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STUDIA POLITICÆ
15 ~ invierno 2008
Hans, La lucha por el poder y por la paz, Buenos Aires, Sudamericana, 1961, Cuarta
Parte, Capítulo XI. Otro que ha hecho esto, pero desde el punto de vista de la conforma-
ción o modificación del régimen internacional ha sido K
RASNER, Stephen, Structural
Conflict: The Third World Against Liberalism, California, University of California,
1985. Hay una traducción al español: Conflicto estructural: El tercer mundo contra el li-
beralismo global, Bs. As., GEL, 1989. Algunos otros consideran que los Estados de la
periferia están prácticamente “condenados” al subdesarrollo y la dependencia. Autores
como Karl Deutsch opinan que aquellos miembros del sistema que carecen de poder
para generar o al menos modificar reglas, son “despreciables” desde el punto de vista
del análisis teórico. D
EUTSCH, Karl y BURTON, John, International Relations: a General
Theory, Londres, Cambridge University Press, 1965. Ver también D
EUTSCH, Karl, The
Nerves of Government. Models of Political Communication and Control, New York, The
Free Press, 1966.
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Johan Galtung estudió en profundidad esta problemática. GALTUNG, Johan, La Co-
munidad Europea: Una superpotencia en marcha, Buenos Aires, Nueva Visión, 1973.
También, GALTUNG, Johan estudió muy bien este tema en “Una Teoría Estructural de la
Integración”, en Revista de la Integración, BID/INTAL, Nov. 1969, Nº 5. Igualmente,
O’D
ONNELL, Guillermo y LINK, Delfina, Dependencia y autonomía, Buenos Aires, Amo-
rrortu, 1973.
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Muchos Estados (gobiernos de turno) no se plantean objetivos. En general, su políti-
ca exterior es el resultado de una “reacción” frente a situaciones externas que “impac-
tan”, más que una “acción” en función de un proyecto explícito o implícito. Hay casos
en que el establecimiento de un vínculo dependiente, hace que los decisores establezcan
su política exterior siguiendo los lineamientos de la potencia hegemónica. Uno se cues-
tiona hasta qué punto esto puede ser considerado una política externa. Al menos no lo es
desde el punto de vista de la “acción” externa; más bien lo es desde el punto de vista de
la “reacción frente a demandas o imposiciones externas” o a la “resolución de pro-
blemas”.
obediencia” o “resistencia” no son la “regla”, ya que muchos decisores con-
sideran que los costos de la subordinación son menores a los de las actitu-
des “autonómicas”. O, por otra parte, los decisores, por corrupción o con-
veniencia personal o de clase, responden más a los interesases del
“dominante” que a los de la Nación.
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La racionalidad en la política
Una política exterior racional, trata de llevar al mínimo los riesgos y
maximizar los beneficios para los objetivos que se están planteando.
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Esto requiere de la “prudencia” política, o la consideración de las conse-
cuencias políticas de una acción aparentemente moral o excesivamente te-
ñida de la ideología que se ostenta. La ética política considera actuar
acorde con la limitación y la necesidad. Consiste por lo tanto en saber
medir los obstáculos, las dificultades, los peligros; en conocer las causas
de los hechos, procesos o fenómenos y actuar teniéndolas en considera-