Intentos de suicidio de jóvenes
estudiantes secundarios y factores
asociados. Un análisis en Argentina
y Bolivia
High school students suicide
attempts and factors associated. A
comparative analysis in Argentina
and Bolivia
Eduardo Javier Pereyra
*
María Marta Santillán Pizarro
**
*
Doctor en Política y Gobierno y Licenciado en Ciencia Política de la Facultad de Ciencia
Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba (UCC). Ma-
gister en Diseño y Gestión de Programas Sociales de la Facultad Latinoamericana de Cien-
cias Sociales (FLACSO - Argentina). Docente de grado de la Facultad de Ciencia Política
y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Córdoba (UCC). eduardojpe-
reyra82@gmail.com
**
Doctora en Demografía y Magister en Demografía por la Universidad Nacional de Córdo-
ba (UNC) e Ingeniera de Sistemas por la Universidad Católica de Córdoba (UCC). Investi-
gadora Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Cientícas y Técnicas (CO-
NICET), radicada en el CIECS (CONICET y UNC). Docente de grado y doctorado de la
Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Católica de Cór-
doba (UCC). mm_santillan@yahoo.com.ar
Código de referato: SP.310.LVIII/22
http://dx.doi.org/10.22529/sp.2022.58.01
STUDIA POLITICÆ Número 58 primavera-verano 2022 pág. 5–32
Recibido: 13/04/2022 | Aceptado: 22/09/2022
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales
de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
6 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
Resumen
El estudio del suicidio y los factores que intervienen es clave ya que, a nivel
mundial, en las juventudes de 15 a 19 años, el suicidio es la segunda causa
de muerte entre las mujeres y la tercera entre los varones. Además, se obser-
va una tendencia al aumento de casos en este grupo etario. En este trabajo,
a partir de la aplicación de modelos de regresión logística y tomando como
fuente de información la Encuesta mundial de salud a escolares (2012) en
Argentina y Bolivia, se buscan similitudes y diferencias en el comporta-
miento de estudiantes de secundaria entre 13 y 15 años en Argentina y Bo-
livia, en relación con los intentos de suicidio y los factores asociados (tanto
de riesgo como protectores). Entre los principales hallazgos, se observa
que el comportamiento en ambos países sigue patrones similares y que el
impacto de cada uno de los factores es mayor entre las mujeres.
Palabras clave: suicidio - estudiantes de secundaria - factores psicológicos
Argentina - Bolivia
Abstract
The study of suicide and the factors that intervine are key since, worldwi-
de, for youth the ages of 15 and 19, suicide is the second cause of death in
women and the third in men, and there was an increasing tendency noticed
in this age group. In this paper, from the application of logistic regression
models using the Global school-based student health survey (2012) as a
source of information, we looked for similarities and differences in student
behavior in ages 13 to 15 in Argentina and Bolivia in relation to the suicide
attempts and associated factors (risk factors and protective factors). Among
the main ndings, it is observed that the behavior in both countries follow
similar patterns and the impact of each of the factors is greater in women.
Keywords: suicide - secondary school students - psychological factors –
Argentina - Bolivia
Introducción
E
l suicidio constituye un tipo de muerte por causa externa y, en conse-
cuencia, es prevenible. Las estadísticas son contundentes. Se ha cal-
culado que, a nivel global, en los últimos 50 años, las tasas de suicidio
crecieron un 60 % y llegaron a representar un 50 % de todas las muertes vio-
lentas registradas en varones y un 71 % en mujeres (Organización Mundial
de la Salud - OMS, 2014).
EDUARDO JAVIER PEREYRA Y MARÍA MARTA SANTILLÁN PIZARRO 7
En el campo de la salud pública existe un importante consenso sobre la gra-
vedad de la situación. Se reconoce que la relevancia en las agendas guber-
namentales es insuciente y que la ecacia de las políticas públicas para
abordar integralmente la problemática es aún muy limitada (Altieri, 2007).
Por este motivo, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (Organización de las
Naciones Unidas, 2018), alientan a los países, para el 2030, a “reducir en un
tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles median-
te su prevención y tratamiento, y promover la salud mental y el bienestar”
(meta 3.4). En este marco, propone como indicador la tasa de mortalidad por
suicidio.
En la población joven, el estudio del suicidio y los factores que intervienen
es clave, al menos, por las siguientes razones: en primer lugar, por la mag
-
nitud y relevancia relativa del fenómeno. A nivel mundial, para las y los
jóvenes de 15 a 19 años, el suicidio es la segunda causa de muerte entre las
niñas (después de las condiciones maternas) y la tercera causa de muerte en
los niños (después de los accidentes de tránsito y la violencia interpersonal)
(OMS, 2018). En algunos países, se ubica entre las tres primeras causas de
defunción entre las personas de 15 a 44 años, y la segunda en el grupo de 10
a 29 años. En segundo lugar, la tendencia de aumento para este grupo etario.
Si bien la edad se considera un factor de riesgo, en el que a mayor edad existe
un mayor riesgo, las estadísticas muestran que, con el tiempo, se ha produ-
cido un incremento en la incidencia entre los jóvenes y una disminución
entre las personas mayores (Organización Panamericana de la Salud, 2014).
En tercer lugar, el actual contexto de pandemia por COVID-19. Si bien las
infancias y adolescencias no representan el principal grupo de riesgo de con-
tagio, ni son los que mayormente ven afectados de manera grave su salud,
algunos estudios demuestran que “los niños y niñas son más vulnerables que
las personas adultas al impacto emocional referido a situaciones o eventos
traumáticos que invaden su cotidianeidad” (UNICEF, 2020, p. 49). El mis-
mo estudio arma que el cambio de rutinas puede desencadenar dicultades
emocionales que se maniestan en alteraciones en el sueño, en la alimenta-
ción, en los estados anímicos, entre otros.
En este mismo sentido, el distanciamiento social ha tenido consecuencias
sobre la educación, la relación con pares, el ocio y la recreación, los in
-
gresos familiares, que repercuten negativamente en los bienes y servicios
esenciales para satisfacer las principales necesidades de las infancias y las
juventudes (UNICEF, 2020) . Frente a estas situaciones, a lo que se suma el
miedo al contagio, los niños, niñas y jóvenes se encuentran aún más expues-
tos a desarrollar problemas signicativos como estrés, ansiedad o depresión.
8 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
Todas estas manifestaciones han sido identicadas como factores de riesgo
que pueden impactar potenciando la conducta suicida (Organización Pana
-
mericana de la Salud, 2020). A la fecha, no se han publicado, en Argentina y
Bolivia, estadísticas o estudios ociales respecto al impacto de la pandemia
por COVID-19 sobre la conducta suicida y las tasas de suicidios. Es por ello
que, en este contexto, el estudio de los factores vinculados al suicidio en la
adolescencia se torna fundamental.
En un artículo anterior (Santillán Pizarro y Pereyra, 2021), se presentó evi
-
dencia empírica de corte cuantitativo, a partir del análisis de las relaciones e
interrelaciones de los factores sobre la conducta suicida en las y los jóvenes
escolarizados de 13 a 15 años para el caso argentino. En base a datos de la
Encuesta mundial de salud escolar, proyecto de la OMS, implementada en
Argentina en 2012, se observó cómo la exposición a ciertos factores (por
ejemplo, experimentar sentimientos de soledad, falta de amigos, insomnio,
haber atravesado situaciones de violencia y consumo de drogas) aumenta el
riesgo de experimentar un intento de suicidio, a la vez que factores como una
buena relación con los padres disminuye el riesgo. Además, mostró que el
impacto de cada uno de estos riesgos es diferente en varones y mujeres, e in-
dica que son estas últimas las de mayor vulnerabilidad. Asimismo, se expuso
que la combinación de diferentes factores potencia el riesgo de experimentar
un intento de suicidio.
En esta oportunidad, con la misma clave analítica, la pregunta es hasta qué
punto los resultados encontrados en Argentina responden a la situación par
-
ticular de los y las jóvenes del país o transciende las cuestiones culturales y
pueden ser generalizados a otros contextos. Por este motivo, realizamos un
análisis comparativo entre Argentina y Bolivia, con el objetivo de buscar
similitudes y diferencias que permitan conocer mejor la problemática en dos
países geográcamente cercanos, pero con signicativas diferencias socio-
demográcas y culturales. En ambos, se utiliza la Encuesta mundial de salud
escolar aplicada durante el mismo año (2012).
En Arce Cardozo y Alvarez Antezana (2017) se ha analizado para Bolivia,
usando los datos de dicha encuesta, la relación de factores de riesgo y pro
-
tectores en la conducta suicida. Se indicó que el consumo de bebidas alco-
hólicas o tabaco, ser víctima de bullying o la violencia física son predictores
negativos, y la participación de los padres es un predictor positivo para el
intento de suicidio, ideación suicida con o sin plan suicida, aunque no analiza
la interrelación de los factores, cuestión que aquí se desarrollará para ambos
países y en clave comparada.
EDUARDO JAVIER PEREYRA Y MARÍA MARTA SANTILLÁN PIZARRO 9
Precisiones conceptuales
De acuerdo con la OMS (2012), se entiende por suicidio al acto deliberado de
quitarse la vida y por intento de suicidio, toda acción autoinigida con el pro
-
pósito de generarse un daño potencialmente letal, pero que no llega a la muer-
te. La relevancia de esta distinción proviene de que se ha calculado que por
cada suicidio consumado ocurren entre 20 y 40 veces más intentos fallidos
(OMS, 2014). Además, una tentativa de suicidio previa es el factor de riesgo
más importante de suicidio consumado y, por ende, uno de los principales pre-
dictores (OMS, 2014; Cárdenas, 2021). En este sentido, una persona con his-
toria previa de conductas autolesivas tiene casi 25 veces más probabilidades
de morir por suicidio que la población general (Ayuso-Mateos et al., 2012).
Cabe aclarar que, frente a la complejidad del comportamiento suicida, se ha
sistematizado su comprensión, de acuerdo a su naturaleza, en tres facetas que
oscilan desde la ideación suicida (que contempla las ideas y deseos de muer
-
te, la ideación y el plan suicida) y la comunicación suicida (son expresiones
verbales, no verbales y amenazas suicidas), hasta alcanzar el acto suicida
(el intento suicida y el suicidio consumado)
1
(Fonseca-Pedrero y Gómez del
Casal, 2018).
Si bien el suicidio se dene como un acto individual, las causas que llevan a
tomar la decisión son múltiples. En este sentido, se han identicado factores
de riesgo (asociados con el incremento de la probabilidad de una conducta sui
-
cida) y factores protectores (relacionados con una disminución de la probabi-
lidad) que inuyen en la conducta suicida. Se ha detectado que los intentos de
suicidio están asociados principalmente a factores de riesgo como la depresión,
la disfunción familiar y los antecedentes de intentos previos (Cárdenas, 2021).
Entre los principales factores que impactan en las y los jóvenes se encuen-
tran: la ausencia o debilidad de otras personas signicativas o instituciones que
cumplan el rol de apoyos afectivos/instrumentales; las dicultades al atravesar
las pruebas estatuidas socialmente en la transición de la infancia a la juventud/
adultez; la rigidez normativa como dicultad para exibilizar las normas mora-
les incorporadas; o el padecimiento mental no atendido (UNICEF, 2019). Ade-
más, se identican como factores precipitantes aquellos que están relacionados
con el acto previo que provoca el suicidio consumado (OMS, 2014).
Las y los especialistas en la materia coinciden en que todos estos factores
pueden, a su vez, distinguirse entre aquellos de carácter individual-biológi
-
1
Como sostiene Ansean (2014), cuanto más se asciende en estas expresiones, mayor es el
riesgo de una conducta suicida.
10 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
cos (p. ej. personalidades, enfermedades mentales); relacionales (p. ej. diná-
micas familiares y relaciones de pareja); comunitarios (p. ej. entornos vio-
lentos) y factores de índole socio cultural (como la accesibilidad a medio o
la falta de expectativas laborales y de estudio) (Ansean, 2014; Ayuso-Mateos
et al., 2012; OMS, 2014). Todos interactúan de manera dinámica y compleja
entre sí, por lo que el estudio de los determinantes del suicidio es central para
diseñar una adecuada estrategia de prevención (Forero et al., 2017).
A partir de lo expuesto y la fuente de información seleccionada, el presente
trabajo se acota al análisis de la relación de los factores de riesgo y protecto
-
res con los intentos de suicido en la población joven escolarizada de Argen-
tina y Bolivia.
Los suicidios en cifras
En el continente americano, son aproximadamente 100 000 las defunciones
anuales por suicidio. Para las y los jóvenes de entre 20 y 24 años de edad, es
la tercera causa de muerte y para las personas entre 10 y 19 años y de 25 a 44
años, es la cuarta causa de muerte (OPS, 2014).
De acuerdo a la OMS (2018), en el año 2016, el 36 % de los suicidios en
América Latina y el Caribe se produjeron en edades comprendidas entre los
25 y los 44 años y un 26 %, entre los 45 y los 59 años; y, si bien la tasa de sui
-
cidio en hombres es superior a la de mujeres, en los países de ingresos bajos
y medios la razón fue mucho menor, de 1,5 hombres por cada mujer. Los diez
países de la región con el mayor número estimado de muertes por suicidio
son: Estados Unidos (49 394), Brasil (13 467), México (6 537), Canadá (4
525), Argentina (4 030), Colombia (3 486), Chile (1 893), Cuba (1 596), Perú
(1 567) y Bolivia (1 326).
Respecto a los casos seleccionados para este trabajo, conviene realizar algu
-
nos señalamientos.
En Argentina, la tasa a nivel nacional se ubica en torno a 9,2 por cada 100
000 habitantes (OMS, 2018). En dicho país, se observa que la mortalidad por
suicidios en población joven se triplicó (UNICEF, 2019; Repetto y Florito,
2018; Ministerio de Salud de la Nación - MSAL, 2016; Sola, 2011; Altieri,
2007) y se producen alrededor de 19 suicidios infantojuveniles por semana
(10 a 24 años), es decir, unos 942 casos anuales, representando el 28,35% del
total (Tinari de Platini et. al, 2020). Este tipo de defunciones se ha constitui
-
do en la segunda causa de muerte en la franja de 10 a 19 años. En el grupo
de 15 a 19 años, la mortalidad es más elevada y alcanza una tasa de 12,7
suicidios por cada 100 000 habitantes: 18,2 la tasa en los varones y 5,9 en las
EDUARDO JAVIER PEREYRA Y MARÍA MARTA SANTILLÁN PIZARRO 11
mujeres (MSAL, 2016 y 2018). Del mismo modo, a nivel regional y mundial
se ha constatado que, en promedio, las mujeres cometen más intentos de sui
-
cidio y los varones son quienes lo consuman en mayor medida.
Bolivia, por su parte, es el segundo país con mayor tasa de suicidios de mu
-
jeres en América Latina luego de Guyana (Choque Zenteno, 2019), a pesar
de que la tasa de mortalidad ha bajado de 16,4 cada 100 000 habitantes en el
año 2000 a 12,2 en el 2016 (OMS, 2018). Las diferencias son marcadas de
acuerdo al género: se suicidan 24,01 hombres por cada 100 000 y 12,96 mu
-
jeres por cada 100 000. No obstante, es uno de los países con mayor tasa de
suicidios femeninos del mundo. A su vez, Bolivia es el tercer país del mundo
con el índice de suicidio más alto en niños de 5 a 14 años. En cuanto al suici
-
dio en población juvenil, los casos entre las edades de 15 a 29 años (a partir
de 2015) han aumentado y se ha convertido en la segunda causa principal de
defunción en ese grupo de edad.
1. Método
El trabajo utiliza como fuente de información la Encuesta mundial de salud
a escolares (GSHS por sus siglas en inglés), realizada por la OMS. Esta en
-
cuesta utiliza un cuestionario autoadministrado para obtener datos sobre la
salud de los jóvenes escolarizados y el comportamiento de los factores de
protección en relación con las causas principales de morbilidad y mortalidad
en niños y adultos en todo el mundo. En Argentina, la encuesta se realizó en
tres oportunidades (2007, 2012 y 2018
2
), mientras que en Bolivia se realizó
una única edición en el 2012. A su vez, de las diversas encuestas aplicadas en
el Cono Sur, las de Argentina y Bolivia son las únicas que coinciden metodo-
lógicamente y realizaron las mismas preguntas sobre suicidio, permitiendo la
comparabilidad de ambos países en dicha edición.
En Argentina, la encuesta fue realizada por el Ministerio de Salud de la Nación
en colaboración con el Ministerio de Educación. Su muestra es representativa
de alumnos y alumnas de 1º a 3º año de educación media a nivel nacional (8º
EGB a 1º polimodal, en el caso de la provincia de Buenos Aires) y provincial.
Se seleccionaron 25 escuelas por provincia y se encuestaron 20 712 estudiantes
entre 13 y 15 años, con una tasa de respuesta global de 74 % (MSAL, 2013).
En el caso de la encuesta de Bolivia, fue realizada de manera coordinada por
el Ministerio de Salud y Deportes y el Ministerio de Educación. Con una
2
Los microdatos de la ronda 2018 aún no están disponibles.
12 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
muestra representativa de alumnos de 13 a 15 años, se seleccionó un total
de 77 escuelas urbanas y rurales y fue respondida por 3 696 alumnos
3
, con
una tasa de respuesta global de 88 %. Los datos GSHS representan a todos
los alumnos y alumnas que van a las aulas de 2º, 3º y curso de educación
secundaria de Bolivia (OPS/OMS, 2012).
Cabe recordar que la muestra fue realizada en el año 2012, constituye la
fuente más actualizada al momento y, si bien no representa a toda la pobla
-
ción joven de 13 a 15 años, sí es representativa de la población escolarizada,
tanto en Argentina como en Bolivia.
Tabla 1
Distribución por edad y género de la muestra
Argentina Bolivia
Edad Mujer Varón Total Mujer Varón Total
13 26,9 27,9 27,4 26,3 25,9 26,1
14 40,8 37 39 37,8 36,7 37,2
15 32,3 35,1 33,6 36,0 37,3 36,6
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
n= 10884 9828 20712 1340 1299 2639
Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta mundial de salud escolar (Argentina, 2012;
Bolivia, 2012).
Como métodos de análisis, se aplicaron modelos de regresión logística, con
variable dependiente si tuvo 1 o más intentos de suicidio (1: tuvo uno o más
intentos; 0: no tuvo intentos). Se interpretaron los coecientes exp(b), que
corresponden a los odds ratios y que pueden leerse como cuántas chances
más tiene una o un adolescente de 13 a 15 años de experimentar un intento de
suicidio cuando presenta cierta característica (haber sido víctima de bullying,
por ejemplo) respecto a quien no la presenta.
Como factores de riesgo, se consideraron el género, las relaciones con pares
–que incluyen el haber sufrido alguna situación violenta en los últimos 12
3
Esta cantidad es la que se menciona en el informe ocial. Sin embargo, la base de datos
publicada corresponde a un total de 3 469 niños y niñas, de los cuales 2 639 tienen entre
13 y 15 años.
EDUARDO JAVIER PEREYRA Y MARÍA MARTA SANTILLÁN PIZARRO 13
meses (víctima de agresión física, haber participado en pelea, ser víctima de
bullying)– y no tener amigos cercanos. Cuestiones psíquicas (sentimientos
de soledad e insomnio por preocupación); iniciación temprana y consumo
(de alcohol, tabaco, marihuana y otros); haber sufrido hambre en el último
mes; y obesidad. Cabe aclarar que el nivel socioeconómico (medido en la
encuesta a partir del nivel educativo de los padres) no fue incorporado debido
a que los datos de esta variable no fueron publicados en los microdatos.
Como factores protectores, encontramos realizar actividad física durante más
de 60 minutos al menos un día en la semana y el tipo de vinculación que
mantienen con madres y padres (que proviene de preguntas sobre si los pa
-
dres revisan las tareas, si los padres comprenden los problemas, si los padres
conocen la actividad en el tiempo libre).
Para indagar respecto a si factores de riesgo se “potencian” o si factores de
protección “neutralizan” el efecto de ciertos factores, en los modelos de regre
-
sión se incorporan los términos de relación condicional o interacción. A modo
de ejemplo, si se plantea que el haber sido víctima de agresión física (conside
-
rado “el factor” en el ejemplo) es un factor que inuye sobre el haber tenido
intento/s de suicidio y se sospecha que su efecto es diferente para varones que
para mujeres (mujer es la segunda variable independiente, que en los modelos
tiene valor 1 para mujeres y 0 para varones), se introduce en el modelo un
término que plantea la interacción entre el factor y mujer. Si el coeciente
de dicho término de interacción es signicativo, implica que, efectivamente,
el efecto es diferente para varones y mujeres. Para el grupo de varones, en
nuestro caso el efecto, en términos de odds ratio, será el que corresponde al
coeciente del factor. Para el grupo de mujeres, el efecto del factor se calcula
multiplicando el coeciente del factor por el coeciente del término de inte-
racción. Se consideran signicativos los resultados con p<0,05.
Es importante mencionar que la fuente de datos es una encuesta en la que el/
la joven “reporta” haber pensado o planicado un suicidio, de manera que es
posible que los niveles se encuentren sobre o subestimados.
2. Resultados y discusiones
2.1. Prevalencia de ideación suicida, de factores de riesgo y factores
protectores
La Tabla 2 muestra la distribución por género de las principales variables
involucradas en el análisis en ambos países, tanto las que reeren a suici
-
14 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
dio, como a los factores de riesgo y a los factores protectores. Respecto al
suicidio, son tres las preguntas relacionadas con la ideación suicida y con el
intento de suicidio en los últimos 12 meses: si consideró la posibilidad de
suicidarse, si elaboró un plan de suicidio y si tuvo uno o más intentos de sui
-
cidio. Las dos primeras variables tienen niveles similares en ambos países,
ya que de un 16 % a un 17 % de jóvenes de ambos géneros declararon haber
considerado la posibilidad de suicidarse o haber hecho un plan suicida, con
niveles muy diferentes para varones y mujeres. Mientras que para varones
oscila alrededor del 11 %, para mujeres se sitúa entre un 20 y un 23 %.
Respecto a haber tenido al menos un intento de suicidio, los niveles son
superiores en Bolivia, ya que, mientras que en Argentina afecta al 16 % de
jóvenes (13 % de varones, 19 % de mujeres) en Bolivia llega hasta casi un 20
% de ambos géneros (15,5 % de varones y 24 % de mujeres).
En relación con los factores de riesgo, sintéticamente puede armarse que
quienes reeren a relaciones conictivas o de violencia con pares son los que
afectan a las mayores proporciones de jóvenes y está más difundido entre los
varones (a excepción del bullying en Argentina, que afecta a ambos géneros
por igual). En efecto, un 45 % de varones en ambos países ha participado
en peleas, mientras que en las mujeres, la proporción disminuye al 24 % en
Argentina y al 20 % en Bolivia. Por su parte, la proporción de los jóvenes
que ha sido víctima de agresión física o de bullying es mayor en Bolivia (30
%) que en Argentina (24 %).
Tabla 2
Argentina y Bolivia. Estudiantes escolarizados de 13 a 15 años. Prevalencia
de ideación e intento de suicidio, de factores de riesgo y factores protectores.
En porcentajes sobre varones, mujeres y total
Variables Argentina Bolivia
Ideación e intento suicida Varón Mujer Total Varón Mujer Total
Consideró la posibilidad
de suicidarse
11,0 22,3 16,9 11,9 23,0 17,5
Hizo un plan de suicidio 11,5 20,1 16,1 10,9 21,0 16,0
Tuvo uno o más intentos
de suicidio
12,9 18,9 16,2 15,5 24,2 19,9
Factores de riesgo
EDUARDO JAVIER PEREYRA Y MARÍA MARTA SANTILLÁN PIZARRO 15
Víctima de agresión física
último año
30,0 20,0 24,8 38,8 30,3 34,7
Participó en pelea último
año
44,2 24,7 34,1 45,3 20,8 33,0
Víctima de bullying últi-
mo mes
24,8 24,2 24,5 31,7 28,2 30,2
Sin amigos cercanos 6,1 4,3 5,2 8,2 7,9 8,0
Se sintió solo último año 5,3 12,9 9,3 6,5 14,4 10,5
Insomnio por
preocupación
5,2 11,7 8,6 5,2 9,1 7,3
Tabaco antes de los 14 27,4 26,1 26,7 25,3 14,5 19,8
Fuma tabaco 16,7 20,2 18,5 15,4 8,8 12,1
Alcohol antes de los 14 51,8 46,6 49,1 19,1 13,0 16,0
Alguna vez alcoholizado 28,1 26,2 27,2 12,4 9,0 10,7
Drogas antes de los 14 7,1 4,7 5,9 3,6 2,7 3,1
Marihuana último mes 7,4 4,5 5,9 2,9 2,2 2,6
Sintió hambre en el último
mes
4,0 3,2 3,6 9,2 6,2 7,8
Obesidad 6,7 3,7 5,1 5,3 3,9 4,6
Factores protectores
Actividad física 1,8 1,9 1,8 1,8 1,9 1,9
Padres entienden
problemas
46,2 49,9 48,2 31,3 32,5 32,0
Padres conocen actividad
tiempo libre
49,4 58,3 54,0 35,8 39,8 37,7
Padres chequean tarea 32,8 29,5 31,1 39,6 41,9 40,6
Total 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
100,0
n= 9828 10884 20712 1290 1315 2644
Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta mundial de salud escolar (Argentina y Bo-
livia, 2012).
Le siguen en importancia la proporción de estudiantes que presenta alguno de
los factores vinculados al consumo, con niveles más altos también en varo-
nes, pero algo superiores en Argentina. En este sentido, llama la atención que
en dicho país cerca del 50 % de las y los jóvenes ha consumido alcohol antes
16 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
de los 14 años. Luego la proporción de jóvenes con problemas relacionados
con sentimientos de soledad o insomnio por preocupación. Estos factores se
destacan por ser los únicos que afecta más a mujeres que a varones en ambos
países. Por último, haber sufrido hambre afecta a un 7,8 % de adolescentes en
Bolivia y a un 3,6 % en Argentina, mientras que la obesidad presenta niveles
similares en ambos países (5,1 % en Argentina y 4,6 % en Bolivia).
Respecto a los factores protectores, entre un 30 % y un 50 % de jóvenes de
ambos géneros declaran contar con algunas de las condiciones que pueden
indicar una “positiva” relación con los padres. En Argentina es algo superior
la proporción de jóvenes cuyos padres entienden sus problemas y/o cono
-
cen sus actividades de tiempo libre, mientras que en Bolivia es mayor la
proporción cuyos padres controlan las tareas escolares. Se observan bajas
proporciones de jóvenes que realizan actividad física en ambos países (no
llegan al 2 %).
2.2. Intento/s de suicidio, género y factores de riesgo
Para analizar la relación entre suicidio y los factores de riesgo, se decidió
trabajar con la variable “intentos de suicidio”, debido a que se considera la
expresión de mayor riesgo de la conducta suicida. Las dos primeras variables
–si consideró la posibilidad de suicidarse y si elaboró un plan de suicidio– se
ubican en el plano de la ideación, mientras que la tercera —si tuvo uno o más
intentos de suicidio– es una expresión del acto suicida (Fonseca Pedrero y
Del Casal, 2018). En la Figura 1 se observa la proporción de estudiantes que
tuvieron uno o más intentos de suicidio en el último año, según la presencia
de diferentes factores de riesgo y desagregada por género. Se destaca que
siempre la proporción de mujeres con intentos de suicidio es mayor a la de
los varones y que, ante la presencia de ciertos factores, las diferencias entre
ambos géneros se incrementan.
EDUARDO JAVIER PEREYRA Y MARÍA MARTA SANTILLÁN PIZARRO 17
Figura 1
Argentina y Bolivia. Porcentaje de estudiantes de 13 a 15 años que tuvieron
uno o más intentos de suicidio en el último año. Por género y factores de
riesgo
Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta mundial de salud escolar (Argentina 2012
y Bolivia 2012).
Dentro de estos factores, llama la atención la elevada proporción de jóvenes
con intentos de suicidio entre los que sufren insomnio por preocupaciones.
Dentro de este grupo, casi un 60 % de mujeres en Bolivia y un 50 % en Ar
-
gentina han tenido, al menos, un intento de suicidio. También factores como
padecer sentimientos de soledad, consumir drogas o marihuana, entre otros
que se detallan más adelante, incrementan el riesgo considerablemente en
ambos países, aunque con algunas diferencias entre ellos (Figura 1).
Las tablas 3 a y b presentan los exp(b) de los modelos de regresión logís
-
tica con variable dependiente “al menos un intento de suicidio” y variable
independiente género, más otros factores considerados de riesgo. A modo
de resumen, se observa que, si se considera como factor de riesgo solo el
género (modelos 1 de cada tabla), las chances de experimentar un intento de
suicidio son mayores para las mujeres que para los varones: un 57 % más
altas en Argentina y un 73 % en Bolivia. Estas tablas también muestran, en
18 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
una primera lectura general, que las mujeres mantienen las mayores chances
de experimentar intento/s de suicidio, independientemente de qué factor de
riesgo se incorpore. Además, si se analiza el término de interacción de cada
modelo, se observa que los distintos factores de riesgo afectan en mayor
medida a las mujeres que a los varones, especialmente en Argentina (a excep-
ción de ser víctima de bullying, ya que en este país incrementa más el riesgo
a los varones).
Una lectura más detallada de las Tablas 2 y 3 y que se resume en las Figuras
2 y 3, permiten concluir lo siguiente:
Los factores relacionados con situaciones de violencia con pares (como
ser víctima de agresión física o bullying) duplican las chances de expe
-
rimentar intento/s de suicidio en ambos países (Tablas 3 a y b, Modelos
2 y 4). La participación en peleas, por su parte, tiene mayor impacto en
Argentina que en Bolivia (Tablas 3 a y b, Modelos 3). Estos factores,
si bien no son los que mayormente aumentan el riesgo de experimentar
un intento de suicidio, preocupan por ser los más difundidos entre los
jóvenes (Tabla 2). También se observa que el riesgo es mayor para las
mujeres, especialmente en Bolivia, aunque, como se mencionara, la rea-
lidad de ser víctima de bullying en Argentina incrementa más el riesgo
en varones que en mujeres.
La experiencia de no tener amigos cercanos duplica el riesgo tanto para
varones como para mujeres en ambos países (Modelos 5). Este factor
afecta al 5,5 % de jóvenes en Argentina y a un 8 % en Bolivia, con valo
-
res algo superiores en los varones en ambos países (Tabla 2).
Factores relacionados con cuestiones psicológicas, como padecer sen
-
timientos de soledad e insomnio por preocupaciones, tienen comporta-
mientos muy similares en ambos países: son los de mayor impacto en las
chances de experimentar intentos de suicidio, ya que incrementan el ries-
go entre 3 y 5,5 veces. Afectan de manera similar a varones y mujeres,
a excepción de sentimientos de soledad en Argentina, donde las chances
son mayores entre las mujeres (Tablas 3 a y b, Modelos 6 y 7). Estos
factores afectan a cerca de un 10 % de los jóvenes y las proporciones son
mayores entre las mujeres (Tabla 2). Llama la atención que, cuando se
incorporan estas variables, las diferencias entre varones y mujeres se re-
ducen, de manera que podrían ser variables que explican las diferencias
entre ambos géneros.
En cuanto a consumo de sustancias psicoactivas, las preguntas tuvieron
altas tasas de no respuesta, llegando en algunos casos al 90 %. Si se
EDUARDO JAVIER PEREYRA Y MARÍA MARTA SANTILLÁN PIZARRO 19
consideran como casos positivos solo a los que declararon “sí” (es decir
que quienes no declararon se considera que no consumen), los resultados
muestran que siempre el efecto es mayor en las mujeres, al menos en
Argentina. En Bolivia, los coecientes indicarían que se mantiene esta
tendencia, aunque los resultados no son signicativos. En cuanto al efec-
to de cada uno de estos factores en particular, puede decirse lo siguiente:
El consumo de alcohol sería la práctica más difundida, especialmen
-
te en Argentina (iniciaron antes de los 14 años: un 50 % en Argenti-
na y un 16 % en Bolivia; alguna vez alcoholizado: 27 % en Argen-
tina y 11 % en Bolivia) (Tabla 2), pero es la de menor impacto en el
riesgo: eleva hasta 2 veces las chances de experimentar intento/s de
suicidio (Modelos 10 y 11).
El consumo de tabaco tendría niveles levemente superiores en Ar
-
gentina (18 %) que en Bolivia (12 %) (Tabla 2). Eleva hasta 3 veces
las chances de experimentar intento/s de suicidio, un nivel algo su
-
perior que el consumo de alcohol (Modelos 8 y 9).
El consumo de marihuana y otras sustancias aparece más difundido
en Argentina (6 %) que en Bolivia (3 %) (Tabla 2). Es el factor de
mayor impacto en los intentos de suicidio, especialmente en Bolivia.
Eleva las chances hasta 7 veces en Bolivia y 3,5 veces en Argentina
(Modelos 12 y 13).
La obesidad, si bien es un factor de baja prevalencia (alrededor de un 5
% de los y las jóvenes) (Tabla 2), duplica el riesgo: en Argentina, tanto a
varones como a mujeres; en Bolivia, solo a mujeres (Modelos 14).
El haber sufrido hambre tiene un comportamiento similar a la obesidad.
Es un factor que afecta a un 3,6 % de los jóvenes en Argentina y un 7,8
% en Bolivia (Tabla 2). También es un factor que duplica el riesgo en
los y las estudiantes en Argentina, mientras que en Bolivia solo en las
mujeres (Modelos 15).
20 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
Tabla 3a
ARGENTINA. Modelos de regresión logística de autodeclaración de intentos de suicidio según factores de riesgo en
estudiantes 13 a 15 años. Coecientes exp(b)
**
p<0.01;
*
p<0.05.
Fuente: Elaboración propia en base a la Encuesta mundial de salud escolar en Argentina, 2012.
Variables M1 M2 M3 M4 M5 M6 M7 M8 M9 M10 M11 M12 M13 M14 M15
Mujer 1,57
**
1,29
**
1,25
**
1,36
**
1,29
**
1,25
**
1,36
**
1,29
**
1,34
**
1,32
**
1,31
**
1,58
**
1,58
**
1,69
**
1,45
**
Víctima de agresión física último año 2,21
**
Participó en pelea último año 2,08
**
Bullying último mes 3,07
**
No tiene amigos cercanos 2,33
**
Se sintió solo último año 3,11
**
Insomnio por preocupación 5,43
*
Tabaco antes de los 14 años 2,38
**
Fuma tabaco 2,67
**
Alcohol antes de los 14 1,64
**
Alguna vez alcoholizado 1,79
**
Drogas antes de los 14 3,51
**
Marihuana último mes 3,51
**
Obesidad -1,90
**
Sintió hambre último mes 2,17
**
Mujer
*
Factor 1,57
**
1,35
**
0,85
*
1,03 1,82
**
1,1 1,72
**
1,47
**
1,43
**
1,72
**
1,70
**
1,70
**
0,91 0,87
EDUARDO JAVIER PEREYRA Y MARÍA MARTA SANTILLÁN PIZARRO 21
Tabla 3b
BOLIVIA. Modelos de regresión logística de autodeclaración de intentos de suicidio según factores de riesgo en estu-
diantes 13 a 15 años. Coecientes exp(b)
**
p<0.01;
*
p<0.05.
Fuente: Elaboración propia en base a la Encuesta mundial de salud escolar en Bolivia, 2012.
Variables M1 M2 M3 M4 M5 M6 M7 M8 M9 M10 M11 M12 M13 M14 M15
Mujer 1,73
**
1,52
**
1,59
**
1,43
**
1,77
**
1,49
**
1,56
**
1,79
**
1,86
**
1,75
**
1,69
**
1,83
**
1,81
**
1,71
**
1,65
**
Víctima de agresión física último año 2,11
**
Participó en pelea último año 1,38
*
Bullying último mes 2,38
**
No tiene amigos cercanos 1,95
**
Se sintió solo último año 4,38
**
Insomnio por preocupación 3,73
**
Tabaco antes de los 14 años 1,97
**
Fuma tabaco 3,23
**
Alcohol antes de los 14 1,89
**
Alguna vez alcoholizado 2,13
**
Drogas antes de los 14 5,59
**
Marihuana último mes 7,30
**
Obesidad 0,94
Sintió hambre último mes 1,11
Mujer
*
Factor 1,7
**
2,0
**
1,72
**
0,86 1,09 1,53 1,35 1,5 1,27 1,75
*
0,52 0,6 1,89 1,97
**
22 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
Figura 2
Factores de riesgo en Argentina. Relación entre proporción jóvenes que los
experimentan y mayores chances (odds ratio) de intento de suicidio. Varones
y mujeres
Figura 3
Factores de riesgo en Bolivia. Relación entre proporción jóvenes que los
experimentan y mayores chances (odds ratio) de intento de suicidio. Varones
y mujeres
EDUARDO JAVIER PEREYRA Y MARÍA MARTA SANTILLÁN PIZARRO 23
2.3. Intento/s de suicidio, género y factores protectores
La Figura 4 muestra cómo ante la presencia de padres involucrados en el
comportamiento de sus hijos/as, el riesgo disminuye y, especialmente, se re
-
ducen las brechas entre varones y mujeres. También se observa que la activi-
dad física en Argentina no inuye en el riesgo y en Bolivia tiene un compor-
tamiento extraño: entre los varones disminuye el riesgo, pero en las mujeres
lo aumenta. Sin embargo, vale recordar que la proporción de jóvenes con
actividad física no alcanza el 2 %, por lo que las conclusiones pueden estar
relacionadas con un tamaño de muestra reducido.
Figura 4
Argentina y Bolivia. Porcentaje de estudiantes de 13 a 15 años que tuvieron
uno o más intentos de suicidio en el último año. Por género y factores pro
-
tectores
Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta mundial de salud escolar (Argentina 2012
y Bolivia 2012).
Cuando el análisis se complementa con la Tabla 4, el modelo que resume el
efecto de la actividad física (M1) complementa lo encontrado en la Figura 4.
En el caso de las variables que reeren a relaciones parentales, todas mues-
tran situaciones similares entre ellas en ambos países: se observa que el co-
eciente de la variable “mujer” aumenta (M3, M4, M5 en comparación con
M1 de cada país); que los coecientes de los factores son menores a 1 (M3,
24 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
M4, M5 de ambos países) y que el coeciente de la interacción es menor a 1.
Esto permite avanzar un poco más en la interpretación, que sería la siguiente:
en el grupo de jóvenes que no cuentan con una relación parental uida y pa-
dres involucrados, las diferencias entre varones y mujeres en las chances de
experimentar un intento de suicidio son mayores a las observadas en el total
de varones y mujeres. Pero ante la positiva presencia de los padres, se reduce
el riesgo y esta reducción es mayor para las mujeres, por lo tanto, se reducen
las brechas en el riesgo entre varones y mujeres
4
.
Tabla 4
Modelos de regresión logística con variable dependiente tuvo uno o más
intentos de suicidio. Variables independientes: factores protectores. Coe
-
cientes exp(b). Modelos en columnas
Argentina Bolivia
Variables M1 M2 M3 M4 M5 M1 M2 M3 M4 M5
Mujer 1,57
**
1,48
**
1,69
**
1,97
**
1,89
**
1,73
**
1,48
**
2,20
**
1,96
**
2,10
**
Realizar
actividad
física
0,99 0,67
*
Padres
revisan las
tareas
0,74
**
0,82
Padres
comprenden
problemas
0,63
**
0,64
**
Padres
conocen
actividad
tiempo libre
0,5
**
0,53
**
Mujer
*
Factor
1,00 0,80* 0,63
**
0,82
**
1,88
**
0,54
*
0,684 0,58
*
**
p<0.01;
*
p<0.05.
Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta mundial de salud escolar (Argentina 2012
y Bolivia 2012).
4
A excepción de “padres comprenden problemas” en Bolivia, en donde el coeciente tiene
la misma tendencia, pero no es signicativo (Tabla 5, M4 Bolivia).
EDUARDO JAVIER PEREYRA Y MARÍA MARTA SANTILLÁN PIZARRO 25
2.4. Intento/s de suicidio, interacción de factores
En los modelos anteriores, se muestra la relación de cada factor de riesgo
o protector con los intentos de suicidio, tanto de manera aislada como en
relación con el género. Pero, además, es importante destacar que pueden pre
-
sentarse de manera conjunta, incrementando (en el caso de los factores de
riesgo) o amortiguando (en el caso de factores protectores) el riesgo de co-
meter un intento de suicidio. Pero este incremento (si nos referimos a los fac-
tores de riesgo) puede tener una magnitud que responde a la suma del efecto
de cada factor individual, simplemente porque se presentan varios factores
simultáneamente, o puede “potenciarse” el riesgo.
Como ejemplo, se analiza el caso del insomnio y consumo de tabaco. En la
Tabla 5 se observa que cada variable incrementa las chances (haber sufrido
insomnio incrementa alrededor de 4 veces el riesgo en ambos países, mien
-
tras que consumir tabaco incrementa en 2,4 veces en Argentina y 3 veces en
Bolivia (Modelo 1 de ambos países), pero el hecho de experimentar ambas
situaciones simultáneamente aumenta estas chances en un 50 % más, aunque
solo en Argentina este incremento es signicativo. En el mismo Modelo 1
de cada país, se observa que esa situación, para las mujeres, además, se in-
crementa un 30 % más el riesgo (de nuevo, solo en Argentina el coeciente
es signicativo).
En los Modelos 2 de cada país, se mantienen las mismas variables del Mo
-
delo 1, pero se agrega como factor protector si los padres conocen las activi-
dades del tiempo libre. Se observa que, ante la situación descrita, si el joven
declara tener un padre que conoce sus actividades de tiempo libre, el riesgo
se reduce en un 60 % y opera de igual manera en varones que en mujeres.
Tabla 5
Modelos de regresión logística con variable dependiente tuvo uno o más
intentos de suicidio. Variables independientes seleccionadas. Coecientes
exp(b). Modelos en columnas
Argentina Bolivia
Variables M1 M2 M1 M2
mujer 1,27
**
1,44
**
1,75
**
2,049
**
QN23_Insomnio 4,40
**
4,11
**
3,96
**
3,65
**
26 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
QN29_tabaco 2,39
**
2,2
**
3,16
**
3,05
**
Padres conocen actividad
tiempo libre
0,58
**
0,55
**
QN23_Insomnio by QN29_
tabaco
1,52
**
1,6
**
1,4597 1,41
mujer by QN29_tabaco 1,32
**
1,21
**
1,37 1,12
Padres tiempo libre*Mujer 0,96 0,72
**
p<0.01;
*
p<0.05
Fuente: Elaboración propia en base a la Encuesta mundial de salud escolar (Argentina 2012
y Bolivia 2012).
Conclusiones
Los resultados del presente trabajo han permitido establecer que, tanto en
Argentina como en Bolivia, los factores considerados tienen un importante
impacto en el riesgo de experimentar un intento de suicidio. A su vez, tras
analizar el término de relación condicional, se observa que el impacto de
cada uno de ellos es diferente entre las mujeres y los varones: las mujeres, en
general, son las más vulnerables frente a los factores que aumentan los ries
-
gos de la conducta suicida. Es importante resaltar que la asociación entre va-
riables no implica que una sea la causa o el factor determinante del suicidio,
sino que debe ser interpretado como que, ante la presencia de dicho factor, es
posible que aumente el riesgo de intento de suicidio.
En cuanto a los factores protectores, es principalmente la presencia de ma
-
dres y padres involucrados en el comportamiento de sus hijos/as lo que hace
que el riesgo disminuya, y permite, a su vez, reducir las brechas entre varo-
nes y mujeres. Finalmente, se ha probado que el efecto combinado de dis-
tintos factores puede potenciar o reducir el riesgo de experimentar un inten-
to de suicidio. Tanto para Argentina como para Bolivia, los factores tienen
comportamientos similares, más allá de las diferencias puntuales señaladas
oportunamente.
La OMS proyectaba
5
en 2014 que para el año 2030 la depresión sería la prin-
cipal causa de morbilidad a nivel mundial (OMS, 2014). En consecuencia,
existe un amplio consenso en que las acciones de prevención son centrales
para la detección temprana y el posterior manejo ecaz para que las personas
5
Esta proyección se realizó sin conocer la aparición de la pandemia por COVID-19.
EDUARDO JAVIER PEREYRA Y MARÍA MARTA SANTILLÁN PIZARRO 27
reciban una atención adecuada frente a la conducta suicida (Ansean, 2014).
Es por ello que es indispensable disponer de herramientas que permitan una
evaluación able y válida de la conducta suicida (Fonseca Pedrero y Del
casal, 2018).
Se considera que los resultados presentados en este trabajo, aun cuando re
-
ere a una encuesta del año 2012, colaboran en este sentido, ya que permiten
establecer en qué medida algunos factores de riesgo y protectores actúan po-
tenciando o neutralizando la conducta suicida, distinguiendo las diferencias
de su impacto entre varones y mujeres.
De allí la relevancia de contar con información precisa, conable y oportuna
como la que brinda la Encuesta mundial de salud escolar. No obstante, la
información debe ser actualizada y contemplar las nuevas dinámicas sociales
y culturales que atraviesan las juventudes. En el caso de Argentina, la última
encuesta realizada fue en el año 2018, aunque aún no se han publicado los
microdatos. En el caso de Bolivia la encuesta no se ha repetido. Otro aspecto
importante de este tipo de relevamientos, a los nes de realizar un análisis a
nivel regional, es que los aspectos metodológicos y cuestionarios utilizados
permitan la comparabilidad de los casos.
Asimismo, entre algunas limitaciones del análisis, cabe recordar que la fuen
-
te de datos es una encuesta en la que el/la joven “reporta” haber atravesado
uno o más intentos de suicidio, de manera que es posible que los niveles se
encuentren sobre o subestimados. Otra de las advertencias reere a que la
muestra fue realizada en año 2012 y constituye la fuente más actualizada al
momento. Asimismo, si bien no representa a toda la población adolescente
de 13 a 15 años, sino que reere solamente a la escolarizada, sí es represen-
tativa a nivel nacional.
Según el informe de la encuesta 2018 de Argentina, la proporción total de
jóvenes que intentaron suicidarse se mantiene respecto a la de 2012, pero
aumentó la de aquellos que consideraron la posibilidad de suicidarse: de un
16,9 % sube a un 21,6 % para el total de jóvenes, pero para las mujeres el
cambio es aún mayor: de un 22,3 % pasa a un 29,3 % (EMSE, 2018). Ade
-
más, se incorporaron nuevas dinámicas en los factores de riesgo, como el
cyberbullying.
Sin embargo, en relación con la fuente de datos utilizada, un interrogante que
aparece es ¿qué sucede con las y los jóvenes no escolarizados? Hace referen
-
cia a los instrumentos mediante los que se podría obtener información sobre
este sector poblacional que, en función de los casos analizados, es mayor
28 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
en Bolivia. De acuerdo a indicadores del Banco Mundial
6
, en Argentina la
inscripción escolar en el nivel primario (% neto) es del 99,18 % y en Bolivia
del 92,85 %; la tasa de alfabetización de personas de 15 años o más alcanza
un 99 % en Argentina y un 92,45 % en Bolivia; la tasa de nalización de la
educación de nivel primario total en Argentina es del 99,96 % y en Bolivia
94,84 %; la inscripción escolar en el nivel secundario (% neto) es de un 90,79
% y en Bolivia 76,55 % y la tasa de nalización del ciclo inferior de la edu-
cación secundaria total en Argentina es del 89,81 %, mientras que en Bolivia
alcanza un 83,1 %.
En este sentido, se puede considerar que la escolarización podría actuar como
factor de protección por su incidencia en la socialización, potenciando espa
-
cios de contención o la construcción de vínculos que permitirían disminuir
los sentimientos de soledad. De allí, la importancia de promover la inclusión
educativa a nivel primario y secundario de la población. Cabe destacar que
las instituciones educativas pueden, además, desplegar estrategias propias
que promuevan la salud integral de las y los estudiantes, acordes al contexto
particular de la comunidad en la que está inserta la escuela, para lograr la
detección temprana de conductas suicidas y el abordaje de esta compleja
problemática.
Un ejemplo de este tipo intervenciones es el programa Consejerías para ado
-
lescentes que ha diseñado e implementa desde el 2003 el Ministerio de Edu-
cación de la provincia de Córdoba, Argentina. La propuesta se aplica, por el
momento, en diez escuelas secundarias de la ciudad de Córdoba, parte de
reconocer a las y los jóvenes “como sujetos de derechos, responsables de su
propio proyecto de vida” y tiene como principal objetivo construir espacios
en los cuales los jóvenes puedan expresar sus necesidades, inquietudes y
problemáticas, recibiendo orientación, contención y apoyo personalizado
(…) para mejorar las habilidades para la vida de los jóvenes, necesarias
para elegir y actuar conductas saludables [además] detectar situaciones de
riesgo en los jóvenes que acuden a consejería para acompañarlos desde la
labor especíca o las derivaciones pertinentes. (Subsecretaría de Promo-
ción de Igualdad y Calidad Educativa, 2014, p. 4)
Entre las principales temáticas por las que las y los adolescentes acuden a las
consejerías se encuentran la sexualidad, los vínculos afectivos, las vivencias
6
Información disponible, con datos actualizados hasta 2019, en: datos.bancomundial.org/
EDUARDO JAVIER PEREYRA Y MARÍA MARTA SANTILLÁN PIZARRO 29
en la escuela, la orientación vocacional, las situaciones de riesgo (drogadic-
ción, problemas alimentarios), las situaciones de violencia escolar y familiar
y la salud mental. Las evaluaciones realizadas sobre la experiencia muestran
que el espacio “es un lugar de escucha, de alivio y desahogo, de aprendizaje,
de reexión para la toma de decisiones, de apoyo emocional” (Pellegrino et
al., 2019, p. 3).
Otro gran interrogante es comprender si se produce una nueva dinámica del
suicidio y de los factores relacionados a partir del COVID-19. Como se plan
-
teó al inicio del trabajo, la pandemia y el consecuente cierre prolongado de
la presencialidad en las escuelas, junto con cuarentenas y medidas de aisla
-
miento que se vienen aplicando en América Latina desde marzo del 2020,
puede haber afectado negativamente a las juventudes, aumentado la inci-
dencia de factores de riesgo como los sentimientos de soledad o el insomnio
por preocupación (precisamente, los que más incrementan los intentos de
suicidio).
Diversos estudios han comprobado que sobrevivientes de COVID-19 pade
-
cen trastorno de estrés postraumático, insomnio, depresión, ansiedad y sínto-
mas obsesivo-compulsivos, situaciones que deben ser observadas y analiza-
das, ya que se encuentra bien establecida la relación de estos trastornos, en
cuanto factores de riesgo, con el comportamiento suicida. Es decir, la CO-
VID-19 produjo mayor riesgo de estrés, traumas y trastornos, lo que podría
aumentar el comportamiento suicida y las tendencias suicidas (Nascimento
y Maia, 2021). En Argentina, el trabajo de Bonanno et al. (2022), ha logrado
registrar un aumento en las tasas de consultas en servicios de urgencias por
lesiones autoinigidas durante el período de pandemia en el año 2020 res-
pecto el período prepandemia (2019) en seis instituciones de salud pública
de cuatro provincias del país
7
.
Es por ello que se hace necesario la actualización de relevamientos que per
-
mitan analizar en profundidad si la conducta suicida en jóvenes ha adquirido
una nueva dinámica a partir de las características y consecuencias de la pan-
demia que se ha atravesado.
7
El objetivo del trabajo fue describir y analizar las consultas por conducta suicida, compa-
rando los períodos de pandemia y prepandemia mediante el análisis de 411 casos de consul-
tas por lesión autoinigida en tres hospitales neuropsiquiátricos y tres hospitales ubicados
en Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos.
30 STUDIA POLITICÆ Nº 58 primavera - verano 2022
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