Reseña
RESEÑA: BIDERBOST, P. BOSCÁN, G. BUERGO, I. (2026). MANUAL DEL
SISTEMA POLÍTICO PARAGUAYO. EDITORIAL TIRANT LO BLANCH. ISBN
9791370107529.
Por: Ricardo Renato Culzoni Zelada1
La aparición del libro “Manual del sistema político paraguayo” (2026), editado por Pablo
Biderbost, Guillermo Boscán Carrasquero e Isaac Buergo, constituye un hito bibliográco
necesario para la academia regional y nacional. Esta obra colectiva se propone la ambiciosa
tarea de desentrañar las complejas dinámicas que rigen el sistema político en Paraguay,
adoptando para ello una perspectiva multidimensional que permite una comprensión ho-
lística del poder en el país. El objetivo primordial de los autores es someter a un análisis
crítico los cambios, las persistencias y los desafíos que han marcado a la nación a más de
tres décadas de la promulgación de la Constitución de 1992, un periodo que, si bien ha
consolidado ciertos ritos democráticos, aún arrastra deudas institucionales profundas. Uno
de los pilares que sostiene la relevancia de este manual es el reconocimiento valiente y
explícito de una carencia histórica: la escasez de estudios internacionales profundos sobre
la realidad paraguaya. Al señalar que “Paraguay es uno de los grandes olvidados de las
Ciencias Sociales” (Biderbost et al., 2025, p. 15), el texto no solo justica su propia existen-
cia, sino que contextualiza la obra dentro de una necesidad de reparación intelectual. Esta
armación es fundamental porque anticipa una de las problemáticas centrales que atraviesa
el análisis: la invisibilidad de Paraguay no solo en el ámbito académico, sino también en su
proyección política dentro de los escenarios globales. Resulta sugerente observar cómo el
libro deja entrever que esta invisibilidad no es un producto del azar o de una falta de interés
externa fortuita, sino que se encuentra intrínsecamente vinculada a estructuras internas que
limitan la producción de conocimiento propio y la capacidad del Estado para proyectarse
con fuerza internacionalmente.
Desde el punto de vista del rigor cientíco, el manual se sustenta principalmente en meto-
dologías cualitativas que abarcan el análisis normativo, la revisión exhaustiva de literatura
especializada, el empleo de indicadores internacionales y la realización de entrevistas a
expertos en la materia. Esta diversidad metodológica es, sin duda, un punto a favor del
texto, ya que permite abordar el fenómeno político desde diversos ángulos, evitando el
reduccionismo. Sin embargo, al analizar la obra con un ojo crítico, se percibe que en varios
de sus capítulos existe una dependencia marcada de fuentes secundarias y de indicadores
construidos desde el exterior. Esta situación, aunque otorga una base de comparación glo-
bal, puede llegar a limitar la construcción de un análisis que esté verdaderamente situado en
las bras más profundas y particulares de la realidad paraguaya, dejando a veces un vacío
en la interpretación de los matices locales. A pesar de esta limitación, uno de los aportes
más sólidos y centrales del libro es su capacidad para demostrar que el sistema político
paraguayo está vertebrado por desigualdades estructurales. Estas desigualdades no solo
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condicionan quién tiene acceso efectivo al poder, sino que erosionan la calidad misma de
la democracia en el día a día.
En este marco, el análisis de la exclusión adquiere una relevancia suprema dentro del ma-
nual, ya que no se la trata como una consecuencia accidental o un problema coyuntural, sino
como un elemento constitutivo del sistema. El texto es tajante al armar que esta exclusión
“no es un fenómeno periférico, sino un mecanismo constitutivo del orden político” (Bider-
bost et al., 2025, p. 16). Esta premisa es clave para entender la desigualdad en el país, pues
implica reconocer que el sistema político ha sido edicado sobre bases que, por diseño u
omisión deliberada, limitan la participación de amplios sectores de la sociedad. El resultado
es que estos grupos quedan sistemáticamente fuera de los procesos de toma de decisiones
y del acceso real a derechos básicos. Consecuentemente, la democracia en Paraguay se
perla en las páginas de esta obra como una democracia formal. Es un sistema donde las
elecciones se celebran con regularidad y las normas constitucionales están escritas, pero
donde la participación efectiva y la igualdad de oportunidades son metas aún distantes.
Esta distinción permite comprender por qué actores sociales como los pueblos indígenas, la
juventud y los sectores rurales continúan ocupando los márgenes de los espacios de poder,
a pesar de que los marcos normativos han avanzado signicativamente en la declaración
de sus derechos. La obra invita así a cuestionar la narrativa de una democracia plenamente
inclusiva, poniendo en evidencia las barreras estructurales económicas, sociales y políticas
que reproducen la exclusión a través del tiempo.
No obstante, la crítica académica obliga a señalar que, aunque el libro acierta en la iden-
ticación del problema, se echa en falta una profundización mayor en los mecanismos
especícos mediante los cuales se opera esta reproducción. El análisis podría haber ganado
en robustez si se hubieran explorado con mayor detalle las redes del clientelismo, la dis-
tribución asimétrica de recursos o la debilidad institucional crónica que permite que estas
estructuras se mantengan. En lo que respecta a los pueblos indígenas, el manual es honesto
al reconocer la profunda brecha entre el reconocimiento jurídico en el papel y la realidad
vivida, hablando de una “tensión entre el reconocimiento jurídico y la exclusión práctica”.
En el terreno de las políticas públicas, el libro no elude temas espinosos como la seguridad,
la política exterior y la corrupción. Se subraya el hecho de que Paraguay se ha transformado
en un enclave estratégico para el crimen organizado, una situación que desnuda debilida-
des institucionales alarmantes. Sin embargo, se percibe que en este apartado el análisis
se vuelve eminentemente descriptivo, perdiendo a veces la oportunidad de cuestionar con
mayor contundencia la responsabilidad política directa de los actores estatales en permitir
o facilitar estos escenarios.
En cuanto al análisis de la política exterior, el manual ofrece una perspectiva sumamente
útil sobre el binomio continuidad-cambio desde 1990. Se describe un tránsito desde un ais-
lamiento relativo hacia una inserción de corte pragmático. No obstante, la obra sugiere que
el país sigue anclado en lo que podría denominarse una diplomacia de supervivencia. Esta
diplomacia se caracteriza por éxitos puntuales en foros como el MERCOSUR, pero carece
de una visión estratégica de largo aliento que logre trascender la mera venta de excedentes
energéticos de la hidroeléctrica de Itaipú o la oferta de lealtad diplomática en el tablero
internacional a cambio de asistencia y cooperación. Por otro lado, el tratamiento de la co-
rrupción se presenta como uno de los puntos de mayor tensión analítica. Los autores tienen
el acierto de advertir que los indicadores y mediciones internacionales sobre corrupción
deben ser tomados con precaución para evitar caer en estigmatizaciones que simplican el
problema. Sin embargo, para aquellos que observamos el funcionamiento del sistema judi-
cial desde su interior, el análisis podría haber profundizado más en las dinámicas de control
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partidario del Estado. El sabor que deja esta sección es agridulce, pues se percibe que la raíz
del problema partidario-institucional queda apenas esbozada.
Uno de los conceptos más brillantes propuestos por la obra es el de la “doble dimensión de
accountability” o rendición de cuentas, dividida en vertical (el poder del voto) y horizontal
(el control mutuo entre los poderes del Estado). El diagnóstico que ofrece el manual es
que la aplicación de esta teoría en el contexto paraguayo es, lamentablemente, anémica.
Especialmente preocupante es el estado de la rendición de cuentas horizontal, la cual se en-
cuentra capturada por intereses de facciones partidarias. Esto transforma a las instituciones
que deberían ejercer el control en herramientas utilizadas para la persecución de adversarios
políticos o, por el contrario, para el blindaje de aliados. El manual identica con claridad
este fenómeno, pero desde una perspectiva joven y renovadora, nos gustaría encontrar una
denuncia más frontal hacia la falta de voluntad política para fortalecer estos contrapesos.
Es imperativo señalar que esta debilidad no es producto de un error técnico en el diseño
de las leyes, sino que responde a una decisión deliberada de las élites para mantener su
hegemonía.
Finalmente, el libro explora la comunicación política actual, resaltando un fenómeno de
creciente personalización. En este escenario, la gura de los líderes individuales adquiere
un protagonismo que desplaza a los partidos políticos como instituciones de agregación de
demandas. Aunque este fenómeno es sumamente visible en la cotidianidad paraguaya, el
análisis del manual podría haber ido un paso más allá al explorar las consecuencias erosivas
que esta personalización tiene sobre la calidad institucional de la democracia. En conclu-
sión, el Manual del sistema político paraguayo se erige como una obra de consulta obliga-
toria y de un valor indiscutible para quienes deseen comprender las entrañas del poder en
el país. Su principal virtud reside en su carácter multidisciplinario y en la amplitud de los
temas que pone sobre la mesa, lo que permite al lector congurar una imagen estructurada
y plural del sistema. A pesar de los puntos donde el análisis podría haber sido más incisivo,
el carácter colectivo del texto garantiza una diversidad de miradas teóricas y metodológicas
que enriquecen profundamente el debate académico sobre un Paraguay que ya no puede
permitirse ser el olvidado de la región.