Creatividad y teoría de la acción.
Hans Joas, recuperando a John
Dewey
1
Creativity and Action Theory. Hans
Joas’s Reassessment of John Dewey
Prof.ª Dra. María Cristina Di Gregori
*
1
Este texto fue publicado previamente en Di Gregori, M. C. (2013) Creatividad y teoría de
la acción: Hans Joas, recuperando a John Dewey [en línea]. IX Jornadas de Investigación
en Filosofía, 28 al 30 de agosto de 2013, La Plata, Argentina. En Memoria Académica. Dis-
ponible en: http://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/trab_eventos/ev.2903/ev.2903.pdf Esta
obra está bajo licencia 2.5 de Creative Commons Argentina. Atribución-No comercial-Sin
obras derivadas 2.
*
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FaHCE), Instituto de Investiga-
ciones en Humanidades y Ciencias Sociales (IdIHCS), Universidad Nacional de La Plata
(UNLP) Argentina.
http://dx.doi.org/10.22529/sp.2025.65.06
STUDIA POLITICÆ Número 65 otoño 2025 pág. 115–125
Recibido: 01/10/2024 | Aceptado: 04/12/2024
Publicada por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales
de la Universidad Católica de Córdoba, Córdoba, República Argentina.
Resumen
En este artículo [se exploran] brevemente las tesis a las que Joas adhie-
re, de raigambre pragmatista, aludiendo particularmente a aquellas que a
su juicio permiten integrar muy naturalmente la teoría de la acción con
la idea de creatividad que pretende sostener. En ese marco [se hipotetiza]
que su concepción es fuertemente deudora de la concepción deweyana de
la experiencia y la teoría de la acción, que el mayor valor de su trabajo en
esta orientación consiste precisamente [en] enfatizar la vinculación entre
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creatividad y acción que está presente y poco trabajada e[,] indudablemen-
te, en mostrar la relevancia de dicha reexión losóca para el campo de
la sociología. Finalmente [se esbozan] algunas sugerencias respecto de la
necesidad de destacar en sucesivas exploraciones, tanto en el contexto de
Joas como en el de las interpretaciones pragmatistas, la importancia de la
idea de transacción formulada por el propio Dewey, frente a la primacía de
la teoría de la acción a secas en función de redenir con mayor precisión la
idea de creatividad misma
Palabras clave: creatividad - teoría social - Joas - Dewey - pragmatismo
- transacción
Abstract
This article addresses the thesis that Joas adheres to, from a pragmatism
approach, focusing on those that, according to his view, let him to integrate
very naturally social theory with the idea of creativity that he intends to
defend. In this framing, it hypothesizes that Joas’s conception is strongly
inuenced by Deweyan conception of experience and his theory of action,
that the scope of his work in this orientation precisely lies in to emphasize
the link between creativity and action that is present and underrated and un-
doubtedly to point out the relevance of that philosophical reection for the
eld of sociology. Finally, it outlines some suggestions regarding the neces-
sity of highlighting in further explorations, as well in the context of Joas’s
work as in the context of pragmatist interpretations, the idea of transaction
formulated by Dewey, towards the primacy of just the theory of action ba-
sed on dening more accurately the proper idea of creativity.
Keywords: creativity - social theory - Joas - Dewey - pragmatism - tran-
saction
[Introducción]
R
ichard Bernstein evalúa en su The Pragmatic Turn (2010), que el
pragmatismo ofrece una interpretación de los seres humanos y su lu-
gar en el mundo. Los pragmatistas en general fueron críticos de lo
que Dewey llamó “la teoría del espectador” (LW, 4, p. 19) y focalizaron su
atención en el know-how y esto, sencillamente arma Bernstein, es intere-
sarse por saber cómo se vinculan el mundo y las prácticas humanas y socia-
les. Se complace en recordarnos además, que si bien la expresión “ser en el
mundo” no es propia de la tradición pragmatista, ella articula bellamente la
comprensión pragmatista de la transacción. Proceso que toma lugar entre los
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organismos humanos y su entorno, un proceso que incluye y exige el know-
how o saber hacer, saber hacer que se erige en la base para saber[–]que.
Bernstein mismo considera que el trabajo de Hans Joas en torno a la teoría
de la acción y la creatividad, es uno de los más rigurosos y perceptivos (y sin
quitarle un ápice de valor, agregaría que[,] además, uno de los pocos existen
-
tes) acerca de la idea de acción en John Dewey y su vinculación con la idea
de creatividad. Sin olvidar, claro está, que el propio Joas, en coincidencia con
el lósofo pragmatista, es un militante convencido del valor de la denomina-
da orientación vital de la losofía pragmatista.
En efecto Joas enfatiza en dos de sus obras centrales, El pragmatismo y la
teoría de la sociedad (1998) y The Creativity of Action (1996), la necesidad
de recurrir a la tradición pragmatista para tratar cuestiones actuales vincula
-
das a la teoría social y la losofía, en particular en lo relativo a la teoría de
la acción y la noción de creatividad que dicha teoría implica en el contexto
mencionado.
Joas sostiene de modo explícito que el pragmatismo en general si bien no lo
-
gró constituirse durante buena parte del siglo XX en la losofía predominan-
te de EE.UU., consiguió que muchas de sus tesis sobrevivieran subrepticia-
mente en diversas e importantes tradiciones de la losofía contemporánea.
Resulta interesante recordar aquí a Vincent Colapietro.
Vincent Colapietro[,] en su trabajo de 2009, [“]A Revised Portrait of Human
Agency: A Critical Engagement with Hans Joas’s Creative Appropriation of
the Pragmatic Approach[”] sostiene que los propios aportes de Joas, orienta
-
dos a explorar la relación entre la teoría de la acción pragmatista y la noción
de creatividad que se postula implicada, también son poco atendidos, por no
decir ignorados, por la losofía reciente. No ocurre lo mismo en el campo de
la sociología. Esta actitud, sin embargo[,] en su opinión no debiera sorpren-
dernos y hasta es esperable dado que los sociólogos, indica, se interesan por la
vida social favorecidos por su condición de cientícos sociales, mientras que
los lósofos en general siguen más ocupados en el desarrollo insular de su dis-
ciplina. Todo esto, claro está, dicho en un tono crítico que cuestiona un modo
de hacer losofía, que a su juicio no solo exagera las cuestiones relativas a la
pureza temática y disciplinar sino que también corroe o vicia lo que denomina
la vitalidad del pensamiento. Finalmente, coincidimos con esta lectura[,] en
especial con su reconocimiento de que mantener a la losofía fuera del alcan-
ce de otras disciplinas como posición teórica, coincide con cierto fastidioso
sentido de los límites de la disciplinariedad vigente y que dicha actitud es
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difícilmente conciliable con el modo pragmatista de hacer losofía; una po-
sición que aboga por una conexión vital en términos que aluden a la relación
que debe mantener la losofía con la cultura de su época y con el ocuparse y
preocuparse por los problemas y dilemas de su momento histórico.
En lo que sigue exploraremos brevemente las tesis a las que Joas adhiere, de
raigambre pragmatista, aludiendo particularmente a aquellas que a su juicio
permiten integrar muy naturalmente la teoría de la acción con la idea de
creatividad que pretende sostener. En ese marco hipotetizamos que su con
-
cepción es fuertemente deudora de la concepción deweyana de la experiencia
y la teoría de la acción, que el mayor valor de su trabajo en esta orientación
consiste precisamente [en] enfatizar la vinculación entre creatividad y acción
que está presente y poco trabajada e[,] indudablemente, en mostrar la rele-
vancia de dicha reexión losóca para el campo de la sociología. Finalmen-
te esbozaremos algunas sugerencias respecto de la necesidad de destacar en
sucesivas exploraciones, tanto en el contexto de Joas como en el de las inter-
pretaciones pragmatistas, la importancia de la idea de transacción formulada
por el propio Dewey, frente a la primacía de la teoría de la acción a secas en
función de redenir con mayor precisión la idea de creatividad misma.
Hans Joas: su interpretación de algunas tesis pragmatistas
Podría decirse brevemente que Joas está preocupado por desarrollar una teo
-
ría de la acción, en sí mismo un tema crucial para las teorías sociológicas,
que le permita dar cuenta e incorporar coherentemente la dimensión creativa
en los procesos de acción humana misma. El concepto de creatividad ha
devenido[,] en su interpretación, una cuestión marginal respecto de la teoría
de la acción en sociología y otras disciplinas por décadas. Por supuesto que
Joas se opone a aquellas concepciones de la creatividad que apelan a la inspi-
ración divina o a otras explicaciones misteriosas, ajenas a la factura humana
y mundana. Hablar de la naturaleza creativa de los seres humanos, en buena
parte de la tradición hubiera sido una blasfemia, decir que las creaturas eran
al mismo tiempo creadores, una idea de gran audacia. Sin embargo[,] en su
extensa y compleja reconstrucción de lo que denomina las metáforas de la
creatividad, reconoce que ha habido serios intentos de defender las posibili-
dades creativas de la acción humana. En particular sostiene que se desarro-
llaron tres ideas de singular importancia al respecto. No es de nuestro interés
aquí exponerlas, pero sí mencionarlas; ellas son según nuestro autor: [1)] la
idea de expresión formulada por Herder, [2)] la idea de producción y [3)] la
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idea de revolución[,] ambas postuladas por Karl Marx. Dicho de modo muy
breve[,] ninguna de las tres ideas le parece a Joas adecuada en función de
dar cuenta de la creatividad de un modo lo sucientemente amplio, inero
que tampoco de la idea misma de acción que Joas quiere defender. Las obje
-
ciones que dispara contra las mismas son las siguientes[:] la idea de expre-
sión (como actividad) circunscribe primariamente la creatividad al ámbito
subjetivo o mundo subjetivo del actor[;] [l]a idea de producción vincula la
creatividad con el mundo objetivo, vale decir el mundo de objetos materiales
que son las condiciones y nes de la propia acción[;] y por último la idea de
revolución le parece cuestionable dado que se asume que el proceso creativo
es relativo al mundo social pero especícamente orientado a reorganizar las
instituciones sociales que gobiernan la convivencia humana.
En opinión de Joas ninguna de las tres posiciones ofrece una teoría de la
creatividad asociada a la acción humana que resulte satisfactoria. Son ideas
limitadas, incapaces de cubrir en sentido amplio la noción de creatividad
ya que dicha potencialidad se vincula exclusivamente con algunos tipos de
acción humana, vale decir con algunos modos de relacionarse con el mundo
pero no con otros. En palabras de Joas: “Una consecuencia inevitable de
estas posiciones es que a otros tipos de acción concretas se les niega todo
vestigio de creatividad y hasta son percibidas como radicalmente opuestas a
la creatividad” (1996, p. 116).
La teoría de la acción, sostiene, debe ser reconstruida de tal manera que sea
capaz de incorporar la dimensión creativa de la acción como cuestión intrín
-
seca a su propia estructura y devenir.
Recordemos que en The Creativity of Action Joas se encarga de señalar que el
pragmatismo clásico apuntó con sus críticas al corazón mismo de la losofía
cartesiana, decisiva para el desarrollo de la Filosofía Moderna. En su concep
-
ción, Descartes fue quien erradicó cualquier noción de mundo como tomado
por supuesto, como punto de partida genuino para el quehacer losóco, al
mismo tiempo que también expulsó la condición encarnada, situada y corpo-
ral del ego pensante y de otros sujetos pensantes en el mundo. La estrategia
de Descartes, piensa, encontró problemas de difícil o imposible solución,
esto es, la tarea de constituir el mundo, el cuerpo y el tú sobre la base del ego
pensante. El pragmatismo, sostiene Joas, va contra esta idea central. Atribuye
con justicia a Charles Peirce el reclamo emancipatorio del ego pensante, de-
ende la duda real, frente a la duda metódica y articial, en denitiva, inter-
preta Joas, Peirce sale en defensa del anclaje del conocimiento en situaciones
problemáticas de la vida real. Así, coherente con sus intuiciones iniciales, el
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pragmatismo suplanta la noción de un ego dubitativo en soledad, por la idea
de una investigación cooperativa con el n de hacer frente a los problemas
reales detectados en el curso de la acción humana.
En dicho contexto analiza los aportes de la tradición pragmatista clásica con
relación a la teoría de la acción y la creatividad. Sostiene que la concep
-
ción pragmatista de la creatividad radica en la comprensión pragmatista de
la acción humana en sí misma. Y subraya que el más acabado desarrollo al
respecto fue el logrado por John Dewey[,] quien despliega su teoría de la
experiencia en términos de teoría de la acción.
De un modo a veces poco sistemático y claro, Joas pretende dar cuenta de la
teoría de la experiencia sostenida por Dewey, en términos de investigación
y de arte, tal cual lo sugiriera el propio lósofo norteamericano. Así recoge
la idea de Dewey acerca de que la vida humana debe ser entendida en tér
-
minos de acción, investigación o arte, sugiriendo la equivalencia semántica
que en gran medida Dewey ensaya en sus diversas explicitaciones del tema
y que esta actividad en denitiva impregna todas las zonas y aspectos de la
vida. Suscribe entonces [a] la idea de que toda acción humana es una forma
de interacción entre el organismo y el medio y que el resultado buscado en
cualquiera de esas formas debe ser entendida como una genuina transforma-
ción del material existente; una actividad de hacer y rehacer que transforma
el material existente previo que está involucrado en los procesos de la acción
misma. El ser humano es en consecuencia y por encima de todo un ser prác-
tico, y por eso mismo, se halla embarcado[,] entre otras cosas, en un proceso
habitual de tomar decisiones acerca de lo que le conviene o desea hacer y en
la tarea de elegir lo[s] medios adecuados para hacerlo.
En nuestras palabras, decir entonces que el ser humano es un ser práctico, o
decir que el ser humano es un experimentador “natural”, son en este contexto
asuntos fuertemente interrelacionados. Decir que en los procesos de resolu
-
ción de problemas el ser humano es un ser obligado a la deliberación y a la
elección, al acierto o al fracaso en la toma de decisiones, va delineando la
concepción deweyana aceptada por Joas en el campo de una concepción de
la acción, tal que el sujeto, necesariamente activo, aunque también pasivo,
anticipa y promueve modicaciones en el mundo, por un lado[,] y un mundo
transformado por dichos procesos pero también transformador o modicador
del sujeto y el mundo, por el otro, en vistas de las consecuencias que uno y
otro generan en el mismo proceso. En una palabra, la teoría de la experiencia
aportada por Dewey y defendida por Joas, liga de manera clara la idea de
creatividad, al menos en un primer momento, a [la de un] tipo de interac-
PROF.ª DRA. MARÍA CRISTINA DI GREGORI 121
ción que debe ser comprendida en los términos de genuina transacción. En
este contexto la creatividad es entendida como una capacidad o potenciali
-
dad para una constante transformación o reorganización de nuestros hábitos,
nuestras instituciones y nuestro mundo material; es también potencialidad
intrínseca a la acción o si se quiere muy natural a los mencionados procesos
transaccionales, procesos mediante los cuales los seres humanos y el mundo
se transforman, reorganizan y modican mutuamente. (No incluimos en este
trabajo las distinciones que varios autores, entre ellos el propio Joas, men-
cionan en torno a los diversos niveles de creatividad que deben considerarse
implicados en estas transformaciones).
Puntualicemos un poco más la idea de transacción en Dewey. En Knowing
and [t]he Known (1949), Dewey y Bentley sostienen que esta idea conduce
a entender la experiencia misma en términos de acción transaccional y esto
signica entre otras cosas, que ya no entenderemos ningún proceso activo
como ocurriendo entre cosas y objetos que existen[,] por un lado, al margen
de los hombres, ni a los seres humanos involucrados como existiendo de un
modo totalmente separado de las cosas[, por el otro]. Así, señalan, a diferen
-
cia de las consecuencias que deben asumir otras concepciones —incluso en
el contexto de otras teorías de la acción—, su posición no se ve obligada a
lidiar con el problema de forzar al hombre y al mundo a encajar en algún tipo
de organización o conexión. En esta perspectiva ellos están interconectados
desde el inicio: el organismo humano se desarrolla, vive y se modica con y
en el resto del cosmos. Y señalan:
[“Los organismos humanos desarrollados”] [e]stán ahí en un sistema tal
que sus operaciones y transacciones pueden verse directamente, incluidas
las que constituyen los conocimientos. Cuando son vistos así, los conoci-
mientos y los saberes [knowings and knowns] se nos presentan diferen-
ciados dentro del cosmos fáctico, no como si estuvieran allí provistos de
antemano para que a partir de ellos haya que producir cosmos-sistema-he-
cho-conocimiento. Hecho, lenguaje, conocimiento tienen en este procedi-
miento estatus cósmico; no se toman como si existieran originariamente
en campos irreconciliablemente hostiles. Esto, una vez más, no es más que
decir que vamos a investigar los conocimientos, tanto en lo que se reere
a los materiales como a la elaboración, en el sentido de la ciencia ordinaria
([LW, 16, p. 55]).
Coincidiendo nuevamente con Joas, está claro que para el pragmatismo de
Dewey la creatividad se ubica desde el inicio en la actividad transaccional
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del mundo de la vida o mundo cotidiano y que visualiza a la ciencia como un
desarrollo, más pronunciado de dicho potencial.
1
Siguiendo la lectura de Ana
Ponce (2012) podríamos decir en términos más actuales que
(…) la noción de transacción que desarrolla Dewey implica una ontología
funcional (…) la transacción no ocurre entre elementos que tienen existen-
cia independiente, sino que los elementos adquieren su carácter a partir de
sus funciones dentro de la transacción. (…) este enfoque implica que nin-
gún hecho puede ser determinado al margen de los elementos constitutivos
del proceso transaccional ya que el organismo y el ambiente pertenecen a
un mismo sistema dinámico.
Los límites a este proceso, acotamos, se desprenden del consecuente carácter
situado, corporalizado y social de la actividad transaccional y creativa.
Para nalizar, es interesante recordar que para Joas la obra de Dewey, El arte
como experiencia [(1933)], está destinada a servir de base para una discusión
concluyente de la contribución pragmatista a la teoría de la creatividad. En
efecto, como ya hemos señalado en otro lugar
2
, allí Dewey caracteriza todo
vínculo entre el ser humano y el mundo, toda experiencia en términos de
interacción y transacción. Así, tanto en el ámbito de la ciencia, como del arte
y la vida cotidiana los seres humanos son genuinos experimentadores, inves-
tigadores y el vínculo entre ellos mismos y el mundo consiste en un proceso
en el cual, ni el objeto del conocimiento ni el del arte preceden al proceso
mismo, sino que constituyen su producto, su transformación controlada o
dirigida. Existe una raíz común entre las ciencias, las bellas artes y la vida
cotidiana. Ellos constituyen diversos modos de la vida práctica; cada una de
ellas constituye un arte en el sentido primigenio que Aristóteles le atribuyera
a la experiencia —en términos generales— y por ello cada una de ellas ha
de ser denida en términos de una activa intervención, manipulación e inte-
racción entre el hombre y el mundo, respondiendo a cuestiones valorativas[,]
y en consecuencia a nes diferentes[,] Dewey no niega la posibilidad de
diferenciarlas. Cada una de ellas produce nuevos bienes que, una vez más,
1
Sin duda, Dewey elimina, a diferencia de los aportes de algunas de las llamadas “losofías
de la vida” la férrea distinción entre la creatividad por un lado y la vida cotidiana y la cien-
cia por otro. Evade también toda posibilidad seria de vincular a la acción con la creatividad
en base a la intervención de alguna voluntad prehumana o en base a lo que sería alguna
forma arbitraria y misteriosa de generar signicados.
2
Cfr. Di Gregori, M.C. Pérez Ransanz, A. R. (2012).
PROF.ª DRA. MARÍA CRISTINA DI GREGORI 123
transforman al sujeto y al mundo y potencian nuevos procesos de interven-
ción y creación. En ese sentido creo que no sería aventurado decir en esta
breve referencia a El arte como experiencia, que esta obra es a las bellas artes
lo que la Lógica: [La] teoría de la investigación [(1938)] es a las ciencias
en el conjunto de la obra de Dewey, sin negar que, como sugiere Joas, es
posible reconocer aportes diferenciadores para la teoría de la creatividad en
la primera de ellas. En particular aquella que remite a la posibilidad de dife
-
renciar entre experiencias habituales, interrumpidas y consumadas, ubicando
la creatividad en relación directa con estas últimas.
Comentarios nales
Coincido con Bernstein en que el valor central del trabajo de Joas consiste en
ofrecer una visión de la teoría de la acción pragmatista y deweyana en parti
-
cular[,] en la que se dé clara cuenta de una adecuada versión de dicha teoría.
Joas[,] en buena medida, hace suya dicha lectura de la concepción deweyana.
En efecto enfatiza el carácter unicador y abarcador de la acción tanto en el
terreno de la vida común de los hombres como en el campo de las diversas
actividades diferenciadoras que incluye su hacer, me reero a que da cuenta
en dichos términos de la actividad cientíca misma, el arte, etc., una perspec-
tiva que es sostenida y desarrollada por pocos lósofos aun en la actualidad.
Rescato también como logro central el avance que signica el aporte de Joas
con relación a su intento de dilucidar y explorar con mayor detenimiento las
consecuencias de dicha concepción para un sin número de cuestiones losó
-
cas de las que aún hay que dar cuenta partiendo de la teoría de la acción,
de la transacción o si se preere de la experiencia pragmatista misma. En su
caso, el interés por incluir en la agenda del pragmatismo la problemática de
la creatividad humana ofrece un modo particular y enriquecido de articular
la propuesta pragmatista misma, en particular en torno de la obra de Dewey.
Aporte que gana en claridad para la idea de la creatividad ya que[,] en con-
sonancia con la idea de continuidad exigida por la concepción deweyana,
no se deende como cualidad especíca de ciertos subgrupos de personas o
tipos de acciones especícas, tesis difícil de sostener rigurosamente aun en
los complejos contextos teóricos en las que han surgido y que le interesa re-
futar al propio Joas para el campo de la sociología. Hemos señalado en otras
oportunidades la importancia de esta tarea de explicitación de las consecuen-
cias del modo de pensar pragmatista, con relación a otras cuestiones, por
ejemplo[,] a la idea de racionalidad, la función de los valores en los procesos
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cognitivos y artísticos, las consecuencias de esta problemática para la idea de
un modo de vida político, etc.
Por último, quisiera poner especial énfasis en lo que creo constituye una
necesidad urgente para la reexión losóca en estas áreas. Me reero a la
necesidad de enfatizar, de manera prioritaria[,] la idea de transacción expues
-
ta por Dewey, idea o concepto a la que se brinda poco espacio des[d]e un
punto de vista analítico, tanto en los trabajos de Joas como en muchos de los
trabajos abocados a la recuperación del pensamiento pragmatista, en especial
en términos de pensamiento comprometido con la vida y cuyo pivote es la
teoría de la acción misma. Filósofos como Richard Bernstein caracterizan
el signicado del uso deweyano del término transacción como proveyéndo-
nos de una formulación más rigurosa de la categoría de lo orgánico. La idea
de Bernstein me parece acertada aunque amerita mayores especicaciones.
En nuestra opinión, dicha categoría[,] además, permite describir con mayor
claridad lo que ocurre en el ámbito de la acción humana entendida como ac-
tividad transformadora, en denitiva creadora. Ella permitiría dar cuenta con
mayor rigor del carácter agente y paciente del sujeto en los procesos interac-
tivos y hasta precisar lo que podríamos llamar el carácter agencial del mun-
do material mismo. Dando cuenta así de que[,] en términos transaccionales,
queda más claro que el sujeto es un agente activo y paciente tanto por su
condición de situado como por los efectos transformadores que los cambios
realizados en el mundo tienen sobre él mismo. Efectos que generando nue-
vas situaciones que lo afectarán, algunas previsibles y otras no, son los que
garantizan la explosión de nuevas posibilidades creativas de la creatura.
Referencias
Bernstein, R. (1996). John Dewey. Ridgeview Publishing.
Bernstein, R. (2010). The Pragmatic Turn. Polity Press.
Colapietro, V. (2009). A Revised Portrait of Human Agency: A Critical Engagement with
Hans Joas’s Creative Appropriation of the Pragmatic Approach. European Journal of
Pragmatism and American Philosophy, 1(1, 2). https://doi.org/10.4000/ejpap.961
Di Gregori, M. C. y Pérez Ransanz, A. R. (2012). Experience, Emotions and Creativity. En
Sixto Castro y Alfredo Marcos ([Eds.]). The Paths of Creation. Creativity in Science
and Art ([pp.] 97-115) Peter Lang.
Sugerencia: Dewey, J., & Bentley, A. (1949). Knowing and the known. En J. A. Boydston
(Ed.), The later works of John Dewey (Vol. 16, 1949-1952): Essays, typescripts, and
Knowing and the known (2008). Southern Illinois University Press..
PROF.ª DRA. MARÍA CRISTINA DI GREGORI 125
Joas, H. (1993). Pragmatism and Social Theory. University of Chicago Press.
Joas, H. (1996). The Creativity of Action. Polity Press- Blackwell Publishers. [(Trabajo
original publicado en 1992)]
Joas, H. (1998). El pragmatismo y la teoría de la sociedad. Centro de Investigaciones So-
ciológicas. [(Trabajo original publicado en 1993)]
Ponce, A. (2012). Afectividad y comprensión. UNAM.