
STUDIA POLITICÆ
06 ~ invierno 200548
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En este sentido el artículo de PETTIT, P. “Liberalismo” en Diccionario de Éti-
ca y de Filosofía Moral (M. Canto Sperber, Dir.), México, F.C.E., 2001, T.II, pág.
939, 1ª col.).
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“Los sistemas jurídicos basados en los principios del liberalismo presuponen
una concepción del ser humano que no es otra que la del individuo racional que
actúa a partir de sus propias decisiones tomadas libremente, sin la coacción de
terceros, y regulan la conducta de las personas autónomas disponiendo sus nor-
mas de modo que garanticen al individuo un amplio espacio de no intervención”
(A
LVARES, S. “La autonomía personal” en Estado, Justicia, Derechos (E. DÍAZ,
J. C
OLOMER, Eds.), Madrid, Alianza, 2002, pág. 153).
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CRANSTON, M. Freedom: A new analysis, Londres, Longmans, 1967, pág. 48.
En igual sentido lo retoma Anthony A
RBLASTER quien apunta: “La libertad, para
los liberales, continúa significando, ante todo, la libertad respecto al control, a la
coacción, a las restricciones y a la injerencia del Estado” (The rise and decline of
western liberalism, Oxford, Oxford University Press, 1984, pág. 58). Una buena
muestra de ello en los liberales contemporáneos como John Rawls y Ronald
Dworkin en temas de alta sensibilidad como es el suicidio, puede ser consultado
en Z
AMBRANO, M. La disponibilidad de la propia vida en el liberalismo político,
Bs. As., Abaco, 2005.
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La autoridad que es quien dicta la ley, para el republicanismo si bien es
cierto que son dominadoras socialmente, es también idea instalada dentro de los
que cultivan la tesis, que estas autoridades estarán a su vez sometidas a coac-
ciones, no tendrán poder arbitrario sobre los ciudadanos por una constitución
apropiada o por la autoridad de la ley, así cuestiones tales como la representati-
vidad, la rotación de los mandatos, la separación de los poderes (Cfr. O
LDFIELD,
A. Citizenship and community. Civic republicanism and the modern world,
ferencia entre ambos modelos radica, en la diversa mirada que tie-
nen del papel del derecho frente a la libertad
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.
Para los liberales, la ley es una invasión de la libertad
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, ello se
advierte con vigor, particularmente en los pensadores políticos in-
gleses. En dicho ideario autores de la talla de Maurice Cranston
han sugerido que para el liberal inglés, las coacciones del estado,
y por eso coacciones de la ley, son las principales amenazas que
pesan sobre la libertad
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. El republicanismo por su parte sostiene,
que las leyes son las que crean la libertad de la que gozan los ciu-
dadanos y por tanto, el derecho no usurpa libertad alguna. Huelga
señalar el anclaje que la nombrada construcción tiene, en la mis-
ma concepción de ciudadanía o civitas, la cual a su vez, no se
comprende sino dentro del reino de la ley
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. Precisamente por el