La experiencia de lo cruel. Una marca que subyace al motivo de consulta

Analía Rossi, María de los Ángeles Bustos

Resumen


En los últimos años observamos frecuentemente, en nuestra práctica en el hospital público, que subyacen al motivo de consulta problemáticas ligadas a la crueldad en sus distintas dimensiones, sin que sean necesariamente las que motivan la consulta a Salud Mental. Esto nos llevó a preguntarnos cómo han impactado estos acontecimientos en la organización psíquica de estos sujetos. Pensar el sujeto actual y sus sufrimientos, supone considerar la complejidad de la construcción subjetiva atravesada, entre otras, por la propia historia, los conflictos, el contexto socio-histórico, el funcionamiento del organismo, lo traumático; del cual dan testimonio las enfermedades psicosomáticas, las adicciones, la psicosis, las conductas de riesgo, las faltas de cuidado de sí, a través de la dificultad o imposibilidad de acceder al circuito del deseo.

               Desde esta perspectiva, elegimos, siguiendo a Ana María Fernández (2011), hablar de una clínica de la crueldad, conceptualizada como un modo de padecimiento psíquico por el que transitan sujetos con historias de infancia donde lo cruel ha instituido particularidades específicas en la conformación de sus psiquismos. Pensar esta clínica es pensar en los malestares de la época actual. Época donde el sujeto reivindica su derecho a gozar a su manera bajo el imperativo de la sociedad y la cultura que lo fuerza a tal.

               En tanto hospital general, asistimos frecuentemente a personas con el cuerpo afectado por enfermedades crónicas, cirugías, accidentes, efectos de abusos de sustancias, mencionando sólo algunas. ¿Cómo intervenir frente a alguien que sufre intensamente para ayudarlo a encontrar alivio? Nos disponemos para escuchar su dolor, sus carencias, sus pérdidas, pero también acompañarlo a rescatar sus aciertos, sus logros, lo que además forma parte de su capital afectivo y representacional. Se trata de no desmentir su historia, sino de resignificarla.

               Proponemos un dispositivo que contenga al sujeto y lo sostenga para que pueda tramitar la implicación de sí mismo y de su historia en lo cruel, un dispositivo que albergue sin desmentir pero con el resguardo atento que permita re significar sin re victimizar.

               Nos proponemos, repensar y teorizar la práctica. También investigar y capacitar.
En ese sentido la inserción de los alumnos de psicología en el Hospital Tránsito Cáceres de Allende, significa para los profesionales que formamos parte de esta institución, la responsabilidad de transmitir a los futuros psicólogos el hacer de nuestra práctica profesional en la realidad institucional.

 


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DOI: 10.22529/daps