
27 - invierno 2012
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STUDIA POLITICÆ
boración e implementación de políticas hacia sectores concentrados de po-
der, que llamaremos nautonomía
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, son dos consecuencias de las caracterís-
ticas expuestas en el apartado anterior, las cuales son evidenciadas desde
una posición democrático-republicana. En este sentido, creemos que desde
una posición liberal, sustentada en una concepción distinta de la política y
la democracia, estas consecuencias no solo serán difícilmente advertidas
como algo propio de la realidad político-democrática, sino que, tal como
señalaremos a lo largo de este apartado, tampoco serán necesariamente en-
frentadas, Esto se debe, ciertamente, al hecho de que “[l]os pensadores li-
berales contemporáneos han unido en general los objetivos de libertad e
igualdad a doctrinas políticas, económicas y éticas individualistas” (Held,
2004: 335).
Aquí es útil resaltar las principales preocupaciones para la tradición liberal.
Estas son: “Los seres humanos como ‘individuos’; los individuos en com-
petencia unos con otros; la libertad de elección; la política como arena para
la defensa de los intereses individuales; la protección de ‘la vida, la libertad
y la propiedad’; el estado democrático como mecanismo institucional para
articular el marco en el que, en la sociedad civil, se llevan a cabo las inicia-
tivas privadas, y, en ‘el proceso de gobierno’, se desarrollan los intereses
públicos” (Ibíd.: 144). Así, si bien “[e]l liberalismo propuso la sugestiva vi-
sión de que los individuos eran “libres e iguales”, capaces de determinar y
justificar sus propias acciones, capaces de asumir obligaciones escogidas
por ellos mismos [...] [por otro lado, esta tradición no logró] explorar las
circunstancias reales en las que vivían los individuos —cómo se conecta-
ban íntegramente las personas unas con otras, a través de complejas redes
de relaciones e instituciones—” (Ibíd.: 337).
Debemos remarcar entonces que la visión de lo político del liberalismo,
acotada a la defensa de intereses particulares a través de mecanismos elec-
torales, no significará un enfrentamiento ni a los microdespotismos, que se-
rán entendidos como una dimensión distinta a la de la política, ni tampoco
las órdenes del ‘superior’.” (O’DONNELL, 1997: 139). Así, sintéticamente podríamos de-
cir que las situaciones de microdespotismo son aquellas donde las lógicas propias de un
régimen autoritario se expresan en contextos de relaciones diarias e interpersonales.
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Concepto extraído de HELD (1997). Puede entenderse la nautonomía como la situa-
ción “donde las relaciones de poder generan asimetrías sistemáticas de perspectiva de
vida [...] que limitan y erosionan las posibilidades de participación política” (HELD,
1997: 210). Detrás de la idea de limitación de la participación política en el concepto de
nautonomía, no hay una noción acotada de política, sino un entendimiento amplio que
se expresa en las distintas esferas de poder de la sociedad - corporal, económica (bienes-
tar y economía), cultural, social, estatal (monopolio de la violencia y regulación legal).