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otros. La perspectiva del actor enriquece el estudio de los proce-
sos sociales ya que apunta a las particularidades y complejidades
mediante las cuales los sujetos estudiados, en tanto agentes, mo-
difican el mundo social y las determinaciones estructurales
(Giddens 1995). Esto no implica adoptar un individualismo meto-
dológico ya que se parte del presupuesto de que los agentes están
condicionados por y reproducen a la estructura, es decir son, a la
vez, sus portadores y sus productores.
El objeto de la investigación no fue sólo interpretar los relatos lo-
cales, sino comprender la manera en que los narradores entextua-
lizan elementos provenientes de distintos discursos, tomando una
posición con respecto a lo narrado y orientando a sus interlocuto-
res sobre cómo interpretarlo. Por lo tanto, la construcción de los
datos pertinentes requirió de dos tipos de información. Por un
lado, la investigación se basó en el estudio del corpus de narrati-
vas que fueron producidas por los sujetos involucrados en la lucha
durante 1997. Pero este análisis no habría sido posible de no ha-
ber realizado trabajos de campo en la zona en distintos períodos
de tiempo desde agosto de 1992, tales como encuestas, entrevistas,
talleres de historia oral, observación participante y análisis de
fuentes documentales tales como expedientes, planos y gráficos.
Con respecto al corpus de narrativas producido en 1997, la técni-
ca de recolección de datos utilizada fue la de entrevistas semi-es-
tructuradas a los sujetos involucrados en la lucha: habitantes de la
localidad, abogados litigantes, técnicos y funcionarios de distintas
reparticiones estatales (Municipalidad, Dirección Provincial de
Catastro, Dirección Provincial de Saneamiento de Títulos), así
como a una técnica de la Universidad que les brindó su asesora-
miento mientras era auxiliar de nuestro equipo de investigación.
El tema de las entrevistas giró sobre «el problema de las tierras en
dicha localidad», lo que disparó la narración de los eventos por
parte de los entrevistados quienes, en la medida en que participa-
ron de la lucha, no construyeron narrativas ficcionales sino narra-
ciones de experiencias de vida. Por otra parte, en virtud del traba-
jo de campo que había realizado en la zona antes de 1995, aun
cuando no estuve presente en los eventos narrados sabía de ellos
CYNTHIA ALEJANDRA PIZARRO