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Panel “El aporte de Guillermo
O’Donnell a la Ciencia Política”
*
Pablo Bulcourf (SAAP)
Buenas tardes a todos. Quiero principalmente agradecer a la Universidad
Católica de Córdoba, por un lado, por continuar con estas jornadas que se
han ido realizando, y porque podamos trabajar en forma conjunta con la
Sociedad Argentina de Análisis Político y ser convocado para poder hablar
y dar alguna visión de la importancia de la obra del Doctor Guillermo
O’Donnell.
También quería comentarles que parte de mi trabajo como investigador
consiste principalmente en estudiar el desarrollo de la disciplina. En este
momento, conduzco una de las investigaciones que estamos realizando con
el CEA (UNC) de aquí, que compara el desarrollo de la Ciencia Política en
la Argentina y Brasil, y con otra investigación recientemente iniciada en la
Universidad de Buenos Aires, que amplió este campo al resto de los países
del cono sur.
Creo que, todos sabemos de la importancia de Guillermo O’Donnell, en la
Argentina, lo comentábamos hace un rato en el panel especial que se realizó
con las ponencias de los alumnos de esta casa, realizado en torno a la obra
de Guillermo. Hacíamos el comentario de la encuesta que se realizó en el
año 2007, liderado por la doctora Nélida Archenti, en la cual realmente so-
bresalía la figura de Guillermo, pero también las obras. En el video que us-
tedes acaban de ver estaban las tapas de esos libros, tan famosos. Algunos
habrán podido ver el original de Modernización y Autoritarismo, que les co-
mentaba justamente, imposible de hallar. Y los otros libros que también,
como los más importantes de sus producciones, en este caso, El Estado
burocrático autoritario y Contrapuntos.
Uno se hace una pregunta en un país tan bipolar como la Argentina, sobre
cómo ha logrado construir un consenso alrededor de un campo disciplinar
tan fragmentado. La gran pregunta es cómo puede ser que una figura cen-
tral en estos últimos cuarenta años en la Ciencia Política logró construir he-
gemonía, podríamos decir, entre comillas. Creo que para poder intentar dar
* Se presentan las conferencias desarrolladas por los diferentes expositores del panel,
manteniendo las expresiones que se utilizaron de manera verbal.
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una respuesta a esta pregunta habría que ver distintos elementos que se
fueron articulando alrededor de la persona de Guillermo O’Donnell. Uno de
ellos es su capacidad medio de nombrar, como él decía comúnmente, de
ponerle nombre a la bestia, como señalaba uno de nuestros futuros colegas
hace un rato, el animal, poder nombrar a esta no especie que aparece. Sin
embargo, ahí está una de las grandes virtudes de Guillermo O’Donnell, ya
desde muy temprano: el poder de establecer conceptos y que esos concep-
tos nos permitan explicar y comprender la realidad y la especificidad de al-
gunas problemáticas sociales.
Ya en su primer libro Modernización y Autoritarismo, se ve eso en forma
muy clara. Por un lado, el empleo de una hipótesis pesimista, que de al-
guna manera corrige las ideas dominantes y la Ciencia Política, sobre
todo anglosajona, que estableció un correlato bastante estricto entre el
examen económico y la democracia política, que él lo corrige casual-
mente a la luz de lo que sucedía en los países de América Latina, sobre
todo en los países de más alto desarrollo económico. Es decir, principal-
mente en los casos de Brasil y Argentina. Y la capacidad de combinar en
ese primer libro, los elementos del autoritarismo y el modelo burocrático.
Ahí está ese concepto de régimen autoritario burocrático, que es una pri-
mera instancia que posteriormente va a dar nombre a esta modalidad de
Estado secular que se va a ver claramente reflejado en su libro El Estado
burocrático autoritario.
Esta capacidad de renombrar también tuvo un efecto muy especial, aunque
no creo que Guillermo se lo haya propuesto sino que la historia lo demostró
y en sentido me parece que tristemente. Estos conceptos se proyectaron a
casos empíricos en forma mucho más contundente a posteriori de los plan-
teos iniciales de Guillermo O’Donnell. Creo que si hay algo que lo ha carac-
terizado es tratar de mantener y hacer perdurable la democracia. Eso lo lle-
vó en realidad a estudiar la contrapartida, que eran principalmente los
regímenes autoritarios. Posiblemente, el modelo de proceso de administra-
ción nacional durante la dictadura significó algo más estricto a nivel con-
ceptual, que su planteo inicial, que estaba más centrado en el modelo de la
dictadura de la Revolución Argentina.
Y algo muy similar ha sucedido con una de sus últimas criaturas, que hoy
hablábamos, que es este concepto de democracia deliberativa. Este concep-
to que ya tiene veinte años, pero que, muy a pesar de Guillermo, se fue
profundizando en vez de atenuarse, y posiblemente expandiendo el rango.
Creo, como lo decía Guillermo en el video, que no solo en América Latina
sino también, hace un rato hablábamos del tema de Rusia hoy, como un
claro ejemplo de democracia deliberativa.
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Está claro que la importancia de Guillermo no ha sido solo por crear las
criaturas sino que todos nos hemos puesto a discutir, a hablar alrededor de
ello. Muchos de nosotros podemos querer inventar nombres, conceptos, y
que no los lea ni nuestro amigo. En el caso de Guillermo, el logro que la co-
munidad de la Ciencia Política, no solo de Argentina, en ese sentido, mucho
más en el interior de la propia Argentina, se pusiera a debatir estos concep-
tos. Creo que ahí está la importancia de Guillermo O’Donnell para la Cien-
cia Política desde este punto de vista.
Pero Guillermo O’Donnell no fue solo un creador de conceptos impor-
tantes y relevantes. También fue una persona que construyó institucio-
nes, algo que es fundamental, sobre todo en situaciones como la de los
países latinoamericanos. Cuando Guillermo O’Donell regresa a la Argen-
tina, luego de su estancia en la Universidad de Yale, rápidamente va a
crear junto a Oszlak y otros colegas el CEDES, el Centro de Estudios de
Estado y Sociedad, que va a ser uno de los centros de investigación,
más importantes que ha tenido nuestro país. Y si ustedes vieron alguna
de las tapas de los famosos documentos que sacaba el CEDES, y que
hoy pueden acceder a los links a través de la pagina web de la institu-
ción, fue un pionero en lo que ellos denominaron en ese momento el
modelo estructural de análisis, que es muy interesante ver cómo integra-
ba teoría, y cómo a la visión crítica de las teorías de la modernización
le fue sumando en una instancia visiones que provenían del neomarxis-
mo estructuralista y que después posteriormente fueron incorporados
con nuevos elementos neoinstitucionalistas.
Por eso creo que es una de las instituciones más importantes que hemos
tenido, y que cabe resaltar que gran parte de la obra se hizo en verdaderas
catacumbas, porque ya estaba instaurada hacía un tiempo la dictadura en
Argentina. Esto es para resaltar la valentía de Guillermo y sus compañeros.
Hoy en día nos resulta más fácil hablar y opinar y tenemos muchos más re-
cursos, pero hay que estar en esos momentos en la Argentina. Creo que
esa es una de las cosas que hay que resaltar.
Pero Guillermo no solamente inundó de instituciones a la Argentina, sino
que tuvo un rol central en la construcción de instituciones en Brasil.
Hace poco tiempo fue muy resaltado en el Congreso Brasilero de Ciencia
Política, porque él fue una de las personas que mas colaboró para permi-
tir que la Ciencia Política en Brasil se desarrollara en forma autónoma de
la fuerte influencia sociológica y antropológica que había tenido años an-
teriores. Primero como profesor e investigador y después en la creación,
fue uno de los creadores del CEDRAP, que es uno de los centros más
importantes que tiene la Ciencia Política en América Latina en Sao Paolo.
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Creo que esto es algo que hay que resaltar. Y también O’Donnell fue un
creador de instituciones en Estados Unidos. Fue el primer director del
Hellen Kellog Institute, que se va a caracterizar por ser uno de los cen-
tros más importantes de política comparada, y sobre todo, latinoamerica-
nista. Uno puede notar claramente cuando estudia la producción de la
política comparada sobre América Latina ese sesgo del Kellog Institute,
que lo podemos ver no sólo en los compatriotas latinoamericanos que
fueron a estudiar ahí, sino también cómo marcó parte de la línea de
comparativistas norteamericanos, que siguen continuando hoy en día par-
te de ese trabajo.
Y también, muy vinculado a las instituciones, Guillermo fue un creador de
instituciones que construyen redes dentro de la disciplina. Junto a Oszlak y
otros colegas tuvo un rol fundamental en la posibilidad de crear la SAAP, la
Sociedad Argentina de Análisis Político, que en realidad se crea en forma
complementaria a la Asociación Argentina que había anteriormente, que
permitió la entrada masiva de colegas, después de la vuelta a la democracia
en nuestro país. Esto tiene una importancia fundamental para nosotros,
cuando vemos lo que significa la SAAP, no solo en el contexto argentino,
sino en el contexto latinoamericano, es la asociación más grande de Ciencia
Política que hay en toda Latinoamérica.
Y no solamente en la SAAP, sino que Guillermo, tuvo un rol central en la
Asociación Internacional, la IPSA. Él se encargó de la coordinación del
programa del congreso en el año 1981 en Rio de Janeiro. Después llega al
cargo de vicepresidente, y después al cargo de la presidencia de la Asocia-
ción. Casualmente en el último congreso celebrado en Madrid, hubo un ho-
menaje de la Asociación Mundial a quien fuera su presidente. Creo que esto
es algo muy importante, porque la labor que hizo en la IPSA, fue la realiza-
ción en el año 1991 del Congreso Mundial de Ciencia Política en la ciudad
de Buenos Aires, que fue un empujón muy grande para el desarrollo de la
Ciencia Política argentina y para el reconocimiento de lo que hacemos los
politólogos en nuestro país.
La verdad es que creo que uno de los reconocimientos a la obra de Gui-
llermo, más allá de todos estos homenajes que se han estado realizando
a lo largo de este año, es que hace un par de días que, como ustedes es-
tarán todos informados, se presentó el proyecto de ley con muchísimas
adhesiones, de celebrar, homenajearnos a todos nosotros como politó-
logos con la figura de Guillermo. Y creo que uno de los homenajes más
grandes es el que pueden hacer los jóvenes que están acá presentes, que
indudablemente, van a ser ustedes los que van a hacer de Guillermo a
futuro, uno de los grandes clásicos de la Ciencia Política. Muchas
gracias.
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Lucas González (CONICET/UCA-UNSAM)
Buenas tardes. Quiero dar las gracias por la invitación a este evento al de-
cano, Alejandro Groppo, a Silvia Fontana y Valeria Maurizi, a los colegas de
la UCC y de la SAAP, y al resto de los presentes por estar aquí.
Podría simplemente concentrarme en los aportes teóricos excepcionales de
Guillermo O’Donnell a la disciplina. Pero no voy a hablar solamente de eso.
También voy a resaltar los legados normativos e institucionales que seguirán
guiando el camino de los politólogos por mucho tiempo.
Voy a empezar con los legados teóricos excepcionales de Guillermo
O’Donnell. O’Donnell empieza su carrera en la Ciencia Política norte-
americana generando una fisura profunda en la estructura teórica de la
disciplina de aquel momento. En su trabajo resume las contribuciones
más importantes del momento, desde Lipset, Moore, Apter, Linz y Hun-
tington, entre otros; las sintetiza de manera magistral pero da un resulta-
do diferente al esperado por las teorías centrales, particularmente la de
Lipset (a la que él llama la hipótesis optimista). Hace esto, además, ana-
lizando un caso atípico, que pocos conocían, llevándolo al centro de la
Ciencia Política mundial.
Otro aspecto destacable en el inicio de la obra de Guillermo O’Donnell es
que, en las décadas de predominio del estructuralismo, incorpora el rol del
Estado en el análisis. Le estaba diciendo a la Ciencia Política norteamerica-
na que Ios resultados esperados de las teorías principales podían ser los
opuestos (en vez de tener desarrollo económico y estabilidad democrática
podíamos tener modernización y un Estado burocrático autoritario). Y a su
vez, en la época de predominio del marco teórico estructuralista, reclama la
inclusión del Estado (obviamente, Skocpol también reclamaba eso en su tra-
bajo).
Décadas más tarde, ahora en momentos de franco predominio del neo-
institucionalismo en la Ciencia Política norteamericana y en América Lati-
na, O’Donnell critica la mirada centrada exclusivamente en las institucio-
nes formales. Considera que si nos atenemos solamente a la dimensión
formal de las instituciones nos olvidaremos de cómo funciona la política
en América Latina y también en otras regiones. Las instituciones informa-
les son centrales para entender el funcionamiento de la política y de las
instituciones formales. Esta es una agenda de investigación que, a pesar
de las grandes discusiones, sigue dando muchos frutos todavía: los estu-
dios recientes de democracia delegativa, de clientelismo en Brasil y, ob-
viamente, de instituciones informales en la región son parte del legado
teórico de O’Donnell.
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Un tercer legado importante, y algo menos desarrollado en la Ciencia Políti-
ca en general, pero que es central para O’Donnell, es la idea de agencia. El
concepto de agencia supone que los actores políticos pueden tomar deci-
siones autónomamente de las estructuras económicas, de los marcos cultu-
rales o de las instituciones formales en los que están inmersos. Es decir,
hay instancias en las cuales los actores políticos pueden tomar decisiones
autónomas y sobre todo, más allá del cálculo racional o electoral. Para
O’Donnell era un problema que la disciplina no pueda salir del cálculo ra-
cional, utilitarista y egoísta. Él abre esa posibilidad. Sostiene, por ejemplo,
que las transiciones de un gobierno autoritario son procesos inciertos, en
los que las decisiones dependen de muy pocos actores, y que esos actores
pueden llegar a tener mucha autonomía en sus decisiones. Está trayendo la
posibilidad de que los actores políticos puedan tomar decisiones algo más
complejas que el simple cálculo utilitarista. Hasta abre la posibilidad de deci-
siones altruistas. Esto es algo tan importante como relegado, y a veces olvi-
dado, en la Ciencia Política contemporánea.
Estos son solo tres grandes legados teóricos. Ahora cabe la pregunta: ¿Teo-
ría para qué? O’Donnell nos deja un legado sustantivo al respecto. Conside-
ro que estaba haciendo teoría para entender un caso. Particularmente el
caso que más le preocupaba, el argentino. Y que hacía teoría para respon-
der grandes preguntas, preguntas sustantivas.
Ya en 1994, Green y Shapiro hacen una crítica a una parte de los teóricos
de elección racional porque realizaban desarrollos formales de gran sofisti-
cación para responder cosas obvias o triviales y, lo peor de todo, sin funda-
mento empírico. Detrás de esto estaba presente la crítica de que una parte
de la ciencia política no estaba preocupándose por los grandes problemas
de la vida real. Y creo que aquí también hay un gran legado de O’Donnell:
nos recuerda que no tenemos que olvidarnos de las grandes preguntas.
¿Y cómo responder a las grandes preguntas? En primer lugar, O’Donnell
reclama la centralidad de los actores. Lo primero que O’Donnell me pre-
guntó cuando estaba desarrollando el marco teórico para mi tesis de docto-
rado fue: “¿Quiénes son los principales actores que están involucrados en
esta lucha entre el gobierno central y provincias? ¿Qué quieren? ¿Por qué
luchan?” O’Donnell jamás hubiera manejado los intereses de los actores a
nivel de los supuestos de la teoría. Problematizaba qué querían con los ac-
tores. Trataba de comprenderlos. Trataba de entender sus diferencias y por
qué luchaban.
Algunos teóricos de elección racional y una parte de los neo-instituciona-
listas parecen sostener un argumento circular que, simplificadamente,
puede ser este: “si hay instituciones es porque hay actores que las quisie-
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ron.” Entonces lo que hay que hacer es, a partir de las instituciones que
ya existen, identificar a los actores que deberían haberlas querido e impu-
tar las preferencias acordes a ellos. De esta manera, todo el razonamiento
teórico es tautológico: “¿Por qué existen determinadas instituciones? Por-
que hay actores que las quieren. ¿Y por qué las quieren? Porque esas ins-
tituciones están allí.”
Quisiera decir unas pocas palabras respecto a la importancia de la historia
como recurso para responder grandes preguntas. En mi tesis quise hacer
un capitulo histórico. Consideraba que, al estudiar federalismo en Argenti-
na y Brasil, era fundamental hacer un capítulo de este tipo. Me dediqué
un año entero a escribirlo. Cuando O’Donnell vio todo lo que estaba su-
friendo con este capítulo, me dijo: “Este capítulo se puede resumir en dos
párrafos y una nota al pie.” Consideraba que debía leer mucha historia (y
hacer mucho trabajo de campo), pero que los politólogos no hacemos
historia al igual que hacen los historiadores. Tenemos que entender la his-
toria para responder nuestras preguntas. Efectivamente un año después
me encontré con setenta páginas tiradas a la basura y un capítulo históri-
co cerrado como él me había recomendado. De esta manera, me dispuse
a tratar de usar la historia como recurso para responder mi pregunta de
investigación.
Finalmente, unas pocas palabras en relación al método. Fui parte del perío-
do histórico donde las tesis de doctorado debían ser multimétodo. Enton-
ces mi tesis tenía un capítulo cuantitativo, un capítulo con un modelo for-
mal y un capítulo con un análisis histórico comparado de Argentina y
Brasil. En un momento de desesperación porque no lograba los resultados
esperados en una regresión ni los equilibrios adecuados en los modelos for-
males, O’Donnell me dijo “esas son herramientas, las tesis no son herra-
mientas; debés usar las herramientas para responder tu pregunta.”
Una parte de la Ciencia Política, aunque no claramente toda la Ciencia Polí-
tica, gira en torno a las herramientas y piensa a la disciplina pura y exclusi-
vamente a partir de las herramientas. O’Donnell sostiene que las tesis, las
investigaciones, y la disciplina en general, deben utilizar las herramientas
para responder preguntas sustantivas.
Todo esto creo que era así porque O’Donnell pensó la política no como un
ejercicio disciplinar. Publicaba en las principales revistas del mundo pero lo
hacía a partir de preocupaciones normativas fundamentales. O’Donnell fue
capaz de comprender, sintetizar, reestructurar, y redirigir una disciplina.
Pero lo hizo a partir de una preocupación normativa central, una preocupa-
ción legítima, genuina: quería comprender qué había pasado en su país y en
América Latina para que no se repitan los errores (y horrores) del pasado.
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Le perturbaba el autoritarismo, las regresiones autoritarias, las democracias
delegativas, los abusos de poder, los ciudadanos de baja intensidad, la des-
igualdad social y la desigualdad ante la ley, la exclusión, la pobreza y la
marginalidad, que haya personas que no son amparadas por el Estado. Esta
preocupación normativa es un legado que nos va a seguir acompañando.
Como dijo Carlos Acuña, O’Donnell fue capaz de crear instituciones con la
misma lógica interdisciplinar con la cual construyó teorías. Iba más allá de
las teorías, más allá de la Ciencia Política. Incorporaba elementos de la
economía, de la sociología, de la antropología, de la psicología. Eran tan
grandes las preguntas que una disciplina y sus herramientas no le alcanza-
ban. Esto lo reflejó también en las instituciones que ayudó a crear: entre
ellas el Kellogg Institute y la Sociedad Argentina de Análisis Político
(SAAP). No las cerró a los politólogos. Son instituciones no exclusivamen-
te de politólogos.
En síntesis, creo que el legado principal que nos deja Guillermo O’Donnell
es esa invitación permanente a rescatar nuestro trabajo, nuestras investiga-
ciones, y nuestra disciplina de lo trivial y lo intrascendente, y a focalizarnos
en las preguntas relevantes de la política y de la sociedad que nos rodea.
Gracias.
Alejandro Groppo (UCC)
Bueno, antes que nada, quería agradecer por la invitación, a participar de
este homenaje a Guillermo O’Donnell. Lo que a mí me asombró de su últi-
ma obra, me parece que lo más profundamente perspicaz en sus últimos
textos, es esta comprensión del sistema político como un sistema político
plagado de fracturas desde un principio, lo que yo podría hasta llamar, una
teoría del desarrollo desigual combinado, de cómo todos los sistemas lega-
les no abarcan todos los territorios, la efectividad no llega a todos los indi-
viduos, a expandir la herencia de los derechos, del discurso de los derechos
en la institucionalidad de la ley y el derecho, no llega a expandir, unir.
Y eso que ya estaba presente en las zonas marrones, en los últimos textos
la preocupación porque el imperio de la ley estaba fracturado por la hetero-
geneidad de combinaciones, por esta idea de que el sistema político tiene
quiebres.
La segunda cuestión que siempre me encantó es la comparación que hiciera
O’Donnell en el texto de democracia delegativa, el elogio de la parsimonia,
el elogio de la lentitud, el elogio de la burocracia, de la burocratización en el
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sentido de la crítica al que toma las decisiones rápidas, la necesidad de una
gestión parsimoniosa en la implementación de la política pública para que
luego de este hecho la ley llegue superando, homogeneizando esas fracturas
invisibles, colorizando esas distintas tonalidades que tienen las democracias,
la sensibilidad por esa dimensión estructural que tiene la democracia, para
entender que el imperio de la ley no se da con la misma intensidad en los
distintos contextos.
La tercera cuestión que me impactó es esta idea del intelectual como un
intelectual político, reflejado en sus textos que me sirven constantemente
como una enseñanza ética. Esta idea de gobernar como si fuéramos opo-
sición y oponernos como si fuéramos gobierno. Ese es un poco el men-
saje, para el desarrollo político democrático, el encauzamiento de las
perspectivas.
Y para terminar, quiero leerles un párrafo, que me impactó cuando lo leí
hace un par de años, que se los leo a los alumnos, de la página 201 de Di-
sonancias. Críticas democráticas (2007) “...una tercera posibilidad de ir
aportando a la democracia, con la intención de profundización al mejora-
miento de la calidad, y eso hay que hacerlo en todos los frentes, incluyendo
la gran política, los movimientos sociales, las universidades, las ONG’s, y
tantos otros lugares, como intelectuales creo que nos compete aportar a la
democracia, a esas democracias tan socialmente sesgadas. Esto no nos in-
vita a usar los conceptos que se han puesto de moda, se trata más bien de
no generar los conflictos que sin duda desataran los intentos de defender
los aspectos civiles, económicos y sociales de estas democracias. Se trata
también de ayudar a que esos conflictos se desplieguen dentro de los pará-
metros de la libertad democrática, aunque estos mismos parámetros debe-
rán ser ampliados a lo largo de estas luchas.”
Ese es tal vez, el párrafo que mejor sintetiza un pensamiento que razona
con complejidad, que en cada una de sus líneas se denota lo que decía Mar-
celo: compromiso con el mundo tal cual es, y esa pretensión de alguna ma-
nera moral o ética que denota un compromiso intelectual con algo, con una
tensión, con una admiración en sus textos, que era pura y exclusivamente
la democratización de la democracia.
Miguel De Luca (SAAP)
Buenas tardes, ante todo quiero agradecer a las autoridades de la facultad,
siempre que recibimos una invitación de la Universidad Católica de Córdoba,
es para nosotros una invitación muy especial, siempre tenemos en cuenta los
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gestos, las ganas que han tenido para hacer esto, aquí, Alejandro, Silvia Fon-
tana y Valeria Maurizzi y también de los muchos alumnos que hasta el mo-
mento participaron voluntariamente en el congreso, y fueron transformándo-
se en la columna vertebral para que el congreso fuera exitoso. Voy a ser
sintético en relación al homenaje en sí, porque ya Pablo, Marcelo, Lucas nos
brindaron diferentes nociones de distintos aspectos de la personalidad, del
aporte intelectual, de la trascendencia de Guillermo O’Donnell, y ellos, tanto
por ser especialistas en el estudio de su obra tanto por haberlo conocido, pue-
den dar una visión de Guillermo y su obra mucho mucho mejor de lo que lo
puedo hacer yo, con lo cual mi intervención va a estar destinada a resaltar un
costado de la personalidad de Guillermo, que es la de las instituciones.
Guillermo O’Donnell no solo tuvo una activa participación en la formulación
de conocimiento en instituciones internacionales y nacionales de politólogos,
como APSA e IPSA sino que también generó instituciones como la SAAP. En
2006 la SAAP lo nombró presidente honorable, y para muchos o casi todos
nuestros intelectuales o científicos, esta distinción ha sido considerada como
algo realmente acorde a su trayectoria, y sin embargo él no se lo tomó como
un reconocimiento más sino como un compromiso, y desde ese momento en
adelante se dedicó a inspirar a toda una generación de nuevos politólogos,
que hacíamos de la SAAP un espacio de referencia fundamental.
Y esto para nosotros fue un empujón fundamental. Para toda una genera-
ción de politólogos que nos formamos en la disciplina, leyendo las obras de
O’Donnell, fue como un sueño despierto, tener la oportunidad, el orgullo de
poder sentarlo a él y que nos invite a reflexionar sobre las características de
los gobiernos autoritarios. Y entonces, en ese sentido me parece que es algo
muy merecido que se reconozca que no solo creó las instituciones sino que
también las transitó.
En el IX Congreso de Ciencia Política en la ciudad de Santa Fe, estábamos
sentándonos en el panel en la sesión inaugural, le piden si puede decir algo de
la Ciencia Política o de la asociación de politólogos, y ahí, ante el auditorio
que estaba esperando, mil personas esperando la discusión de O’Donnell so-
bre las democracias, Guillermo dedicó veinte minutos a subrayar la importan-
cia de la SAAP, de fortalecer las instituciones y luego se dedicó a explicar lo
que el publico venía a escuchar. Y esto no me lo voy a olvidar nunca más.
Todas estas cuestiones son las que hacen a esta serie de homenajes a nivel
nacional, internacional: no solo porque es una referencia indiscutida, clásica,
en el ámbito, sino porque es lo que marca la diferencia entre los textos que
uno decide leer, para realizar un trabajo importante y citar, y porque es una
referencia indiscutida, un símbolo en la Ciencia Política argentina. Por estas
razones invito a descubrir la placa en homenaje a su figura. Muchas gracias.