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Doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Rosario. Inves-
tigador Asistente de CONICET (CIECS-UNC), profesor del área de Estudios Internacio-
nales y Coordinador del Programa de Estudios sobre Medio Oriente del Centro de Estu-
dios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba.
Juan José Vagni
*
Resumen
Los postulados de Guillermo O’Donnell sobre los procesos políticos de
transición han tenido un impacto directo en el análisis de los Estados
árabes poscoloniales: tanto desde espacios académicos de los países cen-
trales como del mundo árabe se ha recurrido al llamado “paradigma de la
transición” para explicar la evolución y perspectivas de los regímenes
árabes autocráticos. Esta literatura ha sido utilizada para el abordaje de
las realidades de los Estados de Oriente Próximo de los últimos treinta
años, especialmente las de aquellos donde el actor militar ocupó un lugar
trascendente en el esquema político, como en los casos de Egipto, Siria y
Turquía. Recientemente, los diversos levantamientos en el Mundo árabe
reavivaron nuevamente el interés por estos enfoques, recibiendo así la
obra de O’Donnell una renovada consideración.
Este artículo pretende acercarse a algunos de estos espacios de inte-
racción y circulación de ideas entre América Latina y el mundo ára-
be-islámico, con una dedicación especial al trabajo de Nazih Ayubi,
Política y Sociedad en Oriente Próximo. La hipertrofia del estado
árabe (1998), una de las primeras y más sistemáticas relecturas y
apropiaciones de la obra de O’Donnell para el estudio de los Estados
de Oriente Medio.
El impacto de la obra de
Guillermo O’Donnell en el análisis
del Estado árabe contemporáneo
Código de referato: SP.159.XXVII.13.
STUDIA POLITICÆ Número 27 ~ invierno 2012
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales,
de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
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STUDIA POLITICÆ
Palabras clave: Guillermo O’Donnell – Estado árabe contemporáneo –
Estado burocrático autoritario.
Abstract
Guillermo O’Donnell’s postulates about the political process of
transition, had a direct impact on the analysis of postcolonial Arab
states: Not only in academic spaces of core countries but also in the Arab
world there has been a “turn” to the so-called “paradigm of transition” to
explain the evolution and prospects of autocratic Arab regimes.
This literature has been used to tackle the realities of the Near Orient
States of the last 30 years, specially of those where the military actor
took a transcendental place on the political diagram, like Egipt, Syiria
and Turkey. Recently, the various risings in the Arab world revived the
interest for this standpoints, receiving this way, O’Donnell’s œuvre a
renewed consideration.
With this article, we expect to get close to some of this interaction spaces
and movement of ideas between Latin America and the Arab-Islamic
world, with a special dedication to Nazih Ayubi’s work “Politic and
Society in Near Orient: The hypertrophy of the Arab state” (original title
in English: “Over-stating the Arab State”), one of the firsts and most
systematic re readings and appropriations of O’Donnell’s œuvre for the
Middle Orient’s studies.
Keywords: Guillermo O’Donnell – Contemporary Arab State –
Authoritarian bureaucratic state.
Introducción
L
OS postulados de Guillermo O’Donnell sobre los procesos políticos
de transición han tenido un impacto directo en el análisis de los Esta-
dos árabes poscoloniales: tanto desde espacios académicos de los países
centrales como desde el mundo árabe se ha recurrido al llamado “paradigma de
la transición” para explicar la evolución y perspectivas de los regímenes árabes
autocráticos. Conceptos como los de “Estado burocrático-autoritario”, “autori-
tarismo populista”, “autoritarismo burocrático”, “dictablanda”, “democradura”,
entre otros, fueron rescatados como instrumentos útiles y productivos para los
estudios políticos de la región. La literatura sobre transición, regímenes híbri-
dos y procesos políticos comparados fue aplicada para el abordaje de las reali-
dades de los Estados de Oriente Próximo de los últimos treinta años, especial-
mente en aquellos donde el actor militar ocupó un lugar trascendente del
esquema político, como en los casos de Egipto, Siria y Turquía.
Recientemente, los diversos levantamientos en el Mundo árabe reavivaron
nuevamente el interés por aquellos enfoques que hacen hincapié en la
9
transición y en la transformación de los regímenes políticos dominantes en
las últimas décadas. En este escenario, la obra de O’Donnell ha recibido
una renovada consideración, abriendo un campo propicio para el estudio de
dichos fenómenos.
Este artículo pretende acercarse a algunos de estos espacios de interacción
y circulación de ideas entre América Latina y el Mundo árabe-islámico, con
una dedicación especial al trabajo de Nazih Ayubi, Política y Sociedad en
Oriente Próximo. La hipertrofia del Estado árabe (1998). Dicha obra
constituye un referente esencial a la hora de pensar el Estado árabe con-
temporáneo y representa una de las primeras y más sistemáticas relecturas
y apropiaciones de la obra de O’Donnell para el estudio de los Estados de
Oriente Medio.
Ausencias y nuevas presencias
A lo largo de la obra de O’Donnell, las referencias a los procesos políticos
de Oriente Medio son escasas y marginales. De allí que algunos autores
que han abordado estas cuestiones destaquen esta significativa ‘ausencia’.
Marsha Pripstein Posusney y Gerd Nonneman cuestionan explícitamente
dicha carencia, aludiendo a la obra de O’Donnell, Schmitter y Whitehead,
Transiciones desde un gobierno autoritario. Perspectivas para la demo-
cracia (1986): “Los casos de Oriente Medio están casi completamente au-
sentes de las obras más importantes sobre transiciones políticas” (Pripstein
Posusney, 2004: 127); “la mayor parte del trabajo conceptual y comparati-
vo sobre las transiciones políticas y la democratización, o ignoran por com-
pleto a Oriente Medio o lo rechazan como un caso excepcional y sin espe-
ranza” (Nonneman, 2001: 142-143).
1
Sin embargo, a pesar de esta carencia, el pensamiento de O’Donnell ha re-
percutido en el abordaje y en el pensamiento de otros autores que se dedi-
caron a dichas temáticas.
JUAN JOSÉ VAGNI
1
Según HUDSON (2001): “Para los politólogos que estudian el Medio Oriente, la invita-
ción para discutir la posible relevancia de su trabajo para la política comparada, en gene-
ral, es una buena y rara oportunidad. Hay, uno se da cuenta, una brecha entre la comuni-
dad de ciencia política en Oriente Medio y los generalistas disciplinarios tradicionales.
En la medida en que ellos ni siquiera se preocupan por formar parte del campo, algunos
científicos-políticos del Medio Oriente crean guetos, así su región y su trabajo son igno-
rados. Algunos se sienten tan bien en la corriente principal de teorización de política
comparada que no se ha ofrecido mucho más hacia una mejor comprensión de la política
del Medio Oriente” (traducción propia).
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El caso más significativo es el de Nazih Ayubi con su obra ya mencionada
sobre el Estado árabe contemporáneo (Ayubi, 1998). Este trabajo fue publi-
cado originalmente en inglés por I. B. Tauris en 1995 bajo el título Over-
stating the Arab State. Su edición en español se dio tres años después, bajo
la denominación Política y sociedad en Oriente Próximo. La hipertrofia
del Estado árabe, en la Biblioteca del Islam Contemporáneo, Serie Ibn Jal-
dún, de Edicions Bellaterra de Barcelona.
La obra de Ayubi obtuvo un amplio reconocimiento, resultando de consul-
ta imprescindible para el abordaje de los fenómenos políticos en la región
mesoriental. Su objetivo fue abordar el Estado en Oriente Próximo desde
un planteamiento definido ampliamente como de “economía política”, tra-
tando de superar aquellas visiones esencialistas que ven a la política árabe
como algo único o peculiar (Ayubi, 1998: 11). En sus páginas iniciales
pone en evidencia rápidamente el descubrimiento de los aportes latinoa-
mericanos y el contacto directo que mantuvo con O’Donnell:
(...) había sospechado durante bastante tiempo que lo que se podría lla-
mar la escuela “latinoamericana”, especialmente en su fase de posde-
pendencia, podría aportar múltiples ideas al estudioso de Oriente Próxi-
mo, sobre todo —aunque no únicamente— en lo relativo a las
economías políticas más complejas, como las de Turquía, Egipto, Tuni-
cia. En efecto, la literatura especializada sobre Latinoamérica confirmó
mis expectativas, y una breve visita a Argentina y Brasil en 1991, me
dio la oportunidad de conocer a algunos estudiosos latinoamericanos a
los que previamente había leído, en particular, a Guillermo O’Donnell,
cuya fuerte influencia en mi análisis puede observarse en la mayor par-
te de esta obra. (Ayubi, 1998: 12-13).
Ayubi destaca especialmente la contribución de O’Donnell para la forma-
ción de una teoría que conjugue las exigencias de la economía nacional y
mundial con las oportunidades y alternativas de política exterior en los
países en vías de desarrollo. En esa línea, sostiene que su aporte funda-
mental ha sido el esfuerzo por relacionar las distintas etapas del desarrollo
de determinadas estrategias económicas (sobre todo las de industrializa-
ción basada en la sustitución de importaciones) con las tranformaciones
en la naturaleza del Estado manifestadas por coaliciones sociopolíticas
cambiantes (populismo, corporativismo y autoritarismo burocrático) (Ayu-
bi, 1998: 34).
Como punto de partida incorpora la noción de “hegemonía” en su análisis
del Estado en Oriente Próximo, pues resulta pertinente para los estudios
de esa región, al ofrecer la posibilidad de abordar las diversas alianzas y
pactos entre clases y grupos. “Encuentro que las escalas de inclusión/ex-
11
clusión improvisadas por los autores inspirados en el concepto gramsciano
de hegemonía (es decir O’Donnell) resultan mucho más eficaces a la hora
de tratar la política de Oriente Próximo, que carece de mecanismos como
la votación, las elecciones, los partidos”, dice Ayubi (1998: 61)
La recurrencia al pensamiento y las categorías de O’Donnell son resaltados
de manera explícita: “Hasta qué punto el análisis de ODonnell ha influido
en mi propio trabajo es algo que le resultará claro al lector en diversas par-
tes de esta obra” (Ayubi, 1998: 34).
El Estado en Oriente Próximo y su lectura a través de O’Donnell
Ayubi reconoce que el Estado en Oriente Medio —como institución y
como concepto— es un fenómeno reciente. En los años ochenta del si-
glo XX los pensadores del Mundo árabe comenzaron a preocuparse por
el Estado y su relación con la sociedad y la economía: hasta ese momen-
to, el centro de atención estaba puesto en la “umma islámica” o en el
“nacionalismo árabe”. (Ayubi, 1998: 20). Asimismo, desde una perspec-
tiva comparativa, este autor realiza un recorrido en torno a la discusión
sobre la pertinencia de la noción de Estado en los países periféricos. En
esa línea recupera, en primera instancia, la distinción gramsciana entre
“Estado policía” “Estado corporativo” (donde predominan sus funciones
de ‘ley y orden’ y sus intereses y funciones económicos; representando
así una fase básica y limitada en el desarrollo del mismo), y el llamado
“Estado integral”, basado en la hegemonía y el liderazgo, donde además
de las funciones gubernamentales se incluyen determinados aspectos de
la sociedad civil. Para Ayubi, el Estado contemporáneo en Oriente Me-
dio se asemeja a la primera categoría, debido principalmente a la incon-
sistencia de la sociedad civil y la carencia de una articulación armónica
entre sus componentes políticos, económicos e ideológicos (Ayubi,
1998: 24).
El autor recurre a las ideas de Hamza Alavi (1979) para el cual el problema
del Estado poscolonial no se debe solo a su carácter prematuro, sino sobre
todo a su “desequilibrio”. El Estado en Oriente Próximo se muestra subde-
sarrollado en ciertos ámbitos y, al mismo tiempo, superdesarrollado en
otros:
En las sociedades ex coloniales, el Estado no fue creado por una bur-
guesía nacional, sino por una burguesía colonial extranjera, la cual so-
bredimensionó la maquinaria burocrática, especialmente su ala militar,
para que sirviera a sus objetivos en las colonias. (...) Y como continua-
ción de esta herencia colonial, la oligarquía militar burocrática de los
JUAN JOSÉ VAGNI
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Estados independientes ha seguido desempeñando un papel mediador
entre las exigencias contrapuestas de tres clases de propietarios: los te-
rratenientes, los capitalistas locales y el capital de la metrópoli (Ayubi,
1998: 32).
En ese marco, Ayubi define su aparato conceptual siguiendo principalmen-
te la senda de O’Donnell. Una de las primeras nociones que adopta es la
de “corporativismo”, en la que declara en sucesivas ocasiones que se basa
en la versión de O’Donnell. En efecto, la propuesta de Ayubi rescata el
concepto de corporativismo como un “instrumento analítico para entender
toda una serie de mecanismos de organización y control de las relaciones
entre el estado y la sociedad (mi concepto es bastante parecido al de G.
O’Donnell)” (Ayubi, 1998: 43). Para evitar caer en cualquier tipo de esen-
cialismo, Ayubi aclara que su versión del corporativismo no supone que el
mismo sea la consecuencia “organizacional” de una cultura política defini-
da —en este caso árabo-islámica—, aunque tampoco se puede negar que
dicha sociedad posea “sus propios rasgos distintivos”, en lo que concierne
a las relaciones Estado/sociedad, lo público/lo privado (Ayubi, 1998: 65).
Este autor recoge también del planteo de O’Donnell el carácter tanto “bi-
fronte” como “segmentario” del corporativismo (O’Donnell, 1977: 58,
50). Bifronte en tanto funciona al mismo tiempo como “estatalizador” (el
Estado se apodera y subordina a las organizaciones de la sociedad civil) y
“privatizador” (las áreas institucionales del Estado se abren a los intereses
organizados de la sociedad civil). Y segmentario en tanto su funciona-
miento y su impacto social son distintos de acuerdo a divisiones marcadas
en gran medida por las clases sociales (Ayubi, 1998: 280).
Ayubi especifica su particular posición respecto al corporativismo en
Oriente Medio. Al tradicional esquema de Schmitter basado en la distin-
ción entre “corporativismo estatal” (vinculado habitualmente al autoritaris-
mo y a los países dependientes y en desarrollo) y “corporativismo societa-
rio” (de las sociedades capitalistas avanzadas), le incorpora una tercera
categoría que llama “corporativismo basado en la comunidad”. En esta
propuesta, Ayubi sugiere “resucitar el concepto de corporativismo más tra-
dicional, que hace referencia a las comunidades con una solidaridad inter-
na ‘natural’”, al que emparenta con la noción tan familiar en el Mundo
árabe-islámico de asabiya, postulada por Ibn Jaldún.
2
El autor quiere re-
2
La noción de asabiya en Ibn Jaldún puede definirse como aquella fuerza de unidad de
una sociedad humana, basada en el parentesco y en la identidad de intereses y de con-
ductas. Este “espíritu de cuerpo” o “solidaridad de grupo” garantiza no solo la cohesión
13
saltar así la supervivencia en esta sociedad de los rastros del “modo de
producción del linaje”. Este tipo de corporativismo aún impregna las insti-
tuciones del Estado, ya sean los parlamentos, los ejércitos, los partidos po-
líticos o la burocracia estatal. El caso más extremo de este asociacionismo
sería el del Líbano, según el autor, donde la distribución de funciones y
cargos por pertenencia comunitaria afecta a todo el sistema político. (Ayu-
bi, 1998: 281).
En base a este planteo, Ayubi reelabora un nuevo modelo de dos tipos
principales de corporativismo: uno basado en el Estado y otro basado en
el grupo. En el primero, el Estado como actor supremo obliga a todos los
demás grupos a aceptar sus “reglas de juego” y además reconfigura a
ciertas agrupaciones a su servicio. Esto se pone en evidencia en países
que pretenden conseguir un rápido desarrollo a través de la industrializa-
ción. Los cuales se asientan sobre un esquema de “alianza nacional” entre
clases populares, excluyendo a la antigua clase terrateniente tradicional.
Su fuerza radica en la burocracia y en la apelación al discurso nacionalis-
ta. Para Ayubi, los casos emblemáticos —nuevamente aquí los paralelos
entre América Latina y el Mundo árabe— son el peronismo y el nasseris-
mo. Túnez, Argelia, Irak y Siria se asemejarían en gran medida a dicho
esquema.
3
En el segundo, aunque el Estado sigue siendo importante, no está capacita-
do o no desea imponerse sobre la sociedad civil. Aquí aparecen dos varian-
tes, en función de la resistencia de los grupos al protagonismo del Estado:
a) el corporativismo basado en la comunidad, donde las agrupaciones son
de tipo primordial y fundadas en la solidaridad, b) corporativismo sustenta-
do en la sociedad, donde las agrupaciones son de tipo asociacionista y
construidas en torno a la representación de intereses.
Con todo este andamiaje conceptual, Ayubi construye su esquema básico
de análisis para estas “formas articuladas” de la política árabe, que consis-
te en la diferenciación de dos tipos de regímenes, a los que denomina “las
JUAN JOSÉ VAGNI
social sino también la proyección como un poder hegemónico. Con este concepto, Ibn
Jaldún estructuró su teoría del ascenso y caída de las dinastías en el mundo medieval
árabe-islámico.
3
Respecto al desarrollo del corporativismo en Oriente Medio contemporáneo, Ayubi
sostiene: “(en) la política árabe en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, la
incorporación basada en la comunidad siguió siendo la fórmula preferida en las socieda-
des ‘tribales’ (y en el caso religioso-tribal del Líbano), mientras que en los países donde
una coalición de la ‘nueva clase media’ había logrado desplazar la antigua coalición de
terratenientes y comerciantes a la larga surgiría más de una forma de corporativismo ba-
sada en el Estado” (AYUBI, 1998: 277).
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Para explicar el origen de este bloque populista, Ayubi cita aquí a Ernesto Laclau: “es
este antagonismo hacia el bloque de poder el que otorga a un determinado discurso su
carácter populista” (LACLAU, 1979: 143: 198, citado en AYUBI, 1998: 293).
repúblicas populistas radicales o corporativistas” y las “monarquías con-
servadoras basadas en el parentesco”. La influencia de O’Donnell se hace
explícita en el primer caso, donde utiliza profusamente sus esquemas con-
ceptuales para avanzar en el análisis.
Cabe señalar que este modelo se refiere principalmente a países árabes
como Egipto, Siria, Irak y Argelia. A dichos regímenes, que combinaron
políticas estatistas y bienestaristas, se los llamó también “socialistas” o
“revolucionarios”, pero Ayubi prefiere excluir esta denominación, ya que
la considera fruto más de las preocupaciones de las elites y del lenguaje
de la Guerra Fría que de una adhesión ideológica y de una completa inter-
nalización de la vía socialista. La denominación de “radicales” viene de
las fuertes estrategias de “ingeniera social” que dichos Estados emprendie-
ron “desde arriba”, con efectos de gran transformación en el plano de la
movilización social como de la redistribución (Ayubi, 1998: 289-290). Es-
tas reformas incluyeron medidas como reformas agrarias, extensión de la
educación, servicios sociales, entre otros.
Estos regímenes, que llegaron al poder habitualmente vía golpes de Esta-
do o “golpes de Palacio”, tuvieron como “enemigo natural” a la vieja cla-
se terrateniente. La lucha contra la oligarquía demandó la construcción de
una “alianza de tipo populista”.
4
Esta combinación de “estatismo” y “bienestarismo” es lo que, según Ayubi,
le da el carácter populista a estos regímenes. Sin embargo, observará más
adelante que a medida que los problemas se acentuaban, comenzaron a
aplicar medidas corporativistas más complejas y elaboradas. Es en esta fase
del análisis cuando el aporte de O’Donnell se hace más recurrente.
Asimismo, denomina a estos regímenes como “a medio camino” entre los
regímenes autoritarios y los sistemas totalitarios, donde toda la vida políti-
ca “frente a las masas” se estructura en torno al presidente, el ejército y el
partido (Ayubi, 1998: 300). En este sistema, la movilización de la pobla-
ción cobra un rol fundamental y se realiza de diferentes maneras: carismá-
tica a través del líder, ideológica-política mediante el Partido, y organiza-
tiva desde la burocracia y el ejército. Los referendos son habituales y le
dan al sistema un carácter más plebiscitario que institucional (Ayubi,
1998: 300). Aquí una vez más acude a O’Donnell: “el pueblo y lo popular
implican un ’nosotros’ que es portador de la exigencia de una justicia
esencial, la cual constituye la base de la obligación del estado hacia los
15
segmentos menos favorecidos de la población (O’Donnell 1979: 288-289,
cit. Ayubi, 1998: 300).
Sin embargo, el autor alerta constantemente contra cualquier determinis-
mo cultural: “Esta tendencia hacia las medidas corporativistas no surge de
unos rasgos culturales esenciales o de unas orientaciones ideológicas ela-
boradas, sino de las necesidades específicas de sus políticas populistas
(Ayubi, 1998: 305). Esas políticas implementadas por las llamadas “repú-
blicas árabes radicales” pueden ser explicadas, según Ayubi, “sin ninguna
reserva” por analogía según las apreciaciones que O’Donnell realizara so-
bre Latinoamérica:
El populismo era también corporativismo. La incorporación social y la
activación política, permitida —y, en un primer momento, fomentada—,
era cuidadosamente controlada, especialmente por la imposición de re-
laciones verticales que subordinaban los sindicatos al estado. Entre
otras cosas, muy pocos de dichos sindicatos fueron creados por los go-
bernantes populistas, que se reservaban el derecho de concederles o re-
tirarles su reconocimiento, de supervisar el manejo de sus fondos, de
influir en la selección de sus líderes, y de decidir sobre el derecho de
representación ante el Estado y los patronos (...) Este corporativismo
no constituía un nuevo tipo de estado o de sociedad, sino más bien una
nueva manera de “organizar el sector popular por medio de su asocia-
ción subordinada con el estado populista, lo que facilitaba su incorpo-
ración social controlada y su activación política en un período de rápi-
da urbanización e industrialización (O’Donnell, 1977: 67-68, citado por
Ayubi, 1998: 305-306)
En esta etapa del análisis, Ayubi retoma a Roberto Bianchi (1989), uno de
los primeros especialistas en aplicar el paradigma corporativista sobre el
Mundo árabe, en este caso para el sistema político egipcio. Tal como lo
hizo Bianchi, Ayubi recupera de O’Donnell la diferenciación entre las fa-
ses de “autoritarismo populista” (inclusivo) y la de “autoritarismo burocrá-
tico (exclusivo)” para leer la evolución del sistema autoritario en las repú-
blicas árabes radicales. En esa primera etapa, el corporativismo populista,
mediante las estrategias de sustitución de importaciones y con el objetivo
de acabar con el poder de la antigua clase terrateniente, representa “un
mecanismo para fomentar una activación controlada de la clase baja, y
para la incorporación de sus agrupaciones como socios subordinados en
una coalición interclasista” (Ayubi, 1998: 321).
Pero con el tiempo, estas políticas estatistas entrarán en crisis, producto de
la reconversión económica hacia la exportación y de los ajustes necesarios
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para adquirir competitividad en la economía global. Estos cambios estarán
en contradicción con los derechos sociales adquiridos en la etapa “bienes-
tarista”, generando, en términos de O’Donnell un “impasse social” del que
deriva una “crisis hegemónica” en la que ninguna clase o grupo social es
capaz de alcanzar por su cuenta la dominación estable. Según O’Donnell
es probable que en esta etapa el corporativismo tome un perfil “burocráti-
co-autoritario”, mediante estrategias exclusivistas y coercitivas, principal-
mente en torno a las clases bajas. Sin embargo, al igual que Bianchi
5
, Ayu-
bi cree que estas apreciaciones de O’Donnell para Latinoamérica, deben
ser “matizadas” a la hora de analizar la evolución política en Oriente Próxi-
mo. Esta posible tendencia hacia el “autoritarismo burocrático”, tras la
“etapa fácil” de la modernización y la industrialización, puede en cambio
tomar otro rumbo, tal como se verificó en Egipto bajo el gobierno de
Anwar El Sadat. En este caso, las elites procuraron el sostenimiento de su
base política, priorizando el mantenimiento del “bienestar” antes que la
promoción del “desarrollo”, ya que disponen de las fuentes de ingresos
para ello (economía rentista del petróleo, ayuda externa de otros países ára-
bes, remesas). Para ello ponen en juego tanto estrategias inclusivas como
exclusivas con los diferentes actores sociales. La “coalición corporativista”
puede sumar nuevos aliados —como las mujeres, los islamistas o las mino-
rías religiosas— y al mismo tiempo aplicar la coerción —a los trabajadores
o a grupos políticos opositores—.
Pero según Ayubi, también es factible el desarrollo de un proceso diferente
en la crisis del corporativismo populista, donde ante un Estado estructural-
mente agotado —con una hegemonía política desgastada y con problemas
fiscales—, la sociedad civil puede lograr cierto margen de maniobra. En
este marco, las “agrupaciones basadas en el interés (...), así como las basa-
das en un vínculo cultural (...), se hacen oír cada vez más, y al final el esta-
do autoritario ha de sucumbir a la “nostalgia de la democracia” (Ayubi,
1998: 325). Este escenario corresponde a gran parte del Mundo árabe de
mediados de los noventa (el momento de la redacción de esta obra), en la
inmediata Posguerra Fría. La relativa “apertura política” que se dio en ese
momento en países como Egipto, Argelia, Túnez, Siria y Marruecos, con la
participación limitada de partidos políticos —incluidos en algunos casos de
los movimientos islámicos— bajo una “fachada democrática”, nos hablan
de una nueva forma de “gatopardismo” de las elites dominantes. Los regí-
5
Dice Ayubi: “Aunque acepta que parte del “paradigma latinoamericano” resulta per-
tinente para el caso egipcio (...), Roberto Bianchi, afirma: Aparte de Turquía y Filipi-
nas, hay muy pocas probables Argentinas o Chiles en Oriente Próximo y Asia” (AYUBI,
1998: 323).
17
menes árabes ensayaron diversas reformas políticas y económicas para ga-
rantizar su supervivencia —la vía de las urnas como recurso de legitimi-
dad, cambios legislativos y económicos, la apelación a la política exterior,
entre otras— (Planet, 2006: 45). En este nuevo esquema de dominación:
“lo que tiende a darse es un acto de ‘intercambio político’ (...) donde el Es-
tado cede una parte de su autoridad a la hora de tomar decisiones a los gru-
pos de intereses a cambio de que dichos grupos garanticen la adhesión de
sus miembros a las decisiones tomadas (Cfr. Schmitter, 1985, 35-26, cit.
Ayubi, 1998: 325).
Es en ese marco donde las apreciaciones de O’Donnell se vuelven nueva-
mente pertinentes para Ayubi: “La cuestión de la democracia es, por su-
puesto, el talón de Aquiles de este sistema de dominación. Al proponer una
forma de democracia limitada, estos sistemas, más que expresar la graciosa
concesión de un poder triunfante, revelan su debilidad intrínseca”
(O’Donnell, 1979: 314-317, cit. Ayubi, 1998: 325).
Dentro de esta tendencia, Ayubi estima para Egipto una evolución similar a
la de Turquía, hacia un tipo de “corporativismo societario” (tal como fue
señalado anteriormente). No obstante, sería un modelo limitado, ya que el
Estado continuaría actuando como “el principal arquitecto de la representa-
ción asociativa” (Bianchi, 1984: 377, cit. Ayubi, 1998: 325).
En esa línea, Ayubi ofrece también ciertas perspectivas para el análisis de
las manifestaciones de liberalización política que estaba viviendo el Mundo
árabe al momento de la escritura de su trabajo. De inmediato aclara que no
se trata de un proceso de democratización en sentido estricto, sino más
bien de una “democracia superficial o cosmética” de cara principalmente al
exterior, o más precisamente de una “democracia defensiva”. No obstante,
reconoce que “no hay que descartar la posibilidad de que una cierta ‘demo-
cratización oportunista’ pueda arraigar y desarrollarse por sí misma”. Por lo
tanto, sugiere no enfocar la perspectiva desde una tajante oposición entre
“dictadura y democracia”, sino más bien en “términos de un proceso (de li-
beralización y pluralización) y de los diversos matices que pueden existir
dentro del continuum de los dos tipos ideales” (Ayubi, 1998: 597). Siguien-
do los esquemas de O’Donnell y Schmitter (1986), para Ayubi el régimen
de Sadat se podría considerar una “dictablanda” (autocracia liberalizada),
mientras que el de Mubarak una “democradura” (sistema de democracia
política limitada) (O’Donnell y Schmitter, 1986, cit. Ayubi, 1998: 596).
Otras nociones y elaboraciones de O’Donnell aparecen sucesivamente en
la obra de Ayubi. Es el caso, por ejemplo, de los llamados “efectos priva-
tizadores” sobre el Estado producidos por la intensificación de la inver-
sión privada —nacional y extranjera— en la etapa del poscorporativismo
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populista. Los empresarios y sus organizaciones comenzarán a ingresar en
la estructura del Estado, forjando alianzas y grupos de presión para aten-
der a sus intereses en el marco de la “política burocrática”. Este fenóme-
no, según Ayubi, puede observarse claramente en Egipto bajo el gobierno
de Mubarak. También aparece el concepto de “pretorianismo” para expli-
car los diversos levantamientos sociales ocurridos en el mundo árabe a
principios de los años noventa, relacionados con los efectos de las políti-
cas económicas liberalizadoras y con las demandas de apertura política.
Según Ayubi, estas “políticas de la calle” se pueden calificar de “pretoria-
nas”, debido a que “las fuerzas sociales se enfrentan entre sí abiertamente
(...) Cada grupo emplea los medios que reflejan su peculiar carácter y po-
sibilidades (O’Donnell, 1973: 76-77). Asimismo, no están ni organizadas
ni mediadas y hacen “bailar al Estado al son de la sociedad civil” (Ayubi,
1998: 598).
Otras confluencias
La recepción de las ideas de O’Donnell para el análisis del Mundo árabe
también se puede verificar en un abanico de abordajes y líneas de trabajo,
principalmente en la producción académica anglosajona. En primera ins-
tancia, cabe señalar los aportes para la lectura de la historia de Oriente
Medio en general, los cuales aparecen en los artículos sobre el tema de
Michael Hudson (2001), los enfoques de la historia de la región de Nancy
Gallagher (1994) o más recientemente el trabajo de Roger Owen sobre Es-
tado, poder y política en la formación del Medio Oriente Moderno (2004).
Las lecturas sobre articulación entre Capitalismo, desarrollo y reforma po-
lítica es otra área donde el aporte de O’Donnell aparece como referencia:
tal es el trabajo de Tarik Yousef (2004) y el de Braddley Glasser (2001)
sobre la cuestión, como asimismo el de Joel Beinin (2002) sobre capitalis-
mo tardío y la reforma de las clases trabajadores en Oriente Medio.
A partir de los años noventa, la producción científica sobre los procesos
políticos en el Mundo árabe tuvo una dedicación especial a las expectati-
vas abiertas en algunos países hacia la liberalización política. En esa línea,
diversos autores recogieron los postulados de O’Donnell en torno al lla-
mado “paradigma de la transición”, entre los que cabe destacar el trabajo
del renombrado Bahgat Korany “Arab Democratization: A Poor Cousin?”
(1994), el de Stephan Haggard y Robert Kaufman sobre la economía polí-
tica de las transiciones democráticas (1997), el de Farhat Kazemi y Agus-
tus Richard Norton sobre cambios políticos en los gobiernos de Oriente
Medio (1999).
19
Tras la ocupación de Irak y el llamado de Estados Unidos a la configura-
ción de un “Nuevo Medio Oriente” con la promoción de la democracia, se
dio nuevamente el crecimiento del interés en torno a la reforma de los re-
gímenes árabes. Las referencias a la obra de O’Donnell surgieron en tra-
bajos sobre el tema como el de Lisa Blaydes sobre Represión, Reforma y
Sociedad Civil (2003), el de Wolf Linder y André Bachtinger (2005) sobre
los caminos de la democratización en Asia y África o, desde Latinoaméri-
ca, el de Adriana Boersner (2010) en torno a las discusiones sobre libera-
lización y democratización y sobre la incompatibilidad entre democracia e
Islam.
En la misma línea, O’Donnell aparece en las lecturas básicas que impulsa-
ron la organización del Workshop y Tercera Conferencia Internacional
“Democracia por la fuerza” organizado en El Cairo por la Universidad de
California en 2008.
6
Paralelamente, las menciones a O’Donnell aparecen en los diversos traba-
jos sobre el autoritarismo en la región, como consecuencia de las interpre-
taciones en torno a la “tercera ola de la democratización” y la aplicación
de la perspectiva comparada. En ese camino, aparece por ejemplo en el de
Mehran Kamrava (1994) sobre conceptualización de las políticas del Ter-
cer Mundo, la revisión de Jill Crystal (1994) sobre autoritarismo y sus ad-
versarios en Oriente Medio, en el de Jason Brownlee (2002) sobre el auto-
ritarismo después de la “Tercera Ola”. Asimismo, se hace presente en el
de Marsha Pripstein Posusne (2004) sobre el autoritarismo afirmado en
Oriente Medio y sus lecciones para la política comparada; en el de Hunter
y Malik (2005) sobre modernización, democracia e Islam y en el de King
(2009) sobre los nuevos autoritarismos en Oriente Medio y el Norte de
África.
Por otra parte, las lecturas de O’Donnell han sido también un campo fértil
para el análisis de la evolución política de cada país de la región, especial-
mente para la exploración de las relaciones cívico-militares. El más prolífi-
co es el caso de Egipto, donde el aporte del autor ha sido fundamental para
el desarrollo de trabajos como el pionero de Amos Perlmutter (1981) sobre
los roles políticos y los gobernantes militares, con la aplicación de la pers-
pectiva del pretorianismo. Asimismo en el trabajo sobre las relaciones Esta-
do-Sociedad de Salwa Ismail (1995), los libros de Nadia Ramsis Farah so-
bre las luchas religiosas y los conflictos ideológicos en Egipto en los años
JUAN JOSÉ VAGNI
6
The Subaltern-Popular Workshop. A University of California Multi-Campus Research
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setenta (1986), y el de economía política de Egipto (2009). En la misma lí-
nea, la obra de Eberhard Kienle (2000) sobre democracia y reforma políti-
ca en Egipto, y el de Tamir Moustafá (2007) sobre la lucha por el poder
constitucional en ese país.
La huella de O’Donnell también puede percibirse en el análisis sobre Esta-
do, sociedad y democracia en Turquía, de Ýlkay Sunar (2004); en los tra-
bajos sobre autoritarismo en Siria de Steven Heydemann (1993, 1999); en
los de Russell Lucas (2005) y Glenn Robinson (1998) sobre las perspecti-
vas de apertura en Jordania. También en trabajos comparativos como los de
George White (2001) sobre Túnez y Marruecos; y el de Alejandra Galindo,
Beatriz Guerrero y Victoria Ávila (2010) sobre el papel del Islam en los
sistemas autoritarios de Egipto y Túnez.
La primavera árabe y sus perspectivas
La evolución de los recientes levantamientos en el mundo árabe y la posi-
bilidad de transición de los regímenes autocráticos árabes hacia la demo-
cracia abrieron nuevamente la discusión sobre las “olas de democratiza-
ción” y la pertenencia de su aplicación para el escenario de Oriente
Medio. En ese marco, la recuperación de O’Donnell aparece como un
punto de inflexión a la hora de pensar estos cambios en los regímenes po-
líticos de la zona.
Ellen Lust (2011) analiza las controversias en el seno de las elites egipcias
y tunecinas respecto a las crisis de la sucesión de los veteranos líderes bajo
la óptica de O’Donnell en su trabajo ¿Por qué ahora? Microtransiciones y
levantamientos árabes (traducción propia). Otro caso es el de Mar Morjé
Howard (2011) de la Universidad de Georgetown, quien aborda las simili-
tudes y diferencias entre los cambios de Europa del Este en 1989 y Medio
Oriente en el 2011. Esta influencia se puede identificar también en diversos
artículos sobre las tendencias y orientaciones del escenario político, como
el de Lisa Blaydes (20011) sobre modelos de democratización en Oriente
Medio, el de Ari Denson (2012) sobre dictadura o democracia como opcio-
nes viables tras la primavera árabe, el de Ilyas Saliba (2012) y el de Ste-
phen Grand (2011) sobre perspectivas de democratización.
Desde la mirada de O’Donnell otros autores plantean una revisión de la mi-
rada tradicional sobre el Estado autoritario en la región. Marc Lynch propo-
ne la incorporación del impacto de los medios de comunicación en el desa-
rrollo de las competencias individuales y de la esfera pública como nuevos
generadores de la evolución política: “Las revueltas que se extendieron por
todo el mundo árabe a comienzos de diciembre de 2010 plantean un serio
21
desafío para muchos de los hallazgos fundamentales de la literatura de
ciencia política que se centró en la durabilidad del estado autoritario en
Oriente Medio”, sostiene Lynch (2011). Desde América Latina, Marcelo
Ramírez, propone analizar la crisis del mundo árabe desde el ‘paradigma
de la transición’, criticando la mirada teleológica que ve en estos cambios
un “inevitable camino hacia la democracia”. Para ello, hace hincapié en los
postulados de O’Donnell sobre “la condición de incertidumbre” como ca-
racterística clave del proceso de transición (Ramírez, 2011: 91).
Perspectiva
La recepción del pensamiento de O’Donnell para el estudio del Estado ára-
be contemporáneo constituye una singular confluencia en el terreno de las
ideas entre el escenario latinoamericano y el del Mundo árabe-islámico. Di-
versos autores —muchos de ellos de origen árabe-islámico, con su produc-
ción desde el ámbito académico anglosajón— han sido los artífices de esta
particular aproximación.
La aplicación crítica y renovada de sus postulados representa no sólo un
ejercicio fructífero de política comparada, sino también un desafío a diver-
sas limitaciones en el campo de la disciplina política y en el de los estudios
del Mundo árabe-islámico en general. Estas iniciativas ponen en entredicho
el divorcio entre cientistas políticos generales y especialistas en Oriente
Medio, abriendo un provechoso espacio de colaboración y cruce de ideas.
En segunda instancia y como factor originario de ese divorcio, la aplica-
ción del esquema de análisis de O’Donnell representa, a nuestro criterio,
también un cuestionamiento a la extendida visión “orientalista” que supone
la excepcionalidad cultural del mundo árabe-islámico, una especie de de-
terminismo, de fatalismo inevitable que impide aplicar sobre el mismo las
categorías generales de la disciplina en torno al poder, la autoridad, las re-
laciones Estado-Sociedad, entre otras.
Como hemos observado, las categorías de O’Donnell han sido fundamenta-
les no sólo para analizar la evolución de los Estados árabes autocráticos en
las últimas décadas, sino también para vislumbrar las nuevas tendencias ge-
neradas a partir de los recientes levantamientos en la región.
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