LA GLOBALIZACIÓN EN EL SIGLO XXI. REALIDADES Y
PERSPECTIVAS
po r E rn est o C or d eir o G a v ie r*
I. Introducción
Las civilizaciones cierran con frecuencia su ciclo histórico con
una fase política universalista, que se traduce en las escuelas fi
losóficas, así se dieron a través de los siglos, los estoicos cosm o
politas, los cínicos antisistem a, o epicúreos egoístas. Tal vez este
siglo XX I signifique un sim ple coro para la econom ía global o
en térm inos estrictam ente políticos una dem ocracia cosm opolita,
cuyo principio de legitim ación será el respeto a los derechos hu
m anos. A ctualm ente la globalización constituye un fenóm eno re
stringido a los ám bitos financieros m ás selectos, con una notable
repercusión en los com portam ientos em presariales y de los agen
tes m ultinacionales. N os refiere Vallespín en su obra que (...) hemos
entrado en una tercera revolucn industrial, aunque no sepamos con exactitud
hacia dónde se dirige ymo acabará afecndonos. Sí parece claro que se ha
establecido una nueva alianza entre mercado mundial y sociedad de la infor
mación, que recuerda a la antigua alianza entre industrialización y capitalis
*Abogado (Universidad Católica de Córdoba). Profesor de Derecho titular de De
recho Político de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Córdoba. Miembro de la
Asociación Nacional de Profesores de Derecho Político. Miembro del Instituto de Historia del
Derecho y de las Ideas Políticas de la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de
Córdoba.
Revista de derecho publico.indd 43 10/07/2014 12:35:48 p.m.
44 La globalización en el siglo XXI. Realidades y perspectivas
mo. La gran diferencia entre una y otra es que ésta última operaba bajo la ac
tiva y eficiente colaboración del Estado-Nación territorial, pero tambn bajo
su supervisión, que fue capaz a la postre de domesticar sus posibles excesos1.
Entendemos que sin perjuicio de reconocer las grandes diferencias entre
unos y otros actores del sistema la economía global ha venido para quedarse.
Reiteramos que es complicado hacer predicciones hacia un futuro incierto más
que nunca en el ámbito de la potica. La mayoa de la gente contempla estos
fenómenos transnacionales con la perplejidad del espectador a un sistema que
supera su capacidad de comprensión.
II. El tránsito desde la soberanía hacia la gobernanza global
Se habla de la crisis del Estado soberano en la sociedad posmoderna,
no obstante el alcance de esta crisis no parece conducir por ahora a una fase
terminal. Conserva el Estado múltiples poderes ganados a tras de siglos de
lucha en lo interno y externo. La quiebra del Estado-Nación es hoy en día más
un deseo o un temor que un dato emrico. No hay por ejemplo Derecho Penal
Internacional, ni reglamentos eficaces que consigan corregir las disfunciones
del comercio internacional. De tal modo se advierte que la globalizacn ju
rídica va más despacio y a menos ritmo que la globalización comunicativa y
económica.
El Estado sigue actuando como la forma política que no reconoce superior
en lo temporal, según la rmula acuñada en la Baja Edad Media. Por otra parte
entre mediados del siglo pasado y comienzos del presente se han incrementado
el número de Estados en forma considerable desde 43 estados aceptados como
miembros de la comunidad internacional en 1914, hasta los actuales más de
190 como integrantes de pleno derecho de la Organizacn de Naciones Uni
das, sin embargo, más al del problema cuantitativo, la cuestión se plantea en
relacn a la calidad de los estados en el mundo globalizado. Desde Ariste
les (La polis como entidad aunoma y autárquica), asimismo los pensadores
cristianos, San Agusn y Santo Tomás, nunca ha existido un Estado sin una
base espiritual. La Teoría del Estado presentaba una potencialida, dotada de
territorio, poblacn y poder soberano elevada en tono hegeliano a la máxima
expresión del espíritu.
1 VALLESPÍN, Fernando. Estructuras condicionantes e ideologías en el siglo
XX. En MELLON, J. (Coord). Las ideologías políticas en el siglo XXI. Barcelona, Ariel, 2002.
Revista de derecho publico.indd 44 10/07/2014 12:35:49 p.m.
Ernesto Cordeiro Gavier 45
Hoy en día ya no es lo mismo, aparecen sedicentes estados que ostentan
un nombre prestigioso y acan como refugio de terroristas y de piratas finan
cieros que bloquean dinero procedente de actividades ilegales. Son enclaves
desticos que utilizan los foros internacionales y las prerrogativas diplomáti
cas para dotarse de un disfraz de respetabilidad.
III. Las organizaciones internacionales
Las primeras víctimas de la globalizacn son las organizaciones inter
nacionales, en particular las Naciones Unidas, regidas por el principio formal
de igualdad soberana de los estados que encierra al mismo tiempo falsedad
e injusticia. Organismos cuyo gran problema es la falta de adaptacn a la
realidad contemporánea. Otorgar a los micro Estados un voto en la Asamblea
General con el mismo valor que a los titulares del derecho de veto en el Con
cejo de Seguridad, refleja un mero formalismo judico. Asimismo, atribuir la
misma legitimidad al voto de regímenes despóticos, que al emitido por estados
democráticos, supone desconocer la superioridad del estado constitucional. La
ONU no es una asamblea pluralista que gobierna al mundo en representacn
de un pueblo inexistente de las Naciones Unidas. Este Organismo surgcomo
un artificio coyuntural para ordenar la sociedad bipolar surgida después de
la Segunda Guerra Mundial, en definitiva al decir de Díaz del Corral: “Un
instrumento útil de forma transitoria, porque el centro y eje en el juego de las
dos superpotencias era la razón de estado en su sentido natural de equilibrio y
prudencia”2.
La Carta de San Francisco fue concebida a los efectos de lograr un equi
librio del terror, pero mantiene un barniz de legitimidad internacional asociado
inconcientemente con ese foro de la gobernanza global, que no puede ser je
rquico por definición, sino concebido como un marco de diálogo y negocia
ción multilateral. En el contexto de la realidad institucional es dicil que una
organización nacida para la Guerra Fríalogre su adaptacn a la sociedad
internacional del siglo XXI.
2 DÍAZ DEL CORRAL, Luis. De la Razón a la Pasión de Estado. Revista de
Estudios Políticos. 16, 1944.
Revista de derecho publico.indd 45 10/07/2014 12:35:49 p.m.
46 La globalización en el siglo XXI. Realidades y perspectivas
IV. Los actores centrales en el mundo globalizado
Esta sociedad global es por cierto asimétrica. Es indiscutible la posición
dominante de Estados Unidos, el poder hegemónico del siglo XXI. Desde el 11
S padece un ataque de miedo hobbesiano, aunque es un temor matizado por
la certeza de su superioridad económica y militar. El gran Tocqueville advirtió
al mundo sobre las bases y el origen de quien se constituiría en la república
imperial como la definía Raymond Aron. En este contexto cada día se habla
más de los padres fundadores, se trata pues de reactivar la voluntad de los pio
neros, el empuje de una nacn de propietarios, la arrogancia de los imperios
que no están preparados para el fracaso. Más n sostiene la tesis del imperio
benefactor, capaz de reconstruir con una operación a gran escala, incluso a sus
antiguos enemigos (Alemania y Japón). Se trata en efecto de superar el riesgo
que supone para la seguridad mundial el fenómeno de los estados fallidos. Es
decir, globalización desde un punto de vista fuertemente local y desde una
posicn hegemónica. Las posiciones críticas ante situaciones nuevas y por
ello exigente desde el punto de vista teórico pecan de reiterativas y aplican
antiguos picos antiimperialistas a una coyuntura muy concreta definida por
la guerra de Irak y la incapacidad de sus autoridades para resolver un conflicto
enquistado.
Desde Europa, por cierto, la izquierda y la derecha comparten a veces la
fobia antinorteamericana por diversas razones que varían según los casos, en
viejas querellas hisricas contra el mundo anglosajón y anticuados resabios de
poder aristocrático frente a estos nuevos usurpadores.
Rusia, desps del fracaso de la Unión Soviética, recupera el aliento y
tapona sus grietas internas, la Federacn Rusa sigue siendo el estado con ma
yor superficie del mundo y contiene todavía un centenar de nacionalidades
distintas. Rusia aún no ha logrado asimilar la explosn territorial y las di
versidades culturales. El marxismo ortodoxo pretendía explicar el conflicto
como expresión de la lucha de clases, pero Stalin tuvo que acudir a la patria
para reclamar todos los sacrificios durante la Segunda Guerra Mundial. En la
actualidad lo más grave es la crisis moral generalizada en un país inmenso que
nunca conoc la democracia y las libertades públicas. El autor Furet nos dice
“El comunismo termina en una especie de moda, dejando a una sociedad con
vertida en escombros, su rápida disolución no deja nada en pie, ni principios,
ni códigos, ni instituciones, ni siquiera una historia”3.
3 FURET, Francois. El Pasado de una Ilusn. Fondo de Cultura Económica. 1995.
Revista de derecho publico.indd 46 10/07/2014 12:35:49 p.m.
Ernesto Cordeiro Gavier 47
En este contexto, noslgicos del comunismo confluyen representando lo
peor del nacionalismo para recuperar las raíces del suo totalitario. El com
plejo de derrota en la Guerra Fría, ha hecho renacer el debate sobre las esencias
nacionales entre occidentalistas y euroasiáticos y en un terreno más realista
a proponer un acercamiento a China como un eje de países aliados en el de-
sarrollismo autoritario. Por otra parte los conductores se sienten vulnerables
ante la incorporacn de sus antiguos territorios a la Unión Europea y OTAN.
El discurso oficial expresado por su máximo líder Putin, refiere a un camino
propio hacia la democracia, a tiempo que califica a la desintegración de la ex
Unn Sovtica, “la castrofe geopotica más grande del siglo XX, expre
sión ambigua que produce la sospe