
56 STUDIA POLITICÆ Nº 53 otoño 2021
A partir del año 1993, el gobierno de la ciudad comenzó a construir un sis-
tema de defensa contra las inundaciones a manera de mitigar el riesgo. Sin
embargo, la infraestructura de la ciudad se construyó de acuerdo con la ubi-
cación y la forma en la que las personas ya se encontraban viviendo en el
territorio, es decir, sin incorporar el conocimiento y la comprensión acerca
de las amenazas y vulnerabilidades presentes en el territorio.
Ambos desastres provocaron graves daños y pérdidas económicas, afectando
el desarrollo futuro de la ciudad. Particularmente, interesa conocer que estas
inundaciones eran previsibles dadas las condiciones del territorio, lo cual, no
siempre signica que pudieran ser evitables.
Estos desastres provocaron el desarrollo de lazos de solidaridad entre las
personas (Fontana, 2009) y favorecieron la aparición de grupos que buscaron
fortalecer la memoria de lo sucedido (Ullberg, 2013). Todo lo cual favoreció
el escenario de un reclamo político y social legítimo ante el gobierno. Como
resultado de este reclamo, la ciudad comenzó un proceso de integración de la
gestión de riesgos como una política estatal a modo de respuesta a las deman-
das políticas y sociales que siguieron al desastre (Maurizi y Fontana, 2019).
En este trabajo se eligió estudiar el caso de la ciudad de Santa Fe y cómo la
ciudad comunicó sus riesgos, debido que existió, por parte de las autoridades
gubernamentales, un aprendizaje que se tradujo en una política de gestión de
riesgos en la ciudad.
La voluntad política transformada en decisión, permitió la facilitación del
proceso de integración de la GdR en todas las áreas dentro del Municipio y la
continuidad de las políticas a pesar de los cambios en la administración de la
ciudad debido a los procesos electorales (Maurizi y Fontana, 2019).
El proceso de incorporación de la gestión de riesgo de desastres como polí-
tica de Estado en la ciudad de Santa Fe, se realizó mediante su instituciona-
lización que incluyó modicaciones a la estructura orgánica del Municipio.
Además, se realizaron acciones de sensibilización y capacitación a las auto-
ridades municipales acerca de la temática. El objetivo era involucrar a todas
las áreas del municipio ya que, para gestionar el riesgo de desastres, deben
realizarse acciones desde todas las áreas: comunicación, desarrollo urbano,
obra pública, desarrollo social, entre otras. Entonces, la transversalización de
la gestión de riesgos implica la participación de todo el municipio en cada
una de las etapas del ciclo del desastre.
Esta transversalización se hizo con base en una percepción institucional del
riesgo de la ciudad. En ese sentido, se identica que las amenazas que se