
118 STUDIA POLITICÆ Nº 52 primavera/verano 2020/2021
y/o a la realidad social como si fueran una unidad uniforme, homogénea,
plena, transparente, inalterable y eterna, no atravesada por aspectos contin
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gentes e históricos, fallas, divisiones sociales ni antagonismos constitutivos.
Por ejemplo: las metáforas de Macri que reeren al campo (como conjunto
homogéneo y esencial) como “el gran motor” de la economía y su vincula-
ción retórica con la idea de “supermercado del mundo” (Macri, en Expoagro,
10/03/2017). Otro ejemplo ilustrativo es la metáfora macrista de la “revo-
lución de la alegría” (Página/12, 26/10/2015). Esta metáfora fantasmática,
que asume que puede existir “Una política sin perdedores, en la cual po-
drían encontrarse soluciones que favorecieran a todos los miembros de la
sociedad” (Mouffe, 2007, p. 38), pretendió homologar a la compleja gestión
pública a cargo del Estado con una esta, asociada a la diversión y la alegría
desbordantes. Al mismo tiempo, se anudó a la homologación del Estado con
una administración tecnocrática-ingenieril de lo social, en el que existiría un
único camino válido y en el que Macri representaría al administrador que
gestiona de un modo eciente y transparente los recursos económicos para
beneciar a todos los “vecinos”. El relato de la “revolución de la alegría”,
además, excede a los aspectos estrictamente lingüísticos, al vincularse con
toda una parafernalia de la esta y la diversión que estructuró –a través del
marketing político– a la ideología de Cambiemos (con prácticas y rituales
sociales que remiten a la política como si fuera una esta de egresados o un
casamiento, como lo analizó Vommaro, 2017). Desde las premisas del APD,
las fantasías consensualistas y objetivistas que homologan al Estado con una
gestión meramente técnica, y equiparan a la política a la pura diversión o la
reducen al consenso y la alegría, son captaciones imaginarias, ya que niegan
la decisión política y la elección política de prioridades presupuestarias, así
como los antagonismos y divisiones constitutivos que atraviesan a las socie-
dades y al propio Estado.
Para ponderar el impacto hegemónico de las frases intimistas despolitizadas,
los mandatos superyoicos, las metáforas y las metonimias fantasmáticas del
discurso macrista entre los agentes interpelados –por ejemplo, en sindica
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listas, referentes de movimientos sociales y/o en ciertos ciudadanas/os de a
pie– el analista del discurso puede examinar, de un modo interpretativo, las
muestras de afecto –positivas y negativas– expresadas a través de entrevis-
tas en profundidad, observación participante, encuestas semi-estructuradas,
declaraciones públicas reproducidas en la prensa –por ejemplo, en diarios de
circulación nacional– y/o posteos en las redes sociales –cuentas de Twitter,
Facebook, Instagram–. La entrevista en profundidad constituye una de las
vías posibles de investigación para intentar abordar el grado de ecacia inter
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