
138 STUDIA POLITICÆ Nº 53 otoño 2021
Se parte de comprender que el riesgo es una construcción social y, como tal,
debe ser analizado y gestionado. Para ello se retoman conceptos ya desarro-
llados por diferentes investigadores del campo de la comunicación de riesgos
y la comunicación de crisis, poniendo especial énfasis en la comunicación
pública. Así, se busca señalar la relación entre gestión-información-comu-
nicación, como un trípode para sumar al enfoque de Gestión de Riesgos
de Desastres; así como la articulación entre comunicación, participación y
percepción social del riesgo. Finalmente, se plantea la necesidad de institu-
cionalizar la comunicación de riesgos como política pública especíca, por
considerar que puede brindar valiosos aportes para mejorar la gestión y la
gobernanza de riesgos de desastres.
Las ciencias sociales, y la comunicación en particular, no han sido lo su-
cientemente tenidas en cuenta al momento de conformar los equipos de
gestión de riesgos para efectuar intervenciones más pertinentes. De hecho,
la pandemia puso de relieve esta situación y los problemas de comunicación
entre gobiernos y ciudadanía se han multiplicado en todas las regiones. En
muchos países, en especial en América Latina, los comités de expertos estu-
vieron integrados por referentes del campo de la medicina, en especial infec-
tólogos y epidemiólogos, siendo más tarde incorporados expertos en salud
mental (otra área de relevancia), pero en muy pocas situaciones se han inte-
grado los estudios sociales sobre el comportamiento personal y comunitario
y menos aún los conocimientos sobre comunicación pública. Cabe señalar
que muchos países, como el caso de Argentina, no utilizaron el modelo de
GRD para gestionar la pandemia y los riesgos asociados; tampoco integraron
a otras instituciones y actores durante ese proceso.
Por otra parte, el estudio de los desastres y la problemática del riesgo han sido
poco abordados desde las ciencias sociales: desde la sociología y la losofía
se encuentran aportes signicativos para comprender la complejidad de la
sociedad del riesgo o sociedad líquida en términos generales (desarrollados
desde los años 1990 por Zygmunt Bauman, Ulrich Beck, Niklas Luhmann,
Anthony Giddens, Silvio Funtowiccz y Jerome Ravetz, entre otros). También
en esa década comienzan a desplegarse los estudios latinoamericanos que
profundizan el análisis de las vulnerabilidades en la gestión de riesgos de
desastres y subrayan la construcción social del riesgo, articulados en la Red
de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina, con
referentes como Allan Lavell, Omar Cardona, Gustavo Wilches Chaux, Piers
Blaikie, Hilda Herzer, Claudia Natenzon y otros (Lavell, 2006). Sin embar-
go, son pocas las investigaciones que ponen el foco en la comunicación pú-