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del país, debido al elevado número de sus miembros y al activismo que
practican, obligando a las fuerzas de seguridad del reino magrebí a perma-
necer en un constante estado de alerta.
El monarca marroquí, Mohamed VI, cedió a los reclamos populares, espe-
cialmente de los jóvenes. Ello implicó acceder a la reforma de la Constitu-
ción tratando de adecuar una monarquía considerada, por muchos, como
obsoleta. Como resultado de la misma se destacan:
El Rey podrá nombrar al Jefe del Gobierno, exclusivamente, en el seno del
partido vencedor de las elecciones. Anteriormente, esta elección podía ha-
cerla, incluso, por fuera de los miembros del parlamento. También manten-
drá bajo su autoridad a las Fuerzas Armadas y la política exterior. Si bien
continuará ejerciendo como única autoridad espiritual (Comendador de
Creyentes), pierde el carácter “sagrado” de su persona. Asimismo, podrá di-
solver el parlamento y ejercer el denominado “derecho de gracia”.
En cuanto al Jefe de Gobierno, éste presidirá el Consejo de Gobierno, nom-
brará a ministros y altos cargos, podrá disolver la cámara baja y tendrá la
iniciativa legislativa.
Por último, el parlamento tendrá la facultad del “voto la confianza” o “cen-
sura” al gobierno por mayoría absoluta, podrá crear comisiones de investi-
gación y también de otorgar amnistías.
El 1 de julio, la mencionada reforma fue sometida a un referéndum consti-
tucional en el marco de una jornada de alta participación donde los votantes
brindaron su apoyo masivo a la misma (98,5 %).
A pesar de los cambios realizados y de los anuncios, la juventud del “Movi-
miento de 20 de febrero”, llamado así por ser la fecha en la que comenza-
ron las protestas en Marruecos, continúa manifestándose regularmente en
las principales ciudades del país en reclamo a un cambio político aún más
profundo.
Reino Árabe Saudita
El Estado ejerce un férreo control político y social que impide que el des-
contento se exteriorice. Hoy se debate entre su alianza con EE.UU., los nu-
merosos y activos miembros de Al Qaeda que operan en su territorio, y el
miedo a la influencia iraní sobre las minorías chiítas de un reino mayorita-
riamente sunita. En relación a los reinos vecinos, ha establecido una alianza
en el seno del Consejo de Cooperación del Golfo (Bahrein, Kuwait, Omán,
Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos) con el fin de contener
EMILIO A. RUFAIL – MILTON E. ESCOBAR