
26 - otoño 2012
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STUDIA POLITICÆ
perspectivas sobre el Estado que mencionan Alford y Friedland (1991)
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En la primera etapa, observamos que está presente un enfoque que refuerza
las visiones holísticas propias de la perspectiva clasista, en virtud que se
centra en la relación entre capitalismo, Estado y régimen político; plantean-
do una visión sistémica del poder. Así, delinea el carácter capitalista del Es-
tado con sus contradicciones intrínsecas en la reproducción de las diferen-
tes clases sociales y las relaciones de producción, desentramando la
compleja dinámica entre el aparato burocrático, las clases sociales, y la ma-
nera en que se articulan mediante alianzas; al mismo tiempo que describe
teóricamente las mediaciones que hay entre este tipo de Estado y la socie-
dad. El texto más claro de esta visión es “Apuntes para una teoría del Esta-
do”, en donde se puede rastrear la influencia de los debates del marxismo
estructuralista de Poulantzas y Althusser. Por otro lado, en “Estado y Alian-
zas en la Argentina”, se puede recoger importante elementos de la Teoría de
la Dependencia
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para caracterizar el desarrollo capitalista de nuestro país.
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Alford y Friedland plantean que en lo que respecta al capitalismo, estado y democracia
hay tres grandes perspectivas teóricas:1) Pluralista; 2) Dirigencial; y 3) Clasista. Cada
una tiene consecuencias ideológicas y políticas inmediatas, más un potencial analítico.
Pero ninguna abarca la totalidad ni puede generar una teoría general del Estado, aunque
esto pueda parecer posible por la dominación de una sobre otra, manifestada en el poder
institucional sobre el debate intelectual. Así la primera hace énfasis en el carácter demo-
crático del Estado, viendo el poder como la influencia entre actores bajo el individualismo
metodológico; la segunda enfoca los problemas del Estado en la esfera organizacional ha-
ciendo hincapié los grupos intraburocráticos que pugnan por el poder; mientras que la úl-
tima tiene una perspectiva holística que explica al Estado como garante del sistema capi-
talista.
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La Teoría de la Dependencia fue una escuela económica que surgió en los sesenta con
la influencia de los trabajos de la CEPAL —siendo sus figuras centrales Furtado, Dos
Santos, Cardoso y Faletto—, intentando discutir los principales postulados de la teoría
de la modernización. Centralmente, plantea que la pobreza de los países del sur se debe a
condiciones históricas que han estructurado el mercado global de tal manera que favorece
a los países del norte y mantiene a los países del sur en un estado constante de pobreza.
Desde sus inicios, los países del sur han servido como proveedores de materia prima
para los países del norte, y a cambio, han sido receptores de aquellos productos termina-
dos que ya han saturado los mercados del norte, sirviendo así como una válvula de escape
para las economías desarrolladas. De esta manera, las ganancias de los países del norte se
convierten en pérdidas relativas para los países del sur, y crean un vínculo de dependen-
cia en el que las economías del sur dependen de la voluntad de compra de los países del
norte. Esta relación es generalmente conocida como centro-periferia, en la que los países
del norte representan el centro y los países del sur la periferia. La categoría central para
explicar este creciente empobrecimiento de los países periféricos es la idea del “deterioro
de los términos de intercambio”, que argumenta que mientras los bienes manufacturados
cada vez incorporan mayor tecnología y valor agregado —y por ende aumentan su precio
relativo— los bienes primarios tienen un valor constante, generando un desfazaje entre
los países productores de manufacturas y los exportadores de bienes primarios.