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1
Profesor titular de la Universidad Nacional de Rosario; Investigador adjunto
del CONICET.
Eduardo Daniel Oviedo
1
Resumen
El reconocimiento de China como una economía de merca-
do y el concepto de relaciones estratégicas son, a nuestro
entender, dos temas principales del memorando de entendi-
miento, firmado durante la visita del presidente Hu Jintao a
la Argentina, en noviembre de 2004. El documento repre-
senta un hito importante en las relaciones bilaterales, pues
promueve el vínculo comercial a partir del incremento de
las exportaciones argentinas al país asiático, basada en el
principio chino de “equilibrio positivo”. Sin embargo, la fir-
ma de memorandos de entendimientos y comunicados con-
juntos con países de América Latina representó el fracaso
Economía de mercado relación
estratégica con China.
Análisis preliminar tras la
visita de Hu Jintao a la
Argentina.
STUDIA POLITICÆ Número 09 ~ invierno 2006.
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales,
de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
Código de Referato: SP.35.VIII-IX.educc/2006.
STUDIA POLITICÆ
09 ~ invierno 200662
de la diplomacia multilateral del MERCOSUR, el aleja-
miento del protocolo de adhesión de China a la Organiza-
ción Mundial del Comercio y la ideología del multilateralis-
mo. Mientras tanto, el nuevo eje de las relaciones pasa por
comprender la idea de asociación estratégica, necesitando
profundizar su estudio para saber qué es lo que los chinos
entienden por este concepto, erróneamente asimilado en Ar-
gentina a la tradicional alianza comercial y financiera man-
tenida, a fines del siglo XIX, con el Reino Unido.
Abstract
The reconnaissance of Chinese economy market and the
concept of strategic association are the principal issue in the
memorandum of understanding, signed when the president
Hu Jintao visit Argentina, in November of 2004. The docu-
ment is an important landmark in the bilateral relations, be-
cause promotes the commercial entail through increase Ar-
gentina export to this Asia country, in bas of Chinese
concept of “positive equilibrium”. However, the signature of
memorandum of understanding and joint communicate with
the Latin America countries represented the failure of MER-
COSUR multilateral diplomacy, the withdrawal of China ac-
cess to World Trade Organization Protocol and the multila-
teralism ideology. Meanwhile, the new axis of relations pass
to understand the strategic association idea, needing deepen
his study for knowledge what the Chinese understanding for
this concept, erroneously assimilate in Argentina with the
traditional commercial and financial alliance with the Uni-
ted Kingston, in the 19
th
century.
Introducción
E
n ocasión de la reunión cumbre de la Conferencia Económi-
ca del Asia Pacífico (APEC) celebrada en Santiago de Chi-
le, los presidentes de Corea del Sur, China y Vietnam lleva-
ron a cabo visitas de Estado a la República Argentina en noviem-
bre de 2004. La más destacada —por la importancia política y
económica de su país— fue la del presidente chino Hu Jintao,
63
2
A diferencia de Brasil y Chile, el gobierno argentino no ha publicado el texto
del documento firmado con China en la página Web del Ministerio de Relaciones
Exteriores, Comercio Internacional y Culto. Existen textos publicados por la
prensa, como el difundido por el diario Clarín de Buenos Aires, tomándose el
mismo como referencia para el presente artículo.
quien comenzó su gira por América Latina en Brasil, continuando
en Argentina, Chile y Cuba.
El tratamiento otorgado por el Gobierno Nacional fue de visita de
Estado, en retribución a la realizada por el presidente Néstor Kir-
chner a China en junio de 2004, donde ambos líderes iniciaron
una intensa relación personal.
A partir del consenso alcanzado entre ambos presidentes, el 17 de
noviembre, las partes firmaron el Memorando de Entendimiento
entre la República Argentina y la República Popular China sobre
Cooperación en Materia de Comercio e Inversiones
2
.
Este memorando presenta dos contenidos esenciales: el reconoci-
miento, por parte de la República Argentina, del estatuto de eco-
nomía de mercado de la República Popular China y, la “formación
y desarrollo de relaciones estratégicas” entre ambas naciones. Dos
aspectos que impulsan el vínculo bilateral a un estadio superior al
actual, pero que despiertan interrogantes sobre el nuevo tipo de
relación que ambos Estados desarrollarán en el futuro. El prime-
ro, aunque desvirtúa la política oficial de defensa del multilatera-
lismo al igual que limita la aplicación de medidas antidumping,
resuelve potenciales conflictos comerciales y facilita el acceso a
mercados, tanto para productos chinos como argentinos. El segun-
do, requiere profundizar el estudio de qué entienden los chinos
por “relaciones estratégicas”.
Resulta necesario, pues, ahondar en el análisis del memorando de
entendimiento, con el fin de aclarar los intereses que llevaron a
su firma; la incongruencia entre ideología y praxis gubernamen-
tal; y el nuevo concepto de relaciones estratégicas, además de
comparar su contenido con los firmados por los gobiernos de
Brasil y Chile.
EDUARDO DANIEL OVIEDO
STUDIA POLITICÆ
09 ~ invierno 200664
3
Los diez países latinoamericanos son: Antigua y Barbuda, Barbados, Argentina,
Brasil, Chile, Guyana, Jamaica, Perú, Trinidad y Tobago, y Venezuela.
4
OVIEDO, Eduardo D., “Nuevos ejes de la política exterior china para América La-
tina”, en revista Agenda Internacional, Año 1, Nº 2, Buenos Aires, 2004, ps. 82-88.
Desplome del multilateralismo
El viaje del presidente Hu Jintao a América Latina giró en torno
al interés chino por alcanzar el reconocimiento como economía de
mercado. En Brasilia, Buenos Aires y Santiago los funcionarios
públicos evaluaron distintas alternativas y coincidieron, finalmen-
te, en otorgarle dicho tratamiento al país asiático. Hacia mediados
del 2005 más de treinta países había reconocido a China su carác-
ter de economía de mercado, incluido diez latinoamericanos
3
. La
adhesión de Australia a esta política en abril de ese mismo año,
significó un paso cualitativo importante, por su carácter de econo-
mía intermedia, altamente integrada a las grandes potencias.
A pesar de estar vigente el proceso de negociación entre el Mer-
cado Común del Sur (MERCOSUR) y China, fracasó la acción
conjunta del bloque, por el obstáculo que significó el vínculo po-
lítico que Paraguay mantiene, desde 1957, con la “República de
China en Taiwán”. Así, cada una de las partes —per se— adoptó
la decisión unilateral de reconocer dicho estatuto, mediante memo-
rando de entendimiento, en los casos de Brasil y Argentina, y co-
municado conjunto, en el firmado por Chile.
Resultaba imposible, pues, pensar que el MERCOSUR como orga-
nización reconocería el estatuto de economía de mercado. Varias
críticas, de los partidos políticos opositores a la decisión unilate-
ral del gobierno argentino, giraban en torno a la defensa de la di-
plomacia multilateral, es decir, ¿por qué el gobierno no había pro-
piciado un reconocimiento conjunto en el marco del
MERCOSUR? Al igual que en el “diálogo MERCOSUR–Estados
Unidos”, la coordinación de políticas comerciales del bloque po-
dría haber acotado la asimetría de poder en la negociación, con
consecuencias más beneficiosas para el interés regional. Aunque
hemos explicado este punto
4
, las críticas de varios políticos y
65
5
SILVA TORRES, Claudia, “China ‘suspende’ mais 15 empresas de soja brasileira”,
en BBC Brasil, 14 de junio de 2004.
6
Concepto acuñado por MAIRAS, Luis, “Los escenarios internacionales y el pro-
ceso de formación de las políticas exteriores”, en W
ILHELMY, Manfred (comp.),
La formación de la política exterior, GEL, Buenos Aires, p. 394.
economistas se orientaron en esta dirección. Como resultado, Chi-
na pasó de una situación de relativa debilidad e imposibilidad de
negociar el estatuto con el MERCOSUR, al uso de la diplomacia
bilateral que exhibe el acceso a mercado como contraprestación
principal.
Frente al beneficio de no negociar su estatuto con el MERCO-
SUR, China actuó bilateralmente en las capitales latinoamericanas,
presionando con posibles trabas al comercio y potenciales inver-
siones. Obviamente, a la Argentina le tocó a las semillas y aceites
oleaginosos, productos que, en el año 2003, representaron el 84 %
del total de las exportaciones a ese país. El llamado Aviso 73 so-
bre aceites y las críticas a la calidad de granos amenazaban inte-
rrumpir las ventas oleaginosas, en detrimento no solo de la econo-
mía, sino también del propio Gobierno Nacional, que financia el
aparato estatal a partir de las retenciones impositivas aplicadas a
dichas exportaciones. Situación similar le sucedió a Brasil cuando
días antes de la visita de Lula a China, el gobierno comunista de-
tuvo embarques de cereales cuando iban a ser descargados en
puertos chinos, suspendiendo a quince empresas exportadoras de
soja por supuesta contaminación
5
.
Fiel al concepto “divide y reinarás”, el gobierno chino planteó bi-
lateralmente el tema, y descargó toda la energía proveniente de su
poder político, ahora concentrado en la figura de Hu, y exhibió su
amplio mercado como recompensa para quienes tengan comporta-
mientos favorables al reconocimiento. Ante esta iniciativa, la polí-
tica exterior argentina, del mismo modo que la chilena y brasileña,
corroboró el “estilo reactivo”
6
de las políticas latinoamericanas,
mientras que los términos chinos “iniciador”(
) y “tomar la
iniciativa después del ataque” (
) describen el rol de los ac-
tores en el proceso de negociación.
EDUARDO DANIEL OVIEDO
STUDIA POLITICÆ
09 ~ invierno 200666
7
OMC, Protocolo de Adhesión de la República Popular China, WT/L/432, 23
de noviembre de 2001.
8
KIRCHNER, Néstor, “Discurso ante la Asamblea Legislativa”, Buenos Aires, 1°
de marzo de 2003. Reiterado los años 2004 y 2005.
9
KIRCHNER, Néstor, “Discurso ante la 58ª Asamblea Anual de la ONU”, Nueva
York, 25 de septiembre de 2003.
10
OVIEDO, Eduardo D., “El error del multilateralismo”, en diario La Nación, su-
plemento “Enfoques”, Buenos Aires, 8 de junio de 2003, p. 2.
También queda clara la incongruencia entre el protocolo firmado,
la decisión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y
la concepción ideológica del gobierno. La organización definió a
China como una “economía en transición”, y el Consejo General
y los órganos subsidiarios de la OMC tienen a su cargo los me-
canismos de examen anual del proceso, estipulado en el artículo
18 del protocolo de adhesión
7
. Es decir, la política del gobierno
de Kirchner hacia China superó la decisión de la organización,
entendiendo que China es una economía de mercado y no de
transición, comportamiento discordante con el respeto a la mul-
tilateralidad planteado ante la Asamblea Legislativa
8
y las Na-
ciones Unidas
9
.
Nuevamente, los intereses nacionales —medidos en términos del
mantenimiento del vínculo comercial y potenciales inversiones
chinos— primaron por encima de la visión ideológica. Como plan-
teamos desde el inicio de la gestión del presidente
10
, la defensa
del multilateralismo es recurrentemente denostada por la práctica
internacional de respeto por los intereses. La diplomacia multila-
teral —al igual que la bilateral y la multi-bilateral— es un medio,
instrumento o mecanismo para la defensa de los intereses naciona-
les y no se confunde con éstos.
Reconocimiento del estatuto de economía de mercado
El eje central del memorando de entendimiento gira en torno de su
artículo primero, mediante el cual la República Argentina “recono-
ce el estatuto de ‘economía de mercado’ a la República Popular
67
11
Memorando de entendimiento entre la República Argentina y la República
Popular China sobre cooperación en materia de comercio e inversiones, Buenos
Aires, 17 de noviembre de 2004.
12
OMC, ob. cit., parte I, artículo 15, inciso a), ítem ii).
China y declara su decisión de no aplicar ningún trato discrimina-
torio a las importaciones provenientes de la China.”
11
.
Conforme al Protocolo de Adhesión de China a la OMC, el recono-
cimiento oficial como economía de mercado, elimina el derecho que
le asiste a la Argentina, como país importador, de “utilizar una meto-
dología que no se base en una comparación estrictamente con los
precios internos o los costos en China”
12
en el caso de los productos
sometidos a investigación por dumping. Hasta la firma del memoran-
do, la Argentina aplicaba 14 medidas antidumping sobre productos
originarios de China, como se observa en el siguiente gráfico.
Gráfico N° 1
APLICACIÓN EN ARGENTINA DE DERECHOS ANTIDUMPING
SOBRE LOS PRODUCTOS ORIGINARIOS DE CHINA (vigentes al 20/11/2004)
Casos en Plazo Vencimiento
Tipos de productos que se aplicaron promedio de de los
derechos vigencia (años) derechos
Bicicletas y sus partes 2 5,0 julio 06 / mayo 07
Cauchos y sus manufacturas 2 5,0 mayo 07 / marzo 08
Herramientas metálicas 1 3,0 agosto 07
Juegos y juguetes 1 3,0 noviembre 07
Manufacturas diversas 2 5,0 octubre 06 / febrero 07
Máquinas, aparatos y sus partes 4 2,2 diciembre 04 / febrero 05
abril 05 / diciembre 05
Productos de maderas 1 3,0 diciembre 06
Productos químicos 1 2,0 diciembre 04
Total general 14 3,5
Fuente: Ecolatina en base a CNCE.
De no haberse oficializado el reconocimiento, la Argentina hubiese
podido realizar investigaciones por dumping durante un periodo de
quince años, contados a partir del acceso de China a la OMC en di-
EDUARDO DANIEL OVIEDO
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09 ~ invierno 200668
13
China: los sinsabores de la “economía de mercado”, en Ecolatina, Informe
Económico Semanal, Nº 483, Buenos Aires, 19 de noviembre de 2004.
14
OMC, ob. cit., artículo 16.1.
15
Ibidem, artículo 16.3.
ciembre de 2001, tomando en consideración los precios de un tercer
país comparable, y no los precios o costos en China de la rama de la
producción sometida a investigación. Dado que ahora se trata de una
economía de mercado, deberá tener en cuenta los precios y costos en
China que, como sabemos, distan lejos de los precios y costos inter-
nacionales, salvo que el gobierno chino decida apreciar el yuan, mo-
neda que lleva una década de estabilidad entre 8.25 yuanes por dólar.
Medida difícil de aplicar, pues sus productos perderían competitivi-
dad internacional, algo que el gobierno chino busca acrecentar con el
reconocimiento de economía de mercado. Por eso, coincidiendo con
el informe de la consultora Ecolatina, la Argentina “está limitando la
aplicación de un instrumento de regulación comercial muy relevante
en el intercambio bilateral, como es el antidumping”
13
.
Aun así, queda habilitada la aplicación del “mecanismo de salva-
guardia de transición para productos específicos”, establecido en
el punto 16 del mismo protocolo. Nos referimos al caso de que la
importación de productos chinos “causen o amenacen causar una
desorganización del mercado para los productores nacionales de
productos similares o directamente competitivos”
14
.
Ante este hecho, el país importador podrá “retirar concesiones o
limitar de otro modo las importaciones pero sólo en la medida ne-
cesaria para prevenir o reparar la desorganización del mercado”
15
.
Ahora bien, estas medidas son transitorias y se aplicarán durante
un período de 12 años, a partir de la fecha de adhesión. Es decir,
expirarán el 11 de diciembre de 2013.
En consonancia, para prevenir la desorganización del mercado
ante el potencial ingreso masivo de productos chinos, el presiden-
te de la Nación promulgó los decretos 1859 y 1860, del 16 de di-
ciembre de 2004. El primero establece las normas generales para
la aplicación de las medidas de salvaguardia transitorias para pro-
ductos específicos frente a la desorganización del mercado; el se-
69
16
El decreto 1859 considera que existirá desviación importante de comercio
cuando el Ministerio de Economía y Producción considere que una medida adop-
tada por la República Popular China u otro país miembro de la OMC y aplicada
a determinado producto originario de la República Popular China para impedir o
remediar la perturbación del funcionamiento del mercado de ese miembro de la
citada Organización, causa o amenaza causar una desviación del comercio de ese
producto hacia el mercado argentino.
17
REPÚBLICA ARGENTINA, Decreto 1859/2004, Buenos Aires, 16 de noviembre
de 2004, artículo 26.
gundo regula el caso concreto de las limitaciones a los productos
textiles y de vestimentas provenientes de China.
El decreto 1859 reglamenta las medidas de salvaguardia instituidas
en el artículo 16, incisos 1, 2, y 3, del Protocolo de Adhesión, que
podrán aplicarse una vez realizadas las consultas amistosas con
China. En estas consultas puede surgir dos alternativas: que China
admita que sus importaciones son causa de distorsión del mercado,
adoptando las medidas correctivas necesarias para prevenir o repa-
rar el daño causado; o bien, que no se llegase a ningún acuerdo
entre las partes en un plazo de sesenta días a contar de la recepción
de la solicitud de las mismas, quedando la parte argentina libre de
adoptar medidas. En este último caso, el decreto estipula tres: una
restricción cuantitativa, un aumento de derechos de importación u
otra medida que disponga el Ministerio de Economía y Producción
tendiente al retiro de concesiones o limitación de importaciones.
En caso de que las medidas de salvaguardia para productos espe-
cíficos sean determinadas por la desviación del comercio
16
, los
factores a analizar son: a) el aumento real o inminente de la cuota
de mercado en el territorio nacional de las importaciones proce-
dentes de China; b) la naturaleza o alcance de la medida adoptada
o propuesta por China u otros miembros de la OMC; c) el aumen-
to real o inminente del volumen de las importaciones procedentes
de China debido a las medidas adoptadas o propuestas; d) las con-
diciones de oferta y demanda de los productos en cuestión en el
mercado local; e) el volumen de las exportaciones procedentes de
China destinadas al miembro o miembros de la OMC que aplican
una medida de salvaguardia provisional o definitiva
17
.
EDUARDO DANIEL OVIEDO
STUDIA POLITICÆ
09 ~ invierno 200670
El decreto, siguiendo el artículo 16 inciso 9 del Protocolo, determi-
na que el mecanismo de salvaguardias expirará doce años después de
la entrada en vigor del protocolo. Sin embargo, salvo que exista
acuerdo específico entre las partes, China dispondrá de medidas re-
torsivas si las medidas de salvaguardia aplicadas por la Argentina se
mantienen en vigor más de dos años (en caso de adoptarse como re-
sultado del aumento relativo de las importaciones) y tres años (en
caso de aumento absoluto de las importaciones). El Protocolo de
Adhesión en su artículo 16, inciso 6, faculta a China a suspender las
concesiones u obligaciones equivalentes a las exportaciones argenti-
nas. Por lo tanto, si bien el mecanismo expirará el 12 de diciembre
de 2013, en término máximo, China podrá ejercer retorsión sobre los
productos argentinos a partir del año 2008. Por eso, el decreto 1860,
que reglamenta las limitaciones a los productos textiles y de vesti-
mentas provenientes de China, adopta la restricción cuantitativa de
las importaciones con vigencia hasta el 31 de diciembre de 2008.
La aplicación de estas medidas está en contradicción con el artícu-
lo primero del memorando de entendimiento, donde la Argentina
ratifica “su decisión de no adoptar ningún trato discriminatorio a
las importaciones provenientes de la China”. Obviamente, es pro-
bable —como ha informado la prensa argentina— la existencia de
algún entendimiento tácito al margen del memorando, pues si bien
Argentina está facultada por el Protocolo de Adhesión a establecer
medidas de salvaguardia temporales, y el decreto 1860 establece
restricción a los textiles y vestimentas provenientes de ese país,
ambas medidas se alejan del contenido de su artículo primero.
Con este decreto, el Gobierno Nacional protege un sector productivo
de escaso volumen de producción, pero de mano de obra intensiva.
Este sector debería aprovechar el periodo que determina las salva-
guardias para reconvertir sus empresas, debido a que será muy difícil
mantener las mismas en el tiempo, sin afrontar la retorsión china so-
bre las exportaciones tradicionales argentinas. En última instancia, la
importancia del sector agro-exportador para la economía argentina y
las arcas del gobierno lo obligan, llegado el momento, a inclinarse a
favor de sus intereses. Otros productos —como bicicletas, juguetes,
productos químicos y de madera, etcétera— sufrirán el impacto inme-
diato del reconocimiento.
71
18
Memorando de entendimiento entre la República Argentina y la República
Popular China sobre cooperación en materia de comercio e inversiones, 17 de
noviembre de 2004, artículo 2.
La contraprestación china al reconocimiento
La diplomacia es un juego de toma y daca y, por lo tanto, el com-
portamiento argentino requería de una contraprestación china, en-
tendida en el texto del memorando como acceso de productos na-
cionales a su mercado e inversiones de ese país en Argentina.
El memorando establece el compromiso de ambas partes para que
el “valor anual de las exportaciones argentinas se incremente so-
bre el nivel actual, al menos en cuatro mil millones de dólares en
un período de cinco años”
18
. Si como nivel actual de exportacio-
nes consideramos U$S 2.500 millones, que es el volumen aproxi-
mado de exportaciones a noviembre de 2004, para fines del año
2009 debería ser de U$S 6.500 millones, implicando un creci-
miento del 160 % respecto al nivel de 2004.
Esta cláusula es loable, en el sentido de que el incremento de las
exportaciones consolida la tendencia de apertura de la economía y
el paradigma del Estado-exportador, pero al mismo tiempo, afian-
za el modelo agro-exportador, ahora funcional al proceso de mo-
dernización china. En una balanza comercial donde en el año 2003
el 84 % de la oferta exportable son frutos y aceites oleaginosos,
los márgenes de transformación del paradigma tradicional son es-
casos, ya que el aparato estatal financia gran parte de su presu-
puesto a partir de las retenciones impositivas al agro.
La propia dinámica del comercio bilateral hubiese alcanzado dicho
nivel sin necesidad de estipularlo en ningún acuerdo bilateral. Al ana-
lizar las exportaciones por quinquenio resulta claro que éstas han re-
currentemente superado dicho nivel. De un total de U$S 285 millones
en el año 1995 se pasa a un total de U$S 786 millones en el 2000 y,
de esta cifra, a U$S 2.500 en el 2004, sin necesidad de un compromi-
so expreso. De esta manera, la cláusula resulta obvia, en el sentido
que la Argentina —aun durante la feroz crisis del 2001— continuó
aumentando las exportaciones a China. Si se descuenta el crecimien-
to natural en el mismo periodo, estimado por los expertos en U$S
EDUARDO DANIEL OVIEDO
STUDIA POLITICÆ
09 ~ invierno 200672
19
Costos y beneficios de la nueva relación con los países asiáticos, en Informe
Económico Semanal, diario Infobae, Buenos Aires, diciembre 2004.
2.500 millones, se concluye que el beneficio neto comercial de los
acuerdos firmados por nuestro país sería inferior, llegando a los U$S
1.500 millones
19
. El gráfico Nº 2, muestra la evolución de las expor-
taciones e importaciones argentinas desde la normalización de las re-
laciones diplomáticas en 1972 hasta la firma del memorando.
Gráfico Nº 2:
COMERCIO BILATERAL ARGENTINO-CHINO
(en dólares estadounidenses)
o Exportaciones Importaciones Saldo
1972 2.580.000 460.000 + 2.120.000
1973 16.280.000 1.730.000 + 14.550.000
1974 91.000.000 1.000.000 + 90.000.000
1975 21.000.000 1.000.000 + 20.000.000
1976 3.000.000 ... + 3.000.000
1977 87.000.000 1.000.000 + 86.000.000
1978 62.000.000 7.000.000 + 55.000.000
1979 193.000.000 12.000.000 + 181.000.000
1980 188.800.000 32.700.000 + 138.200.000
1981 92.100.000 21.400.000 + 89.960.000
1982 136.600.000 10.300.000 + 126.300.000
1983 498.800.000 4.700.000 + 494.100.000
1984 74.900.000 6.100.000 + 74.290.000
1985 311.000.000 4.300.000 + 306.700.000
1986 252.100.000 9.600.000 + 242.500.000
1987 265.600.000 12.800.000 + 252.800.000
1988 361.800.000 10.800.000 + 351.000.000
1989 407.200.000 15.100.000 + 392.100.000
1990 241.000.000 12.100.000 + 228.900.000
1991 247.500.000 188.200.000 + 59.300.000
1992 128.300.000 483.890.000 - 355.600.000
1993 163.200.000 626.100.000 - 462.900.000
1994 268.500.000 728.800.000 - 460.300.000
1995 285.740.000 607.440.000 - 321.700.000
1996 607.440.000 697.880.000 - 90.440.000
1997 870.540.000 1.005.580.000 - 135.040.000
1998 673.030.000 1.165.830.000 - 492.800.000
1999 508.430.000 993.500.000 - 485.070.000
2000 786.740.000 1.153.610.000 - 366.870.000
2001 1.122.700.000 1.066.400.000 + 56.300.000
2002 1.039.870.000 329.330.000 + 710.540.000
2003 2.443.000.000 712.000.000 + 1.731.000.000
2004 2.305.000.000 937.000.000 + 1.413.000.000 (ene-sep)
Fuente: Fondo Monetario Internacional e INDEC.
73
Como señala la prensa china en Buenos Aires
20
, el memorando no
establece con claridad cómo se implementará dicho volumen. Más
del 80 % de las exportaciones se concentran en la soja, porcentaje
difícil de superar en el futuro. Las carnes —bovinas y aviares— y
las frutas muy difícilmente alcanzará dicho objetivo. Por eso, re-
sulta necesario diversificar las exportaciones y promoverlas con
éxito. Aquí ingresan otros productos funcionales a la moderniza-
ción china, como son el petróleo y los minerales.
Además, ante la presencia de algún factor que incida en el nivel de
crecimiento previsto ¿quién garantizará el cumplimiento del memo-
rando? Aquí se pone al desnudo el uso de la cláusula de cumpli-
miento prorrogado en el tiempo utilizada por la diplomacia china
en los procesos de negociación, conocido en el lenguaje popular
como “vender futuro” (
), que pueden concernir tanto a las
exportaciones, las inversiones o posiciones políticas. Es decir, en el
memorando de entendimiento la Argentina cambia un reconoci-
miento presente y concreto —el de economía de mercado— por la
potencial apertura del mercado chino a los productos nacionales.
No es la primera vez que sucede en la relación bilateral. El para-
digmático ejemplo de esta táctica son los cuatro protocolos sani-
tarios y fitosanitarios estipulados en el acuerdo por el cual finali-
zaron las negociaciones bilaterales para el acceso de China a la
OMC, firmado en Buenos Aires el 11 de marzo de 2000. En el
Anexo III de dicho documento, el gobierno chino comprometió su
promesa de firmar, antes del 31 de octubre de 2000, los protoco-
los sobre carnes bovinas, ovinas y menudencias cocidas, produc-
tos lácteos, frutas frescas y carne aviar. Sin embargo, este último
fue firmado recién el 16 de agosto de 2002, casi dos años después
del término estipulado en el acuerdo. Lamentablemente, la palabra
empeñada, fundamento del principio de buena fe, es inobservable
en la apertura del mercado chino a las exportaciones de productos
vegetales y animales de Argentina, más allá de las ventas de olea-
ginosas de las cuales China no puede dejar de prescindir.
20
El laberinto dejado por los cuentos mitológicos chinos, en Shijie Xinwen,
Buenos Aires, 26 de noviembre de 2004, p. A1.
EDUARDO DANIEL OVIEDO
STUDIA POLITICÆ
09 ~ invierno 200674
21
Memorando de entendimiento entre la República Argentina y la República Po-
pular China sobre cooperación en materia de comercio e inversiones, artículo 5.
22
En español: Administración General para la Supervisión de Calidad, Inspec-
ción y Cuarentena de la República Popular China.
Algunos protocolos sanitarios y fito-sanitarios que fueron objeto
de negociación en el año 2000, y que supuestamente hubiese per-
mitido el acceso de productos argentinos en condiciones adecua-
das, en términos reales, aun no habían sido implementados, por
falta de confección de los certificados sanitarios, producto de la
mora china. Por eso, el artículo quinto del memorando de enten-
dimiento rigurosamente establece “la rápida aprobación de los trá-
mites administrativos necesarios relacionados al acceso de merca-
do de los productos arriba mencionados”
21
.
Tras la firma del memorando de entendimiento parece existir un
cambio de actitud de la parte china. Su gobierno ha decidido cum-
plimentar el artículo quinto del memorando, que establece profun-
dizar las cooperaciones bilaterales en el ámbito de las regulación
e inspección sanitaria y fitosanitarias para asegurar el acceso de
productos de ambos países a los mercados, tomando como pará-
metro los requisitos establecidos en el acuerdo WTO/SPS.
En la práctica, esta cooperación se observó en el reconocimiento
del estatuto de país libre de aftosa con vacunación, inmediatamen-
te realizado tras el anuncio del comunicado publicado por la OIE,
a pesar de no ser un país miembro de dicha organización. Además,
funcionarios de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y
Alimentación y del SENASA viajaron inmediatamente a China, y
una delegación de Administración de Sanidad china (AQSIQ
22
)
visitó las plantas de producción de carne aviar en la Argentina en
el mes de enero de 2005. Es de esperar, que a corto plazo todos
los requisitos sanitarios y fitosanitarios estén implementados para
que nuevas variedades de productos argentinos puedan exportarse
a China en condiciones seguras para la población de ese país.
Las inversiones son otro tema central del memorando. Debido a
los anuncios realizados previos a la llegada del presidente Hu, las
inversiones se convirtieron en eje del debate en la opinión públi-
75
ca local. La magnitud del mismo, deliberadamente o no, opacó las
visitas de los presidentes de Corea del Sur y Vietnam, logrando
China ejercer ampliamente una política de prestigio, es decir, de
exhibición de poder, en Argentina.
En los resultados concretos, el gobierno chino estimulará a las ins-
tituciones financieras chinas a invertir en proyectos de factibilidad
aprobada para su ejecución en la República Argentina en sectores
como transporte de pasajeros, vivienda, energía, agricultura, indus-
trias básicas, telecomunicaciones, minerías y otros de interés mu-
tuo. También el interés de realizar emprendimientos conjuntos con
especial atención en las pequeñas y medianas empresas. Aunque,
bajo el argumento que China es una economía de mercado, es ob-
servable el desprendimiento del gobierno chino respecto de los in-
versores, lo cual obliga al Gobierno Nacional, en caso de inversio-
nes en los ítems mencionados, a evaluar las capacidades financieras
de las empresas que están dispuestas a invertir en la Argentina.
Según lo acordado, existe un compromiso de inversiones chinas
por casi veinte mil millones de dólares, distribuidos en distinto
rubros enunciados en el gráfico siguiente.
Gráfico Nº 3:
Monto de inversión Rubro a invertir
6.000 mil millones de dólares Viviendas populares y obras en infraestructura.
8.000 mil millones de dólares Servicios urbanos e interurbanos de trenes de pasajeros.
5.000 mil millones de dólares Acuerdo con ENARSA para la exploración de hidrocarburos
450 mil millones de dólares Comunicaciones
260 mil millones de dólares Tecnología satelital
Con tal motivo, se crearon dos grupos de trabajos: el primero,
contemplado en el memorando de Entendimiento sobre Coopera-
ción en Actividades Ferroviarias entre el Ministerio de Comercio
de China y el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Públi-
ca y Servicios de Argentina; el segundo, para el Estudio de la
Complementación Económica y Comercial Bilateral.
Ambas partes acordaron realizar la XVI reunión de la Comisión
Mixta de Cooperación Económica y Comercial en la ciudad de
Buenos Aires en el año 2005.
EDUARDO DANIEL OVIEDO
STUDIA POLITICÆ
09 ~ invierno 200676
23
OMC, ob. cit., Parte I: Disposiciones generales, artículo 2. Administración del
régimen de comercio, inciso C) Transparencia.
24
Idem, Parte I: Disposiciones generales, artículo 5. Derecho a tener actividad
comercial.
25
Idem, Parte I: Disposiciones generales, artículo 2. Administración del régimen
de comercio, inciso D) Revisión judicial.
Una decisión política, no económica
Desde el punto de vista académico, China carece de los requisitos
inherentes a las economías de mercado. Los contenidos del proto-
colo de adhesión a la OMC son una gran prueba de ello. Vale la
pena compararlo con los firmados por otros países que ingresaron
durante ese mismo año a la OMC para ver claramente las diferen-
cias existentes. Por ejemplo, el protocolo final demanda al gobier-
no chino transparencia
23
, el derecho de los particulares y empre-
sas a establecer relación comercial
24
e, incluso, hasta garantizar el
derecho de apelación
25
, puntos elementales para el establecimien-
to del vínculo comercial. Dista lejos del firmado con otras partes
contratantes que adhirieron entre los años 2000 y 2001, como Al-
bania, Croacia, Georgia, Lituania, Moldavia, Omán y Taiwán. Así,
el acuerdo debería haberse firmado cuando la República Popular
haya logrado la apertura y transparencia de su economía y tenga
un régimen administrativo y judicial que garantice el libre comer-
cio, objetivo claro de la OMC. Pero, aquí también, la diplomacia
de “vender futuro” tuvo éxito: China ingresaba a la OMC y se
comprometía a cumplimentar las obligaciones emanadas del acuer-
do de adhesión.
La OMC definió a China como “economía en transición”, la Comi-
sión de la Unión Europea rechazó preliminarmente reconocerla y
Estados Unidos aun debate este tema en el ámbito bilateral. Otros
países, entre ellos la Argentina, han reconocido dicho estatuto,
siendo cada vez mayor el número de Estados que lo hacen, en una
estrategia bilateral china que tiene su objetivo final en cercar a los
grandes mercados —Estados Unidos y la Unión Europea— presen-
tándolos ante el hecho consumado de la legitimidad otorgada por el
reconocimiento de la mayoría de los miembros de la OMC.
77
26
China: los sinsabores de la “economía de mercado”, en Ecolatina, Informe
Económico Semanal, Nº 483, Buenos Aires, 19 de noviembre de 2004.
27
REPÚBLICA FEDERATIVA DEL BRASIL, MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES,
Memorando de Entendimiento entre a República Federativa do Brasil e a Repú-
blica Popular da China sobre Cooperaçào em Materia de Comércio e Investi-
mento, Brasilia, 12 de noviembre de 2004, articulo 1.
En cuanto a Argentina, el reconocimiento del estatuto de economía
de mercado ha sido una decisión política, adoptada al más alto ni-
vel, que no está plasmada en la realidad económica china y, por lo
tanto, infundada desde la Ciencia de la Economía.
A su vez, el mismo factor económico, estimado en el mantenimien-
to de las exportaciones del complejo oleaginoso, la diversificación
de la oferta exportable y potenciales inversiones chinas en proyec-
tos nacionales, otorga contenido al interés nacional que determina la
decisión del reconocimiento. En última instancia, existe subordina-
ción de la economía a la decisión política, aunque ésta también re-
sulta fundamentada por aquélla. Los intereses del sector agropecua-
rio y agroindustrial —que aparece como “ganador relativo” en el
memorando
26
— y el porcentaje elevado de la sociedad que, confor-
me a las encuestas de opinión, entiende que hay que profundizar los
vínculos con China, legitimaron la orientación del gobierno.
La decisión de reconocer a China como economía de mercado sig-
nificó orientar al país hacia el concepto chino de “equilibrio positi-
vo” (
), en desmedro del “equilibrio negativo” ( ),
que implicaría la contracción del comercio bilateral. Este concepto
de “equilibrio positivo” es observable en la decisión del gobierno de
Hu Jintao de eliminar las trabas sanitarias y fito-sanitarias al comer-
cio de productos agropecuarios argentinos.
El impacto de la decisión del Brasil
Brasil fue el primer país de la gira del presidente Hu que recono-
ció el estatuto de economía de mercado
27
. La diplomacia china
destinó cinco días a las negociaciones en ese país y solo dos a la
Argentina y Chile. La gira, pues, tenía a Brasil como eje central,
EDUARDO DANIEL OVIEDO
STUDIA POLITICÆ
09 ~ invierno 200678
28
Idem, artículo 2.
29
Idem, artículo 3.
30
Idem, anexo.
concientes de que el reconocimiento del actor regional más impor-
tante tendría impacto en los restantes, en una visión asiática de la
teoría del dominó.
El éxito de la diplomacia china en Brasilia acotó —sin eliminar—
los márgenes de acción del socio comercial del MERCOSUR, en
lo atinente al reconocimiento del estatuto y las contraprestaciones
que China estaba decidida llevar a cabo. Brasil resultaba ser el
parámetro a comparar para el éxito o fracaso de las negociaciones
en Buenos Aires y Santiago.
Al igual que con la Argentina, el memorando de entendimiento
chino-brasileño acordó fortalecer las áreas de regulación e inspec-
ción fito y zoosanitaria, de modo de asegurar que los productos de
cada parte tengan acceso a ambos mercados, de acuerdo con las
normas SPS de la OMC
28
. Los protocolos bilaterales, simultánea-
mente firmados por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y
Abastecimiento del Brasil, establecieron que estos productos son
las exportaciones de carnes termo-procesadas de cerdos y aves de
China a Brasil, y las carnes frescas deshuesadas bovinas y aviares
desde Brasil a China.
Ambas partes decidieron apoyar la creación de emprendimientos
conjuntos (joint venture), especialmente en el ámbito de la avia-
ción regional
29
. Para resolver las dificultades temporarias en la
fase inicial del emprendimiento chino-brasileño, el anexo al me-
morando de entendimiento prevé que el gobierno chino estimula-
rá a las empresas chinas a la compra de diez aeronaves fabricadas
por el emprendimiento conjunto en el año 2005 e, inmediatamen-
te, la compra por parte de la China Southern Airlines de todas las
aeronaves fabricadas por el emprendimiento, como resultado del
esfuerzo realizado por el lado chino
30
.
También las partes realizarán esfuerzos en materia de tecnología
informática, vinculada al sector financiero, y el comercio del co-
79
31
EMBAJADA DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA EN ARGENTINA Conversaciones
entre el Presidente Hu Jintao y Su Homónimo Brasileño Lula, 13 de noviembre
de 2004, http://ar.china-embassy.org/esp/xwdt/t170377.htm.
32
REPÚBLICA DE CHILE, MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES, Comunicado
conjunto CHILE – CHINA, 18 de noviembre de 2004, artículo 3, en http://
www.minrel.cl/prensa/Comunicados2004/18-11-04(2).htm
que siderúrgico. Además, el memorando prevé la cooperación en
el ámbito de las inversiones en diversas áreas (infraestructura,
energía, gas natural, protección ambiental, medios de transporte,
biotecnología y minerales). Para ello, realizarán la plena imple-
mentación de los distintos memorando de entendimientos firmados
entre instituciones gubernamentales. La Comisión Mixta Económi-
co-Comercial, creada en 1978, es la institución encargada de im-
plementar el Memorando de Entendimiento.
Además, se suscribió un acuerdo para comercializar las imágenes
generadas por el segundo satélite lanzado en cooperación por los
dos países, el CBERS II, y otro para poner en órbita en el 2006, el
CBERS II B. Igualmente concretaron un memorando de coopera-
ción industrial en el área de alcohol combustible (etanol) que abre
posibilidades de exportación de ese producto a la nación asiática.
En el sector turístico se oficializó un convenio que reconoce a Bra-
sil como destino de los turistas chinos, el cual prevé aumentar, de
los 15 mil actuales, a 100 mil el número de visitantes anuales de
esa nacionalidad. También suscribieron un tratado de extradición y
un acuerdo de cooperación en el combate al crimen organizado.
31
Las diferencias con Chile
A diferencia de Argentina y Brasil, Chile reconoció el “Estatus
Pleno de Economía de Mercado de China”
32
. El término pleno
significa —conforme a los expresado en el artículo quinto del co-
municado conjunto— que la parte chilena no aplicará los artículos
15 y 16 del Protocolo de Adhesión de China a la OMC y el párra-
fo 242 del Informe del Grupo de Trabajo de la Adhesión de Chi-
na a la OMC, como lo ha hecho la Argentina. Es decir, las normas
EDUARDO DANIEL OVIEDO
STUDIA POLITICÆ
09 ~ invierno 200680
que refieren a la “comparabilidad de los precios para determinar
subvenciones y dumping” y “el mecanismo de salvaguardia de
transición para productos específicos”.
El comunicado conjunto también hace pública la decisión de ini-
ciar las negociaciones para la firma de un Tratado de Libre Co-
mercio entre Chile y China. Recuérdese que en el mes de abril de
2004, ambos gobiernos habían anunciaron el inicio de los estudios
de factibilidad para la firma del tratado, de conformidad con las
normas de la OMC. Durante la visita del presidente Hu, las partes
acordaron conformar los Grupos Técnicos de Trabajo, presidido
por el ministro de Comercio de China y el ministro de Relaciones
Exteriores de Chile.
China reconoció a Chile como destino turístico de los ciudadanos
chinos y firmó el Memorando de Entendimiento sobre el Plan Eje-
cutivo para las visitas de Grupos Turísticos chinos a Chile. Tam-
bién, firmaron acuerdos de cooperación en el ámbito sanitario, fi-
tosanitario y minería de cobre, e iniciaron negociación para un
acuerdo de transporte civil, además de la firma de otros acuerdos
en materia de salud y deporte.
Nuevo tema de investigación:
¿Qué entienden los chinos por relaciones estratégicas?
Mientras la opinión publica local dividió aguas entre partidarios y
opositores a otorgar el estatuto de economía de mercado, en el
memorando de entendimiento aparece el novedoso concepto de
relaciones estratégicas (
). Término recurrentemente utili-
zado en manuales, artículos, documentos y demás publicaciones
chinas, que forma parte de una clasificación de sus vínculos inter-
nacionales enunciada por el propio gobierno chino.
En estricto sentido, el memorando menciona “el establecimiento y
desarrollo de una relación estratégica entre las dos naciones”
33
. Es
decir, las partes inician un modo de vinculación no anteriormente
consensuado en documentos firmados por la República Argentina
con la República Popular China.
81
33
Memorando de entendimiento entre la República Argentina y la República
Popular China sobre cooperación en materia de comercio e inversiones, 17 de
noviembre de 2004.
34
Comunicado conjunto entre la República Popular China y la República Federativa
del Brasil, 14 de mayo de 2004,
( ).
35
REPÚBLICA FEDERATIVA DEL BRASIL, MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES,
Memorando de Entendimiento entre a República Federativa do Brasil e a Repú-
blica Popular da China sobre Cooperaçào em Materia de Comércio e Investi-
mento, Brasilia, 12 de noviembre de 2004.
36
EMBAJADA DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA EN ARGENTINA, ob. cit., 13 de no-
viembre de 2004, http://ar.china-embassy.org/esp/xwdt/t170377.htm.
37
CHEN, Bin, Socio estratégico latinoamericano: “Nuevo continente” de la di-
plomacia china (
), Instituto de Relacio-
nes Internacionales de la Universidad de Beijing, 3 de diciembre de 2004, http://
media.163.com/04/1203/11/16M4SPAP00141858.html
Este concepto difiere de la noción de “relaciones asociativas estra-
tégicas” (
) , incorporado en el comunicado conjunto fir-
mado durante la visita del presidente Lula a China, en mayo de
2004
34
, y ratificado en el memorando de entendimiento chino-bra-
sileño cuando al inicio del texto expresa: “A fin de promover ac-
tivamente el desenvolvimiento de la sociedad estratégica...”
35
.
Es decir, la relación con Brasil estaría en un estadio distinto que
aquella que mantiene China con la Argentina, que se encuentra en
su fase inicial de relaciones estratégicas. Según Hu Jintao, “...Bra-
sil es el primer país en vías de desarrollo en establecer con China
la asociación estratégica, el primer mayor socio comercial chino
en Latinoamérica y también el primer país en desarrollo que man-
tiene con China la cooperación de alta tecnología como en proyec-
tos de satélite. Estos “primeros” tienen un significado histórico en
el desarrollo de las relaciones binacionales...”
36
En el caso de Chile, no aparece ninguno de los dos conceptos. Es
decir, los tres países parecen diferir en el status que China otorga
a cada uno. Con Brasil mantiene una relación asociativa estratégi-
ca, con Argentina busca conformar la relación estratégica y con
Chile no aparece ninguna, por lo menos en los documentos recien-
temente firmados. Sin embargo, según la visión china
37
, el víncu-
EDUARDO DANIEL OVIEDO
STUDIA POLITICÆ
09 ~ invierno 200682
38
Idem.
lo con Chile está enmarcado en el concepto de “relación asociati-
va económica general”, mientras que con Cuba mantiene una “re-
lación amistosa tradicional”.
Ahora bien, siguiendo el mismo punto de vista, la palabra comple-
mentariedad (
) resulta ser eje central de las relaciones
estratégicas. China forma su alianza hacia futuro en un mundo
donde los recursos naturales no renovables (energía, agua) y reno-
vables (alimentos) son de sustantiva importancia para un país en
modernización y expansión constantes desde 1978.
Como expresa un académico de la Universidad de Beijing: “El
factor energético ya no es un secreto. Aunque solo se está en el
inicio de la cooperación energética entre China y América Latina,
reconocida tempranamente por los Estados Unidos y Japón como
líderes de muchos países, la energía es el objetivo más importante
de la diplomacia china abierta a América Latina. China no lo nie-
ga, la cooperación energética es un eslabón importante de la rela-
ción de China con América Latina. A pesar de todo, el grado de
dependencia externa de China respecto del petróleo ya alcanza el
40 %, incluso gran parte de ese petróleo proviene del problemáti-
co Medio Oriente.”
38
Antes de continuar con el análisis del término, resulta imprescin-
dible recordar que la historia diplomática china tiene lenguaje
idealista y práctica eminentemente realista. El discurso chino
presenta alto contenido moral, esbozado en ideas sistematizadas
como los “tratados desiguales”, los “cinco principios de coexis-
tencia pacífica”, o simplificaciones doctrinarias, como las llama-
das “teorías” de las “zonas intermedias” y los “tres mundos”. En
el plano interno, la “etapa primaria del socialismo” en la década
del ochenta, la “economía de mercado socialista” en los noventa
y, ahora, ungida desde el discurso como “economía de mercado”,
describen oficialmente los supuestos estadios por los cuales atra-
vesó la economía china desde el lanzamiento de la política de
“reforma y apertura al exterior” hasta el presente. Denominacio-
83
39
SARDIÑA, Abel, “Visita Hu Jintao y acuerdos con China marcaron semana en
Brasil”, en Argenpress, 13 de noviembre de 2004.
40
Embajada de la República Popular China En Argentina, ob. cit., 13 de no-
viembre de 2004, http://ar.china-embassy.org/esp/xwdt/t170377.htm.
41
WU Ruigen, “Fructífera gira de Hu Jintao por América Latina”, en China
Hoy, Buró de Ediciones y Publicaciones en Lenguas Extranjeras de China, Vol.
XLVI, Nº 1, enero 2005, p. 9.
nes concebidas por las autoridades gubernamentales que no nece-
sariamente debe entenderse como fruto de la realidad política o
económica.
El ejemplo claro de retórica china aplicado a América Latina es
entender la relación bajo el modelo de “cooperación Sur-Sur”. En
Brasil, tanto el presidente Lula
39
, como Hu Jintao
40
y la prensa
china
41
, entienden las relaciones chino-latinoamericanas bajo este
esquema de vinculación
42
, aunque de hecho torna objetivamente
Norte-Sur, por el acceso de China al oligopolio de grandes poten-
cias económicas en 1999
43
, cuya relación asimétrica es más visi-
ble en la vinculación con Argentina y Chile.
Esta nueva “hipocresía internacional” de querer ocultar una rela-
ción de poder evidente, encubre una modalidad china, utilizada en
su fase de ascenso para resolver cuestiones esenciales a su interés
nacional, que implica considerarse a sí mismo como país en desa-
rrollo, iniciando su accionar frente a las medianas y pequeñas po-
tencias como punto de partida de objetivos más amplios. Obvia-
mente, no es una regla general de la diplomacia china, pero esta
estrategia externa se impuso cuando la cuestión del gobierno chi-
no en Naciones Unidas en 1971, la ruptura del aislamiento tras la
masacre de Tiananmen, el acceso a la OMC y el reconocimiento
como economía de mercado.
En este último caso, de la treintena de Estados que reconocen di-
cho estatuto hasta el presente, ninguno puede considerarse una
gran potencia. Esta llamada “alianza estratégica con el Tercer
Mundo” le ha brindado no pocos éxitos a su política exterior y es
de vital importancia en su puja política con Taiwán.
EDUARDO DANIEL OVIEDO
STUDIA POLITICÆ
09 ~ invierno 200684
42
Conversación entre el Presidente Hu Jintao y Su Homólogo Brasileño Lula,
13 de noviembre de 2004.
43
OVIEDO, Eduardo D., La política exterior china (1989-1999), tesis doctoral,
Universidad Católica de Córdoba, Facultad de Ciencia Política y Relaciones In-
ternacionales, Córdoba, 2002.
44
Declaración conjunta chino-estadounidense, Washington, 29 de octubre de
1997.
El tercero en discordia
En momentos que China pone un pié en el “patio trasero” de los
Estados Unidos, la administración Bush —desafiada por gobiernos
social-demócratas y la adversa opinión pública latinoamericana—
observa el accionar chino sin extremada preocupación. Desde los
tiempos de Nixon, la política exterior consiste en cooptar e inte-
grar a China al sistema internacional. Pero, mientras en América
Latina los actuales grupos de poder entienden la asociación estra-
tégica como contestataria a la política estadounidense, en realidad,
resulta funcional a sus intereses, fortalecer la economía capitalis-
ta y mantiene la paz y seguridad internacionales.
El envío de policías antimotines a Haití, en carácter de fuerza de
mantenimiento de paz de las Naciones Unidas, muestra el albor de
la presencia de efectivos policiales chinos en el hemisferio occi-
dental, así como la cooperación con la superpotencia en la gestión
conjunta del orden internacional en teatros de operaciones ajenos
a su hegemonía e influencia directas.
Esta cooperación comenzó con la declaración conjunta de 1997,
que normalizó la relación bilateral deteriorada desde la masacre de
Tiananmen. El documento enfatizaba que “Los dos presidentes
determinan construir hacia una sociedad estratégica constructiva
entre los Estados Unidos y China...”
44
.
Dos años después, esta política de cooperación fue obstruida por
la explosión de la embajada china en Belgrado y la denuncia de
espionaje chino publicada en el Informe Cox. Sin embargo, las
partes superaron ambos incidentes y la relación continuó por el
sendero de la cooperación, especialmente después la firma del
85
acuerdo bilateral para el acceso de China a la OMC, en noviem-
bre de 1999.
Pero tras la asunción de George W. Bush a la presidencia, el go-
bierno inició una política de hostigamiento hacia China, basada en
la idea del “competidor estratégico”. La relación entra en crisis
con el incidente del avión espía EP-3 Orion, en el Mar de China
Meridional. Sin embargo, cuando parecía inevitable el reinicio de
la Guerra Fría entre ambos Estados, una nueva circunstancia de la
política internacional, el ataque terrorista a las Torres Gemelas y
el Pentágono, cambió de raíz la política del “competidor estratégi-
co” por la cooperación de las partes en la lucha contra el terroris-
mo internacional.
Así, China ingresó como miembro adherente de la OMC (2001) y
Bush visitó dos veces China en sólo cuatro meses: la primera,
para asistir a la conferencia de la APEC realizada en Shanghai; la
segunda, para celebrar el trigésimo aniversario del histórico viaje
de Nixon a China. El “competidor estratégico” pasó a ser “socio
en algunos temas y competidor en otros” y, hacia el año 2003,
China era considerada un “socio en el trabajo diplomático para
enfrentar los peligros del siglo XXI”. Como se observa, los aten-
tados del “11 de septiembre” del 2001 produjo el giro realista de
la política exterior estadounidense, viabilizando la cooperación
estratégica desde entonces hasta el presente.
En nuestro análisis, las crisis en las relaciones bilaterales afloran
a la superficie el conflicto estructural entre la política expansiva
china y la política de contención de los Estados Unidos. La prime-
ra es de consolidación nacional, ya que aun no ha logrado la inte-
gridad territorial plena, pero nadie puede garantizar que estabiliza-
do el sistema político con sus límites tradicionales, los dirigentes
chinos no busquen continuar hacia una política de expansión na-
cional. En última instancia, esta política tiene como base un accio-
nar contradictorio con el orden regional, mientras que Estados
Unidos trata de mantenerlo China intenta modificarlo, siendo
Taiwán el punto geográfico actual de equilibrio entre las dos polí-
ticas. La interrogante queda planteada. Dependerá de cómo los
hacedores de la política exterior en ambas naciones resuelven la
EDUARDO DANIEL OVIEDO
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09 ~ invierno 200686
relación y de qué manera las circunstancias externas influyen en la
misma.
La expansión china acotó las asimetrías con Estados Unidos en
todos los atributos del poder, pero aun no permite determinar si
ésta favorece la negociación pacífica o exacerbará las crisis y el
conflicto. Sí es claro, que la política exterior china desde 1989 a
nuestros días ha priorizado la paz, como factor funcional a la mo-
dernización interna, expresado en las relaciones amistosas con sus
vecinos, la resolución de históricos problemas de límites y las
cuestiones coloniales; el acceso a la OMC y el autocontrol, uso de
la diplomacia y la negociación como formas de resolver las crisis
provocadas por la superpotencia. Mientras que el plano interno,
por las cuestiones de Tiananmen y la represión a Fa Lun Gong,
presentó más violencia que el plano externo.
La “relación estratégica” desde Argentina
Planteada la diferencia entre discursos y hechos y la presente co-
operación chino-estadounidense, vale la pena referir a cómo en-
tender la relación estratégica desde la Argentina.
En principio, no debe ser negativa, es decir, evitar orientarla con-
tra algún actor en particular. Argentina debe asociar a su proceso
de modernización a todas las grandes potencias, principalmente las
del Pacífico Norte, sin olvidar a la “vieja Europa” que, si bien en
la segunda mitad del siglo XX ha traído más problemas que res-
puestas, sigue siendo, por cultura e historia, un actor principal de
sus relaciones externas.
Pero, mientras China ve en las relaciones estratégicas un revivir
del modelo metrópolis-vasallos (
) de la antigüedad, la po-
lítica argentina puede tomarlas pragmáticamente como táctica a
mediano plazo, desarrollar áreas estratégicas nacionales que, en
principio, sirva para proveer materias primas a China y; paulatina-
mente, transferirlas a la modernización argentina, base esencial del
desarrollo interno, aunque esto pueda generar la discordia política
a posteriori.
87
También es necesario observar que, mientras a China le interesa
un Brasil fuerte, opositor a la hegemonía estadounidense en Amé-
rica Latina como parte de la lógica del equilibrio de poderes, Es-
tados Unidos y Argentina presentan intereses concurrentes en con-
tener al “gigante latinoamericano”. Si bien Estados Unidos puede
observar con preocupación la formación del eje Brasilia-Beijing,
las relaciones argentino-chinas también han sido hasta el presente
de cooperación política y económica. La conformación del eje
Buenos Aires–Washington–Beijing no sólo es factible sino, tam-
bién, parte del interés sustancial de la Argentina. Si una idea ha
tomado fuerza en académicos chinos es la vinculada a la alianza
entre Brasil, Rusia, India y China (BRIC), aunque entre estas po-
tencias existen grandes divergencias que puede obstruir una co-
operación de este tipo.
El antiamericanismo de la opinión pública y grupos políticos en
América Latina, ampliamente expandidos en la sociedad argentina,
es una fuerza opositora a la plena integración de Argentina en el
Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). China suele
aprovechar este pensamiento opositor y, al igual que Europa, orga-
niza su esquema de política exterior, fragmentando el continente
en una América Latina y otra del Norte, con discurso anti-hege-
mónico y práctica realista.
Este pensamiento y accionar de los gobiernos de la región resul-
tan contradictorios con lo que acaece en el Asia oriental, donde
la bi-hegemonía de China y Japón no es vista por las sociedades
del “patio delantero” chino como un obstáculo a la integración
con estas dos grandes potencias. De hecho, China se ha asocia-
do estratégicamente a la Asociación de Naciones del Sudeste
Asiático, Nueva Zelanda y Australia sin despertar, por lo menos
hasta el presente, fuertes movimientos anti-chinos o políticas
anti-hegemónicas. Los países periféricos del Asia oriental son
concientes de la creciente hegemonía china y buscan administrar-
la en función de sus intereses nacionales, sin negar los procesos
fácticos de integración regional. Sin embargo, en América Lati-
na la reacción adversa hacia el ALCA es una respuesta negativa
que no condice con el altruismo de la periferia asiática. En últi-
ma instancia, los tres primeros socios comerciales de la Argenti-
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na en el año 2004 están en América: Brasil, Chile y Estados Uni-
dos, luego China.
La anterior experiencia
Sabemos que los acontecimientos producidos en la historia son
singulares y, por lo tanto, únicos e irrepetibles. Sin embargo, el
debate sobre el futuro de las relaciones con China, retrotrae nues-
tro pensamiento al esquema agro-exportador y apertura a las in-
versiones extranjeras, mantenido con eje en el Reino Unido, des-
de fines del siglo XIX hasta 1930.
Pero comparar China con Gran Bretaña trae insito un error, pues
al presente Estados Unidos reemplaza al rol de la pérfida Albión,
mientras que el estado actual de desarrollo de China debe asimi-
larse al Japón de la primera mitad del siglo XX; diferenciando
claramente el grado de interacción económica y la política pacífi-
ca, de la primera, y agresiva, de la segunda. Por eso, con justa ra-
zón se ha mencionado que China “no es el taller del mundo, sino
un país periférico que opera como una plataforma de exportacio-
nes en base al bajo costo de su mano de obra”
45
.
Las relaciones de Argentina con Estados Unidos y China, salvan-
do las distancias temporales y las capacidades de poder relativo de
los actores, son asimilables a las relaciones con Gran Bretaña,
desde fines del siglo XIX hasta 1930, y con Japón, hasta el final
de la Segunda Guerra Mundial. La relación especial era con Gran
Bretaña, quien estuvo aliada al Japón desde 1902 hasta 1921,
cuando presionada por Estados Unidos en la conferencia de Was-
hington puso punto final al entendimiento estratégico-militar. Por
esos años, Argentina, que había establecido relaciones diplomáti-
cas con Japón en 1898, desarrolló una relación política importan-
te con el Imperio del Sol Naciente, reflejada en la cesión de dos
navíos de guerra al Japón y la posición de neutralidad benévola
frente a la guerra ruso-japonesa de 1904-1905. Sin embargo, la
45
VERBITSKY, Horacio, “Intenciones”, en diario Página 12, noviembre de 2004.
89
relación comercial no prosperó, fue de escasa envergadura y tenía
nulo impacto en la prosperidad de la Argentina.
Finalizada la alianza anglo-japonesa, las relaciones con Japón ten-
drán impulso en el marco del vínculo mantenido con las potencias
del Eje, especialmente antes y durante la Segunda Guerra Mun-
dial. Un informe que data de 1936
46
, solicitaba al Poder Ejecuti-
vo firmar un acuerdo comercial con el llamado “Estado manchú”
( ) territorio chino ocupado militarmente por el Japón. Aun-
que el Gobierno Nacional no lo reconoció formalmente, en 1940
envió una misión comercial presidida por Federico Quintana,
quien visitó Beijing y Xinjing, “expresando conceptos positivos
para la labor japonesas en esas áreas”
47
. El buen estado de la re-
lación con Japón quedó reflejado en el acuerdo comercial, de ca-
rácter confidencial, firmado en Buenos Aires el 15 de marzo de
1940.
Presionado por el aislamiento internacional, en 1945, el gobierno
de Farrell declaró la guerra al Eje y estableció relaciones diplomá-
ticas con la República de China. Quiebre histórico en la política
hacia el Extremo Oriente, monopolizada hasta ese momento por su
exclusivo vínculo con el Japón.
Perón será el encargado de firmar el tratado de paz y normalizar
las relaciones diplomáticas. El loable intento de Frondizi por es-
tablecer un vínculo político-económico con Japón no perduró más
allá de su gobierno, y Argentina no se asoció al crecimiento eco-
nómico del Japón.
En la actualidad, el Pacífico Norte concentra más del cincuenta
por ciento del producto bruto mundial en sólo tres grandes poten-
cias: Estados Unidos, Japón y China. Estados Unidos es eje de la
economía mundial, China una potencia en ascenso y Japón, aun-
46
REPÚBLICA ARGENTINA, El comercio argentino con el extremo oriente, Informe
de la Comisión Especial presidida por el Almte. Manuel Domecq García, Buenos
Aires, 1936, p. 309.
47
SANCHÍS MUÑOZ, José R., Japón y la Argentina. Historia de sus relaciones,
Sudamericana, Buenos Aires, 1997, p. 34.
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que desde la desintegración soviética mantiene una situación de
estancamiento, aun sigue siendo la segunda economía del mundo.
Este esquema simplista pero real, busca detectar las prioridades
que en materia de relaciones externas requiere hoy la Argentina.
Así lo ha entendido Chile, quien mantiene buenos vínculos con los
tres actores: con los dos primeros estableció acuerdos de libre co-
mercio y mantienen excelentes relaciones con el tercero. La Ar-
gentina no tiene acuerdos de esta índole y mantiene relación esta-
ble sólo con China.
Conclusiones
Las partes en la negociación abandonaron el multilateralismo y
concentraron esfuerzos en la defensa de sus intereses nacionales,
todos medidos en términos económicos. La diplomacia bilateral
primó sobre la multilateral, tanto en la inexistente política comer-
cial común del MERCOSUR y la adopción de decisiones unilate-
rales de reconocer a China como economía de mercado, el aleja-
miento del Gobierno Nacional de lo estipulado por la OMC y,
para sorpresa, también de China, que solicita un tratamiento supe-
rior al de “economía en transición” otorgado por la organización.
Quedando descubierta la impracticabilidad del respeto al multila-
teralismo en el caso bajo estudio.
Debido a que la política china es común a la región, no se detectan
sustanciales diferencias en los acuerdos firmados en Brasil y Chile
con los de Argentina. Solamente aparecen inversiones, rubros y vo-
lúmenes comercializados diferentes como consecuencia de las asi-
metrías de sectores productivos y tamaño relativo de las economías.
La cantidad de días de visita destinados a cada país (cinco en Bra-
sil, dos en Argentina), resalta la importancia que China otorga al
poder regional del Brasil. El impacto de lo acordado en la prime-
ra estación de la gira presidencial demuestra claramente que Bra-
sil ha sido eje central de la visita, reconocido por China como lí-
der de América Latina. En el caso de Chile, la política tendió a
negociar el acuerdo de libre comercio, también alcanzado con Co-
rea y Estados Unidos.
91
El memorando de entendimiento del 17 de noviembre de 2004 re-
presenta un hito importante en el proceso de liberar el acceso a
mercado para ambas economías, estimula el comercio bilateral y
las inversiones en ambos países. La Argentina ha contribuido a la
relación bilateral auto-limitando la aplicación de las medidas an-
tidumping a cambio del acceso a mercado para sus productos. Es
de esperar que el gobierno chino deje de obstaculizar el ingreso de
los mismos, mediante uso abusivo de barreras sanitarias o fito-sa-
nitarias o exigencias de estándares superiores a los internaciona-
les. La voluntad china manifestada tras la firma del memorando,
augura la diversificación de la oferta exportable argentina más allá
de los productos oleaginosos. Para ello, sería importante que Chi-
na ponga punto final a la diplomacia de “vender futuro” y llevar
a la práctica los compromisos firmados.
La formación y desarrollo de la relación estratégica es el otro eje
del memorando de entendimiento, considerado por China bajo el
término “complementariedad” de ambas economías. De hecho, el
memorando ha establecido un Grupo de Trabajo para el Estudio de
la Complementación Económica y Comercial Bilateral. Esta com-
plementariedad busca articular una red de provisión de recursos
naturales funcionales al proceso de modernización, cuyo objetivo
final consiste, además de proveer al bienestar de la población, en
acotar las brechas asimétricas con Japón y los Estados Unidos.
Para facilitar el logro de estos objetivos, la asociación con Argen-
tina —y el resto de los países de América Latina— resulta parte
de la estrategia internacional indispensable para crear condiciones
propicias al nuevo estadio de la reforma económica.
La asociación estratégica con China es relevante para el proceso
de modernización argentino. El reconocimiento del estatuto de
economía de mercado ha sido una decisión determinada al más
alto nivel que, si bien trata temas comerciales e inversiones, debe
considerarse parte de la “alta política”.
Esta nueva vinculación con China, al igual que sucede con otras
principales naciones, puede ser basamento de una nueva relación
económica, que tenga como objetivo también el impulso a la mo-
dernización del país. Pero, Argentina, que ha venido desde fines
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del siglo XIX impulsando sus vínculos externos con todos los paí-
ses del mundo, debe fortalecer sus relaciones bilaterales con las
principales potencias del sistema internacional y no desperdiciar
sus recursos naturales no renovables, que pueden ser afectados a
su propio proceso de modernización, y no para transformarse en
fuente de materias primas para el proceso de modernización de
otros. En la experiencia china aparece claramente el agotamiento
de sus propios recursos no renovables, algo que la Argentina debe
proteger, no por la protección misma o el inmovilismo, sino para
aplicarlos a su propio desarrollo interno.
Por último, contradiciendo el pensamiento general, no es asimila-
ble la relación con China a la mantenida con la Gran Bretaña del
siglo XIX, ya que el esquema actual de relaciones debe comparar
a Estados Unidos y China con la Gran Bretaña y el Japón de prin-
cipios del siglo XX. Aunque, tal comparación tiene sólo efecto
didáctico y no expresa la reiteración de un modelo en la historia,
que describe y analiza hechos y acontecimientos singulares.
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93
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