
170 STUDIA POLITICÆ Nº 67 primavera-verano 2026
privada licitada, donde estados, corporaciones, inversores privados, contra-
tistas internacionales compiten, ofrecen servicios, capacidad técnica y per-
sonal especializado. En ese mercado la empresa PMC moderna se comporta
como una rma especializada, con riesgos, contratos, pagos, reputación y
escalabilidad. Esta mercantilización de la fuerza altera las lógicas tradiciona-
les de la guerra, donde la lealtad, la carnicería directa y la conscripción eran
herramientas principales.
En contextos de debilitamiento institucional, fragilidad estatal o crisis del
LIO, esa privatización cobra especial impulso. El LIO, basado en un pla-
no normativo rígido y estricto se encuentra en crisis. En ese debilitamiento,
los estados encuentran espacio para externalizar funciones coercitivas, los
estados que antes debían sujetarse a tratados, organismos internacionales,
tribunales o presión de ONG, hoy encuentran que esas instituciones tienen
menos capacidad para sancionar o monitorear. Por lo tanto, la estructura mis-
ma del sistema incentiva a los actores a adoptar estrategias alineadas a sus
propios intereses nacionales. Otra dimensión de este fenómeno se reere a
su profesionalización tecnológica. Mientras que los mercenarios clásicos de-
penden de habilidades individuales, lealtades personales o contratos ad hoc,
las PMCs modernas incorporan tecnología avanzada, conocimiento técnico
especializado, cadenas de suministros logísticas globalizadas, sosticados
sistemas de inteligencia, comunicaciones seguras, drones, soporte remoto.
Esta capacidad técnica permite no solo aumentar la escala operativa, sino
hacerlo con precisión, con menor visibilidad, con mayor control del daño
colateral; elementos que antes eran impensables. El otro cambio es la mo-
dicación de la temporalidad y la persistencia de la violencia privada. No
se trata solo de operaciones puntuales o campañas de guerras declaradas,
sino de presencia continua; guardias privadas, contratistas de seguridad para
corporaciones extractivas, protección de intereses estratégicos y el control
de zonas de inuencia, incluso en tiempos de “paz”. La violencia privada
se institucionaliza en lo cotidiano, no solo en lo bélico, las crisis locales son
transformadas en espacios donde lo privado ejerce funciones constantes de
control denotando así una ampliación operativa de estas fuerzas. Esta trans-
formación afecta la escalabilidad y distribución geográca del uso privado
de la fuerza. PMCs hoy pueden operar en múltiples teatros simultáneamente,
prestando servicios a varios estados o incluso a actores no estatales, actuando
en zonas remotas, territorios de difícil acceso, áreas donde el control estatal
es limitado, etc. Hoy las PMCs tienen capacidad logística global, nancia-
miento o respaldo indirecto de redes estatales, conexiones internacionales de
compra de armamento o tecnología.