Reseña
Discursividades, política exterior y soberanía argentina: una lectura. “Una política exterior
soberana”
De: Fernández de Kirchner, Cristina. Editorial Colihue. Buenos Aires, 2019.
Por Ariel Gómez Ponce*
Noam Chomsky (2002) lleva tiempo advirtiéndonos acerca de la importancia de la palabra
como único camino para alcanzar el consenso social y como vehículo privilegiado para la
resistencia de los pueblos1. La crítica de Chomsky (quien nunca abandona su formación
primera como lingüista) asume que, si una de las medidas del poder yace en el lenguaje,
interpelar los discursos en el campo político resulta decisivo para comprender el mundo
que nos rodea y, con ello, desaar las formas de dominación. Tal empresa parece resonar en
Una política exterior soberana, donde las palabras pronunciadas por Cristina Fernández de
Kirchner durante sus dos mandatos presidenciales nos llaman a reexionar por ese lugar en
donde reside el poder. En un mismo volumen y como resultado del trabajo de la Comisión
de integración regional y asuntos internacionales del Instituto PATRIA, el libro le brinda
coherencia a un conjunto de 26 disertaciones que hoy circulan de manera fragmentaria por
redes sociales, escritos de prensa y plataformas audiovisuales. Y aunque heterogéneos y
proferidos en diferentes debates internacionales, gracias a la delicada labor de sus compi-
ladores, estos textos logran ensamblarse, uniéndose al punto de una atenta lectura sobre la
actualidad geopolítica regional y global y los lineamientos centrales que promoverían, para
nuestro país, un modelo de inserción popular, democrático y (como bien su título lo indica)
soberano en un mundo multipolar.
Para ello, se elige como estilo predilecto la argumentación, encuadre a través del cual se
invita a deliberar acerca del desarrollo presente, pero también de las alternativas futuras que
posee la Argentina en el entramado mundial. Fernández de Kirchner razona esta coyuntura
desde una formación intelectual sólida, pero lo hace desplegando una retórica clara y sol-
vente que es capaz de acercarnos a la complejidad de la política internacional contemporá-
nea. En términos de fórmula discursiva, el libro dialoga con la publicación de Sinceramente
(relato autobiográco, atravesado por pasajes de lo íntimo y por los avatares que vivencia
en los últimos años) y con Profundamente Argentina (compilación más reciente que recupe-
ra su posición como referente opositora al gobierno de Mauricio Macri)2. Y, como en estos
DOI: http://dx.doi.org/10.22529/sp.2021.54.06
* Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Cientícas y Técnicas (CONICET)
– Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Córdoba (UNC)
1 Cfr. Chomsky, Noam (2002). Chomsky esencial. Edición de Peter R. Mitchell y John
Schoeffel. Traducción por Jorge Vigil. Barcelona: Espasa.
2 Me reero a Sinceramente publicado por editorial Sudamericana y Profundamente argen-
tina, por Ediciones Continente, ambos del año 2019.
146 STUDIA POLITICÆ Nº 54 invierno 2021
dos textos (con los cuales comparte también su sincronía), una denuncia enfática hacia el
régimen neoliberal se hace explícita, si bien en Una política exterior soberana dicha decla-
ración adquiere, más bien, cierto carácter premonitorio.
Dicho de otro modo, en los discursos que abarcan las primeras partes del libro, Fernández
de Kirchner evalúa algunos rasgos sintomáticos que circulan por el mapa global luego de
la crisis de 2008. Como signos que anunciaron el retorno de viejas prácticas coloniales,
en ellos observó el inminente retroceso de los gobiernos nacionales y populares ante una
derecha conservadora o, más bien, “restauradora” (2019, p. 223), en tanto recompone aquel
neoliberalismo predominante en los ‘90. Sin embargo, según sus propias palabras, se trata
de “un mundo diferente con nuevos desafíos que exigen un nuevo marco teórico para enten-
derlo” (2019, p. 68) y, en consecuencia, estos discursos (organizados en capítulos temáticos
y con énfasis que señalan la relevancia de algunos pasajes) suponen un intento por formular
otras categorías de pensamiento que permitan codicar e interpretar un neoliberalismo que,
sin desprenderse de su nefasta memoria, hoy adquiere expresiones tal vez más creativas.
Uno de estos de nuevos rostros se sintetiza, por ejemplo, en lo que la autora dene como
anarco-capitalismo, coyuntura en “donde no hay reglas globales, donde está la razón del
poderoso o del lobby más importante” (2019, p. 21). Se trata de un capitalismo extremo y
voraz atiborrado de actores “depredadores”, pero no solo de aquellos que podemos reco-
nocer a simple vista (como fondos buitres, multinacionales, o bien organizaciones narco
nanciadas por algunos Estados), sino también de otros que nos acompañan, más disimula-
damente, en nuestra cotidianidad. Tomemos por caso el rol de los medios de comunicación,
quienes hoy son capaces de gestar y sostener aquello que Cristina Fernández de Kirchner
no duda en llamar “golpes suaves” dado su alto nivel de sosticación y su solapada vincu-
lación con diferentes organizaciones no gubernamentales que custodian los intereses de las
grandes potencias.
Pero, más allá del despliegue de estas reexiones teóricas, ¿cómo es posible contrarrestar
este complejo y multifacético escenario que atenta contra la soberanía de los pueblos his-
tóricamente acallados, ofreciendo salidas que no se recluyan en el “terreno de la cción”?
La segunda parte del libro se aboca a una respuesta que puede ser hallada en los procesos
de integración. Lo que Cristina Fernández de Kirchner logra percibir aquí es el camino
que el mundo está tomando: un sistema en donde la elaboración de agendas compartidas
resulta una tarea necesaria y una política de Estado apremiante. Y si bien reconoce que, en
un mundo globalizado y tan interdependiente, nadie puede ser plenamente soberano, insiste
en la promoción de plataformas y modelos para el desarrollo conjunto que carezcan de
una intervención externa. Los bloques de integración regional aparecen, entonces, “como
un instrumento de lucha contra las desigualdades” (2019, p. 50) dentro de las fronteras
nacionales como también fuera, pues garantizan la igualdad de condiciones (no solo de
posibilidades, como bien aclarará) para la toma de decisiones y la prosperidad de los países
latinoamericanos.
Esta inclinación hacia el desarrollo conjunto cobra, asimismo, otro rostro en el diálogo
intercontinental mediante la formación de alianzas estratégicas integrales, aspecto del cual
se ocupan las intervenciones en las diversas cumbres y foros agrupados en una tercera parte
de esta compilación, y en donde se enfatizan los vínculos que nuestro país fundó con China
y Rusia. Creo que, en este conjunto de discursos, interesan no solo el trabajo transnacional
sobre las variables geopolíticas que atañen a las dimensiones económicas (tales como la
matriz energética, la ciencia y la tecnología), sino también sobre aquellas culturales. Porque
Fernández de Kirchner aclara que el término “integral” no es solo una cuestión semántica,
sino una profundamente política, en tanto el trazado de una conectividad que responda a
ARIEL GÓMEZ PONCE 147
los intereses de los países no puede lograrse sin una transformación cultural, elaboradora
de un sentido común entre las partes. Ante el proyecto individualista del neoliberalismo,
en cuya voz resuena el eco del ego burgués, sus pronunciamientos llaman a generar una
“sensibilidad social” capaz de concretar un pacto internacional que atraviese las fronteras
de las naciones desplazadas y silenciadas por las potencias (2019, p. 192). De allí que la
“seguridad internacional”, como nos advertirá en reiteradas ocasiones, no sea solo una de-
nición recluida al orden militar; es, más bien, un concepto fundamentalmente social (Cfr.
2019, p. 87).
Entiendo que estos enclaves (apenas mencionados en esta presentación) parecen siempre
tratar con un interrogante de fondo que preocupa (y ocupa) a Cristina Fernández de Kir-
chner: ¿cómo construir una identidad nacional bajo esta “nueva arquitectura” de poderes
a escala mundial? Durante sus presidencias, la respuesta tomó la forma de una contienda
contra el ocaso del Estado de bienestar, en un intento por armar nuestra soberanía en el
entramado internacional mediante “un concepto integral de nación que derrame en todas y
cada una de las partes que conforman esta nación” (2019, p. 40). La formación de recursos
humanos altamente capacitados en materia de ciencia y tecnología, el acceso a la educación
como derecho de todos los sectores socioculturales, y la revitalización de la industria y de
la mano de trabajo son algunos ejemplos tangibles de estrategias que colaboran hacia la
consolidación de un país que afronta una adecuada inserción mundial.
Pero, también, se requieren cambios y transformaciones que operen en un nivel ideológico
más profundo, alcanzando aquello que Fernández de Kirchner enfatiza como una “sobera-
nía cultural”, y en donde la historia ocupará un rol protagónico. En sus palabras, se trata de
una historia “como signicante” (2019, p. 233), pero no solo como narrativa épica de una
colectividad y de su memoria, sino como espacio de diálogo siempre conictivo dentro del
cual, sin embargo, una nación consolida su identidad: esa “profunda interacción dialéctica
de intercambio permanente entre los unos y los otros”. Creo, nalmente, que Una política
exterior soberana es un documento histórico que logra dar cuenta de este tenso contexto
que vivemos y de inscribir sus sentidos en nuestra memoria nacional, aunque bien es cierto
que también nos propone prácticas efectivas que pretenden consolidar bases sólidas para la
constitución de una soberanía democrática y popular. Porque, como bien advierte Cristina
Fernández de Kirchner, “si las ideas no pueden exhibir esos resultados solo quedan en ideo-
logías. Cuando pueden hacerlo, se transforman en política y adquieren toda la verdadera
dimensión que tienen que tener las grandes batalles culturales, que son precisamente las de
transformar la historia” (2019, p. 54).