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In Memoriam Jean-Yves Calvez
por Nelson-Gustavo Specchia
Desde este número, Studia Politicæ ya no cuenta con uno de sus valedores más desta-
cados. En enero de 2010 falleció en París el filósofo Jean-Yves Calvez, amigo nuestro y
miembro del Comité Académico de la revista, víctima de un edema pulmonar, a los 82
años.
Cuando fundamos Studia Politicæ, en la primavera de 2003, Jean-Yves Calvez fue uno
de los académicos que tuvimos como referencia, sus opiniones y consejos sobre las ca-
racterísticas de la publicación que iniciábamos contribuyeron sustantivamente a darle el
tono que tendría la revista. Por ello, precisamente, le confiamos el ensayo de largada, el
primer artículo del número 01 lleva su firma: “El marco internacional”, donde Calvez
ofrece su visión del mundo que comenzaba a emerger después de la crisis de 2001.
La vinculación —especialmente la académica— de Calvez con la Argentina fue larga y
generosa. Comenzó a fines de los años cincuenta, cuando los jesuitas fundaron el Cen-
tro de Investigación y Acción Social (CIAS) en Buenos Aires, en 1958. Su interés por
el Tercer Mundo, la doctrina social de la iglesia y su relación con los pensamientos crí-
ticos, con América latina, y dentro de ella con nuestro país, hicieron que fuera un visi-
tante tan habitual como imprescindible en el crecimiento de la reflexión local en el
campo de las ciencias sociales.
Una vinculación, además, que excedió el aporte intelectual, comprometiéndose perso-
nalmente en los momentos más críticos de la coyuntura histórica. Cuando, para enfren-
tar la crisis argentina tras la desaparición abrupta del gobierno de la Alianza, en 2002 se
armó el Foro Social, empresarios, representantes de diferentes confesiones religiosas,
gestores culturales y líderes de organizaciones no gubernamentales le pidieron a Cal-
vez, figura al mismo tiempo comprometida y de una trayectoria intachable, que lo pre-
sidiera.
Ayudaba mucho su paciencia, su saber escuchar, su humildad y ese encantador univer-
salismo multicultural que impregnaba su pensamiento (además del perfecto castellano
con las erres fuertes, también hablaba y escribía en italiano, inglés, ruso y alemán).
Jean-Yves Calvez había nacido en 1927 en Côtes-d’Amor, departamento de la Bretaña
francesa. Entró en los jesuitas en 1943 y se ordenó sacerdote en 1957. Fue provincial de
la Compañía de Jesús en Francia de 1967 a 1971 y asistente del padre Pedro Arrupe,
general de los jesuitas, entre 1971 y 1983. De esta experiencia en Roma surgió su bio-
grafía del general vasco, El padre Arrupe, profeta en la iglesia del concilio. Calvez mis-
mo fue perito en el Vaticano II, donde tuvo a su cargo la redacción de documentos con-
ciliares sobre filosofía política y economía, sus dos principales áreas de estudio.
Su contribución intelectual a la ciencia política comenzó muy temprano, a los 29 años
publicó El pensamiento de Karl Marx. Al igual que otra obra de la misma época (Mar-
xismo y Humanismo, del también jesuita francés Pierre Bigó), este libro inicial de Cal-