
STUDIA POLITICÆ
02 ~ verano 200432
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Freedom House Ranking muestra un 7 en la clasificación de “falta de libertades”
en relación a los derechos políticos y 7 para las libertades civiles desde 1972 a
1976, a continuación un declinar a 6.6 entre 1978 y 1988, y una proyección ascen-
dente hasta 7.7 para la última década. Http://www.freedomhouse.org/survey99/
country/cuba.html. Varias organizaciones de defensa de los derechos humanos (Am-
nistía Internacional y Human Rights Watch, entre otras) han informado sobre el
continuado acoso y persecución de disidentes, junto a un constante rechazo a amnis-
tiar a cientos de presos políticos. La última ola de represión es cubierta por Pedro
B
ETANCUR en “Cuba: Repression by Harassment”, The Economist (18 marzo 2000).
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Josep Colomer, “Watching Neighbors: The cuban Model of Social control”,
Cuban Studies nº 31 (forthcoming).
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WEIGLE, Marcia A. y Jim BUTTERFIELD, “Civil Society in Reforming Commu-
nist Regimes”, Comparative Politics vol. 25, nº1 (octubre 1992):1-23.
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Juan Carlos ESPINOSA, “Civil Society in Cuba: The Logic of Emergence in
Comparative Perspective”, presentado como parte de la conferencia Cuba en
Transición: Actas de la Reunión Anual de la ASCE, vol. 9, Coral Gables, Flori-
da, 12-14 agosto 1999:346-367.
Si hay algún ámbito de pluralismo social en la Cuba contemporá-
nea, el pluralismo político sigue siendo anatema. Aunque han he-
cho su aparición en la escena cubana sindicatos, organizaciones
agrarias, asociaciones de prensa, e incluso partidos políticos, es
importante recordar las rígidas limitaciones bajo las que operan
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.
En el mejor de los casos se trata de organizaciones inmaduras,
mantenidas bajo la constante vigilancia y acoso de la policía y los
ubicuos Comités de Defensa de la Revolución (CDRs)
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.
La sociedad cubana contemporánea exhibe signos de un pluralis-
mo inimaginable en fases más tempranas de la Revolución. Un in-
fluyente artículo ha categorizado cada una de las distintas etapas
en el desarrollo de la sociedad civil como defensiva, emergente,
de movilización, e institucional
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. Cuba se sitúa claramente en la
primera o en la segunda etapa, y manifiesta una sociedad civil
defensiva o emergente
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. Los actores no estatales (organizaciones
no gubernamentales, grupos de la iglesia, redes de artistas, agri-
cultores, autoempleados, etc.) están todavía intentando defender
su autonomía frente a un Estado cuyas pretensiones son todavía
las de controlar cada aspecto de su comportamiento. Lo que ha
cambiado en los pasados quince años es la capacidad del Estado
para controlar estos actores no estatales. El Estado reconoció en