
47
19
KANT, I. Critique of Judgement (Oxford: Blackwell), p. 132
20
Citado en JOWERS, P. “Towards the Politics of the Lesser Evil” en WEEKS, J.
(ed.) The Lesser Evil and the Greater Good (Rivers Oram Press, 1994), p. 192.
despierta simultáneamente y que surge de este juicio de la
insuficiencia de la mayor facultad del sentido para estar de
acuerdo con las ideas de la razón, en la medida en que el
esfuerzo por lograr estas es para nosotros ley.
19
El placer paradójico de lo sublime esta dado por la insuperabilidad
de la brecha que separa lo fenoménico, lo empírico, con la idea-
ción de la cosa-en-sí. Esta brecha insuperable, la inconmensurabi-
lidad entre lo dado y la idea, es lo que estructura toda la filosofía
kantiana y es precisamente lo que Burke denominaba como la dis-
tancia necesaria a los fines de que lo sublime muestre toda su am-
bigüedad. Lo sublime no es un sentimiento de la armonía, de la
proximidad que evoca la Idea suprasensible cuando aparece, cuan-
do se manifiesta en un medio material, sensible. Eso es precisa-
mente lo contrario de lo sublime y es lo que tanto Burke como
Kant llaman “lo Bello”. La belleza evoca a la armonía, la certeza,
el placer, lo no-conflictivo, lo no-antagónico. La forma del enun-
ciado sobre lo bello es, como afirma Lyotard, la siguiente: “si tu
dejas todo autointerés y todas las circunstancias particulares con-
tingentes de lado, tu debes acordar con mi juicio concerniente a la
belleza de esta x”.
20
Es por ello que para Lyotard lo bello apunta
al acuerdo público, a lo que es comunicable a través de la fusión
de percepciones, a lo compartido, a lo que es sostenido por deseo
de un consenso libre de coerción. Sobre esto volveré mas adelante.
Por el contrario, lo sublime es lo que evoca un ‘mas allá del pla-
cer.’ Lo sublime es lo opuesto de lo bello y por tanto, es lo caóti-
co, lo que irrumpe con la armonía y la disloca, lo que limita la cer-
teza y subvierte el placer. No hay ningún objeto sensible, del orden
de las cosas, que pueda representar y encarnar adecuadamente a la
Cosa (la idea suprasensible), por lo tanto, en Kant lo sublime es la
experiencia del fracaso de la representación, la experiencia de la
imposibilidad de una representación pura y auténtica de la Cosa-
en-si. No es la armonía lo que sostiene a lo sublime sino la impo-
ALEJANDRO GROPPO