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gobierno y que señala sus diversas modalidades según la configuración de las socieda-
des y el tipo y grado de organización de sus actores, es el objeto del libro del Prof. Víc-
tor Hugo Mazzalay (publicación de vanguardia en el medio académico argentino y lati-
noamericano), quien con orden analítico, conocimiento del debate contemporáneo,
cuidado argumentativo, y sin predicación ideológica o política, nos lleva a descubrir el
enfoque y concepto de la gobernanza, su utilidad heurística para la investigación social
sobre los procesos de gobierno que tienen lugar en regiones y localidades (siendo la
provincia de Córdoba la referencia y la evidencia), las condiciones políticas y sociales
que exige la gobernanza para tener posibilidad y sentido directivo en una sociedad na-
cional o local, sus potencialidades prácticas para reactivar y conducir el desarrollo re-
gional e incrementar la prosperidad y el bienestar social, así como sus limitaciones y
riesgos de deformación. El libro del Prof. Mazzalay es nuevo, no repite la misma pers-
pectiva y problemática sobre los gobiernos y los desarrollos regionales y locales con
novedosos pero iguales estudios de caso, sino que estudia el mundo regional – local
con otro planteamiento, los mira con otros lentes conceptuales y les hace decir otras co-
sas con otro lenguaje. Víctor Hugo “ve más y diferente”, como reconoce en su apartado
de agradecimientos.
El enfoque y concepto de gobernanza puede sernos insólito, extraño y acaso extrava-
gante, pues hemos crecido con la idea de que el gobernar a la sociedad es la función y
responsabilidad esencial del gobierno, el cual ha mantenido y mantiene siempre relacio-
nes con sectores, grupos y localidades sociales, a los que consulta y a cuyas demandas y
propuestas da respuesta incorporándolas en mayor o menor medida en sus políticas, le-
yes y gasto. No obstante la participación ciudadana, en nuestra mente el gobierno es el
agente final, único y decisivo de la conducción social, de la definición y la realización
de los objetivos de la vida asociada, entre otras razones debido a que hemos crecido
con el supuesto o la certeza de que los grupos sociales carecen de la capacidad para re-
solver sus problemas particulares y los problemas de interés general, o no tienen la dis-
posición a colaborar y a hacerlo con sentido público, disciplinando sus intereses priva-
tivos y renunciando a sus oportunismos. Hemos sido socializados en la idea de que la
sociedad, por sus precariedades, incapacidades, inconsistencias, búsqueda de provechos
exclusivos, genera conflictos, desórdenes y regresiones, de modo que es una realidad
esencialmente ingobernable y, por tanto, es objeto de gobierno y administración, reali-
dad que tiene que ser gobernada, siendo el gobierno el agente que pone orden, da senti-
do, coordina, conduce y produce desarrollo.
El enfoque de la gobernanza, en cambio, cuando es depurado de denotaciones prescrip-
tivas unilaterales o de inscripciones ideológicas antiestatales o antigubernamentales,
ayuda a entender mejor las posibilidades de desarrollo de las comunidades regional –
locales y el papel de los gobiernos y la sociedad en la tarea directiva. Hace que preste-
mos mayor atención al proceso de gobierno de la comunidad local o nacional y no su-
pongamos que toda acción del gobierno, por el hecho de ser del gobierno, aun si de un
gobierno legítimo (democrático, legalmente respetuoso), sea sin más una acción guber-
nativa, directiva de su sociedad, o sea suficiente para producir desarrollo, abatir des-
igualdades, resolver problemas críticos y crear futuro. Nos hace ver también que un
proceso de conducción y coordinación de la sociedad, estructurado por una sinergia de
recursos públicos y privados, de capacidades gubernamentales y sociales, incrementa
significativamente las posibilidades y los alcances de las comunidades locales, así como
contribuye a superar las limitaciones (financieras, organizacionales, informativas, tecno-
RESEÑAS