
86 STUDIA POLITICÆ Nº 67 primavera-verano 2026
Si volvemos a entrecruzar los datos en base a esta nueva categorización, se
observan cambios relevantes, estructurados en las dimensiones de la interde-
pendencia hegemónica.
El primer espacio, el norte occidental, agrupa a las economías industriali-
zadas avanzadas con alineación primaria en el orden liderado por Estados
Unidos y Europa. Con aproximadamente 85 billones de dólares en paridad
de poder adquisitivo —el 39% del PIB mundial—, es el espacio de mayor
masa económica absoluta del sistema. Lo integran 56 entidades, entre ellos:
Estados Unidos ($34,0B, 15,5% del PIB PPA mundial, crecimiento del 2,8%
anual), la Unión Europea como bloque ($30,2B, 13,8%), Japón ($6,5B,
3,0%), Alemania ($5,7B, 2,6%), Francia ($4,2B, 1,9%), el Reino Unido
($3,8B, 1,7%), Italia ($3,4B, 1,6%), Canadá ($2,8B, 1,3%), Corea del Sur
($3,1B, 1,4%), España ($2,5B, 1,1%), Singapur ($0,75B, 0,34%, crecimien-
to del 2,7% anual), Australia ($1,9B, 0,9%), Taiwán ($1,6B, 0,7%), Israel
($0,55B, 0,25%, crecimiento del 1,6% anual), Suiza ($0,72B) y el conjunto
de economías integradas a la OTAN, la UE o el sistema de alianzas de segu-
ridad occidental.
Su cohesión se articula en las seis dimensiones simultáneas de la interdepen-
dencia hegemónica. En la dimensión coalicional, la OTAN, con sus 32 miem-
bros, es la arquitectura de seguridad colectiva más poderosa de la historia.
En la dimensión económica, el sistema dólar —que opera como moneda de
reserva en el 58% de las reservas mundiales y en más del 80% del comercio
internacional— es el mecanismo de preponderancia asimétrica más potente
del sistema (Fondo Monetario Internacional, 2025). En la dimensión tec-
nológica, el norte occidental conserva ventajas críticas en semiconductores
avanzados, capacidad de cómputo, inteligencia articial de frontera y mar-
cos regulatorios digitales, aunque esa primacía se encuentra crecientemente
disputada por China. En la dimensión ideológica, el liberalismo democrático
y el orden internacional basado en reglas constituyen el marco normativo
que este bloque exporta como condición de participación en sus circuitos de
interconexión. Al momento de escribir este artículo, esta última dimensión
está en crisis tanto en su narrativa normativa como en los hechos diplomáti-
cos bajo un transaccionismo “depredador” por parte de la presidencia Trump
(Walt, 2026).
Sin embargo, el norte occidental exhibe una característica sustantiva en la
reconguración del orden mundial, en tanto es el espacio de crecimiento más
lento del sistema, con una tasa de entre el 1 y el 3% anual, frente al 5-7%
del sur oriental y el 4-5% del norte oriental. A su vez, como mencionamos,