
110 STUDIA POLITICÆ Nº 65 otoño 2025
Para cumplir con ese objetivo, revisa las tesis de, entre otros, Friedrich
Schleiermacher, Ernst Troeltsch, Rudolf Otto y William James. También las
de Max Scheler. A Scheler le dedica el capítulo 4 de la primera parte, denomi-
nado Evidenz oder Evidenzgefühl? [¿Evidencia o sentimiento de evidencia?].
El análisis de Joas (2024) sobre Scheler comienza haciendo referencia a que
este último es “uno de los pocos pensadores europeos de fuste de inicios del
siglo XX que no fue partidario —o quizás debería decirse víctima— de la así
llamada tesis de la secularización” (p. 126). Joas sostiene que esta tesis se ha
discutido extensamente, para luego arribar a la conclusión de que no existiría
una relación necesaria entre el proceso de modernización y la secularización.
Joas (2024) destaca, además, que Scheler era un pensador que “tenía oído”
para la religión e, incluso, lo calica como el nuevo san Agustín, esto es, “un
renovador fundamental del mensaje de fe en un tiempo de ingentes cambios
históricos” (p. 129). Scheler es, entonces, uno de los pensadores que más
lúcidamente reaccionan ante la devastación que produjo la Primera Guerra
Mundial. Su tarea fue, ni más ni menos, “renovar el mensaje cristiano del
amor” (Joas, 2024, p. 129).
Es en este marco que Joas (2024) formula el interrogante central de este
apartado: “Me pregunto si Scheler logró ir mas allá de una comprensión
descriptiva del hecho que [sic] la creencia religiosa descansa en sentimien
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tos de evidencia, probando la evidencia de contenidos determinados de la
fe religiosa, sobre todo de una creencia especíca” (p. 130). A la luz de lo
expuesto anteriormente, mi respuesta es armativa. Scheler procura funda-
mentar la evidencia religiosa en la razón. Con todo, revisemos lo que arma
Joas al respecto. En primer lugar, sostiene que la losofía de la religión de
Scheler es, principalmente, una fenomenología de los actos religiosos que se
encuentra expuesta en De lo eterno en el hombre, cuestión que desarrollé en
el apartado anterior.
Un punto donde Joas y Scheler coinciden, y donde marcan una diferencia
con Scheliermacher, es en que la fe no está fundada necesariamente en un
sentimiento o en una experiencia: “La esperanza religiosa está destinada a
algo que nunca hemos experimentado y de lo que sabemos que nunca podría
-
mos haber experimentado” (Joas, 2024, p.133). La fe religiosa tiene que ver
con algo que “el ojo no vio, ni el oído oyó” (1 Cor 2:9), es decir, una certeza
que no está fundada en ninguna experiencia.
De esta manera, llegamos al punto decisivo de este apartado. ¿Cómo respon
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de Joas a la pregunta formulada anteriormente, es decir, evidencia o senti-
miento de evidencia? El punto que destaca acerca de Scheler, y que lo dife-