
146 STUDIA POLITICÆ Nº 54 invierno 2021
dos textos (con los cuales comparte también su sincronía), una denuncia enfática hacia el
régimen neoliberal se hace explícita, si bien en Una política exterior soberana dicha decla-
ración adquiere, más bien, cierto carácter premonitorio.
Dicho de otro modo, en los discursos que abarcan las primeras partes del libro, Fernández
de Kirchner evalúa algunos rasgos sintomáticos que circulan por el mapa global luego de
la crisis de 2008. Como signos que anunciaron el retorno de viejas prácticas coloniales,
en ellos observó el inminente retroceso de los gobiernos nacionales y populares ante una
derecha conservadora o, más bien, “restauradora” (2019, p. 223), en tanto recompone aquel
neoliberalismo predominante en los ‘90. Sin embargo, según sus propias palabras, se trata
de “un mundo diferente con nuevos desafíos que exigen un nuevo marco teórico para enten-
derlo” (2019, p. 68) y, en consecuencia, estos discursos (organizados en capítulos temáticos
y con énfasis que señalan la relevancia de algunos pasajes) suponen un intento por formular
otras categorías de pensamiento que permitan codicar e interpretar un neoliberalismo que,
sin desprenderse de su nefasta memoria, hoy adquiere expresiones tal vez más creativas.
Uno de estos de nuevos rostros se sintetiza, por ejemplo, en lo que la autora dene como
anarco-capitalismo, coyuntura en “donde no hay reglas globales, donde está la razón del
poderoso o del lobby más importante” (2019, p. 21). Se trata de un capitalismo extremo y
voraz atiborrado de actores “depredadores”, pero no solo de aquellos que podemos reco-
nocer a simple vista (como fondos buitres, multinacionales, o bien organizaciones narco
nanciadas por algunos Estados), sino también de otros que nos acompañan, más disimula-
damente, en nuestra cotidianidad. Tomemos por caso el rol de los medios de comunicación,
quienes hoy son capaces de gestar y sostener aquello que Cristina Fernández de Kirchner
no duda en llamar “golpes suaves” dado su alto nivel de sosticación y su solapada vincu-
lación con diferentes organizaciones no gubernamentales que custodian los intereses de las
grandes potencias.
Pero, más allá del despliegue de estas reexiones teóricas, ¿cómo es posible contrarrestar
este complejo y multifacético escenario que atenta contra la soberanía de los pueblos his-
tóricamente acallados, ofreciendo salidas que no se recluyan en el “terreno de la cción”?
La segunda parte del libro se aboca a una respuesta que puede ser hallada en los procesos
de integración. Lo que Cristina Fernández de Kirchner logra percibir aquí es el camino
que el mundo está tomando: un sistema en donde la elaboración de agendas compartidas
resulta una tarea necesaria y una política de Estado apremiante. Y si bien reconoce que, en
un mundo globalizado y tan interdependiente, nadie puede ser plenamente soberano, insiste
en la promoción de plataformas y modelos para el desarrollo conjunto que carezcan de
una intervención externa. Los bloques de integración regional aparecen, entonces, “como
un instrumento de lucha contra las desigualdades” (2019, p. 50) dentro de las fronteras
nacionales como también fuera, pues garantizan la igualdad de condiciones (no solo de
posibilidades, como bien aclarará) para la toma de decisiones y la prosperidad de los países
latinoamericanos.
Esta inclinación hacia el desarrollo conjunto cobra, asimismo, otro rostro en el diálogo
intercontinental mediante la formación de alianzas estratégicas integrales, aspecto del cual
se ocupan las intervenciones en las diversas cumbres y foros agrupados en una tercera parte
de esta compilación, y en donde se enfatizan los vínculos que nuestro país fundó con China
y Rusia. Creo que, en este conjunto de discursos, interesan no solo el trabajo transnacional
sobre las variables geopolíticas que atañen a las dimensiones económicas (tales como la
matriz energética, la ciencia y la tecnología), sino también sobre aquellas culturales. Porque
Fernández de Kirchner aclara que el término “integral” no es solo una cuestión semántica,
sino una profundamente política, en tanto el trazado de una conectividad que responda a