
STUDIA POLITICÆ
04 ~ primavera/verano 200486
tando una interpretación en este sentido, que el sector social que
impulsa la renovación de las estructuras promueve la consigna
del desprecio de la historia, del modo evidenciado hasta el pre-
sente de administrar la cuestión pública, de entender la política,
consigna que también a nivel inconsciente inunda toda la reali-
dad social. En relación a lo anterior, y analizando la realidad
contemporánea descrita, si bien tanto un estilo asociativo como
otro no intentan subvertir el orden democrático, su actitud de
enojo y replanteo lo es para con la clase dirigente y las conduc-
tas que adoptaron durante la experiencia democrática, afirmándo-
se que la democracia argentina debe ser reconvertida y que es
tarea de todos coadyuvar a esa reconstrucción. Observamos, en-
tonces, que este componente, al momento de leer la realidad,
también se presenta en el reclamo de ambos modos asociativos.
El desprecio discursivo por el devenir histórico, en este caso, no
deriva en la violencia de las armas sino en una voluntad restable-
cedora, por la vía pacífica, de los verdaderos valores y legítimas
prácticas democráticas y en un espíritu conciliador de intereses
contrapuestos y objetivos dispares.
Un segundo elemento inherente a la crítica del francés es el vin-
culado a la preponderancia que adquiere el argumento numérico
frente a otro tipo de razones o justificaciones en lucha. Sieyes in-
siste, sin claudicar, en la eficacia argumentativa de la cantidad o
número de los postergados, información que basta para legitimar
el reclamo de los desatendidos. Es un factor, de acuerdo a su apre-
ciación, que a las autoridades no se les es facultado no contem-
plar. La democracia adquiere, en su observación, un criterio de
tipo meramente cuantitativo. En tal sentido, por su vigor demográ-
fico, el Tercer Estado es la única y verdadera Nación, no existe
ésta fuera de aquel. En el caso argentino analizado, el apelar al
argumento numérico es una cuestión de tipo recurrente. El movi-
miento piquetero, de hecho, se posiciona como referente indiscu-
tido de los sectores postergados sólo cuando adquiere influencia
en el Gran Buenos Aires, subregión que suma a casi la mitad de
los pobres e indiferentes de nuestro país. Fue, recién allí, que sus
reclamos dejaron de ser entendidos como periféricos y eventual-
mente atendibles. El registro estadístico de la pobreza en nuestro