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El Convenio 169 de la OIT establece que las distintas instancias de gobierno deben re-
conocer la preeminencia de los pueblos originarios sobre sus tierras y regularizar su ac-
ceso. También, tienen el derecho sobre el uso, administración y conservación de dichos
territorios, sus recursos naturales y a intervenir (dando consentimiento) sobre toda ac-
ción de los gobiernos que los afecte. Además, el convenio regula aspectos vinculados
con políticas laborales, educación, vivienda, artesanías, seguridad social y salud.
tiguos pobladores, estos emplazamientos estaban consolidados a principios
del siglo XX, cuando nuevas familias se asientan para desarrollar su modo
habitual de vida y, además, trabajar en los desmontes. Durante el siglo XX,
los pueblos de La Loma fueron la principal comunidad guaraní de la región.
“Estos tres asentamientos estaban ubicados sobre la colina boscosa que do-
mina hacia el oeste la fábrica del Ingenio San Martín del Tabacal, conocida
en la zona simplemente como La Loma, y que el ingenio nunca usó con fi-
nes productivos.” (Gordillo, citado por Buliubasich, 2005:9)
El ingenio azucarero San Martín del Tabacal comienza sus actividades en
1920, siendo los guaraníes “inmediatamente integrados a la dinámica de
trabajo de la zafra, en particular por sus reconocidas habilidades como agri-
cultores” (Gigena, 2008:2). Entre 1964 y 1970 se da el progresivo desalojo
por parte del ingenio de esos pueblos de la zona denominada genéricamen-
te La Loma. En sucesivas etapas se fueron vaciando los diversos pueblos
hasta la salida del último grupo, conducido por el fraile franciscano Roque
Celli quien, en el año1937, había fundando una misión en el pueblo La Ca-
pilla. Sin embargo, los guaraníes de la Comunidad El Tabacal mantuvieron,
por cerca de 40 años, un vínculo constante con La Loma extrayendo leña y
visitando sus cementerios.
En 2001 los habitantes guaraníes de Hipólito Irigoyen comienzan a organi-
zarse, acción que se traduce, entre otras cosas, en su inscripción como co-
munidad con personería jurídica. Es un dato significativo el que adopte para
sí el nombre El Tabacal, que remite al ingenio que los desalojó y expropió
de su tierra, y no el de La Loma, que refiere a sus territorios ancestrales. En
septiembre del 2003 decenas de familias decidieron tomar posesión de La
Loma y comenzaron a planear la nueva comunidad. La toma duró 6 días
hasta que, sin mediar una orden judicial, la policía los expulsó violentamen-
te. (Gordillo, 2004)
Desde ese momento y hasta la actualidad, los guaraníes están en una dispu-
ta abierta con el ingenio por la posesión de esos territorios. Amparados en
lo que dispone el Convenio 169 de la OIT
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argumentan su posesión y su
derecho a la tierra ancestral. El ingenio, por su parte, ha esgrimido una serie
de fundamentos para sostener su propiedad legítima: además de ampararse
en supuestos títulos legales, ha aducido que los guaraníes de la zona son
ANDREA GIGENA – GRISELDA IBAÑA