneficio de la especulación inmobiliaria y co-
mercial. El interrogante emergente es si puede afirmarse que estamos sola-
mente frente a procesos de relocalización urbana que permitirían mejorar las
condiciones de vida de los ciudadanos pobres, en el corto plazo, o si por el
contrario la obtención de la vivienda propia no resulta más que una mascara-
da frente al cambio abrupto de las condiciones de vida de las poblaciones re-
localizadas. La vivienda propia ubicada en la periferia de la ciudad desposee
de otros derechos sociales tales como el trabajo, educación, transporte, salud
y relaciones interpersonales. Ocupación de tierras y resistencia a la expropia-
ción de lo vivido se han convertido, por ende, en caras indisociables de este
proceso de “renovación urbana”. Frente a los cambios de las políticas públi-
cas sin participación, un grupo de habitantes de Villa La Maternidad resisten
y enfrentan al gobierno provincial.
Palabras clave: Estado y especulación inmobiliaria – políticas de reno-
vación urbana – relocalización de sectores populares – resistencia
Abstract
Housing demand of the popular sectors and the policies implemented in
response have historically made about a question mark over the hability of
state to implement solutions. Discussions on this subject concern public
policies in recent years, and must account for the processual dynamics
where social actors and the state intervened. If during the nineties the
strategy was of political participation between political movements and
NGOs, in the last decade in Cordoba province it shifted to a political
strategy of urban fragmentation, revaluing certain areas of the city for the
benefit of property and commercial speculation. Occupation and resistance
to land expropriation and lived experience have become thus indissoluble in
this process of “urban renewal”. The question that emerges is whether it can
be said that we are only witnessing urban relocation processes that enpower
the popular sectors in the short term, or if instead obtaining homeownership
is just a masque that conceals the abrupt change in the living conditions of
resettled populations. Owning a home located in the outskirts of the city
dispossesses other social rights such as work, education and health. Facing
changes in public policy without participation, a group of “villa” residents
resist and face the provincial government.
Key words: State and property speculation – urban renewal policies –
relocation of sectors and resistance
1. Introduccion
S
I bien los rasgos generales planteados como características emergen-
tes de los modelos de desarrollo urbano no son unívocos en tiempo y
espacio para toda América Latina, el diagnóstico escrito por Pradilla
27
en 1984, reactualizado en 2008
1
, sigue aún vigente en ciudades como Cór-
doba, capital de la provincia del mismo nombre. Gobernada por más de
una década por José Manuel De la Sota, durante sus periodos gubernamen-
tales (1999-2007, y el actual) así como el de su sucesor (2007-2011), emer-
ge una política de reforma urbana de diseño por fragmentos, como una re-
composición por porciones con ventajas diferenciales, óptimas para el
desarrollo del capital de servicios asociado al turismo. Así es que en la ciu-
dad de Córdoba, se emprenden distintas obras de este diseño por fragmen-
tos tales como la remodelación de la ex cárcel de mujeres que pasa a cono-
cerse como “Paseo del Buen Pastor”. Al conectar con tres de los museos
más importantes de la ciudad, determina un conjunto armónico en un corre-
dor turístico que parte del centro histórico jesuítico. En un análisis previo
sobre esta problemática, había ya planteado que “Una mirada histórica per-
mitiría observar los desplazamientos materiales y de imaginario social de la
ciudad de Córdoba en las políticas públicas, sus programas y publicidades”
(Scarponetti, 2011:11).
Vale decir que la política pública fue signada por tres estrategias: una reno-
vación urbana que recrea zonas culturales conectadas por “pasillos turísti-
cos”, sector auspiciado por la actual fase capitalista, ligando áreas cultura-
les con nuevos emplazamientos de edificios públicos, a la par de auspiciar
una desconcentración comercial a tono de época. Una ciudad con nueva
cara que recupera en el futuro al pasado colonial implicó no sólo el trasla-
do de sectores populares de tierras codiciadas por el capital privado sino
además la venta de espacios públicos urbanos para emergentes construccio-
nes empresariales.
Este diseño por fragmentos da cuenta de similitudes convocantes entre este
proceso que estamos describiendo y el ocurrido en Ciudad de Buenos Ai-
res, descripto por María Florencia Girola: “El objetivo principal de toda la
operatoria no fue la expansión de la ciudad hacia un centro nuevo sino la
reconversión de un área deteriorada que —aun en desuso— condensaba
dos símbolos contundentes de la centralidad urbana: su localización estra-
tégica junto al corazón político-económico de la ciudad y los emblemas del
PATRICIA SCARPONETTI - ZENAIDA GARAY REYNA
1
PRADILLA COBOS y MÁRQUEZ LÓPEZ han planteado que tanto “La privatización de
los bienes públicos urbanos se debió a la tendencia decreciente del ritmo de acumula-
ción del capital y sus efectos, la deuda externa y la crisis fiscal, las cuales hacían que
gobiernos nacionales y/o locales fueran incapaces de atender el desarrollo urbano (...)
se convierte lo público y colectivo en privado e individual; privatiza lo urbano, colec-
tivo en su producción, reproducción y cotidianidad (...) en la práctica el neoliberalis-
mo y su homogeneización capitalista fragmentan la sociedad y el territorio.”
(2008:162-63).
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STUDIA POLITICÆ
pasado agroexportador del país «el puerto y sus depósitos de granos»” (Gi-
rola, 2006:364).
Al traspolar las observaciones de Girola a la renovación urbana de la ciu-
dad de Córdoba, se puede observar cómo el traslado a terrenos fiscales de
la nueve sede del gobierno provincial en los márgenes del Río Suquía en-
tre los antiguos molinos harineros —principal industria de la ciudad de
principios del siglo XX— y el ferrocarril, utilizando la fachada de uno de
los molinos para construir la nueva terminal de transporte público terres-
tre, manifiesta una carga simbólica de “marca país”, atractivo performati-
vo en el despliegue actual de servicios turísticos. Por su ubicación privi-
legiada en el espacio urbano, Villa La Maternidad resulta un punto
neurálgico de este nuevo planteo. Situada en la convergencia de varias
avenidas importantes de la capital cordobesa, conectadas al centro históri-
co y zonas en plena expansión inmobiliaria, como los barrios General
Paz, Juniors y San Vicente. Además de tener acceso a los principales cen-
tros de salud: Maternidad Provincial, Hospital de Niños, Hospital San
Roque, Hospital Rawson e Instituto Oncológico. Este aspecto muy desta-
cado por los sectores que habitaban y habitan la villa viene a sumarse al
carácter simbólico de la zona en donde el río junto a los molinos, el fe-
rrocarril y la sede gubernamental articulan un pasado y un futuro, algo
semejante a lo ocurrido con Puerto Madero en la ciudad de Buenos Aires,
salvando las especificidades de cada lugar.
Son estas consideraciones las que nos permiten contextualizar empírica-
mente el proceso de reordenamiento del capital, conforme a criterios espe-
culativos inmobiliarios sobre la rentabilidad del suelo tanto en el ámbito
rural de la provincia de Córdoba como en el urbano de su ciudad capital.
Para comenzar a historizar este proceso, aunque el estudio de caso pro-
puesto sobre Villa La Maternidad sea un microanálisis sociohistórico, de-
bemos remontarnos a finales de los años noventa, cuando la voracidad in-
mobiliaria comenzó a avanzar en ámbitos rurales, particularmente el
noroeste provincial —la región más pobre de la provincia—, y produjo “el
descubrimiento” de desalojos, planteando un conflicto entre títulos de pro-
piedad y posesiones
2
. A la par que la resistencia a los desalojos rurales
buscaba la mediación gubernamental mediante la creación del Registro de
Poseedores, en la ciudad, las relocalizaciones de los sectores populares
utilizaba la estrategia del imaginario simbólico más inclusivo de la moder-
2
En relación a los desalojos ocurridos en el noreste cordobés en zona rural, se había
detectado “la confusión entre delito y el hecho civil que contiene la posesión, cuestión
esta que se reitera en la totalidad de las provincias argentinas”. Véase al respecto el tra-
tamiento entre posesión y propiedad desarrollado en SCARPONETTI, Patricia, 2007.
29
nidad: “la casa propia”, interpelando a los sujetos beneficiarios con dis-
cursos oficiales que contenían afirmaciones como la siguiente: “Para que
estas personas puedan tener su vivienda propia con todo lo que eso signi-
fica, (...) tendrán títulos de propiedad y serán dueños legítimos en la do-
cumentación fehaciente, sino que se incorporan concretamente y para
siempre como ciudadanos con todo lo que demanda la escritura de una
casa”. (Gacetilla de Prensa del Gobierno de la provincia de Córdoba,
2008)
3
.
De este modo se instalaba una nueva dinámica de relaciones sociales
bajo la lógica de generar una “comunidad” mediante la creación artificial
de “barrios ciudades” —periféricos—, con una particular condición que
excluye cualquier noción de ciudadanía articulada a derechos sociales.
Fincada en la propiedad de la casa, y definida como lugar concreto del
habitar, la vivienda será significada en la “tensión deseo/necesidad”, re-
presentando arraigo y seguridad. Por ello, a partir de esa tensión se cons-
truyen los procesos de legitimación de los programas públicos de vivien-
da (Ciuffolini, 2011). Así también era definido por quien por aquel
entonces era Secretario de Gobierno, al referirse a las políticas de reloca-
lización como el instrumento que permitiría a “los pobres dejar de ser vi-
lleros”. En las alocuciones completas podemos notar que no se emplea la
palabra ciudadano sino vecino y esto no es casual, ya que en nuestra in-
terpretación, el uso del término vecino da cuenta de un registro no políti-
co del ciudadano.
Frente a estas condiciones, el Estado traza dos políticas que permiten re-
localizar a sectores populares de viejos asentamientos del centro urbano y
apela a una serie de obras públicas que operan sobre la valoración de
ciertos espacios del plano urbano para la especulación inmobiliaria. Si el
Estado resulta el interventor de los actuales procesos de adjudicación in-
mobiliaria, cabe preguntarse cuáles son las estrategias de resistencia de
estos ciudadanos expulsados de sus actuales condiciones de vida y de
existencia. En tal caso, el interrogante emergente es si puede afirmarse
que estamos solamente frente a procesos de relocalización urbana que los
constituirá en el corto plazo en propietarios de sus viviendas, o si por el
contrario dicho fin de la política pública —la obtención de la vivienda
propia— no resulta una mascarada frente al cambio abrupto de las condi-
ciones de vida. Ocupación de tierras y resistencia a la expropiación de lo
PATRICIA SCARPONETTI - ZENAIDA GARAY REYNA
3
Palabras de Alejandra Vigo, ex Secretaria de Inclusión Social del gobierno provincial,
emitidas en ocasión de la firma del acuerdo de escrituras de viviendas sociales entre la
provincia y Colegio de Escribanos.
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STUDIA POLITICÆ
vivido se han convertido, por ende, en dos caras indisociables de un pro-
ceso complejo urbano.
Las operatorias gubernamentales apelan a procesos de expropiación no
sólo del suelo sino de formas de vida que traducidas en resistencias frente a
las políticas públicas del último decenio, configuran los modos y formas
que adopta la actual resistencia política hacia las relocalizaciones periféri-
cas; una que expresa que la lucha por la tierra es una constante frente a las
variables transformaciones del capital, en tanto la territorialización de éste,
supone desterritorialización de ciudadanos. Así en las lógicas de las nuevas
formas de territorialización del capital se encuentra la destrucción de for-
mas de vida, excluyendo del espacio urbano a viejos pobladores (Pradilla
Cobos y Márquez López, 2008), o lo que David Harvey (2004) describe
como proceso de expansión del capital en una etapa de acumulación por
desposesión.
En Argentina, en el primer decenio de este nuevo siglo las diversas reac-
ciones sociales gestan un nuevo escenario político-social donde los con-
ceptos de territorio y emancipación reaparecen adquiriendo nuevas signifi-
caciones. En esto puede apreciarse cómo, paralelamente a la destrucción
de una determinada territorialidad producida desde arriba, se produce un
proceso de creación y reflujo que puede denominarse de “reterritorializa-
ción” desde abajo. En términos de Mançano Fernández (2009) la “territo-
rialización” es el resultado de la expansión continua o interrumpido del
territorio, y la “reterritorialización” es el retorno a la realización de la ac-
ción impedida.
La crisis de desempleo —consecuencia del reacomodamiento capitalista
neoliberal— extiende la gubernamentalidad en términos de administración
de las poblaciones para la contención de la pobreza; en el anverso de esta
política pública, errática o inexistente a finales de los noventa y que eclo-
siona con la crisis del 2001 (al grito de “que se vayan todos”), el territorio
se vuelve el centro de todas las disputas (Svampa, 2008). La citada autora
ha trazado una “cartografía de las resistencias” manifestadas en procesos
de movilización en muchos casos de “carácter multisectorial y policlasis-
ta”, dirigidos tanto contra el Estado como contra empresas transnacionales.
Resistencias en las que la acción directa, la utilización de vías legales (re-
cursos de amparo, por ejemplo) e ilegales o no-legales, así como el desa-
rrollo de nuevas formas de participación horizontales (asambleas) se com-
binan de múltiples maneras. La topología es compleja pues se agrega la
“multiescalaridad de los conflictos” entre un determinado modelo de desa-
rrollo con aspiraciones globales sustentado por empresas multinacionales y
Estados, por un lado, y por otro, las diversas formas comunitarias de resig-
nificación de lo local.
31
El Estado, como conjunto de instituciones públicas con funciones coerciti-
vas y de integración, supone la cristalización de un modelo de dominación
y una proyección simbólica de unidad en tanto articula, por un lado, institu-
ciones, instrumentos, actores concretos que gozan de relativa autonomía, y
por otro, ejerce de modo discriminado tales funciones según la esfera so-
cial con la que interactúe. Esta perspectiva es la que nos permitió poder
evaluar la alteración elíptica como déficit de estatalidad, sobredimensio-
nando su aspecto funcional sobre los otros y abriendo la puerta a reformas
del Estado promercado. En este contexto resulta necesario señalar a la polí-
tica pública como un proceso social complejo, que implica la reflexión de
cómo la movilización de distintos actores de la sociedad en torno a un pro-
blema se transcribe en un conjunto de acciones y decisiones, en las que el
Estado adopta un papel central. La concepción y elaboración de políticas es
centralmente de economía política, propia de relaciones de poder que afec-
tan determinados intereses, en tanto comporta una definición respecto de
qué, para quién, con quién y para qué se hace.
La política pública puede ser entendida como expresión de las modalida-
des y el curso del vínculo de la articulación entre Estado y sociedad en un
momento histórico determinado. Identificar las estrategias emergentes de
las políticas públicas de vivienda practicadas en la ciudad de Córdoba en
los últimos veinte años, nos permite desmontar las estrategias de la actual
gubernamentalidad tratando de integrar sus consecuencias socioeconómi-
cas y jurídico-políticas; dado que en tanto lógica de “la belleza urbana”
esconde la revaloración rentística del suelo y desagrega los derechos so-
ciales de sectores cuyas representaciones políticas han sido jaqueadas bajo
un autoritarismo tutelar burocrático. La desagregación de las dimensiones
políticas, jurídicas y económicas en estas supuestas políticas de combate a
la pobreza, no permiten ampliar ciudadanía sino más bien restringirla. Lo
político no es político sino gubernamental en tanto la acción se ejerce so-
bre poblaciones a quienes debe de proveerse de alguna necesidad median-
te un grupo de políticas públicas que administran, como bien afirma Chat-
terjee (2008:192): “Las poblaciones tenían el estatuto de sujetos de
políticas públicas, no de ciudadanos” marcando la diferencia entre la cate-
goría demográfica de población y la espesura del posicionamiento de ciu-
dadanía.
Contextualizar los hechos ocurridos en los últimos años a partir de una po-
lítica provincial concreta, implica presentar dos momentos políticos desde
los cuales se puede comparar no sólo el modo de hacer y pensar la política
sino además dar cuenta de las formas de lucha y su complejidad.
Para realizar el abordaje del nudo problemático hemos consultado fuentes
secundarias como prensa local y normativas oficiales. Las cuales, conjunta-
PATRICIA SCARPONETTI - ZENAIDA GARAY REYNA
29 - otoño 2013
32
STUDIA POLITICÆ
temente con la revisión de otros trabajos de investigación, observaciones
no participantes y entrevistas realizadas en barrios ciudades y en Villa La
Maternidad, configuran un corpus que nos permite analizar las caras de
este problemático poliedro. Desde una metodología de estudio de casos,
este artículo tratará de dar cuenta, desde una perspectiva histórico-política,
de la génesis actual de los conflictos y la resistencia a las relocalizaciones
de los sectores populares.
2. Haciendo historia. Concertación y participación ciudadana
Las políticas habitacionales en la provincia de Córdoba durante las últimas
décadas se han orientado a sectores medios, medios-bajos, y más puntual-
mente a sectores sociales sin trabajo o en situación de trabajo informal,
dato no menor para el fin político perseguido. A partir de 1983, el munici-
pio de la ciudad de Córdoba definió la política habitacional en la ciudad y
el gobierno provincial en el resto de la provincia. Se continuó la erradica-
ción de “villas de emergencia”
4
iniciada durante la dictadura militar.
En los años noventa, emerge un espacio para nuevas modalidades de políti-
cas de hábitat y vivienda: La Mesa de Concertación de Políticas Sociales
(MCPS) de Córdoba, experiencia de articulación y gestión asociada entre
la provincia, la municipalidad de Córdoba, la Unión de Organizaciones de
Bases por los Derechos Sociales (UOBDS)
5
y organizaciones no guberna-
4
Los términos de villa miseria y/o villa de emergencia son usados como sinónimos y
naturalizados culturalmente como si no portaran la estigmatización condenatoria y agre-
siva de las villas de emergencia surgidas alrededor de las ciudades; el alojamiento de
emergencia como respuesta a las migraciones de comienzo de siglo que se aloja en los
conventillos, merece una discusión más allá de algunas definiciones, como la propuesta
por el Servicio Habitacional y de Acción Social SEHAS, que considera a ambos térmi-
nos sinónimos y los define así: “todo asentamiento de población ubicado en tierras que
legalmente no le pertenecen, cuya propiedad es del Estado o de cualquier otra persona o
entidad privada y cuyas condiciones de habitabilidad general (vivienda, servicios de
agua y energía eléctrica) son en algún modo precarias”. (Las villas de emergencia en
Córdoba. Primera parte. Estudios de aspectos cuantitativos de su población y situación
de hábitat. SEHAS, 1992). La generalización de tal definición en términos de legalidad
formal, llama la atención toda vez que peca del desconocimiento acerca de la legislación
civil en Argentina en términos de los derechos de posesión de inmueble o suelo por más
de veinte años; tal discusión es desarrollada en la mayoría de los juicios de desalojo
compulsivo en el ámbito rural sobre todo en el nordeste cordobés, y con los plantea-
mientos judiciales de quienes resisten en Villa La Maternidad. Cf. Diego E. LECUONA
(2001).
5
Surge de la realización de un taller organizado en setiembre de 1992, por cuatro
ONGs: Centro de Comunicación Popular y Asesoramiento Leal (CECOPAL); Servicio
33
mentales. La Mesa de Concertación, que funcionó entre 1992 y 1998, su-
puso un espacio de definición global de las políticas sociales, con una fuer-
te impronta en las políticas de hábitat, ante la creciente demanda de los
sectores populares en coincidencia con los intereses políticos del gobierno
de aquella época. Entre sus acciones se puede destacar el acceso a la pro-
piedad de tierra urbana y a servicios de agua potable; provisión de energía
eléctrica; construcción de viviendas, mejoras y ampliaciones; construcción
de locales comunitarios. El financiamiento provino de recursos genuinos
del gobierno provincial en su mayor parte y el resto de ONGs y de Coope-
rativas. Según Arqueros Mejides y otras (2008) dos estrategias de gestión
de políticas de hábitat y vivienda fueron características de la conformación
multiactoral de la Mesa de Concertación de políticas sociales; si por un
lado se continuó con los procesos de relocalización de asentamientos pre-
carios en tierras fiscales mediante la construcción de obra pública, por otro,
se procedió a la radicación in situ de las villas 4 de Agosto, Ramal Sur y
Villa Urquiza.
Esta instancia de participación comienza a funcionar en noviembre de
1992, participando de la misma la UOBDS, ONGs y el Ministerio de Desa-
rrollo Social de la provincia de Córdoba, adhiriendo la intendencia munici-
pal a la iniciativa. En la primera etapa de funcionamiento de la Mesa de
Concertación (1992-1995) la UOBDS definió, en consulta con sus bases, el
área de hábitat como política prioritaria. Sobre esta línea, los grupos de
base de cada villa o barrio, formularon participativamente sus proyectos.
La UOBDS, las organizaciones de base, las ONGs y el gobierno, participa-
ron conjuntamente en la ejecución y evaluación de proyectos. En 1994, el
Poder Ejecutivo Provincial firmó un decreto a través del cual se institucio-
nalizaba el funcionamiento de la Mesa de Concertación. Se incluyó el pre-
supuesto de la Mesa de Concertación como rubro específico dentro del pre-
supuesto general de la provincia, pero a mediados de 1995, se suspendió
temporalmente el funcionamiento de la Mesa al cambiar las autoridades
provinciales. Así es narrado dicho proceso por uno de sus protagonistas, un
vecino del barrio Ciudad de Mis Sueños, quien recuerda los orígenes de la
UOBDS y su articulación con la Mesa:
PATRICIA SCARPONETTI - ZENAIDA GARAY REYNA
Habitacional y de Acción Social (SeHAS); Servicio de Promoción Humana (SERVI-
PROH), y Mutual Carlos Mugica, al que concurrieron representantes de 60 organizacio-
nes de villas y barrios carenciados para discutir características y dimensiones de la po-
breza en la ciudad de Córdoba, así como políticas provinciales y municipales, donde
jugaron un rol importante las radios comunitarias “La Ranchada” y “F.M. Sur”. Véase
“Mesa de Concertación de Políticas Sociales de la Ciudad de Córdoba” (Argentina). En:
Concurso Internacional de Buenas Prácticas Dubai 2000, Naciones Unidas (on line)
(Consulta: 15-04-2007), http://habitat.aq.upm.es/bpal/onu00/bp715.html
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STUDIA POLITICÆ
“Se tarda un tiempo en establecer una estructura de conducción, ini-
cialmente funciona como plenario, hasta que llega el momento que es
imposible funcionar como plenario y se concentra en 4 ó 5 dirigentes
que no son ni presidente, sino coordinadores, (...) y entonces ahí cobra
mucha fuerza la Unión, (...) se hacían movilizaciones muy grandes para
darse una idea el orden de las movilizaciones habituales de la Unión
eran entre 10.000 12.000 personas (...) le da mucha fuerza, entonces
logran conseguir, esto ya no me animo a decirte yo calculo alrededor
del año 88-89, logran entrar en un plan de vivienda que financia el BID
y que pasa por el gobierno pero que recae sobre la ONG y que ejecutan
por esfuerzo propio y ayuda mutua las cooperativas, en ese período se
hacen, en muy breve período de tiempo más de 12.000 viviendas, es
muy importante el numero en el territorio ocupado (...) Entonces entre
esas organizaciones estaba la 25 de Mayo donde estaba Juárez, y ellos
arman una especie de organización de segundo grado que se llama
Encuentro, este grupo empieza a trabajar y son los que hacen los prime-
ros planes de vivienda en Córdoba, en general, salvo hasta la aparición
de SERVIPRHO, son SEHAS los que hacen con organizaciones vincu-
ladas a ellos o a otras organizaciones pero que recurren técnicamente a
ellos para los planes de vivienda, entonces este es uno de los grandes
grupos (...) que juntan a un número importante de cooperativas, coo-
perativas que tenían planes de vivienda en curso que era la caracterís-
tica de esas cooperativas y que aparte empezaban a trabajar para esos
planes de vivienda (...)” .
Se puede observar cómo estas organizaciones nucleadas en torno a la pro-
blemática de la vivienda, fueron articuladoras de otras organizaciones terri-
toriales en los sectores populares de la ciudad de Córdoba. Esta experien-
cia fue un aprendizaje previo de organización, lucha y modos de gestión.
El SEHAS resulta la organización encargada de enlazar el trabajo con las
diferentes organizaciones sociales. El mismo vecino de Ciudad de mis Sue-
ños, continúa su relato refiriendo el proceso organizativo de los actores que
conformaban la Mesa de Concertación:
El CEVE al hacer los planes de vivienda tenía que resolver el problema
organizativo, entonces ahí surge el SEHAS, el SEHAS es Servicio Habi-
tacional de Acción Social, que es justamente todo el proceso organizati-
vo, el proceso de construcción, el proceso de cómo nos ponemos de
acuerdo, cómo hacemos para construir colectivamente las viviendas, en-
tonces allí surge una cosa que ya se conocía de antes pero que tiene una
fuerza muy grande en Córdoba, que son los planes de esfuerzo propio y
ayuda mutua, que finalmente consiste en que grupos de familias arman
sus viviendas...”.
35
Este trabajo previo de organización fue clave para dar comienzo, en el año
1992, a la Unión de Organizaciones de Base por los Derechos Sociales
(UOBDS-UOB). Este organismo logró percibir las necesidades de los sec-
tores más vulnerables y canalizarlos aprovechando el grado de orden que
habían adquirido a partir de diferentes acciones desde la experiencia de
“Intervilla”
6
o “Encuentro”, etc. La experiencia de la UOB fue muy inte-
resante y mostró un grado de madurez política y por ende de ciudadanía.
Esto se reflejó a través de la participación de un centenar de organizacio-
nes populares y la realización de numerosos proyectos en torno a la pro-
blemática de la vivienda. La rica exposición de cómo las distintas organi-
zaciones de la Mesa se unían en actividades de resistencia para este
antiguo luchador, muestra cómo Encuentro buscaba convencer acordar
algunas cosas, Intervilla buscaba más el tema de la movilización, final-
mente en una serie de encuentros se arma como, bueno esta necesidad de
unirse de sumar todo lo que hay en una única organización que tenga la
fuerza suficiente para cortar las rutas de Córdoba, para cercar la plaza o
cosas por el estilo, que es lo que hicieron, y sentarse a negociar en otros
términos”.
Como balance de esta experiencia, durante el período inicial encontró a la
provincia como principal sostén, con una participación mínima (8 %) de
las ONGs con cooperación internacional; en la segunda etapa (1996-
1999), Provincia, Municipio y Nación aportarían montos equivalentes
(30 % cada una) y un valor menor provenientes de fondos internacionales
gestionados por las ONGs (10 %). Setenta villas de emergencia y barrios
resultaron beneficiarios de estas iniciativas, con logros de 7.000 familias
(35.000 personas), impactando sobre alrededor del 60 % del total de la po-
blación en situación de emergencia habitacional en la ciudad para dicho
período. Las organizaciones de base que recibieron apoyo financiero para
la ejecución de proyectos, y lograron acordar participativamente objetivo,
prioridades, definir proyectos y gestionarlos, fueron responsables del ge-
renciamiento y ejecución de los mismos con participación comunitaria de
los sectores populares en la información, la toma de decisiones y ejecu-
ción de obras, evitando cualquier tipo de desarraigo e imposición por par-
te del Estado.
PATRICIA SCARPONETTI - ZENAIDA GARAY REYNA
6
“Intervilla”: organización formada a partir del desalojo en la Estancia San Jerónimo,
en la zona del Chateau, al noroeste de la ciudad de Córdoba, que con pocas familias de-
fendía su fuente de trabajo próxima al lugar donde estas vivían. Llevaron adelante la re-
sistencia a través de la discusión y la negociación. “Intervilla”, con una estrategia de
movilizaciones se diferenciaba de “Encuentro” que buscaba negociar el acuerdo con el
gobierno.
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36
STUDIA POLITICÆ
Luego inicia una segunda etapa de funcionamiento (1996-1999), con un
presupuesto aún más restringido en el marco de la crisis socioeconómica e
institucional de la provincia, que condujo a ajustes, reformas y a la reduc-
ción del gasto público. En este contexto se debilitó la participación de los
diferentes actores que conformaban la Mesa, ante la respuesta particulariza-
da que otorgaba el gobierno provincial a las demandas de las distintas áreas
según temáticas sectoriales, atomizando las propuestas y negociaciones de
políticas. Para la segunda mitad del año 1995 el gobierno provincial cierra
la apertura política de diálogo con las organizaciones sociales nucleadas en
la Mesa (Arqueros y otros, 2008). Sin embargo, el modelo no logró romper
con las características clientelares de funcionamiento estructural del Estado
y demostró una sostenida debilidad político-jurídica (Mateo, 2000) cuando
en 1998 asume su primer mandato José Manuel De la Sota como goberna-
dor provincial. La consecuencia inmediata es la obstrucción de la experien-
cia realizada por la UOBDS; de todos modos, la organización siguió ac-
tuando en la Mesa de Concertación, última instancia organizativa que con
posterioridad es desarticulada, a partir de integrar y cooptar a quienes eran
los miembros responsables en el gobierno provincial.
De este modo se denegó a los diferentes sectores toda posibilidad de parti-
cipación en todos los planos y se obturó las diferentes formas de participa-
ción, tal como afirma Carlos Buthet (2000), miembro integrante de SE-
HAS: “En el caso de la Política de Relocalización, ninguna de las
características y ventajas comparativas en torno a la auto-organización y
participación antes mencionadas, fueron posibles. Es más, podría decirse
que la estructura y la operatoria concreta de la política tendió al menos a
desalentar los procesos organizativos y de participación social y política”.
Hemos dado cuenta sumariamente de la experiencia política que constituyó
un hito como espacio de concertación de políticas sociales como fue la
Mesa de Concertación vinculada a una concepción participativa lograda no
sin lucha social sino más bien como producto de ésta
7
.
3. Encerronas trágicas o estrategias de gubernamentalidad:
El caso de Villa La Maternidad
Ubicada en el centro geográfico de Argentina la ciudad de Córdoba, cuen-
ta con una población de 1.330.023 habitantes (Censo Nacional, 2010) y es
7
Véase además BUTHET, Carlos. Mesa de Concertación de Políticas Sociales de la Ciu-
dad de Córdoba (Argentina) (2000). En: Concurso Internacional de Buenas Prácticas
Dubai 2000, Naciones Unidas (on line) (Consulta: 15-04-2007), http://habitat.aq.upm.es/
bpal/onu00/bp715.html
37
considerada el segundo centro urbano a nivel nacional. Sede administrativa
del gobierno provincial, se localizan en esta importantes establecimientos
sanitarios, educativos, culturales. Además, se destaca por su actividad in-
dustrial y por ser una importante sede comercial consolidada que satisface
las necesidades propias y las de una extensa área de influencia.
.
Con más de setenta años de existencia, y en donde además llegaron a habi-
tar más de 300 familias, Villa La Maternidad no es tan sólo un lugar anti-
guo en la ciudad ubicado detrás de la Maternidad Provincial de San Vicen-
te, en las proximidades de la margen sur del Río Suquía, sino un
asentamiento de trabajadores de los viejos molinos y curtiembres de la
zona.
Sobre la propiedad originaria de las tierras, existe una historia conflictiva.
Cercana al centro de la ciudad y a metros de la terminal de transporte pú-
blico, la historia oficial la sindica como espacios “fiscales”. Por un lado, la
provincia de Córdoba las reclama como propias, en función de un proyecto
histórico de desarrollo urbano (Proyecto Crisol, Ley 1040 del Poder Ejecu-
tivo provincial de 1886, para realizar las obras de ensanche de la ciudad de
Córdoba), con el cual argumentó la legalidad del desalojo ejecutado en
2004. Por otro, existen planos catastrales de 1943, que incluyen los loteos
actuales de la villa (Rodríguez, Von Lücken y Canestraro, 2010:93).
“Lo que vi, es que en mil ocho ochenta y nueve había un título que se
daba para un loteo, o sea, el Estado se lo da a una empresa constructo-
ra; principio de siglo estamos hablando, para un loteo y después ese lo-
teo nunca se hizo, pero el Estado nunca lo usó, entonces la gente empe-
zó a instalarse” (Entrevista Abogada).
En estas referencias de la abogada representante de los vecinos en lucha de
Villa La Maternidad se suscribe nuevamente un dato común a toda la pro-
vincia, y extensible a varias áreas del país respecto de la gran problemática
de registración de las posesiones y las propiedades. En 2006 se calculaba
que el 50 % de la tierra en Córdoba no estaba registrado por el organismo
de Catastro por varias causas, tales como títulos añejos que nunca se regis-
traron o transferencias de propiedad por boleto de compraventa nunca per-
feccionadas por registro público o, lo más común, situaciones posesorias
de hecho, a veces en base a sucesiones familiares de hecho (Scarponetti,
2007).
Esta historia se inicia en el año 2003, cuando los habitantes de Villa La
Maternidad comenzaron a vivir el acoso de trabajadoras sociales y emplea-
dos del Ministerio de la Solidaridad para convencerlos de ser trasladados
al Barrio Ciudad de Mis Sueños. El traslado decidido por el gobierno pro-
PATRICIA SCARPONETTI - ZENAIDA GARAY REYNA
29 - otoño 2013
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STUDIA POLITICÆ
vincial, utilizaba técnicas de persuasión-chantaje, mediante un relevamien-
to con trabajadores sociales, a lo que sumó la entrega de un subsidio de
300 pesos por familia para facilitar las mudanzas.
Por aquel entonces se anunciaba que en junio de 2004 comenzaría la reubi-
cación de las 340 familias que habitaban la villa, para dar inicio a los traba-
jos para transformar los terrenos de casi dos hectáreas y media —en un
parque lineal—. El proyecto integraba el plan del BID para la erradicación
de villas de emergencia y contemplaba la construcción de una plaza de ar-
tesanos, un centro cultural y un museo al aire libre, entre otros atractivos. A
la par se señalaba que había una veintena de familias que rechazaba la ofer-
ta de trasladarse al Barrio Ciudad de Mis Sueños, próximo a Ituzaingó
Anexo, con el argumento de que la proximidad con campos sembrados de
soja los expondría a los efectos de los agroquímicos.
Frente a ello, desde el Ministerio de Solidaridad de la provincia se trataba
de aclarar que no habría desalojos compulsivos (La Voz del Interior, 2004).
Sin embargo, entre el 14 y 17 de junio 2004, se inició el desalojo con topa-
doras de la Provincia, la Guardia de Infantería, el Ejército, la Brigada Anti-
secuestros, la Policía Montada y la División Canes, en un operativo propio
del terrorismo de Estado, que fue conducido por el Coronel Devoto y el en-
tonces Secretario de Hábitat de la Provincia, llegándose a demoler por
equivocación partes de viviendas de familias que no habían accedido a mu-
darse.
Esta experiencia de violencia física y simbólica fue captada por una serie
de documentales
8
que permiten tener presente el acontecimiento.
Toda la guardia de infantería... las topadoras llegaron sin previo aviso, y
los chicos salían y ayudaban a sus padres cargando los camiones, ni
bien terminaban de sacar las cosas las topadoras se subían arriba de la
casa y te las volteaban, los chicos lloraban alrededor de las casas. Lo úni-
co que les interesaba era que se fueran, si no les iban a quitar los chi-
cos, los chicos iban a quedar en un lugar insalubre.” (...) “Sí Señor ten-
go miedo(Vecina relocalizada, La Cuarta Pata, 2005).
Unos 20 trabajadores sociales que de trabajadores sociales no tienen
nada, vinieron con la policía a convencer casa por casa que el que no se
8
Documentales “Ciudad Oculta, Villa La Maternidad” (2005), de la Productora El
Cuarto Patio, Córdoba, y “Siete años de resistencia: no al desalojo de Villa La Materni-
dad” (2011), emitido por el programa Universidad Abierta el Sábado 6 de agosto a las
23.00 hs por Canal 10, de la Universidad Nacional de Córdoba (on line) (Consulta: 02-
04-2007) http://www.youtube.com/watch?v=ul4hxbkTU9M
39
va se queda en la calle, haciendo cundir el temor que fue lo más impor-
tante (...) policía de perro, montada, ejercito, gendarmería rodeando toda
la zona (Vecino relocalizado, La Cuarta Pata, 2005).
El miedo como tópico central, ante la presencia realmente coercitiva del
poder público, atraviesa los relatos de testigos del momento, y permite dar
cuenta de que en algunos casos el traslado era movilizado por el temor y no
tanto por la promesa de una casa y condiciones de vida más dignas, porque
mucha gente se fue a lo mejor por miedo, porque en ese tiempo era tanto
movimiento de policía, la gente estaba atemorizada, no sé, viendo que los
vecinos se iban, ellos quedaban y ellos después arrancaban, de policía a
caballo, (...) gendarmería, los asistentes sociales. Los que se quedaron
veían cómo lavarle la cabeza para que se fueran!” (Vecino de Villa La
Maternidad que resistió el traslado).
La resistencia de algunas familias a dejar y abandonar “su lugar” en la ciu-
dad, conduce a reflexiones de diversa índole que se tejen por la noción de
derechos que las habilitaban: “éramos los legítimos dueños de esto (...) te-
nemos derecho a que se nos urbanice la zona y que se nos dé el título de
propiedad porque éramos propietarios nada más”. Las familias intuían la
potencial articulación entre la estatalidad y el poder económico de los desa-
rrollistas, que buscaban desplazarlos “por un negocio del gobierno y el se-
ñor Bugliotti, eso vale la integridad física, la vida de nuestros hijos, la sa-
lud de nuestros hijos, nuestro desarraigo esto es lo que vale para ellos la
coima de $300 que nos dan para que nos vayamos y las casas de 42 m
2
que le dan, eso vale para ellos lo nuestro y mi familia vale mucho mas” y
ocultarlos “porque se quiere sacar al pobre, al trabajador y al humilde,
hacerlo desaparecer de la capital que no los molestemos con todos sus ne-
gocios (...) nosotros los villeros, los trabajadores, los cartoneros somos
una molestia para ellos” (Entrevistas a vecinos relocalizados producidos
por La Cuarta Pata, 2005).
Este acontecimiento espectacular del desalojo, y los eventos posteriores
como la construcción actual del puente que une ambas márgenes del Río
Suquía, pueden ser interpretados como la degradación de cualquier cultu-
ra institucional acordada, en tanto se vuelve arbitraria e implica a su vez
una creciente intimidación. La situación con una única salida, ir a Ciudad
de Mis Sueños o la nada, porque en la villa se volteó todo, comporta un
dolor siniestro que poco se condice con las retóricas de los derechos hu-
manos. Hemos cambiado militares por trabajadores sociales y gendarme-
ría, desaparecidos por expulsados. No cabría entrar en las comparaciones
emergentes pero bien puede comprenderse lo sucedido como la cultura
de la mortificación. La cultura de la mortificación es un concepto de una
PATRICIA SCARPONETTI - ZENAIDA GARAY REYNA
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40
STUDIA POLITICÆ
red mayor que Fernando Ulloa (1995) crea a partir de sus observaciones
en prácticas institucionales, e implica que tanto los agentes institucionales
como quienes son el objeto de su intervención institucional se sumerjan
en un estado de idiocia. El autor define este término como “el estado que
no permite tener ideas claras acerca de lo que sucede en relación con lo
que se hace, tampoco permite dar cuenta pública o privadamente de la si-
tuación”. Plantea asimismo que “un matiz del sufrimiento social contem-
poráneo que afecta a sectores aún no del todo sumergidos (...) la gente en
esta situación son testigos, diría en peligro, amenazados por esa mortifi-
cación en la que todavía no han zozobrado (...) cabe aquí hablar de cultu-
ra en sentido estricto, pues no ha desaparecido la producción de pensa-
miento ni el suficiente valor para resistir bajo la forma de protesta. (...)
cuando zozobra la conciencia de la mortificación es impropio sostener el
significado del término cultura”
(Ulloa, 1995:236). Lo que Ulloa acentúa
es que precisamente son aquellas organizaciones institucionales comunes
en el campo asistencial o educativo —en nuestro caso el Ministerio de la
Solidaridad—
9
(vaya paradoja entre el nombre y las prácticas), en las
cuales se detecta siempre no sólo una carencia de recursos, equipamiento
y presupuesto, sino una falta de capacitación crónica de sus integrantes.
Resulta todo un síntoma que precisamente sean las instituciones más po-
bres las que deban ocuparse de los sectores más empobrecidos” (Ulloa,
2009:234). Los comentarios de sus discípulos tal es el caso de Aníbal
Goldchluk (2005), agregan que no tan sólo “la encerrona trágica” es una
situación en la cual para vivir, trabajar o recuperar la salud, alguien de-
pende de alguien que lo maltrata al grado tal de que “lo hostil termina re-
sultando familiar; rebelarse es inviable y termina empeorándolo todo. El
efecto es el sentimiento de sin salida”.
Así una de las abogadas entrevistada nos relataba los sucesos de desalojos
del año 2004: “parecía un ejército de la gente del Ministerio de la Solida-
ridad, trabajadores sociales recién recibidos (...) estaban haciéndole fir-
9
El Ministerio de la Solidaridad de la Provincia cuya supuesta función es el acompaña-
miento social, utiliza estrategias que recuerdan a los manuales de urbanidad del siglo
XIX o a las diatribas sobre civilización y barbarie. Natalia BERMÚDEZ (2009) posiciona
el tema de la identificación de los sectores populares en términos de la clasificación ra-
cial que ha servido para reproducir el esquema de dominación y colonialismo interno.
Aquellos cabecitas negras identificados por el apelativo de la frase de Eva Perón, se con-
vierte en los villeros a partir fines de la década de los setenta. En su alocución Bermúdez
rescata las aseveraciones de Guber (2002) quién establece que el villero sería considera-
do un «no» ciudadano “por estar geográfica, económica y políticamente limitado en sus
márgenes de acción, al margen de la política y de los derechos sociales” GUBER
(2002:363).
41
PATRICIA SCARPONETTI - ZENAIDA GARAY REYNA
mar a la gente para llevarla a Ciudad de Mis Sueños, y lleno de camiones
de gendarmería que metían las cosas de la gente, o sea yo nunca vi tanto
abuso, mirá que he visto desalojos en el campo que también fueron alevo-
sos, pero así masivo (...) bien organizado con colaboración de todas las
partes del Estado y la gendarmería que metía también un control social
fuertísimo; vos no sabes lo duro y lo fuerte que era ver a todos los gen-
darmes tirando colchones, llevando las sillas de la gente”.
La experiencia de la cultura de la mortificación cuenta con efectos per-
versos para quienes la viven y salta en cada narración de nuestros entre-
vistados.
De trescientos solo treinta están forjando la cultura de la resistencia. Vir-
ginia, que procedía de Arguello, no tenía casa, por lo que se quedaba con
un primo. Aquí nos narra su preocupación por el desalojo ante la construc-
ción del puente: “sacar nos van a sacar (...) se supone que si nos saca
esta gestión, nos van a llevar a algún lado, nos van a dar casas, no nos
van a tirar como perros por ahí. Yo a donde me lleven, me voy te digo
sinceramente. (...) estoy acostumbrada a vivir, estuve viviendo en el cam-
po también, así que no... Calcula si yo luchaba cuando estaba con mis hi-
jos chiquitos, ahora que estoy sola...”.
Otra referencia de resistencia es expresada por una de las mujeres carto-
neras que resistió y se quedó en la Villa la Maternidad con parte de su
familia: porque “este siempre ha sido mi lugar, me parece que allá no
iba andar, más que ahí no tenía lugar, acá yo me muevo para todos lados
(...) más que yo salgo a la noche a buscar mis cosas, ya estoy acostum-
brada, busco las cosas que la gente ya no utiliza” (Vecina que resistió el
traslado).
También se apela a razones que concluyen en cuestiones de identidad ba-
rrial, “porque nosotros nunca, nunca dijimos que éramos de la Villa, no-
sotros hemos sido siempre San Vicente”.
Las consideraciones anteriores muestran claramente cómo los vecinos de
la Villa La Maternidad, en su proceso de subjetivación, se han sentido
parte de un barrio como es el caso de San Vicente con su tradición, su
historia y su identidad.
El sentirse parte tiene implicancias simbólicas para estos sectores, nos re-
miten, no sólo del barrio en sí, sino a toda su trayectoria “La República”
—como se lo consideró al barrio— que produjo una fuerte amalgama
identitaria en el sector. Todos los barrios carenciados y villas circundantes
se han sentido parte de San Vicente, que como toda fuerza emocional
identificatoria permite sentir que se está incluido en un entramado social.
29 - otoño 2013
42
STUDIA POLITICÆ
Citemos, por ejemplo, el caso de una mujer mayor de 70 años, hoy reloca-
lizada en Ciudad de Mis Sueños, nacida allí en la villa, cuya familia for-
mó parte de la industrialización incipiente de Córdoba de principio del si-
glo pasado:
yo soy nacida y criada ahí. (...) los papás de mi mamá, vivieron (...)
donde están, esas glorietas, ¡esas algarrobas grandes! bueno ahí han sabi-
do vivir mis abuelos. Porque todo para acá sabían ser departamentos
(...) ahí se criaron mi mamá y mis tías (...) cada uno trabajó en el Moli-
no Centenario. (...) trabajaban en el Molino Centenario, Molino Leticia y
otros trabajaban en la Quilmes. La Quilmes ha sido... trabajaba mucha
gente, gente que se ha criado ahí, gente que se ha casado, han tenido hi-
jos todo ahí, nosotros en ese barrio nos hemos criado todos juntos” (Ve-
cina anciana trasladada a Ciudad de Mis Sueños).
En el tiempo de la resistencia, algunos vecinos buscaron ayuda externa y
la resistencia fue acompañada por profesionales, organismos de Derechos
Humanos y otras agrupaciones, como CUBa (Coordinadora de Unidad
Barrial), Agrupación Otro Cantar, MTR (Movimiento Teresa Rodríguez),
La Comuna, Indymedia (Centro de Medios Independientes), CEPRODH
(Centro de Profesionales por los Derechos Humanos), SERPAJ (Servicio
de Paz y Justicia de Córdoba), profesionales y estudiantes independientes,
contactos en ciudad de Buenos Aires con el MOI-CTA, el Movimiento por
la Reforma Urbana. Se organizó así una Comisión Contra el Desalojo de
Villa La Maternidad, que desplegó una estrategia defensiva, en términos
de difusión e información así como judicial presentando un recurso de
amparo.
Conflictivas y complejas negociaciones con quienes resistieron se plasma-
ron en la firma de sucesivos convenios orientados a la urbanización de la
zona, sin concreciones, siendo firmado el último convenio entre algunos
vecinos de la villa y el Ministerio de Desarrollo Social el 2 de enero de
2009. En 2008, el gobierno municipal, junto con el provincial y empresas
privadas, anunciaron un plan director que incluía la construcción de un
centro cívico y de convenciones adyacente a Villa La Maternidad, eviden-
ciando la persistencia del conflicto por la apropiación de ese predio. Ac-
tualmente, las 30 familias lograron amparo legal. Otras familias regresan
desde Ciudad de Mis Sueños y nuevas se suman. Hoy ya se asientan más
de 150. El gobierno provincial busca negociar en forma individual, caso a
caso, para destrabar el conflicto:
“Porque el tema fue que en total convencieron a doscientas setenta fa-
milias, y treinta se pusieron re firmes que de ahí no se movían, que sobre
todo eran las que habían hecho mejoras importantes en las casas yo, la
43
casa de Susana Bustamante o Ricardo, son casas que les han ido agre-
gando piezas, el mismo Ricardo es albañil, después había una de dos pi-
sos que nunca me voy a olvidar, la de la panadería. (...) el poder público
te da ese margen de arbitrariedad, ahí empezó, uno podría haber plan-
teado la inconstitucionalidad, pero también ellos habían recogido varias
firmas donde la gente consentía el traslado (habían estas trabajadoras
sociales), incluso muchas yo sé que les dieron plata a las familias para
que se vayan, de eso nunca hubo recibo, ni nada, pero la gente te dice,
yo estaba muerto y vinieron me tiraron creo que en esa época eran mil
pesos, una tontera así de plata, no era significativo, pero si no tenés
nada y qué sé yo. Bueno ahí comenzaron los juicios de la Maternidad
(Entrevista Abogada).
Los que resisten tienen a su favor un acta-acuerdo del 2/01/2009, “por el
cual el Ministerio de Desarrollo Social, Dirección de Jurisdicción de Hábi-
tat Social, se compromete ante los habitantes de «Villa La Maternidad», a
continuar con los trabajos emprendidos en relación al cercado de los lími-
tes del predio ocupado por el asentamiento (...) Sin perjuicio de los dere-
chos adquiridos para los poseedores de forma continuada y pacífica”. El
acta acuerdo reconoce a las tierras como fiscales; en su cláusula 8, el go-
bierno se compromete a no iniciar acciones de erradicación para los que se
encontrarán allí al 8/11/2008.
El caso de Heraldo y los dueños de la panadería son típicos casos de impe-
dimento. La abogada que lo representaba nos comenta que “ahí las accio-
nes posesorias funcionaron en ese sentido, la idea era estirarlas lo más
posible, para que no sentaran precedente, porque además, si bien ellos te-
nían toda la razón, de hecho yo luché para interponer la usucapión de He-
raldo, y nunca me admitieron el plano de mensura que es un requisito de
admisibilidad, o sea si vos ya estas, pero si no te aprueban una mensura
para usucapión no podes iniciar juicio, catastro nunca la aprobó, siempre
dijo que había dominio público del Estado”.
Finalmente, quizás el episodio difícil haya sido la muerte de Heraldo Esla-
va. Heraldo era un militante social de la década del setenta, quien venía tra-
bajando desde el año 2003 contra el desalojo de la villa; su casa se encon-
traba a metros del edificio de la Maternidad provincial. Su muerte produjo
sospechas entre vecinos de Villa La Maternidad y otras entidades, en el
sentido de que se habría tratado de “un crimen político” por evitar el de-
salojo de familias residentes en la Villa. Se sabía que Eslava “venía sufrien-
do amenazas”, y que el 26 de agosto fue atacada por una patota cuando re-
gresaba de la Terminal de Ómnibus. La carátula por el fallecimiento de
Eslava pasó de “muerte dudosa a homicidio”.
PATRICIA SCARPONETTI - ZENAIDA GARAY REYNA
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STUDIA POLITICÆ
Ante esta situación, Villa La Maternidad se encuentra en un estado de
conflicto permanente desde hace más de ocho años, lo que obligó a los
residentes del lugar a organizarse para resistir las presiones constantes de
la Policía, el Gobierno y los empresarios. Asimismo se suma el agravante
del tránsito —por el medio de la villa— de maquinaria pesada destinada
a la construcción del puente. En este sentido, los vecinos continúan traba-
jando para resistir el desalojo y vienen reclamando la urbanización del te-
rreno sin traslado, reclamo que viene siendo sistemáticamente desoído.
Uno de los vecinos afirmó que: “Están intimando con el puente, un
puente que no está debidamente consensuado, no han hecho ningún estu-
dio de impacto ambiental. La gente de ‘Barrio Juniors’ también se opone
a su construcción”.
El nuevo puente, ya en construcción, proyecta una pasarela de hormigón
y piedra que se construiría justo en medio del terreno donde hoy se en-
cuentra emplazada Villa La Maternidad. Al respecto el ex gobernador de
la provincia de Córdoba, Juan Schiaretti, afirmaba “Me alegro de que,
luego de 60 años, hayamos podido, junto al intendente Giacomino,
diagramar y poner en marcha esta intervención conjunta que le devolve-
rá la belleza al río Suquía, lo integrará a la ciudad y será otro motivo de
orgullo para la capital de Córdoba”
10
, en el marco de la presentación
del proyecto de recuperación urbanística y paisajística del río Suquía en
2011, con trabajos conjuntos entre la Provincia y la Municipalidad de
Córdoba, y que en esta zona en particular, proyectaron la construcción
del Centro Cívico (trasladando la Casa de Gobierno Provincial); el Cen-
tro de Convenciones y la nueva terminal de ómnibus, todas obras que se
ubican a lo largo del río, al igual que un fuerte desarrollo privado (La
Mañana de Córdoba, 2010).
A este proceso de resistencia se han incorporado varios colectivos y orga-
nizaciones populares que siguen de cerca el conflicto y resistiendo junto a
los vecinos. Entre otras cosas se está impulsando desde hace varios años
una comisión contra el desalojo, proyectos en la facultad de arquitectura
para la diagramación de un proyecto de urbanización, una biblioteca po-
pular, apoyo legal, entre otras iniciativas. La organización interna de la vi-
lla avanzó con la construcción de un centro comunitario, abocado a tareas
de apoyo escolar, merendero, recreación y huerta comunitaria. En térmi-
10
El Colegio de Arquitectos de la Provincia de Córdoba, ya en el 2008, había reconocido que
en las márgenes del río Suquía se construían y proyectaban 21 torres, destinadas particularmen-
te a satisfacer la demanda de vivienda por parte de la clase media y, las necesidades corporati-
vas con oficinas AAA. (Consulta: 23-04-2008) http://www.colegio-arquitectos.com.ar
despliegue.php?idreg=554&PHPSESSID=ef908632d81867f1115cc7738ba98d15
45
nos de Fernández Mancano Bernado (2008:343-345) “los enfrentamientos
también se producen debido a las diferentes concepciones de lucha (...) La
experiencia de la ocupación en el proceso de territorialización es un
aprendizaje. Es en la construcción de conocimiento de las realidades de
los grupos de familias y luchas referenciales que aprenden a realizar su
propia lucha”.
4. De catorce cuadras a catorce kilómetros, del centro a la superperiferia
“me han venido a ofertar una casa chiquitita a 14 km de la plaza San
Martín y nosotros vivimos a 14 cuadras” (Vecino de Villa La Maternidad
que resistió el traslado).
Las transformaciones de la política urbana cordobesa de la última década
fueron acompañadas de la reestructuración del Estado provincial, a partir
de las leyes de reforma del Estado (mayo de 2000): Ley 8835 “Carta al
ciudadano”, Ley 8836 de “Modernización del Estado” y Ley 8837 de
“Incorporación del capital privado al sector público”. En este marco se
insertó el Programa “Mi casa, mi vida”, como generalización y operativi-
zación del “Proyecto de Emergencia para la Rehabilitación Habitacional
de los Grupos Vulnerables Afectados por las Inundaciones en la Ciudad
de Córdoba, Provincia de Córdoba”, parte del Programa de Apoyo a la
Modernización del Estado de la Provincia de Córdoba (PAME), financia-
do fundamentalmente con recursos del Banco Interamericano de Desarro-
llo (BID), con un préstamo directo a Córdoba e indirectamente por me-
dio del Programa Mejoramiento Barrial del Gobierno Nacional (Garay
Reyna, 2011).
El Barrio Ciudad de Mis Sueños, parte del Programa “Mi casa, mi vida”
ubicado sobre la ruta 9 km 69, es uno más de los quince “barrios ciuda-
des” construidos fuera de la circunvalación con el objetivo de erradicar las
poblaciones marginales residentes en el área central de la ciudad. Compar-
tiendo similitudes edilicias, todos los barrios ciudades tienen por unidad a
viviendas pequeñas (42 m
2
) y de tipología única, dos dormitorios peque-
ños, baño y cocina, construidas en terrenos de 300 m
2
. Al ser un barrio
ciudad, cuenta con un establecimiento en donde funciona el nivel primario
por la mañana y secundario por la tarde, un dispensario que atiende de lu-
nes a viernes hasta las 17 hs y sábados hasta las 12 hs; una comisaría con
dos policías que muchas veces no cuentan con móviles y donde no se pue-
den recibir denuncias por no ser parte de una unidad judicial, y una ca-
mioneta del Comando de Acción Preventiva (CAP) no siempre disponible
como nos manifestara el Comisario entrevistado. Existe una sola línea de
PATRICIA SCARPONETTI - ZENAIDA GARAY REYNA
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46
STUDIA POLITICÆ
transporte público con una frecuencia dilatada, sin servicio la noche del
sábado. No hay provisión de gas, no hay farmacia ni supermercados. Este
barrio a 14 km del radio céntrico de la ciudad, al igual que otros similares,
fue ya descripto en trabajos anteriores de este grupo de investigación y
por otros analistas.
La composición del barrio terminó de aglutinar a familias provenientes de
diversos asentamientos precarios de la ciudad de Córdoba —25 familias de
Guiñazú Sur; 262 de La Maternidad; 46 de la Rotonda; 56 de Los 40 Gua-
sos; 87 de los Mandrakes; 31 de Los Vagones del Ferrocarril y 58 familias
dispersas (Montoya, 2008)— lo cual incidió en serios problemas de convi-
vencia. La comparación entre la vida en Villa La Maternidad y Ciudad de
Mis Sueños se hizo constante. En Ciudad de Mis Sueños se evidencia una
sensación de lugar pequeño, donde no pasa otra cosa que lo que pasa al in-
terior del barrio. Esta “casa” implicó “distanciarse, una sensación de estar
en un pedacito de la ciudad, encerrado, tal como refiere Manuel, vecino de
Ciudad de Mis Sueños, desalojado de Villa La Maternidad: “el barrio ciu-
dad para que vos te des cuenta, es, con una idea grosera es una cárcel a
cielo abierto (...) si la vuelta del perro, entonces llegamos a una conclusión
media grosera, en donde estás encerrado, como en tu casa, (...) no tenés
margen, ni opciones para sacar a los chicos del barrio. Vos tenés que pen-
sar que una familia tipo, para salir un día de su casa tiene que tener un
gasto de $100 o $150 (...) porque es así vos salís de tu casa, vas a ver que
se juntan no hay un lugar donde podés salir, o juntarte, te tenés que que-
dar en el barrio, en el fondo estás preso, ¿de qué? de algo que vos no po-
dés manejar, porque no hay sistema de transporte que te comunique con
otro sector”.
Imposible no relacionar estos sentimientos y sensaciones con un análisis
realizado por Rita Segato (2003:19) a propósito de los presos: “muerte
para la vida social anterior, estado de soledad y aislamiento social y rein-
greso a la vida social dentro del nuevo contexto y bajo el signo de la nue-
va identidad (...) se trata de dos vidas a pesar de tratarse de la misma per-
sona”.
No sólo se trata de la sensación de lejanía y aislamiento, sino de segrega-
ción de los otros ciudadanos, ya que la metáfora de la cárcel que utiliza
Manuel da cuenta de esta sensación de “que nos separan del resto”. Ade-
más quienes vivían en La Maternidad, accedían a derechos a la salud no
disponibles en Ciudad de Mis Sueños, como afirma uno de sus vecinos al
reconocer que los que estaban en la Maternidad tenían todo los... estaban
cerca del hospital y todos los servicios, como esto muchas cosas tenían
más cerca el ministerio para gestionar algo; entonces por ahí la gente que
47
cambió de trabajar en la villa con estas familias, al venir acá al centro de
salud dicen por ahí, dicen que cuando vinieron esta gente (...) venían y pe-
dían especialistas y cosas que el centro de salud no tenía, pero que ellos
estaban acostumbrados a tenerlo cerca. Acá tenés lo básico, consultorio
externo y nada más, así que bueno como que eso se notó, y más de uno...
aparte ¡Fue problemático!, ¿se acuerdan? fue problemático la re-localiza-
ción, porque no se querían ir y tenemos muchos casos de familia que se es-
tán volviendo a Villa La Maternidad o acá en la zona de las vías, o sea, fa-
milias que se están volviendo, que hace como cuatro años que están acá y
se están volviendo”.
5. Los emprendedores de la renovación urbana
Luego de estos primeros desalojos, vendría la primera gran obra de los lla-
mados “desarrollistas” locales: a pocos metros de La Maternidad se erigió,
en el año 2008, el complejo comercial Dinosaurio Mall Express, un centro
de compras de más de 5000 metros cuadrados. Este centro está ubicado en
lo que las ordenanzas municipales consideran Aéreas Especiales por la pre-
sencia del barrio Kronfuss que requiere su conservación. También, pertene-
ciente al mismo grupo desarrollista, se erigieron las torres de “Milénica
Residencia Universitaria”, destinadas a estudiantes universitarios, y promo-
cionadas por su proximidad de Ciudad Universitaria, el barrio Nueva Cór-
doba y Terminal de Ómnibus, y descripta como “una zona que se perfila
como un nuevo polo universitario y comercial”
11
.
En clara consonancia con este proceso, el Gobierno de la provincia viene
avanzando con grandes obras públicas, entre ellas el puente Letizia
12
,
proyecto que originalmente surgió de la iniciativa privada del Grupo Di-
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11
Pertenece al Grupo Dinosaurio, propiedad del empresario Euclides Bugliotti, uno de
los más influyentes en la actividad económica de Córdoba durante los últimos veinte
años, quien administra también el enorme complejo Orfeo Superdomo, y varios otros
proyectos inmobiliarios que incluyen shoppings, torres e hipermercados. Véase http://
www.grupodinosaurio.com
12
El Puente está previsto que atraviese el predio de Villa La Maternidad por el Pasaje
Letizia uniendo barrio Juniors y General Paz con San Vicente, justo a la altura del Hi-
permercado Dino Express, construido a escasos años de desalojada Villa La Maternidad
por el grupo empresario cuya dirección visible se adjudica a Euclides Bugliotti. La gi-
gantesca obra de 19 metros de ancho con cuatro carriles y dos sendas peatonales, ya se
encuentra en una etapa muy avanzada. Comenzó a construirse a fines de septiembre de
2011 sin que el gobierno provincial informara a las vecinas y vecinos de la villa acerca
de su ejecución y ni siquiera consultara sobre su conformidad. La comunidad nunca par-
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nosaurio, obra adjunta a la construcción de la nueva terminal de ómnibus
de la ciudad, que comunica barrio ‘San Vicente’ con ‘Barrio Juniors’,
orientando el casco céntrico de la ciudad hacia el río Suquía. Así se inició
un proyecto conjunto en el cual el gobierno dispuso treinta millones de
pesos destinados a obras viales para el acceso de los colectivos y el Gru-
po Dinosaurio “aportó” setenta millones de pesos destinados a la ya con-
cluida nueva terminal de ómnibus. Finalmente la obra de la Terminal de
transporte público fue concesionada al grupo Electroingeniería
13
. Cuando
se analiza la composición, el tipo legal de estos grupos, las obras del Esta-
do que en cualquiera de sus niveles le son adjudicadas, se tienen la sensa-
ción de estar frente a una red muy tramada entre actores públicos y priva-
dos que permite la acumulación de capital mediante la concesión de obras
estatales y las relaciones con empresas trasnacionales. Tanto financistas,
expertos, burócratas y políticos son artífices de estos modos de hacer polí-
tica de renovación urbana.
En palabras de Ana Núñez (2011) se avanzó en un “urbanismo de los pro-
motores”, tal como fuera planteado por Lefebvre (1969), que conciben la
ciudad para el mercado, bajo el imaginario de un hábitat construido desde
una cotidianeidad “maravillosa” signada por la posesión de un lugar privi-
legiado. Como apunta Girola (2006:365) para el caso de Puerto Madero, a
tono con la perspectiva de Gorelik (1997), el Estado se compromete en un
liderazgo de renovación presentado como urbanización, que transforma
fragmentos en desuso de la ciudad en una ciudad rentable a costa de expro-
piar y trasladar la población de origen del lugar a 16 km, en área suburba-
na o la superperiferia.
“La estilización de la vida” como conjuntos de ideas emergentes de los em-
prendedores de la renovación urbana coloca el enfrentamiento cultural y
por lo tanto político en clave de lucha de clases. En las políticas públicas
ticipó en las discusiones ni en la toma de decisiones acerca de la viabilidad del puente,
así como tampoco fue avisada de que comenzaría a construirse. En 2007, ya tenían Di-
nosaurio Express Ruta 20 y parte de Milénica Residencia Universitaria. Obras en ejecu-
ción: P. Residencias universitarias, torre II. Dino Express (ex Molino Letizia, que se in-
augurará en 2008). En setiembre de 2010, en complejo de torres para estudiantes, Torre
I-TOTALMENTE VENDIDA, Torre II con departamentos de 1, 2 dormitorios y dúplex
con el 95 % Vendido. Torre III en construcción. (La Voz del Interior, 2007).
13
Electroingeniería S.A. es una empresa dedicada a la ingeniería, construcción, opera-
ción y mantenimiento de grandes obras y servicios electromecánicos, civiles, de arqui-
tectura, viales, de saneamiento, de conducción de fluidos y otras especialidades asocia-
das. Fundada en el año 1977. Es la empresa originaria y cabeza del Grupo Eling S.A.
Véase http://www.eling.com.ar/
49
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de renovación urbana puede observarse el avasallamiento a formas y estilos
de vida de los sectores populares, en un marco de adhesión social clasista
que se sigue manejando por un imaginario simbólico binario, por el cual
del patrón de cultura occidental moderna resulta el referente principal de
tensiones traducidas en violencias, y que aquí se asumen como la cultura
de la mortificación.
6. Para seguir reflexionando, interpretaciones provisorias
La resistencia o la vuelta a la villa pueden plantearse desde varios niveles,
pero uno es común a América Latina: el costo del traslado desde las su-
perperiferias a los centros de servicios públicos esenciales como salud,
educación y trabajo. En las superperiferias se vive pero no se consigue tra-
bajo ni asistencia sanitaria ni educativa, sólo la elemental, cuando esta
existe. Se pierden las relaciones sociales y familiares porque el traslado
resulta extremadamente dificultoso. Así, investigadores del área revelan
que observando “los datos censales en muchos países”, los sectores popu-
lares retornan al centro, generalmente por vía del mercado informal en
áreas consolidadas. A ello agregamos que no sólo retornan los relocaliza-
dos sino que se suman los que no están localizados en ningún lugar, con-
secuencia de las migraciones internas inter e intraprovinciales o interna-
cionales de países limítrofes (según las regiones). Es muy posible sostener
que los procesos de movilidad social que existieron, en mayor medida du-
rante el proceso de sustitución de importaciones en Argentina, configuren
—a pesar de su inexistencia actual— un atrayente imaginario social para
las desventajosas condiciones del mundo de vida rural. Sin embargo, aun
cuando en aquellos tiempos en los que se conseguía trabajo en las ciuda-
des —sobre todo en el sector servicios— la mayoría de las veces en preca-
riedad laboral o sin derecho alguno, los salarios no alcanzaban para “con-
vertirse en un habitante urbano”. Resulta posible pensar que pese a las
críticas que podemos esgrimir hacia la construcción de viviendas como el
Programa de Relocalización realizado en Córdoba, los migrantes rurales,
aún hoy lo encuentren atractivo frente a las condiciones de vida agudiza-
das en sus lugares de origen.
Es posible comprender que la resistencia involucra también a aquellos
que se agregan al espacio de resistencia. Así se encuentran estos grupos
diferentes conviviendo hoy en Villa La Maternidad, unos que se han ple-
gado al grupo originario de resistencia que están dispuestos a aceptar des-
de “el no lugar, cualquier lugar” en el supuesto de que el gobierno les
brinde una casa, no importa en donde sea. El miedo y la sujeción al poder
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conformados por las encerronas trágicas de la violencia institucional utili-
zada por el Estado, instan a dos desenlaces posibles; uno por el cual la
cultura de la mortificación produce una suerte de idiocia o alienación,
que tan sólo deja aliento para la supervivencia, y otro por el cual se con-
figura un alerta de conciencia que permite movilizar la resistencia en es-
tos otros sujetos que resisten —los viejos y los nuevos—, como es el
caso de Virginia, quien al posicionarse frente a la reurbanización en Villa
La Maternidad ha decidido plantear “sus condiciones al gobierno”. Esta
es la potencialidad de los sujetos: “poder determinar y no estar determi-
nados”, sujetos erguidos con una conciencia que incomoda, reitera en su
obra Hugo Zemelman (2007).
Advertimos de la provisoriedad de estas reflexiones porque si bien hemos
utilizado una escala etnográfica para dar cuenta de las formas en que las
personas utilizan el espacio para vivir, trabajar y distraerse (Augé, 2001)
esta historia está sucediendo, no ha acabado. Hemos podido ir para atrás y
reconstruir la memoria histórica de las resistencias comparando dos acon-
tecimientos distintos de organización para la lucha por el derecho a elegir
un proyecto de vida propio. Pensamos que esa memoria histórica activa de
la resistencia presente en tanto la unión de organizaciones de base por los
Derechos Sociales-UOBDS originó nuevos movimientos urbanos en Cór-
doba. La trascendencia de la experiencia de la Mesa de Concertación deja
constancia de las posibilidades de alcanzar potencialidad como sujeto po-
lítico desde los propios actores en pos de lograr políticas cuyo eje sea la
propia definición de los actores en el marco de sus necesidades y proyec-
tos de vida. Así los desalojos practicados, de modo acomodaticio nomina-
dos “traslados” (en realidad desalojos con traslados compulsivos) nos co-
loca nuevamente en la discusión sobre los derechos de posesión/propiedad
“en un sintomático cambio de lógica propiedad/usurpación, que opera
como la negación de cualquier consecuencia”. Algo así como “son pobres
no pueden elegir donde vivir tienen que trasladarse adonde nosotros deci-
damos”, a lo cual se agrega pretender naturalizar el hecho de que los po-
seedores no son propietarios.
En esta doxa gubernamental que opera bajo el supuesto de que aquellos
que resisten son usurpadores, subyace la idea de que habría ciertos sujetos
que poseen derechos y otros que no, según estén dispuestos a someterse a
la política del momento. La legalidad pretendida del accionar guberna-
mental, escindida de cualquier definición de ciudadanos y de derechos, in-
valida de entrada la legitimidad de los procedimientos gubernamentales,
los cuales sindican la actualidad de la rémora autoritaria. Este poder polí-
tico conservador que piensa la desigualdad y la pobreza como naturales y
por lo tanto manejables hasta el extremo de canjear un proyecto de vida
51
por una casa en la súper periferia de la ciudad; obsesionado en una espe-
cial concepción del orden urbano —colonial— por la cual algunos son
ciudadanos y otros no, cuyo uso de la violencia material —“se van de acá
porque vamos a construir un parque”— y simbólica no tiene otra lógica
que el juego al capital en su actual fase de servicios y de la rentabilidad
del suelo.
Norbert Lechner (1986:95) supo referirse a los derechos humanos desde
el ángulo de observación que hemos dado a este relato: “El hombre es
privado de sus derechos humanos cuando se lo priva de su derecho de te-
ner derechos; esto es, cuando se lo priva de aquella relación por la cual
recién acceden a lo público sus opiniones y adquieren eficacia sus accio-
nes (la pertenencia a un orden político). Este derecho a pertenecer a una
comunidad política no está incluido en el heterogéneo listado de la Decla-
ración Universal de los Derechos Humanos, ni pueden ser concretados a
través de un conjunto de normas positivas. El derecho de ciudadanía, sin
el cual ninguno de los otros derechos sería realizable, trasciende los dere-
chos del ciudadano”. Para Lechner y quienes suscribimos sus reflexiones,
la opción conservadora autoritaria, auspiciatoria de este estilo de política
pública urbana, nos plantea paradojalmente qué largos pueden ser los
tiempos históricos de cambio sin la lucha cotidiana por la democratiza-
ción de la vida.
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