La nueva agenda de las
negociaciones multilaterales de
comercio. El caso de las Iniciativas
Conjuntas de la Conferencia
Ministerial de Buenos Aires
Julieta Zelicovich
*
Resumen:
El trabajo tiene como meta analizar la evolución de los nuevos temas que se
han incorporado en la Organización Mundial de Comercio (OMC) a partir
de las Declaraciones Ministeriales Conjuntas de la Conferencia Ministerial
de Buenos Aires de 2017. Comercio Electrónico, Regulación Doméstica
de los Servicios, Facilitación de Inversiones, Micro, Pequeñas y Medianas
Empresas, y Comercio y Género conforman una nueva agenda que die-
re de los enfoques y modalidades negociadoras tradicionales de la OMC.
Se argumenta que esta nueva agenda de negociaciones puede interpretarse
como una puesta en valor de la Organización Mundial de Comercio y que
*
Doctora en Relaciones Internacionales. Docente de la Facultad de Ciencia Política y Rela-
ciones Internacionales. Universidad Nacional de Rosario (UNR).
Código de referato: SP.278.LII/20
http://dx.doi.org/10.22529/sp.2020.52.02
STUDIA POLITICÆ Número 52 primavera/verano 2020/2021 pág. 31–56
Recibido: 23/10/2019 | Aceptado: 29/05/2020
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales
de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
32 STUDIA POLITICÆ Nº 52 primavera/verano 2020/2021
es, además, una manifestación de los cambios en las dinámicas negocia-
doras con las que se conforma el régimen multilateral de comercio, con al
menos tres características distintas de las de la etapa Doha: se dirige hacia
un esquema fragmentado en cuanto al abordaje de los temas abarcados,
es plurilateral y con múltiples velocidades en la modalidad de aplicación,
e implica una mayor presencia de la propia OMC como actor en la arena
internacional.
Palabras claves: Organización Mundial de Comercio - iniciativas conjun-
tas - crisis de globalización - negociaciones comerciales multilaterales.
Abstract:
The paper aims to analyze the evolution of the new issues that have been
incorporated into the World Trade Organization since the Joint Ministerial
Declarations of the 2017 Ministerial Conference of Buenos Aires. Elec-
tronic Commerce, Domestic Regulation of Services, Investment Facilita-
tion, Micro Small and Medium Enterprises, and Trade and Gender form
a new agenda that differs from the traditional negotiating approaches and
modalities of the WTO. It is argued that this new negotiating agenda can be
interpreted as an enhancement of the World Trade Organization; and that it
is, in addition, a manifestation of the changes in the negotiating dynamics
from which the multilateral trade regime is conformed, with at least three
different characteristics from the ones of the Doha stage: it uses a fragment-
ed scheme regarding the approach of the topics covered; It is plurilateral
and with multiple speeds in the application mode; and implies a greater
presence of the WTO itself as an actor in the international arena.
Keywords: World Trade Organization; joint initiatives; globalization cri-
sis; multilateral trade negotiations.
Introducción
D
eSde mediados de los años 90, la función de la OMC de ser foro
para las negociaciones entre sus miembros ha exhibido magros re-
sultados. La incapacidad para concluir la Ronda Doha puso de ma-
niesto las limitaciones de las negociaciones comerciales internacionales en
la forma de rondas multilaterales, dados los cambios acontecidos en el siglo
XXI y la crisis de la globalización (Zelicovich, 2019). En los últimos años,
el propio orden liberal internacional –dentro del cual la OMC se erige como
institución central para las relaciones comerciales internacionales– ha sido
puesto en cuestión (Ikenberry, 2019; Primo Braga, 2017; Sanahuja, 2018).
JULIETA ZELICOVICH 33
Sin embargo, en este contexto adverso a la cooperación internacional, una
nueva agenda de negociaciones ha emergido entre los diplomáticos de Gine
-
bra, imprimiendo cierta dinámica novedosa y contra cíclica en el seno de la
OMC. Se trata de cuatro temas, conocidos como Joint Statement Initiatives o
Iniciativas Conjuntas que, desde la Conferencia Ministerial de Buenos Aires,
han ido creciendo en relevancia en la agenda de negociaciones, a la par de los
debates por la reforma OMC y por la crisis del Órgano de Apelaciones: Co-
mercio Electrónico, Regulación Doméstica de los Servicios, Facilitación de
Inversiones, y Micro, Pequeñas y Medianas Empresas. Comercio y Género si
bien no ha sido una Joint Statement Initiative, sino una declaración informal
en el marco de la mencionada Conferencia, se suma como un quinto tema de
reciente desarrollo en el seno de la OMC.
El análisis de este nuevo conjunto de temas de negociación motiva el planteo
de dos hipótesis: en primer lugar, sostenemos que la nueva agenda de nego
-
ciaciones puede interpretarse como una puesta en valor de la Organización
Mundial de Comercio como el mejor escenario para la cooperación y coordi
-
nación de la regulación del comercio internacional; en segundo término, ar-
gumentamos que la nueva agenda de temas de la OMC es una manifestación
de los cambios en las dinámicas negociadoras con las que se conforma el
régimen multilateral de comercio, con al menos tres características distintas
de las de la etapa Doha: se dirige hacia un esquema fragmentado en cuanto al
abordaje de los temas abarcados, plurilateral y de múltiples velocidades en la
modalidad de aplicación, y con una mayor presencia de la propia OMC como
actor en la arena internacional.
La literatura académica dedicada al estudio de los resultados de la Conferen
-
cia Ministerial de Buenos Aires es más bien poca (Schroder, 2018; Bacchus,
2018; Hannah, Scott, y Wilkinson, 2018). Esta situación parece explicarse,
por un lado, por la proximidad temporal de la Conferencia y, por otro, por lo
escueto de los resultados alcanzados a la luz de las expectativas existentes
previo a diciembre de 2017 –fundamentalmente en los temas de subvencio-
nes para la pesca (Schroder, 2018)–. Hannah, Scott y Wilkinson (2018) argu-
mentan que Buenos Aires ha tenido un resultado menos signicativo que los
de las Conferencias Ministeriales de Bali y Nairobi. A pesar de ello, sostie
-
nen, es necesario prestar atención a las Joint Initiatives respecto del efecto de
estas sobre la regla del single undertaking
1
y sobre la dinámica multilateral
1
Este mecanismo, que formaba parte de la Declaración Ministerial de Doha, estipula que
“nada está acordado hasta que todo este acordado”. Si bien se sostiene que este mecanismo
34 STUDIA POLITICÆ Nº 52 primavera/verano 2020/2021
de negociaciones. Para los autores, Buenos Aires “consolida un proceso na-
ciente en el cual la función negociadora de la OMC se recongura” (Hannah,
Scott y Wilkinson, 2018, p. 3). Este contraste entre ausencia de resultados
multilaterales y de progresos en la Ronda Doha vis a vis la emergencia de
una nueva agenda con una modalidad de negociación distinta a la anterior
también ha sido subrayada en el análisis de Bacchus (2018).
El presente artículo busca profundizar este enfoque a partir de analizar de
manera detallada los temas de esta nueva agenda de negociaciones y su di
-
námica de desarrollo dentro de Ginebra en el período 2017-2019. Para ello,
se adopta un diseño metodológico de tipo cualitativo, analítico-descriptivo,
basado en el análisis de contenido de documentos ociales
2
, en el análisis de
declaraciones de países miembros y del Director General de la Organización,
y en la realización de entrevistas con diplomáticos y funcionarios radicados
en Ginebra. En el siguiente apartado se analizan los elementos que llevaron
a plantear las Joint Initiatives en la Conferencia Ministerial de Buenos Aires;
seguidamente se describen cada uno de los temas que conforman la agenda,
a los que se suman consideraciones respecto de la temática de género y co
-
mercio; por último, se presenta una reexión analítica del proceso estudiado.
1. La Conferencia Ministerial de Buenos Aires y las Joint Statement Ini
-
tiatives
En octubre de 2016 el Consejo General de la OMC aprobó la decisión de
celebrar la XI Conferencia Ministerial de la OMC en Buenos Aires en di
-
ciembre de 2017. Tras los encuentros de Bali y Nairobi, en los que se habían
aprobado el Acuerdo de Facilitación de Comercio y de Eliminación de las
Subvenciones a las Exportaciones Agrícolas
3
, respectivamente, la noción del
single undertaking se encontraba fuertemente erosionada, y la agenda pen-
tiene como espíritu garantizar que se produzcan intercambios de propuestas en todos los te-
mas hasta alcanzar un acuerdo para la totalidad de estos, también conduce a que no puedan
concretarse avances parciales en las negociaciones. Tras los acuerdos de Bali y Nairobi los
países miembros de la Organización han exibilizado su interpretación sobre dicha cláusu-
la, avanzando en la celebración de acuerdos parciales.
2
Una limitación para la investigación ha sido el acceso restringido de varios de los docu-
mentos con lo que se rastrea el proceso de negociaciones, debido al carácter condencial
de las conversaciones. A los nes de reducir el impacto de esta limitación, se realizaron las
entrevistas mencionadas.
3
Sobre las Conferencias Ministeriales de Bali y Nairobi véase Zelicovich (2017).
JULIETA ZELICOVICH 35
dulaba entre los temas pendientes de la Ronda de Doha –con especial énfasis
en las negociaciones relativas a las subvenciones a la pesca– y la eventual
agenda post Doha. Por su parte, el cambio de clima en la política interna-
cional también incorporaba elementos de preocupación: particularmente, las
tensiones entre EEUU y China, la retórica anti-globalización del gobierno
de Trump y las repercusiones del referéndum por el Brexit (Primo Braga y
Hoekman, 2017; Makuc, Ochoa y Sabsay, 2018).
Los preparativos de la Conferencia Ministerial dejaron entrever el impacto
del nuevo contexto. Susana Malcorra, chair de la Conferencia, en la reunión
ministerial de Marrakech de octubre de 2017 anticipaba que existían pocas
expectativas de resultados en la dinámica multilateral para el encuentro de
diciembre. Ello se resumía en una frase que alentaba a tomar la Conferen
-
cia Ministerial como el inicio de un programa de diálogos y negociaciones:
“Hay vida más allá de Buenos Aires”
4
. Detrás de esta expresión asomaban
los temas que devendrían en las Iniciativas Conjuntas. En un sentido seme-
jante, algunas semanas antes de la Ministerial, Roberto Azevêdo, Director
General de la OMC, planteó la necesidad de proceder con “exibilidad y
pragmatismo” (World Trade Organization, 2017) en las negociaciones entre
los miembros, sugiriendo la idea de seleccionar las agendas más viables y
proceder en un esquema de múltiples velocidades, sin perder por ello el espí-
ritu multilateral subyacente.
Conforme se anticipaba, durante las negociaciones en Buenos Aires el abor
-
daje de las subvenciones a la pesca resultó insuciente para un acuerdo mul-
tilateral y se adoptó una Decisión Ministerial relativa a continuar las con-
versaciones de cara a la siguiente Conferencia Ministerial. En Agricultura,
por su parte, los ministros no lograron alcanzar consenso, en especial por
diferencias respecto al trato especial y diferenciado, el mecanismo de salva-
guarda especial y las existencias públicas de alimentos (ICTSD, 2017).
Finalmente, la Conferencia Ministerial concluyó con cinco decisiones mi
-
nisteriales: la de subsidios a la pesca, referida supra; una decisión sobre el
Programa de Trabajo sobre Comercio Electrónico; otra sobre “Reclamacio-
nes no basadas en una infracción y reclamaciones en casos en que existe
4
Esta misma expresión sería utilizada por la ex Canciller de Argentina también en el se-
minario “El contexto internacional de la XI Conferencia Ministerial de la OMC: factores
que pueden incidir en sus resultados”, organizado por el INTAL-BID, en asociación con el
CARI, la CAF y la Fundación ICBC, en noviembre de 2017, y en la misma Conferencia
Ministerial.
36 STUDIA POLITICÆ Nº 52 primavera/verano 2020/2021
otra situación en el ámbito de los ADPIC”, que dispone la continuidad del
compromisos de no presentar tales reclamaciones en el ámbito de OMC;
una sobre el Programa de trabajo sobre Pequeñas Economías; y la Creación
de un grupo de trabajo sobre la adhesión de Sudán del Sur. Varios grupos
de países presentaron declaraciones ministeriales conjuntas y lanzaron una
serie de iniciativas Joint Statement Initiatives–: “Declaración Ministerial
Conjunta sobre la reglamentación nacional en la esfera de los servicios”,
“Declaración conjunta sobre el comercio electrónico”, “Declaración Minis-
terial Conjunta sobre Facilitación de las Inversiones” y “Declaración relativa
al establecimiento de un programa de trabajo informal de la OMC sobre las
MIPYME”. Además, algunos miembros realizaron una “Declaración Multi
-
lateral de Apoyo al Multilateralismo”; y desde los márgenes de la Ministerial
se publicó la “Declaración de Buenos Aires sobre las mujeres y el comercio”.
El enfoque plurilateral fue fortaleciéndose como un second best”, dada la
parálisis de la dinámica multilateral y a raíz de la presión de grupos de países
interesados en impulsar estas nuevas agendas. La acción de estos últimos
resulta fundamental para entender el proceso en cuestión: las iniciativas con
-
juntas no nacen en Buenos Aires, pero denitivamente es allí donde toman
impulso, dada la particularidad del contexto negociador. En cuanto a sus
contenidos y modalidad es de remarcar que no abarcaban la totalidad de los
miembros, aunque se mantuvieron abiertas a la incorporación de apoyos de
más países, siendo un nuevo tipo de “plurilateral” o de “menos que multila
-
teral”; y que no todas implicaban el lanzamiento de nuevas negociaciones,
sino más bien, el posicionamiento de determinados temas en la agenda y la
realización de acciones de diagnóstico conjuntas.
Tras las Conferencia Ministerial, estas iniciativas de declaraciones conjuntas
se incorporaron a la agenda de trabajo en Ginebra. Aún sin un mandato ne
-
gociador en torno a estas, la Secretaría brindó su apoyo a la organización de
las reuniones y cada vez más países fueron incorporándose como miembros
o como observadores a las reuniones
5
. A continuación, se detallan las especi-
cidades de cada uno de los temas de esta agenda.
1.1 Comercio electrónico
Uno de los resultados de la Conferencia Ministerial de Buenos Aires fue la
Declaración Ministerial Conjunta sobre Comercio Electrónico. En este do
-
5
Conforme las entrevistas realizadas un rasgo distintivo de estas reuniones ha sido contar
con mayor presencia de delegados de las capitales que los temas regulares de negociación.
JULIETA ZELICOVICH 37
cumento un grupo de 44 miembros
6
expresaron su voluntad de iniciar “tra-
bajos exploratorios con miras a futuras negociaciones en la OMC sobre los
aspectos del comercio electrónico relacionados con el comercio”, abiertas a
todos los miembros de la OMC (Organización Mundial del Comercio, 2017).
El tema de Comercio Electrónico se remonta a la Conferencia Ministerial de
Ginebra de 1998 cuando se dispuso dentro de la OMC la creación de un gru
-
po de trabajo sobre Comercio Electrónico y se acordó, a instancias de EEUU,
una moratoria sobre la imposición de aranceles a las transferencias electró-
nicas
7
. Conforme se denió en dicha ocasión: “se entiende por la expresión
‘comercio electrónico’ a la producción, distribución, comercialización, ven
-
ta o entrega de bienes y servicios por medios electrónicos.” (Organización
Mundial del Comercio, 1998) Desde ese entonces, el comercio electrónico
mundial se ha incrementado de forma exponencial. En 2016 las ventas del
e-commerce global alcanzaron los US$ 27.7 trillones –mientras que en 2012
se habían ubicado en torno a los US$ 19.3 trillones– (Organización Mundial
de Comercio, 2019).
En la Conferencia Ministerial la discusión por una nueva negociación y la
moratoria fueron abordadas en forma conjunta. Conforme el trabajo de Han
-
nah, Scott y Wilkinson (2018) podían identicarse tres grupos de intereses
diferenciados en Buenos Aires: por un lado aquellos países que impulsaban el
lanzamiento para un nuevo acuerdo multilateral; por otro, los que proponían
mantener la moratoria, pero no iniciar nuevas negociaciones; y nalmente
los que proponían crear un grupo de trabajo y fortalecer las tareas explora
-
torias antes de evaluar si era necesario iniciar o no nuevas negociaciones.
El resultado fue la prórroga de la moratoria por medio de una decisión mi-
nisterial y la adopción de una declaración plurilateral en la que quedaron
representados una buena parte del comercio internacional, y que ha servido
desde base para la labor de 2018 y 2019 en la que el tema fue cobrando cada
vez más relevancia.
6
Albania, Argentina, Australia, Bahréin, Brasil, Brunei Darussalam, Camboya, Canadá,
Chile, Colombia, Corea, República de Costa Rica, Estados Unidos, ex República Yugoslava
de Macedonia, Federación de Rusia, Guatemala, Hong Kong, China, Islandia, Israel, Japón,
Kazajstán, Kuwait, Liechtenstein, Malasia, México, Moldava, República de Montenegro,
Myanmar, Nigeria, Noruega, Nueva Zelandia, Panamá, Paraguay, Perú, Qatar, RDP Lao,
Singapur, Suiza, Territorio Aduanero Distinto de Taiwán, Penghu, Kinmen y Matsu, Tur-
quía, Ucrania, Unión Europea y Uruguay. En 2019 a este listado se suma China.
7
El programa de trabajo incluyó también el examen de cuestiones relacionadas con el de-
sarrollo de la infraestructura del comercio electrónico.
38 STUDIA POLITICÆ Nº 52 primavera/verano 2020/2021
Las re-lanzadas negociaciones sobre comercio electrónico han adoptado una
modalidad plurilateral/menos-que-multilateral
8
, bajo el impulso de Australia,
Japón y Singapur, principalmente. Las negociaciones han centrado la prime
-
ra etapa de trabajos en la delimitación de los temas sobre los que se buscarán
establecer nuevos acuerdos. En varios casos se trasluce que la posición de los
países miembros se deriva de su experiencia en la regulación del comercio
electrónico en los acuerdos de libre comercio
9
. En efecto, las negociaciones
de comercio electrónico se presentan como uno de los ejemplos en el que
los acuerdos preferenciales sirven eventualmente de modelo o template para
la regulación multilateral –con las implicancias que ello tiene, por ejemplo,
en términos de costos de adaptación para los países no-miembros de tales
acuerdos preferenciales– (Bouzas y Zelicovich, 2014).
La primera cuestión dentro de los contenidos de las negociaciones remite a
las deniciones: los miembros en las presentaciones de 2018 y 2019 han ana
-
lizado si es apropiada la denición existente de comercio electrónico dentro
de la OMC, en qué consisten las transferencias electrónicas y cuáles son las
cosas sobre las que se debiera negociar. En los documentos se destaca en
general el carácter multifacético del Comercio Electrónico y se remarca la
necesidad de que el programa de negociación sea amplio y coherente (Orga-
nización Mundial de Comercio, 2019).
En cuanto a los principios que orientan la negociación, la no discriminación
y la transparencia aparecen como puntos en común en la mayor parte de las
propuestas y comunicaciones presentadas. El trato especial y diferenciado es
abordado de forma más bien acotada: en la mayor parte de los documentos
se reduce a una preocupación por la generación de condiciones para la re
-
ducción de la llamada “brecha digital”. El acceso a mercados, por su parte,
se dene a partir de la eliminación de restricciones y la limitación a las regu-
laciones nacionales para que estas no sean un impedimento al desarrollo del
comercio electrónico.
Un núcleo de coincidencias entre los documentos analizados es el foco en la
regulación de los marcos reglamentarios para facilitar el comercio electróni
-
co. En dicho punto se discute, por un lado, la creación de entornos conables:
8
En la Declaración Conjunta los países plantean realizar las negociaciones “con la partici-
pación del mayor número posible de Miembros de la OMC”.
9
Por ejemplo, los casos del Acuerdo de Libre Comercio Perú-Australia (PAFTA), el Acuer-
do de Libre Comercio Singapur-Australia (SAFTA) y el Acuerdo Global y Progresivo para
la Asociación Transpacíca (TPP-11).
JULIETA ZELICOVICH 39
garantizar la protección de la intimidad de los particulares y la seguridad
y la condencialidad de la información en el movimiento de información
dentro de las fronteras y a través de ellas. Cuestiones como la autenticación
para evitar prácticas fraudulentas o las medidas para combatir los mensa
-
jes electrónicos no solicitados son tomadas en cuenta. Por el otro lado, se
incorporan aquellas prácticas que puedan hacer más fácil la operatoria del
comercio electrónico: la tramitación simplicada de envíos de poco valor,
la incorporación de procesos de devolución simplicados, el comercio “sin
papel” –esto es, la digitalización de los documentos relacionados con la ad-
ministración del comercio es otro de los puntos–. La vigencia de contratos
digitales, rma digital, medios de pagos electrónicos y mecanismos de tran-
sacción nanciera. El argumento detrás de este este tópico es que no existan
normativas nacionales que obstaculicen innecesariamente el comercio elec
-
trónico –por ejemplo, exigiendo rma manuscrita– y que se generen entornos
que sean favorables para el desarrollo del comercio electrónico. En una línea
de abordaje semejante, se consideran también dentro de los documentos la
regulación respecto de la libre circulación de información y la libre transfe-
rencia de datos –en lo que se incluye la discusión respecto de la exigencia de
localización de los datos en el territorio del Miembro para su almacenamien
-
to o procesamiento–.
El debate por las negociaciones sobre comercio electrónico aborda también
cuestiones relativas a la propiedad intelectual. Se plantea, en primer lugar,
cómo se protegen los secretos comerciales, incluidos códigos fuentes y algo-
ritmos patentados. En segundo lugar qué es lo que se dispone en la regulación
–o no
de la llamada “responsabilidad en materia de contenido no sujeto a
derechos de propiedad intelectual”: quién es responsable de los contenidos
en línea y si dicha responsabilidad abarca a los intermediarios de internet.
Sobre este punto se sostiene que: “Una posible aportación de la OMC al eco-
sistema del derecho de autor sería la adopción del principio de transparencia
en relación con el derecho de autor y los derechos conexos en el entorno di-
gital” (Organización Mundial de Comercio, 2018, pág. 2). Un tercer punto es
la transferencia forzosa de tecnología en ocasión del comercio electrónico,
respecto de la cual algunos miembros postulan su prohibición.
Otro capítulo dentro de las negociaciones avanzadas hasta ahora lo constitu-
ye la infraestructura necesaria para el comercio electrónico. Ello tiene como
eje la reducción de la brecha digital mediante el abordaje de “las cuestiones
y los sectores que contribuyen al desarrollo del comercio de mercancías y
servicios directamente relacionados con las actividades de comercio elec
-
40 STUDIA POLITICÆ Nº 52 primavera/verano 2020/2021
trónico” (Organización Mundial de Comercio, 2019, pág. 2). Para algunos
miembros en este punto la negociación de comercio electrónico debe articu
-
larse con una apertura del sector telecomunicaciones en el Acuerdo General
de Servicios; otros solo han realizado expresiones declarativas al respecto.
Las cuestiones de seguridad son uno de los capítulos más controversiales
dentro de la negociación, entrando en tensión la liberalización del sector ver
-
sus cuestiones relativas a la soberanía nacional. Por un lado, se plantea cuál
es el efecto que genera sobre el desarrollo del comercio electrónico la intro-
ducción obligatoria por un Estado de determinadas tecnologías (como la de
encriptación) vis a vis cuál es su impacto sobre la (in)seguridad ciudadana.
Por otro lado, debaten los países miembro qué atributos necesitan los Estados
para garantizar su ciberseguridad, sin convertirse en prácticas restrictivas y
distorsivas del comercio.
La complejidad del abordaje de las negociaciones del comercio electrónico
se amplía cuando emergen otras cuestiones no comerciales vinculadas, como
por ejemplo qué principios deben regular la provisión de internet –enten
-
diendo a este como un soporte necesario del comercio electrónico, algunos
países han instado a que la negociación de comercio electrónico sirva para
respaldar el principio de un Internet abierto y neutro–; o bien, de qué forma
deben administrar los gobiernos su información –si deben o no, a través de
sus compromisos en comercio electrónico adoptar portales públicos de datos
abiertos–.
A la par de estos debates tiene lugar la discusión por la moratoria que ha ve
-
nido renovándose desde 1998. En este punto los consensos son más exiguos.
Mientras que algunos miembros se muestran proclives a su extensión en el
tiempo –hasta ahora, la moratoria se ha ido prorrogando periódicamente–
otros países –fundamentalmente India y Sudáfrica– sostienen la necesidad de
reexaminar las repercusiones de dicha medida. Según estos dos países la mo-
ratoria tiene un efecto negativo desde la perspectiva del desarrollo en razón
de los ingresos no percibidos en el marco del crecimiento del comercio elec-
trónico, por un lado, y de los efectos de la creciente difusión de la tecnología
de fabricación aditiva mediante la impresión 3D. Sostienen que “a medida
que más productos, comercializados actualmente de forma física, se digitali-
cen y suministren mediante las transmisiones electrónicas, la moratoria sobre
los derechos de aduana ocasionaría una mayor pérdida de ingresos” (Orga-
nización Mundial de Comercio, 2019, pág 2). El otro punto es la denición
de qué se entiende por “Transmisiones electrónicas” dentro de la moratoria,
dados los cambios tecnológicos y el vacío existente al respecto en los demás
JULIETA ZELICOVICH 41
documentos OMC. Los que favorecen la moratoria, en cambio, sostienen que
“dar carácter permanente a la moratoria ofrecería seguridad y previsibilidad
a las empresas y los consumidores, y estaría en conformidad con el mandato
de liberalización del comercio que tiene la OMC” (Organización Mundial de
Comercio, 2018, pág 3)
Desde la reunión de Davos en enero 2019 al receso estival en Ginebra, se
realizaron encuentros en marzo, mayo, junio y julio y se han presentado más
de 40 comunicaciones por parte de los integrantes del grupo que han contri
-
buido a continuar impulsando la negociación.
1.2 Reglamentación nacional en servicios
La reglamentación nacional es uno de los pilares de las negociaciones de
servicios, siendo parte del mandato que gura en el párrafo 4 del artículo VI
del Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios
10
. Para su abordaje en
1999 se estableció un Grupo de Trabajo sobre la Reglamentación Nacional.
Al establecer este grupo
…los negociadores del AGCS reconocieron que incluso si los Miembros
respetan sus obligaciones de acceso a los mercados en materia de servicios,
e incluso si adoptan procedimientos y prescripciones no discriminatorios
en relación con las licencias, los títulos de aptitud y las normas técnicas,
esas medidas pueden a pesar de todo actuar como obstáculos al comercio
de servicios. Por ejemplo, los procedimientos de obtención de licencias
demasiado largos, complejos y poco transparentes pueden disuadir a los
proveedores extranjeros de servicios de acceder a los mercados de otros
Miembros de la OMC. Las autoridades que gestionan los títulos de apti-
10
El artículo VI estipula que “En los sectores en los que se contraigan compromisos especí-
cos, cada Miembro se asegurará de que todas las medidas de aplicación general que afec-
ten al comercio de servicios sean administradas de manera razonable, objetiva e imparcial”
(Organización Mundial de Comercio). En su párrafo 4 señala que “Con objeto de asegurar-
se de que las medidas relativas a las prescripciones y procedimientos en materia de títulos
de aptitud, las normas técnicas y las prescripciones en materia de licencias no constituyan
obstáculos innecesarios al comercio de servicios, el Consejo del Comercio de Servicios,
por medio de los órganos apropiados que establezca, elaborará las disciplinas necesarias.
Dichas disciplinas tendrán la nalidad de garantizar que esas prescripciones, entre otras co-
sas: a) se basen en criterios objetivos y transparentes, como la competencia y la capacidad
de suministrar el servicio; b) no sean más gravosas de lo necesario para asegurar la calidad
del servicio; c) en el caso de los procedimientos en materia de licencias, no constituyan
de por sí una restricción al suministro del servicio” (Organización Mundial de Comercio).
42 STUDIA POLITICÆ Nº 52 primavera/verano 2020/2021
tud no basándose en criterios objetivos y transparentes pueden practicar
de este modo un proteccionismo encubierto. […] Las negociaciones sobre
las disciplinas brindan la posibilidad a abordar y prevenir esas prácticas
de reglamentación no deseadas. Al mismo tiempo, los países en desarro-
llo Miembros que no cuentan con marcos reglamentarios establecidos para
determinados sectores de servicios pueden beneciarse de la orientación y
la asistencia técnica provistas sobre la base de las futuras disciplinas. (Or-
ganización Mundial de Comercio, 1999, pág. 1)
En el marco de la Ronda Doha los países habían acordado avanzar en la
elaboración de una serie de disciplinas horizontales sobre la reglamentación
nacional. El mandato reere a la elaboración de disciplinas sobre cinco es-
feras especícas, a saber: las prescripciones en materia de licencias, los pro-
cedimientos en materia de licencias, las prescripciones en materia de títulos
de aptitud, los procedimientos en materia de títulos de aptitud y las normas
técnicas. En 2011 el reporte del presidente de las negociaciones mostró el
avance de las negociaciones, pero luego de ello el ritmo de abordaje de la
cuestión se fue reduciendo.
En la Conferencia Ministerial de Buenos Aires, un grupo de 32 países
11
, r-
una Declaración Ministerial Conjunta cuya meta fue reactivar las nego-
ciaciones en el marco del grupo de trabajo. La negociación apunta a:
…una reducción de los trámites burocráticos, la racionalización de los
procedimientos en materia de títulos de aptitud y licencias y una mayor
transparencia. La propuesta prevé la prestación de asistencia técnica y de
apoyo a la creación de capacidad especícos con el n de fortalecer las
capacidades institucionales y reglamentarias para respaldar la aplicación,
así como de ayudar a los países en desarrollo y los PMA a desarrollar su
capacidad de oferta de servicios y a cumplir las prescripciones reglamenta-
rias en los mercados de exportación (Organización Mundial del Comercio,
2017, pág 1)
11
La siguiente comunicación, de fecha 13 de diciembre de 2017, se distribuye a petición de
las delegaciones de Albania, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia;
Costa Rica, ex República Yugoslava de Macedonia, Federación de Rusia, Hong Kong, Chi-
na, Indonesia, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, México, Montenegro, Noruega, Nueva
Zelandia, Perú, República de Corea, República de Kazajstán, República de Moldava, Sin-
gapur, Suiza, Territorio Aduanero Distinto de Taiwán, Penghu, Kinmen y Matsu, Turquía,
Ucrania, Unión Europea y Uruguay.
JULIETA ZELICOVICH 43
A la par de este grupo de países conocido como copatrocinadores de la de-
claración conjunta, India ha sido el miembro más activo en el impulso de las
negociaciones en cuestión, con una intensa presentación de documentos y
propuestas. El punto clave para la India es la manera en que las disciplinas
pueden incidir en el modo 4 (el cual es considerado de especial relevancia
para los países en desarrollo)
12
.
Al igual que en el caso del comercio electrónico, parte de los avances en este
tema de negociaciones derivan de los marcos normativos de los acuerdos
comerciales regionales. En particular, la región de APEC ha incorporado en
2018 una serie de “Principios no vinculantes del APEC sobre la reglamen
-
tación nacional del sector de los servicios” cuyos países miembros han pro-
puesto considerar en la OMC. Sin embargo, para India es preciso elaborar
un marco especíco puesto que “el mandato del párrafo 4 del artículo VI del
AGCS no podía utilizarse para multilateralizar un modelo particular desarro
-
llado en el contexto de algunos acuerdos comerciales regionales” (Organiza-
ción Mundial de Comercio, 2019, pág 3).
El ritmo de estas negociaciones ha sido menor que el de las negociaciones so
-
bre comercio electrónico, pero aun así destacado en los reportes del Consejo
General y referido como uno de los posibles resultados de la 12° Conferencia
Ministerial. En su conjunto se trata de una serie de “buenas prácticas” que no
encontrarían demasiadas dicultades entre la membresía de la organización.
1.3 Facilitación de inversiones
La tercera de las iniciativas conjuntas es la de facilitación de las inversiones.
Las inversiones dentro de la OMC están contempladas en dos instrumentos:
por un lado, el modo tres del Acuerdo General de Comercio de Servicios y,
por el otro, el Acuerdo de Medidas en materia de Inversiones relacionadas
al Comercio. Si bien estos dos documentos extienden los principios de Trato
Nacional y de Nación Más Favorecida sobre algunos componentes de la in
-
versión, es menester reconocer que la regulación en materia de inversiones
ha quedado por fuera del régimen multilateral de comercio, canalizándose a
través del Tratados Bilaterales de Inversión.
12
Véase por ejemplo la comunicación distribuida por India “Párrafo 4 del artículo VI del
AGCS - Disciplinas para el suministro de servicios mediante la presencia de personas físi-
cas de un Miembro en el territorio de otro Miembro” (documento S/WPDR/W/61, de fecha
26 de noviembre de 2018).
44 STUDIA POLITICÆ Nº 52 primavera/verano 2020/2021
La facilitación de inversiones comenzó a ganar peso en la agenda global en
el año 2016 cuando, bajo la presidencia de China del G20, se creó el Grupo
de Trabajo de Comercio e Inversiones (Novik y De Crombrugghe, 2018).
Posteriormente, a principios de 2017 el tema continuó en la OMC con la
creación de un “Diálogo Informal sobre la Facilitación de Inversiones para
el Desarrollo”
13
. Durante ese año, se realizaron siete reuniones informales y
un Foro de Alto Nivel –“Foro de Alto Nivel sobre Facilitación del Comercio
y de las Inversiones para el Desarrollo”– celebrado en Abuja (Nigeria) los
días 2 y 3 de noviembre de 2017
14
. Estas reuniones dispusieron el escena-
rio para que en la Conferencia Ministerial de Buenos Aires se aprobara una
Declaración Conjunta sobre la Facilitación de Inversiones para el Desarrollo
(WT/MIN(17)/59). El tema era impulsado fundamentalmente por países en
desarrollo
15
.
En esta Declaración, los países rmantes
16
pedían que se iniciaran “debates
estructurados con el objetivo de elaborar un marco multilateral sobre la fa-
cilitación de las inversiones”. La delimitación respecto de qué era y qué no
facilitación de inversiones y qué era lo que podría hacer la OMC respecto
de esta era lo que habían cubierto el grueso de los debates de dicho año y
13
Este diálogo fue propuesto por Argentina, el Brasil, China, Colombia, Hong Kong, China,
México, Nigeria, y el Pakistán, conforme se reeja en el documento JOB/GC/122 de abril
de 2017.
14
Conforme al documentación revisada “uno de los principales objetivos del Foro de Alto
Nivel fue examinar de qué forma la OMC podría contribuir a facilitar las inversiones nece-
sarias –y el comercio– elaborando estrategias multilaterales para mejorar la transparencia,
reducir las trabas burocráticas, simplicar los procedimientos y reforzar la cooperación
internacional, con miras a incrementar las inversiones sostenibles y orientadas al desarrollo
[…] los participantes instaron a los Miembros de la OMC a entablar debates más espe-
cícos destinados a crear un marco multilateral de facilitación de las inversiones para el
desarrollo. También instaron a la OMC a cooperar estrechamente con otras organizaciones
internacionales pertinentes, […] para adoptar enfoques mutuamente complementarios y
orientados al desarrollo” (Organización Mundial de Comercio, 2017).
15
La oposición al avance de la agenda se concentraba también entre países en desarrollo:
el Grupo Africano y la India, los que buscaban preservar la centralidad de los temas de la
Ronda Doha.
16
Argentina, Australia, Benín, Brasil, Camboya, Canadá, Chile, China, Colombia, Corea,
República de Costa Rica, El Salvador, Federación de Rusia, Guatemala, Guinea, Honduras,
Hong Kong, China, Japón, Kazajstán, Kuwait, Estado de Liberia, Macao, China, Malasia,
México, Moldava, República de Montenegro, Myanmar, Nueva Zelandia, Nicaragua, Ni-
geria, Pakistán, Panamá, Paraguay, Qatar, República Democrática Popular Lao, República
Kirguisa, Singapur, Suiza, Tayikistán, Togo, Unión Europea y Uruguay.
JULIETA ZELICOVICH 45
lo que se buscaría avanzar en los debates. Por ejemplo, sobre la base con-
ceptual de la UNCTAD
17
, Argentina y Brasil aludían con este término al
“conjunto de medidas normativas y actividades encaminadas a que sea más
fácil para los inversores establecer, mantener y ampliar sus inversiones en
los países receptores, así como llevar a cabo sus actividades cotidianas”
(Organización Mundial de Comercio, 2017, pág 1). Para China debían in-
corporarse “elementos tales como la mejora de la transparencia, la simpli-
cación de los procedimientos administrativos y la intensicación de la
cooperación internacional, pero respetando debidamente el derecho de los
Miembros a reglamentar” (Organización Mundial de Comercio, 2019, pág.
7). Cuestiones como el acceso a mercados, la protección de las inversiones
y la solución de diferencias entre inversores y Estados quedan fueran del
mandato propuesto en la Declaración Ministerial. Por su parte, se explicita
la incorporación del trato especial y diferenciado y de la asistencia técnica
para la concreción de los objetivos propuesto, tomando como modelo el
formato “exible y adaptable” del Acuerdo de Facilitación del Comercio
(Organización Mundial de Comercio, 2017). El formato de negociación
sería –al menos por el momento
plurilateral.
Para el desarrollo de las negociaciones los miembros elaboraron una Lis-
ta de cuestiones con posibles elementos de un marco multilateral, a la vez
que intercambiaron ejemplos de cómo podrían seguir desarrollándose los
posibles elementos de un marco multilateral. La primera de las cuestiones
fue la de la “transparencia y previsibilidad en las medidas en materia de
inversiones”: cómo se publican las medidas de cada país, cómo se notican
ante la OMC, si hay excepciones especícas, etc. En segundo lugar, los “ele
-
mentos destinados a racionalizar y agilizar los procedimientos y requisitos
administrativos”, como los procedimientos y requisitos de documentación
los plazos de esos procedimientos, el tratamiento que deben recibir las so
-
licitudes incompletas, los derechos y cargas percibidos por las autoridades
en relación con una solicitud y autorización, la existencia de exámenes re
-
gulares de los procedimientos y requisitos administrativos, la utilización de
las TICs y los tipos de mecanismos de ventanilla única, la incorporación de
mecanismos para los servicios de coordinación/punto de contacto/mediador.
El tercer conjunto de temas es el de “elementos desinados a aumentar la
cooperación internacional, el intercambio de información y el intercambio
17
Este se remonta a su vez al Marco de Políticas de Inversiones para el Desarrollo Susten-
table, lanzado en la Conferencia de Addis Ababa de 2015.
46 STUDIA POLITICÆ Nº 52 primavera/verano 2020/2021
de buenas prácticas”. Seguidamente, los miembros abordaron la “dimensión
del desarrollo”, incluido en ello las dicultades de los PED y PMA, el inter
-
cambio de buenas prácticas, el trato especial y diferenciado, la asistencia téc-
nica y creación de capacidad”. Por último se consideraron “otras cuestiones
transversales”, como mecanismos institucionales para mejorar la coordina
-
ción con las autoridades de los distintos niveles de gobierno, así como cuál
sería el alcance del marco multilateral, la no discriminación, las cláusulas de
máximo desempeño y la relación con las MIPYMES y el empoderamiento de
las mujeres. (Organización Mundial de Comercio, 2019).
La mayoría de las propuestas y reportes revistió el carácter de documentos
reservados. No obstante, los documentos públicos dan cuenta de un progreso
notable en la negociación. En total en esta serie de reuniones se presentaron
más de 40 escritos, en los que se identicaron varios núcleos en común. Ello
llevó a que se acordase, en julio de 2019, pasar al debate basado en textos, y
que existiera cierta expectativa de obtener “posibles resultados para la Duo
-
décima Conferencia Ministerial de la OMC en 2020” (Organización Mundial
de Comercio, 2019).
1.4 Micro, Pequeñas y Medianas Empresas
Otro de los tópicos abordados en la nueva agenda de la OMC, en el marco de
las iniciativas conjuntas, es el de las micro, pequeñas y medianas empresas
(MINIPYME) en el comercio internacional. Este tema fue propuesto por pri
-
mera vez por Filipinas en el año 2015 (Hannah, Scott y Wilkinson, 2018). En
mayo de 2017 se formó un grupo de “amigos de las PyMEs” que contribuyó
al desarrollo de esta iniciativa. Este tema se planteó en la XI Conferencia Mi-
nisterial, decidiéndose en dicha ocasión la creación de un Grupo de Trabajo,
por impulso de 88 países miembros
18
. Estos países se plantearon como obje-
18
El Grupo de Trabajo Informal sobre las MIPYME está compuesto por 60 Miembros (88
si se contabiliza por separado a los Estados miembros de la UE): Afganistán, Albania, An-
tigua y Barbuda, Argentina, Australia, Belice, Brasil, Brunei Darussalam, Canadá, Chile,
China, Colombia, Costa Rica, Côte d’Ivoire, Dominica, Ecuador, El Salvador, ex República
Yugoslava de Macedonia, Federación de Rusia, Filipinas, Granada, Guatemala, Guyana,
Honduras, Hong Kong, China, Islandia, Israel, Japón, Kazajstán, Kenia, Liechtenstein,
Malasia, México, Montenegro, Myanmar, Nicaragua, Nigeria, Noruega, Nueva Zelandia,
Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Qatar, Reino de Bahréin, República de Corea, Repúbli-
ca de Moldava, República Democrática Popular Lao, República Dominicana, República
Kirguisa, Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Singapur, Suiza,
Taipéi Chino, Turquía, Unión Europea, Uruguay y Viet Nam. En diciembre 2018 se sumó
Armenia como 89° miembro.
JULIETA ZELICOVICH 47
tivo “examinar e identicar ‘soluciones horizontales y no discriminatorias’
para mejorar la participación de las MIPYME en el comercio internacional,
teniendo en cuenta las necesidades especícas de los países en desarrollo.”
(Organización Mundial de Comercio, 2017, pág. 1). Se trata de contribuir a
alcanzar un resultado multilateral destinado al establecimiento de un pro-
grama de trabajo formal sobre las MIPYME en la próxima Conferencia Mi-
nisterial.” (Organización Mundial de Comercio, 2017, pág. 2)
Durante la labor del grupo de trabajo de 2018 y 2019, guiada por Chile y
Uruguay, se realizaron estudios exploratorios y debates en torno a cuáles son
las trabas que este tipo de empresas encuentran en el comercio internacional
y que pueden hacer los países miembros, en el marco de la OMC, para me
-
jorar dicha situación.
El diagnóstico de partida era, en efecto, que “el papel que desempeñan las
microempresas y las pequeñas y medianas empresas (MIPYME) en las eco
-
nomías nacionales de los Miembros de la OMC, que no es proporcional a su
participación en el comercio internacional” (Organización Mundial de Co
-
mercio, 2017).
En el trabajo de diagnóstico, la transparencia y el acceso a la información
fueron identicados como uno de los núcleos de variables que determinan
el papel de estas empresas en el comercio. En segundo término se detecta
-
ron las cuestiones de infraestructura y, nalmente, las de acceso al nancia-
miento
19
. Al analizar los acuerdos comerciales regionales se observó que en
estos, las medidas relativas a las MIPYME se agrupaban en torno a cuatro
categorías: cooperación, compras gubernamentales, inversiones y comercio
electrónico
20
.
Sin tener aún una dinámica de negociación propiamente dicha, se esbozan en
los documentos analizados algunas propuestas. Países como Canadá, Brasil
y Argentina están impulsando que los exámenes de políticas comerciales in
-
corporen secciones especícas relativas a las MIPYME
21
. Otros elementos
que se reiteran en distintos documentos son los de las ventajas que repre-
19
Estos debates fueron centrales en la “tercera sesión temática abierta sobre la mejora del
acceso a la información para las MIPYME” de marzo de 2019 (Organización Mundial de
Comercio, 2019).
20
La Secretaría de la OMC realizó un informe en el cual analizó la letra de 312 acuerdos
comerciales regionales, noticados ante la OMC. De éstos, 166 tenían medidas relativas a
las MIPYME (Organización Mundial de Comercio, 2019).
21
La propuesta se ha circulado como documento INF/MSME/W/1/Rev.1
48 STUDIA POLITICÆ Nº 52 primavera/verano 2020/2021
sentan las ventanillas únicas como modalidad que favorezca la gestión de
las MIPYME. Asimismo, se plantea como conveniente que la información
destinada a estas empresas se presente en los idiomas nacionales y que se
incorpore un “punto de contacto nacional sobre las MIPYME” a los nes de
facilitar las gestiones de estas. Para ello, los debates plantean la formación
y asistencia técnica como pieza fundamental para una política pública para
MIPYMES y comercio internacional (Organización Mundial de Comercio,
2019). Simplicar los trámites administrativos –eliminando por ejemplo al-
gunos documentos– fue otra de las propuestas. En este caso, se argumentó
que “dado que los costos jos son elevados para las MIPYME […] [se re
-
comendaba] simplicar las prescripciones nacionales examinando los docu-
mentos que pueden ser inútiles, ofreciendo herramientas digitales para los
procedimientos comerciales y estudiando la posibilidad de aplicar procesos
distintos para los envíos urgentes” (Organización Mundial de Comercio,
2019). Dentro de la propia OMC se propuso incorporar un portal web tan-
to para gobiernos como para empresas, con información relevante y buenas
prácticas para el comercio internacional
22
.
Una última cuestión ha sido la de incorporar un compromiso de de mini
-
mis”. Este concepto alude a un valor o cantidad mínima de bienes a la que se
exime del pago de aranceles e impuestos. Se trata de una práctica que tiene
como meta reducir los costos y contribuir a la facilitación del comercio. Se
argumenta que este tipo de medias tiene un impacto mayor sobre las MIPY-
MES que sobre cualquier otro actor en el comercio internacional y de allí su
relevancia (Organización Mundial de Comercio, 2019).
Cabe señalar que el trabajo del Grupo Informal ha consultado entre otros
con el grupo de Comercio, Deuda y Finanzas y con el de Facilitación de las
Inversiones. Por su parte, en el abordaje de las políticas hacia MIPYMES la
OMC ha establecido vínculos de cooperación con otras organizaciones inter
-
nacionales, como UNCTAD y el ITC. Estas tres organizaciones crearon, por
ejemplo, el Servicio de Asistencia al Comercio Mundial.
1.5 Comercio y género
El último de los tópicos comprendidos en la nueva agenda de la OMC apunta
al rol de las mujeres en el comercio internacional. Se trata de un tema que ha
22
Esta propuesta fue presentada por México, por Guatemala y el Uruguay (INF/MSME/W/3/
Rev.1). Por su parte, el ITC –en conjunto con OMC y UNCTAD– desarrolla el Servicio de
Asistencia al Comercio Mundial, mediante una plataforma web.
JULIETA ZELICOVICH 49
cobrado dinamismo en la agenda internacional, especialmente a partir de los
objetivos del desarrollo sostenible de la Agenda 2030
23
, que no solo se ma-
niesta en la OMC, sino también en otros espacios de la arena internacional
como el del G20.
El tema ya era parte del Foro Público de la OMC desde el año 2001. En
diciembre de 2016, bajo los auspicios del International Gender Champions
Geneva (IGCG) se había creado un grupo de trabajo, a modo de red informal,
que contribuyó a posicionar el tema. En junio de 2017, la OMC nombró por
primera vez a una Coordinadora de Cuestiones de Género, con cuatro tareas
a cargo: (a) aumentar la sensibilización sobre la relación entre el comercio
y el género; (b) facilitar las iniciativas de los Miembros de la OMC en este
ámbito; (c) generar nuevos datos sobre el impacto del comercio en las muje
-
res; (d) impartir formación a funcionarios públicos y a mujeres empresarias.
La “Declaración conjunta sobre Comercio y Empoderamiento Económico de
las Mujeres con ocasión de la Conferencia Ministerial de la OMC en Bue
-
nos Aires en diciembre 2017” se enmarca dentro de esta evolución donde
la temática fue ganando lugar dentro de la agenda de la Organización. El
documento, elaborado en los márgenes de la Conferencia Ministerial, fue
suscrito inicialmente por 118 países y actualmente forman parte de este 126
miembros (Organización Mundial de Comercio, 2019).
En este los países miembros se comprometieron a realizar acciones que in
-
crementaran la conciencia respecto de los efectos del comercio y de las polí-
ticas comerciales sobre el rol de las mujeres. Por ejemplo, se propuso incluir,
de manera voluntaria, en sus reportes del Examen de Política Comercial una
sección especíca relativa a las políticas y programas destinados a fomentar
la participación de mujeres en el comercio
24
. Asimismo, establecieron com-
promisos para compartir información y estadísticas relativas a género y co-
mercio. Los rmantes dispusieron un compromiso para “Trabajar unidos en
la OMC para eliminar las barreras en el empoderamiento económico de las
mujeres y aumentar su participación en el comercio”. En esto –y a semejan-
23
El Objetivo 5 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en la Agenda 2030 de las Na-
ciones Unidas, es lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas.
24
A septiembre de 2019 la Unión Europea, Islandia, Gambia, Montenegro, Filipinas y Co-
lombia habían incluido en sus informes una alusión especíca a los programas de género y
comercio. No obstante, según Der Boghossian (2019) en los informes de política comercial
de los últimos 4 años se puede identicar una mención a al menos una política comercial
dirigida a empoderar mujeres en el 70% de los reportes –sobre un total de 111 países–.
50 STUDIA POLITICÆ Nº 52 primavera/verano 2020/2021
za de lo sucedido con otros de los nuevos temas los acuerdos comerciales
regionales han servido de guía, siendo mencionados por ejemplo el acuerdo
entre Canadá-Chile y Chile-Uruguay (Hannah, Scott y Wilkinson, 2018).
En lo que este tema se diferencia de las Joint Initiatives en cambio es en el
hecho de que en la Declaración no se dispuso la creación de un grupo de
trabajo ni se pautó el inició de negociaciones propiamente dichas, sino que
se acordó una agenda de actividades como seminarios y capacitaciones, con
miras a incrementar la conciencia y conocimiento respecto de la vinculación
de las políticas de género, el empoderamiento de las mujeres y el comercio.
Se destaca por su carácter informal, por la interacción con otro tipo de acto
-
res como organizaciones internacionales y grupos no gubernamentales y por
el carácter voluntario de los compromisos y acciones que contiene.
La cuestión presenta un abordaje diferente a la modalidad tradicional de las
negociaciones OMC (Zhuawu, 2018); no obstante, se reconoce que “puede
tener un efecto social y económico enorme. Según un estudio de McKinsey,
eliminar la brecha de género podría añadir al menos USD 12 billones al PIB
mundial para 2025”.
Conforme los analistas, los efectos de la declaración han sido, hasta el mo
-
mento, simbólicos, pero no por ello menos importantes. El punto central es
haber puesto en cuestión el hecho de que comercio y género no eran dos
asuntos vinculados –y que por lo tanto la OMC no debería versar sobre este
tópico (Ministerio de RREE de Holanda, Organización Mundial de Comer-
cio, Grupo Banco Mundial, 2019). Se sostiene que se trata de una relación
de doble vía en la que las disparidades de género tienden a impactar en el co-
mercio, a la vez que este tiende a afectar las posiciones económicas relativas
de hombres y mujeres. Por ejemplo “las exportaciones pueden abrir nuevos
mercados para mujeres emprendedoras y pueden ser una fuente de empleo
formal para las trabajadoras; Sin embargo, las mujeres también pueden verse
afectadas negativamente, ya sea como empleadas o como productoras, si las
importaciones desplazan a la producción nacional en sectores intensivos en
trabajo femenino” (UNCTAD, 2019).
Mientras que esta vinculación ha sido cuestionada por algunos miembros,
para otros se trata de un tema en los que la OMC debe incorporarse como ám
-
bito de gobernanza. El trabajo entre 2017 y 2019 se ha centrado en la elabo-
ración y análisis de datos y en la realización de capacitaciones y actividades
de intercambio de experiencias entre los países miembros. Un punto señala-
do como debilidad por parte del equipo a cargo ha sido la no participación de
JULIETA ZELICOVICH 51
países grandes como EEUU, Sudáfrica o India, aunque se ha remarcado que
estos países tampoco han buscado obstaculizar el trabajo del área de género
y comercio.
2. Impactos y perspectivas de la nueva agenda
Las Joint Initiatives son un elemento novedoso en la agenda de las negocia
-
ciones multilaterales de comercio, tanto por los temas que incluyen como por
la modalidad con la que se los aborda.
En cuanto a los temas, la nueva agenda muestra una cierta capacidad de
adaptación de la Organización –en la voluntad de los países miembros– a
las demandas del siglo XXI en un doble sentido. La OMC se aggiorna por
un lado al imperativo tecnológico y la demanda de los agentes económicos,
destacándose en este sentido la centralidad y dinamismo del comercio elec
-
trónico, y en menor medida, también de facilitación de inversiones como
temas centrales para el comercio internacional actual. La OMC muestra en
este nuevo enfoque también una cierta respuesta a las demandas por mayor
legitimidad económica y social en la globalización, abordando entonces te-
mas como MIPYMES y Género. En todos los casos se trata de la ampliación
del alcance de la OMC a una denición mucho más amplia respecto de qué es
la política comercial y sus efectos. Se trata incluso de temáticas en las que la
mayoría de los gobiernos a nivel nacional aún no tienen una política o legis-
lación denida. Las experiencias más signicativas provienen de acuerdos
comerciales regionales de tipos profundos, que buscan posicionarse como
templates en el escenario multilateral.
En cuanto a la modalidad de negociaciones, el rasgo distintivo es el enfo
-
que menos que multilateral, como instancia intermedia previa a un eventual
abordaje con la totalidad de los miembros. También es destacable el hecho
de que no todos los temas aspiren a ser agendas de negociación y sean más
bien planes de acción donde la secretaría de la OMC toma un papel relevante.
Ello modica de manera sustantiva el rol de la OMC en la gobernanza global,
pasando de la gura de “foro para las negociaciones entre los miembros”,
conforme lo establece el Tratado de Marrakech, a ser un agente con cierta
actoridad –actorness en el plano internacional
25
.
25
Ello tiene implicancias relevantes para el diseño institucional, las cuales requieren de una
profundización de las investigaciones en tal sentido.
52 STUDIA POLITICÆ Nº 52 primavera/verano 2020/2021
En cuanto a los países detrás de las iniciativas, se aprecia un desvanecimiento
de la tradicional distinción entre países en desarrollo y países desarrollados
respecto del abordaje de la vieja agenda vis a vis los nuevos temas. Las coali-
ciones son particulares de cada una de las Joint Initiatives, no presentándose
coaliciones de tipo de bloque
26
. Los países en desarrollo tienen presencia en
todas ellas y son incluso impulsores de algunos de los temas. En todas las ini-
ciativas ha tenido participación Argentina, como antrión de la Conferencia
Ministerial, así como Brasil. También en todas las iniciativas ha sido parte
China y la Unión Europea. En cambio, EEUU solo ha participado en las ne-
gociaciones de comercio electrónico. El Grupo Africano e India han tendido,
por su parte, a objetar el progreso de las conversaciones de las iniciativas
conjuntas, reclamando el foco de la atención en la agenda pendiente de la
Ronda Doha. La excepción en ello es la regulación doméstica de servicios,
que se entiende como parte del mandato dinámico del GATS.
Como señalan Hannah, Scott y Wilkinson (2018) y Zelicovich (2019), dada
esta distribución de actores e intereses, y dado el contexto de crisis de globa
-
lización, el plurilateralismo parece ser la única vía posible para que la OMC
aborde nuevos temas de negociación
27
. Ninguna de las negociaciones aspira
a ser plurilateral por elección, sino que esta modalidad se presenta como la
única vía posible dadas las restricciones del contexto. A futuro, sin embargo,
no es claro si las conversaciones y negociaciones buscarán obtener un man
-
dato multilateral; si, por el contrario, buscarán posicionarse como un acuerdo
plurilateral en el marco del Acuerdo de Marrakech
28
–en cuyo caso es confu-
so cuál sería el incentivo de los países que no son parte de las Joint Initiatives
para brindar su acuerdo–; o si se tratará de una nueva modalidad ad hoc.
Aún con este margen de incertidumbre, es menester notar que este foro –cen
-
tral en el diseño del Orden Liberal Internacional y cuestionado por su falta
de resultados como ámbito de negociaciones– sigue siendo el ámbito elegido
por los países miembros a la hora de buscar una cooperación institucionali-
26
Para una tipología de coaliciones negociadoras en la OMC véase Narlikar (2005).
27
Para Bacchus esta apuesta por una dinámica plurilateral es solo transitoria; más bien una
herramienta procedimental para arribar a acuerdos que ambicionan ser multilaterales, pero
están constreñidos para lograr dicha meta (Bacchus, 2018).
28
Este acuerdo establece que para adoptar una decisión relativa a la adopción de un acuerdo
plurilateral, se requiere el consenso de los miembros. Se estipula además que “Los Acuer-
dos Comerciales Plurilaterales no crean obligaciones ni derechos para los Miembros que
no los hayan aceptado”.
JULIETA ZELICOVICH 53
zada para las relaciones comerciales internacionales. Conforme lo analizado,
el desarrollo de las Joint Initiatives entre 2017 y 2019 contribuyen a los dos
argumentos planteados a inicio de este trabajo: por un lado, que existe una
puesta en valor de la Organización Mundial de Comercio como el mejor
escenario para la cooperación y coordinación de la regulación del comercio
internacional –y que esa demanda sigue existiendo–; y por otro lado, que se
ponen de maniesto algunas novedades: un esquema fragmentado en cuanto
al abordaje de los temas abarcados y ya no un paquete de temáticas conjun-
tas, una dinámica plurilateral y de múltiples velocidades en la modalidad de
aplicación, y una mayor presencia de la propia OMC como actor en la arena
internacional. Así, la OMC lejos de desvanecerse parece esbozar un nuevo
rol en el marco de la crisis de globalización.
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