
STUDIA POLITICÆ
09 ~ invierno 200664
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Los diez países latinoamericanos son: Antigua y Barbuda, Barbados, Argentina,
Brasil, Chile, Guyana, Jamaica, Perú, Trinidad y Tobago, y Venezuela.
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OVIEDO, Eduardo D., “Nuevos ejes de la política exterior china para América La-
tina”, en revista Agenda Internacional, Año 1, Nº 2, Buenos Aires, 2004, ps. 82-88.
Desplome del multilateralismo
El viaje del presidente Hu Jintao a América Latina giró en torno
al interés chino por alcanzar el reconocimiento como economía de
mercado. En Brasilia, Buenos Aires y Santiago los funcionarios
públicos evaluaron distintas alternativas y coincidieron, finalmen-
te, en otorgarle dicho tratamiento al país asiático. Hacia mediados
del 2005 más de treinta países había reconocido a China su carác-
ter de economía de mercado, incluido diez latinoamericanos
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. La
adhesión de Australia a esta política en abril de ese mismo año,
significó un paso cualitativo importante, por su carácter de econo-
mía intermedia, altamente integrada a las grandes potencias.
A pesar de estar vigente el proceso de negociación entre el Mer-
cado Común del Sur (MERCOSUR) y China, fracasó la acción
conjunta del bloque, por el obstáculo que significó el vínculo po-
lítico que Paraguay mantiene, desde 1957, con la “República de
China en Taiwán”. Así, cada una de las partes —per se— adoptó
la decisión unilateral de reconocer dicho estatuto, mediante memo-
rando de entendimiento, en los casos de Brasil y Argentina, y co-
municado conjunto, en el firmado por Chile.
Resultaba imposible, pues, pensar que el MERCOSUR como orga-
nización reconocería el estatuto de economía de mercado. Varias
críticas, de los partidos políticos opositores a la decisión unilate-
ral del gobierno argentino, giraban en torno a la defensa de la di-
plomacia multilateral, es decir, ¿por qué el gobierno no había pro-
piciado un reconocimiento conjunto en el marco del
MERCOSUR? Al igual que en el “diálogo MERCOSUR–Estados
Unidos”, la coordinación de políticas comerciales del bloque po-
dría haber acotado la asimetría de poder en la negociación, con
consecuencias más beneficiosas para el interés regional. Aunque
hemos explicado este punto
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, las críticas de varios políticos y